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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

domingo, 3 de junio de 2012

Repiénsate como padre-madre


Desde El Blog Alternativo, uno de mis blogs preferidos, copio este artículo escrito por Cristina Miralles referente a crianza pues creo que puede servir de guía, sobre todo para aquellos padres, madres y abuel@s que hemos sido educados bajo aquellas terribles órdenes del ¡esto no se hace! ¡esto no se dice! ¡esto no se toca!... Es necesario que integremos que los niños son… niños y atienden a sus necesidades más primarias. Acompañarlos en su proceso es lo mejor que podemos hacer.


“Para descubrirte con amor como el gran padre o la gran madre que eres, tan solo deja pasar (sin aferrarte) cada pensamiento de juicio hacia ti o tus hijos: No cambies a tus hijos, repiénsatelos
Si quieres ser feliz en tu relación con ellos, empieza por deshacerte de ese montón de ideas acerca de cómo tienen que ser o como tienen que comportarse tus hijos. Son tus juicios los que te impiden apreciar lo maravillosos y perfectos que son tal y como son.
No gastes energía tratando de modelarlos o cambiarlos. Tan solo RESPÉTALES Y ÁMALES”
Cristina Romero

(Artículo de Cristina Romero, madre y acompañante por la Vida de 3 hijos, observadora de la crianza y educación social, autora del libro gratuito* “Pintará los soles en su camino”, co-autora de “Una Nueva Maternidad” y cuidadora del Alma infantil que todos llevamos dentro, sobre la mirada y la comunicación en la familia)
REPIÉNSATE, CREATE DE NUEVO COMO LA GRAN MADRE O EL GRAN PADRE QUE ERES
Los adultos nos aferramos en mantener un sistema heredado de creencias acerca de la maternidad y la paternidad que nos abocan al enfado y la infelicidad de todos los miembros de la familia.
Pero es desde adentro de nosotr@s mism@s, desde la mirada que tenemos ante nuestros hijos y nosotros mismos, que algo no funciona.
Son esos pensamientos que todo lo juzgan y que pretenden cambiar lo que es, que nos abocan al disgusto permanente.
No son los niños quienes “te hacen enfadar”. Son tus pensamientos quienes te atrapan en el estrés, la ira…
Y así, a menudo nos rodeamos de culpa por lo vivido con nuestros hijos.
Y nos pensamos a nosotr@s mism@s como malos padres o malas madres.
Pocas veces nos amamos y comprendemos tal como somos y aceptamos sin resistencias lo que pasó o pasa.
¿No crees que ya es hora de repensarte y crearte a ti mism@ como un gran padre o una gran madre?
Tú decides.
Lo que se manifiesta fuera de ti, es un reflejo de tu interior. Repensándote estarás creándote de nuevo.
Para descubrirte con amor como el gran padre o la gran madre que eres, tan solo deja pasar (sin aferrarte) cada pensamiento de juicio hacia ti o tus hijos:
No cambies a tus hijos, repiénsatelos
Si quieres ser feliz en tu relación con ellos, empieza por deshacerte de ese montón de ideas acerca de cómo tienen que ser o cómo tienen que comportarse tus hijos.
Son tus juicios los que te impiden apreciar lo maravillosos y perfectos que son tal y como son.
No gastes más energía tratando de modelarlos o cambiarlos. Dedícala a respetarles y amarles. Valórales por lo que son ahora, aquí, no por lo que serán o harán luego o mañana.
Si sigues poniendo tanta atención en lo que te disgusta de ti o de tus hijos y lo rodeas de esos juicios, solamente conseguirás agrandar, extender por más tiempo, vuestra infelicidad.
Solo siendo capaz de pararte los pies y cuestionarte un montón de ideas limitantes que te amargan la existencia, podrás respirar en paz y sobretodo permitir que tus hijos y la familia entera respiren en paz.
Todos los niños del mundo necesitan lo mismo: AMOR, Respeto profundo por lo que fueron, son y serán.
Pero lo mismo necesitas tú.
Y no del exterior, sino desde dentro de ti mism@.
No cambies nada en ti como padre o madre, más que tu modo de mirarte
Deja de hacerte daño con ese diálogo doloroso que mantienes contigo mismo en tu interior.
Si revisamos nuestro discurso interno, observamos que tenemos un montón de pensamientos que nos traen mal humor, estrés, culpa…
Esos pensamientos no son “la verdad”
Las cosas no son así, pero como las vemos y juzgamos así… Así las vivimos y así son para nosotros.
Si yo me paso el día juzgando a mis hijos, a mi pareja y a mi misma… Me estoy comunicando muy poco amorosamente. Hacia dentro y hacia fuera.
Es muy importante comunicarnos amorosamente con nosotros mismos. Ser nuestros mejores aliados.
Ámate en las distancias cortas, eso es un gran ejemplo para tus hijos.
Empieza por poner atención en lo que te gusta de ti y de ellos. Suelta todo pensamiento crítico. El paso siguiente es amar completamente eso que ahora te parecen defectos o errores.
Recuerda, es tu mirada la que te impide abrazar la totalidad de lo que eres o son.
No hay nada que cambiar en ti, en tus hijos, en el mundo (más que tus pensamientos en contra de lo que simplemente eres, son).
Sin pretender cambiarlo todo, todo el tiempo… ¡Cuánta energía sobrante para disfrutar de la vida y de tus hijos!
Cristina Romero

6 comentarios:

  1. La verdad que de un tiempo a esta parte me apetecía leer algo así... y soltarme la melena, es agotador vivir reprimiéndose, o enfadado y además queriendo controlarlo todo. Supongo que muchos de esos enfados con los hijos provienen del deseo de protegerlos (creo que ese es mi caso, en su mayor porcentaje). Y protegiéndolos, protegernos a nosotros. De comentarios externos, de nuestros pensamientos respecto a los demás etc. Queriendo que sean/seamos perfectos.

    En fin, que para variar me eternizo y menudos ladrillazos me salen. Qué "in gamba" eres!
    Un beso y gracias!

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    1. Creo que más bien necesitamos protegernos nosotros. Ellos, los niños, no necesitan de esa protección pues carecen de miedos innatos, siendo los adultos quien se los traspasamos.
      Y ¡suéltate la melena! permite a tus niños disfrutar, y tú con ellos, sin ese control a los que fuimos sometidas, verás que todo el más fácil.
      Y puedes enrollarte lo que quieras, me gusta.
      Abrazos calentitos (fa una calorá quepaqué)

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  2. Todo lo que He leído en éste blog me identifica absolutamente.
    Soy yo misma en persona.
    Gracias por seguir dándome lecciones.

    Lorena.
    Montevideo,Uruguay.

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    Respuestas
    1. Gracias a ti por pasar por este lugar y aportar tus palabras. Me gusta que te guste mi blog, siéntete como en tu casa. Y vuelve cuando quieras.
      Un abrazo.

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