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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Propósitos


Termina 2011 y la mochila está llena de buenos propósitos, esto es así año tras año.  Habrá quien decidirá dejar de fumar, quien pedirá un tiempo de felicidad, quien querrá ser mejor persona,  quien “se conformará” con quedarse como está… Propósitos nada más.
Es momento de vivir el aquí y ahora y una buena forma puede ser encender una vela y lanzar una plegaria al Universo. Con ésta comenzamos la sesión en mi Círculo de Mujeres y como otras tantas cosas, me apetece compartirla aquí en este mi espacio.

martes, 20 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Ama.
Respira, 
Vive. Sueña.
Sé natural. Sé feliz
sin depender de nada, 
ni de nadie. No prohíbas, 
ni niegues nada. Realiza tu 
sueño. Busca tu destino. Confía. 
Brilla con luz propia. Comparte.Goza.
Siente con el corazón. Libérate. No controles 
Sonríe. Cuida tu cuerpo. Cree  en la magia. Ríe
Ocúpate. No critiques ni condenes. Vuélvete creativa.
Eleva tu energía. Confía en ti misma.  Ahoga la rutina.  
     Conoce a alguien nuevo. Imagina en manera positiva. Eleva tu energía. Vive sin miedos.  Estate atenta. No te pre-ocupes. Ora.
Sé sencilla. UneVence la tristeza.  Sé amable.  Vive el presente. Enamórate. Celebra. Siente el silencio. Acepta los cambios. Usa la conciencia. Reza. No juzgues.
Sorprende. Cuida y protege. Relájate. Expresa lo que sientes.
 Observa.Abre la mente.  Interpreta tus sueños. Medita. Llora. Supera las pruebas. Confía en la gente. Brinda un servicio. 
Envía un mensaje. Regala. Amanece riendo. Respira profundo.
Mira a los ojos. Aprende. Sé agradecida. Destierra la envidia. Detén la menteSiente el misterio. Prende una vela. Usa la alquimia. 
Sé espiritual.
Ama a alguien. Sigue 
tu ritmo. Juega a la Vida.
Siente tu alma. Abraza a un árbol. 
 Sorpréndete.  Confía en tu intuición. AMAMADOULA 2011

lunes, 19 de diciembre de 2011

UN año bloguero


Tras escasas aportaciones en otros espacios y animada por algunas personas, comencé mi blog hoy hace un año.  Empecé una aventura sin rumbo fijo, sin trayecto establecido, sin exigencias ni expectativas.  Mucha ilusión y vivir el momento, día tras día, ha sido lo que me ha conducido por esta galaxia de aprendizajes, de experiencias, de reflexiones...

domingo, 11 de diciembre de 2011

¿Delegar durante la crianza?


El fin de semana del 3/4 de este mes de diciembre, tuve la oportunidad de acudir a un curso de Michel Odent sobre “El nacimiento al alba de un nuevo paradigma”. Ya había leído algunos de sus libros, pero verlo en vivo y en directo, me resultó muy emocionante. Siempre con la sonrisa en la boca, escuchar de viva voz lo que dice me reafirmó en algunas de las cosas que pienso y que siento, aunque algunas de ellas son ciertamente para reflexionar.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

ABUELIDAD

 
Susan Seddon Boulet


Al poco de nacer mi primer nieto, mi hija me hizo llegar un artículo de Laura Gutman que hablaba sobre la abuelidad, "Las mujeres sabias". En aquellos momentos yo estaba susceptible, pues a pesar de las ganas que había tenido por ser abuela, una serie de sentimientos indescifrables rondaban mi emoción. 
Y las palabras de Gutman me calaron hondo pues pensé lo hermoso que sería transmitir y compartir, de generación en generación, la experiencia, la sabiduría, la confianza... la madurez.
Después de casi cinco años he recordado el texto y lo he leído de nuevo, lo he vuelto a sentir... pero ahora desde otra perspectiva.

En cierta ocasión,  en un espacio virtual, se desató una polémica al intentar averiguar qué opinaban las madres de las abuelas de sus hijos, pues eran muchas más los momentos en las que las quejas superaban al agradecimiento. Por fortuna, hubieron algunas respuestas con aspectos positivos si bien la relación entre abuela-madre no es, generalmente, fluida.

Durante algún tiempo me he interesado por la relación madre-hija, por saber cómo se sienten las hijas con sus madres tras la maternidad y me he puesto del lado de muchas de ellas. Ahora, he estado haciendo un sondeo sobre cómo se sienten algunas abuelas, cómo se sienten las madres que ahora quedan por ley natural de vida, relegadas a un segundo plano por sus hijas e hijos, aquellos por los que en su momento lo dieron todo (y lo siguen haciendo a la vista de los resultados). Y la verdad es que comparto su pesar, no es para menos. Voy a intentar resumir, pues hablar de las emociones que transmiten otras mujeres, no siempre es fácil.

Creo que el papel de la abuela debería de ir mucho más allá de lo que se espera de nosotras. Creo que desde la buena voluntad, el cariño y el respeto hacia el otro, las abuelas somos poseedoras de una experiencia que nos ha aportado la maternidad  y la propia Vida, y que podemos compartir con las madres más jóvenes. Cierto es que si la abuela ha vivido situaciones penosas y desagradables poco de positivo puede transmitir, pero se debe apoyar, comprender, admirar y respetar a la hija, a la nuera, dejando al margen las propias experiencias negativas. Se puede y se debe.

Porque al ser abuelas tenemos la gran ventaja de no tener que alimentar, sino nutrir, palabras distintas y con distintos significados. Aportar y compartir una nutrición emocional que tan necesaria es para una joven madre en sus momentos de crianza en solitario, en momentos en que aparecen sus dudas y sus sombras, como la misma Laura Gutman comenta.

Porque son muchas las mujeres que hoy crían a sus hijos en soledad, sin tribu, sin referencias o con las referencias de mujeres en su misma situación. Creo que se debería de hacer un esfuerzo de aproximación por parte de ambas generaciones, las abuelas y las jóvenes mujeres devenidas en madres. Compartir sentimientos, emociones, tiempo de calidad y Amor, aportaría beneficios a todas especialmente al bebé que es quien se encuentra en medio de ambas.

Pero parece que desde esta sociedad de consumo en la que prima la juventud, la belleza, las carreras universitarias, la buena apariencia física, todo lo que queda atrás pierde valor. Se nota cierto desprecio hacia el mayor, se desmerecen sus opiniones, no se valoran sus vivencias... 

Y este pensamiento también ha penetrado en lo referente a la maternidad. Pocas son las abuelas a las que se les tiene en cuenta, pocas son las abuelas que son consultadas, escuchadas y valoradas.
Crían a los hijos de sus hijos, los atienden, los llevan al colegio… un sobre esfuerzo físico y emocional que hacen gustosas por complacer ¡de nuevo! a sus hijas, a sus nueras… 

Este verano, estando en la parada del autobús no pude evitar escuchar una conversación. Dos señoras, mayores que yo, estaban sentadas y hablaban de sus hijas.  Una decía que le había tenido que parar los pies, porque le mandaba y le ordenaba como si fuera una criada… la otra comentaba que ella, en lugar de parecer que tuviera una hija, creía que tenía una madrastra de cuento (palabras textuales).  No pude evitar una sonrisa y me dijeron “no se ría que es cierto lo que está oyendo”. Les contesté diciendo que las creía, que esa situación era bastante más habitual de lo que ellas podían pensar.

En general, las abuelas que he consultado -más o menos de mi generación-  se sienten utilizadas por sus hijas.  No saben, no se atreven a decirles que NO y cuando lo hacen, supone malas caras y/o enfrentamientos.
En general, se sienten desvalorizadas. Sus hijas les hacen ver que ellas no saben de crianza, que están "pasadas de moda”, que las cosas no son como antes. Y aunque estén dispuestas a escuchar y a aprender, son las propias hijas quienes les niegan toda posibilidad.
En general, se sienten inútiles. “Tú no sabes, tú no puedes”.
En general, se sienten solas.  Las hijas no les cuentan, no comentan, no les preguntan sobre ellas… Son abuelas-cuidadoras, poco más.
En general, no les gusta como llevan esta relación pero lo hacen por sus hijas, por sus nueras, por sus nietos y nietas…
En general, lloran en silencio su situación.

Creo que hemos de dar valor a lo que puede significar la abuelidad desde un intercambio de experiencias, desde una escucha y acompañamiento. Desde el respeto por los sentimientos de la otra.  Creo que es un esfuerzo que valdría la pena intentar. Por el bien nuestro y de generaciones futuras.


Cierto es que deben de haber casos en los que la relación sea fluida y amorosa, y de hecho he encontrado una lectura que me ha parecido preciosa, que me ha hecho saltar las lágrimas...