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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

jueves, 28 de abril de 2011

Mujer, madre, abuela y Doula




En algún sitio leí a una señora comentando que para ella era una tontería presentarse como mujer, porque es evidente que una lo es…

Yo me presento como mujer, madre, abuela y Doula. Y puede ser evidente que lo soy, pero además me gusta hacer hincapié en ello. Me gusta reivindicar estas “atribuciones” porque algunas me las he ganado a pulso.

Fisiológicamente soy mujer porque así nací. Pero esta palabra, para mí, implica mucho más que una marca genética.  Soy mujer y lo afirmo, porque significa tener consciencia de lo que soy como SER, de los privilegios que me han sido conferidos a través de la memoria ancestral de todas las mujeres que me han precedido a través de la historia. Las que vivieron y fueron felices, pero también las que lucharon, las que fueron humilladas, violadas, asesinadas. Las que murieron en la lucha, las que se quedaron sin vida en los partos. Las quemadas en la hoguera, las sometidas y las expatriadas… Y por ellas, reivindico este derecho a serlo en libertad, a ejercerlo con empoderamiento, a mostrarlo con orgullo. Y por todas las que, aún hoy, no pueden decirlo, ni manifestarlo, ni apenas mostrarse… lo digo tantas veces sea necesario: soy mujer.

Soy Madre. Porque mi toma de consciencia en estos momento me lleva a utilizar esta palabra con mayúsculas.  Porque ser Madre no es simplemente parir hijos, porque es el compendio de muchas más cosas que solo se pueden comprender desde la integración del Amor Incondicional.  Y porque ahora, en estos momentos de mi existencia,  le doy la importancia que tiene, tanta como jamás antes le había conferido. Tanta, que de solo decirlo me emociono.

Soy abuela. Porque la Vida me ha regalado tres maravillosos nietos.  Y es otro tesoro incalculable el que tengo. Porque son los hijos de mis hijos. Suficiente motivo para ocupar un espacio en mi corazón y dibujar en mis labios una permanente sonrisa.

Y soy Doula. Porque ha sido mi eterna vocación acompañar en la vida, porque ahora gracias a la situación de privilegio en la que me encuentro debido a los años que han pasado, he podido realizar la formación necesaria para poder ofrecerme como compañera en este camino de la maternidad.


Así es que sigo con mi lema: soy mujer, madre, abuela y Doula.  Y con el corazón henchido de alegría, sigo dando gracias.

martes, 26 de abril de 2011

Desintoxicación


¿Se nos ha ocurrido pensar cómo sería la vida sin este aparato llamado ordenador, con todo lo que nos proporciona y que nos tiene, más que menos enganchados de forma absurda?

No hace falta ir muy atrás, al menos en mi caso. A pesar de que ya poseíamos ordenador por motivos de trabajo y por tener un hijo universitario, hasta hace poco no teníamos Internet. Reconozco que en mi casa entró bastante más tarde que en muchos hogares de gente que conozco, más tarde de lo que se consideraba lo normal. Aún así, apenas sin darnos cuenta, nos hemos subido a este tren y ahora casi forma parte de nuestras “necesidades”.


viernes, 22 de abril de 2011

Los Tres Escalones de la Evolución Personal



La vida siempre plantea retos. Pero es más importante cómo ves esos retos. Las personas durante su vida, pasan por tres escalones, los llamaremos "Los 3 escalones de la evolución personal". 

Aquí no te puedes brincar de un salto para llegar del primero al tercero. Tienes que pisar por cada uno. Hay personas que se quedan para siempre en el primer o segundo escalón. Tu desafío, como en un juego, es llegar al tercero. 

Estos son los tres escalones de la evolución personal:



martes, 19 de abril de 2011

Fin de semana "espinoso"


De nuevo, he asistido al Congreso Nacional de Cactus y Plantas Suculentas que se celebra anualmente en Cheste, población cercana a mi ciudad.

Esta es la mejor forma de percibir el calor humano: abrazando a los amigos y conocidos de hace tiempo, reencontrándonos para compartir esta chifladura por semejantes plantas.

Estar cara a cara hablando de cómo sigue la familia, de nuestras plantas perdidas tras el invierno y de las nuevas adquisiciones, de qué haremos con ellas cuando no las podamos cuidar… y de todo lo que se tercie,  es un ejercicio de escucha y de empatía…


domingo, 17 de abril de 2011

Coronas


Mammillaria bombycina



Las mammillarias comienzan a completar sus coronas. Creo que ante esta visión, sobran las palabras. Hoy no he podido resistir la tentación de fotografiarlas. Ahí va una pequeña muestra...  ¡Qué las disfrutéis!


Mammillaria candida    






                                        
Mammillaria mystax

                  

Mammillaria hanhiana

Mammillaria matudae

Mammillaria louisiae





Mammillaria compressa


Mammillaria  hirsuta

Mammilaria rekoi  var.lepthacantha

Mammillaria bocassana

      

sábado, 16 de abril de 2011

Te deseo...




Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: "Esto es mío".
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus afectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.
                                                 Victor Hugo


jueves, 14 de abril de 2011

¡Podemos! (No es lo mismo)

 Ante estas imágenes, sobran las palabras.

Puerperio



Recuerdo cuando tras mi primer parto subió el médico a verme y me preguntó si tenía ganas de llorar. Me quedé pensando y le dije que no. Me respondió que si sentía necesidad de llorar, lo hiciera, porque era lo normal. Ahora SÉ que no lo es, pero entonces pensé si la “anormal” sería yo por no derramar lágrimas a moco tendido como se suponía que hacían el resto de parturientas…

Tras el parto, recién comenzado el puerperio se producen una serie de cambios en la forma de sentir, en la conciencia, en la forma de entender la vida y de vivirla. Entonces pueden hacer su aparición los miedos más recónditos y aparecen por no haber asistido con totalidad y en conexión a la más primitiva de las experiencias, a la más profunda de las vivencias que puede experimentar el cuerpo –y el alma- de una mujer: el nacimiento de su hijo, de su hija.

Es a partir del momento que comienza el puerperio cuando a muchas mujeres se les presenta su sombra (C.G.Jung) quien las vuelve a la infancia, quien las lleva a enfrentarse con aquello que por un lado sabe que tiene oculto, pero por otro no quiere reconocer e incluso se empeña en ocultar. Pero a pesar de sus esfuerzos por hacer que desaparezca, esa sombra permanece porque durante el puerperio se produce el verdadero encuentro con una misma. (Laura Gutman).

domingo, 10 de abril de 2011

Sé Feliz (Be happy)



Me asombra (y me entristece) saber hasta qué punto una persona puede quedar dañada en su totalidad tras un tiempo sin ser ella, sin sentirse como quien es realmente, siendo humillada, perdiendo su integridad, sin opción a opinar, a ser, a actuar como individuo único. Y vivir esta situación de la mejor forma porque es lo que toca, porque es lo que le han transmitido y enseñado. Porque es lo que “se ha de hacer por amor a los demás”.

Son muchas las mujeres de mi generación que fueron educadas para actuar así. Servir a su familia, a su marido y a sus hijos, para luego servir a los padres. Y en muchos casos, también a los nietos. Y es curioso porque a pesar de que se supone que los tiempos han cambiado, que nuestra “civilización” ha adelantado, todavía me encuentro con mujeres que han olvidado quienes eran…

He conocido a una de ellas. Encantandora, amable, cariñosa, discreta, atractiva… pero apenas recuerda quién es. Tras muchos años de matrimonio y sometida a una obediencia que le llevó a renunciar a sus propias ideas, vivió un divorcio que la llevó directamente a un estado de depresión profundo. Tras salir de él y retomar el trabajo -que afortunadamente tenía-  ahora está buscando un espacio donde poder sentirse bien. 


Con los hijos criados e independizados, no resulta fácil para muchas mujeres encontrar un grupo con el que poder hacer cosas, con el que poder compartir las horas y la vida que queda.  Mujeres como ella con un potencial humano muy grande, con tantas cosas para poder compartir y con tanto para dar, están perdidas sin saber dónde acudir. Solamente les queda la opción de seguir dedicándose a cuidar a los suyos, porque al fin y al cabo es lo que tiene grabado en su memoria. Pero en el fondo de su corazón saben que no es sólo eso lo que desean.

Por eso, lo primero que necesitan es creer de nuevo en ellas mismas.  Creo que el Universo con toda su bondad tiene reservado para ellas un espacio, estoy convencida de que a poco que sean capaces de reencontrar su norte, acudirán a su vida personas que vibrarán en su misma frecuencia, aparecerán situaciones que les permitirá volver a  ser aquellas que fueron antes del paréntesis (demasiado largo en muchas ocasiones) que supuso vivir una vida de esta forma. Y aprendida la lección, seguir caminando hacia el frente.

Alzo mi voz y mi plegaria para que todas ellas sean capaces de salir de estas situaciones alienantes, para que retomen su fuerza y su capacidad. Para que la gran energía femenina fluya de nuevo por sus venas y sean capaces de enfrentarse a sus miedos para poder eliminarlos. Y así puedan disfrutar de todo lo bello que la Vida sigue ofreciendo. Porque se lo merecen.

Dedicado a I.  con Amor.

jueves, 7 de abril de 2011

Hijos de la tierra




Cuando nací me acunaste en tus brazos
pronto aprendí que tenías noche y día,
noche con luna y estrellas, día con sol brillante
nubes, viento que las mueve y lleva lejos.

Mi respiración se confunde con la tuya.
la lluvia nos envuelve y conforta, llenándonos de vida.
el agua de tus ríos es el alimento de mis venas,
que me da la Vida.

Recorro tus montañas y siempre recibo el regalo de tu paisaje,
el aroma de tus árboles, la paz y el silencio de lo bien hecho.

Cumplo años, tú muchos más.
Tu sabiduría es constancia,
demostrando la gran Madre Tierra que eres,
dándolo todo y recibiendo poco a cambio.

Te gusta sentir que disfrutamos de ti,
respetando tu equilibrio.
ésa es tu alegría cuando hay paz entre nosotros,
si no, estás triste…
Se nota en el gris de la destrucción, tus árboles quemados
 y las criaturas que habitan en ellos sin fuerzas para recuperarse.

Te siento temblar y rozas mi mano con cada hoja al pasar.
Sé que nos sientes, vives en cada uno de nosotros
aunque parezca que no estás…
yo así lo siento formando parte de mi. 

Emilia Sierra

           (Dedicado a la autora porque es mi Amiga)

martes, 5 de abril de 2011

lunes, 4 de abril de 2011

PARIR




Hay dos momentos en la vida de una persona en los que se necesita de absoluta privacidad e intimidad (no quiere decir soledad).  Uno es para morir y el otro es para nacer.

En los talleres, la primera sensación que capto de la mayoría de las mujeres es la sorpresa. Pero no por descubrir la existencia de algunas mujeres que estamos preparadas para acompañar a otras en este proceso –las Doulas-, sino el asombro que muestran cuando se comenta la necesidad de conexión con una misma y con su bebé, la necesidad de privacidad para llevar a buen término el parto. Y la conveniencia de resguardar su intimidad. En bastantes ocasiones, tras finalizar, los comentarios de la mayoría van en la línea de “si yo lo hubiera sabido…”.

Y eso es, básicamente, lo que pretendemos las mujeres que estamos en esta lenta, callada, pero emocionante “lucha”. Ayudarles a ver que son poseedoras del gran poder que supone dar a luz una nueva vida. Apoyarlas al entender  para que puedan aceptar que, muchas de las demás cosas no son necesarias y… quizás sobran.

Ahora están surgiendo polémicas en torno al parto en casa.  Cada vez son más las mujeres que deciden parir de esta forma, sobre todo las que tuvieron a su primer hijo y no quedaron contentas, aquellas a las que se les quedó alguna herida en su emoción. Creo que lo que decida cada una en cuanto a su forma de parir es justo lo que ella necesita. Quien se sienta segura en un entorno hospitalario, así será lo mejor para ella. Pero quien decida parir en la intimidad de su hogar, también merece ser respetada. Y todo estará bien porque será algo perteneciente a su ser. 
A nadie más le corresponde decidir… y mucho menos juzgar.

Pero he de reconocer que a veces es una ardua tarea, pues en ocasiones no se tienen en consideración las experiencias ni las referencias que se citan, porque se suele dar más valor a lo que dice una amiga, o a lo que dice una vecina, o a lo que dice una madre que parió hace 35 años… en un hospital y anestesiada.

Sé que es un trabajo mío, personal, el que he de realizar en este tema, porque quisiera llegar a muchas mujeres, porque me gustaría que las palabras que salen de mi corazón se entendieran con facilidad, porque realmente lo considero muy importante. Y desearía que las nuevas generaciones dieran por hecho, por ellas mismas,  que para parir lo más importante es seguir los dictados de la madre Naturaleza, estar conectadas con la Vida y con el bebé que permanece en el útero y va a ver la Luz a través de esta madre que ha elegido.

Creo que las cosas son mucho más sencillas de lo que nos empeñamos que sean, estoy convencida de que dejando que la Vida fluya, dejando que la naturaleza actúe, se puede llegar a parir de una forma mucho más salvaje y por contra más humanizada.

Estar codo con codo con las jóvenes madres que se muestran curiosas, atentas y agradecidas, es la mejor de las recompensas que puedo obtener en estos momentos. Sentir la conexión con ellas, sentir que la Vida se renueva y que un granito de arena se convierte en una montaña que mueve deseos, que mueve realidades. Esto  es lo que me impulsa día tras día a continuar expresando mi sentir, a realizar los talleres, a implicarme en algún otro espacio virtual e invertir mis energías en ello… porque estoy convencida de que vale la pena.



http://www.mamadelola.com/




viernes, 1 de abril de 2011

Calma




Contestaba mi Hermana, en una de mis entradas, que después de la tempestad viene la calma.  Y así es. Siempre.

Ayer amaneció precioso el día. Marido no trabajaba por la mañana, y como hombre bien activo que es, propuso que fuéramos a “dar una vuelta”. Y accedí a la primera, porque además yo tenía pendiente de visitar un Jardín de reciente remodelación en un pueblo muy cercano a la ciudad.

A las 11:00 h. estábamos allí. Y comenzamos a caminar lentamente  observando cada detalle y recreándonos en cada especie vegetal. Arbustos, árboles, plantas de mediano porte y plantitas recién trasplantadas.
El silencio hubiera sido absoluto y bien apreciado si no se hubieran escuchado los ruidos de las máquinas que estaban en una construcción cercana... pero ¡era lo que había!

Marido y yo paseábamos casi en silencio. Simplemente estando y sintiendo. Sencillamente disfrutando. Como buen aficionado a la fotografía, tomó varias instantáneas de algunos parajes. La pequeña cascada rodeada de una verde y húmeda zona donde abundaba gran variedad de helechos, los kalanchoes de varios colores en plena floración, las grandes opuntias ya lignificadas, los acantos con sus preciosas hojas verde oscuro, las aralias (que se empeñan en vendernos como planta de interior y que terminan muriéndose…) incluso un ginkgo biloba con su majestuoso porte. Fue un verdadero “relajo” para el cuerpo, para la mente… y para el alma.

Nos quedamos sentados unos momentos en una zona que se denomina “la muntanyeta”, un montículo desde el cual se divisa todo el parque y allí, seguimos disfrutando del momento.

El jardín no es muy grande, y paseando lentamente en poco menos de una hora habíamos terminado. Y retomamos la vuelta a casa.

Parece cosa nimia poder romper la rutina, parece algo poco importante poder cortar con la monotonía.  Pero realmente es muy gratificante, sobre todo por lo que significa sentirse libre de hacer lo que apetece, de no tener una obligación que te limita en el tiempo  y del mismo modo, en la vida.

He vuelto a mi casa restablecida, reconfortada. He recargado "las pilas" y me he cargado de vitamina D.

Como siempre, vuelvo a dar gracias a la Vida. Y en esta ocasión, particularmente a Marido por la propuesta de dar el paseo un  jueves por la mañana.


El Hort de Trénor, es un jardín público que se creó en 1596 y que posteriormente fue a parar a manos de una de las familias más ricas y burguesas de nuestra comunidad, los Trénor.

A mediados de los 80 pasó a ser propiedad municipal y el 27 de marzo pasado fue reabierto tras haber sido reacondicionando.