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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

viernes, 27 de julio de 2012

Inmigrantes (mi experiencia).



Nunca entenderé como hay quien arremete despiadadamente contra personas que han dejado sus países de origen,  por la circunstancia que sea, y abandonando familia y apegos han comenzado –o lo han intentado- una nueva vida en otras ciudades alejados de sus raíces, con todas las dificultades que ello comporta.

Al hilo de la última entrada que ha escrito mi amiga Carmen en su blog, "Gentuza",   han venido a mi mente algunas experiencias con personas de otros países. De todas ellas conservo un poco, pues de todas ellas he aprendido algo.

Permanece en mi recuerdo las historias de unas chicas que estaban ingresadas en el hospital de maternidad cuando mi hija, embarazada de su primer hijo, tuvo unos episodios de cólico renal y hubo de ser hospitalizada. Compartía habitación con una joven gitana y por las tardes, se juntaban en la estancia con una rumana y con una africana de Nigeria.

Una de esas tardes, la rumana que había ingresado porque había comenzado a marcar sin estar su embarazo a término -y había llegado al hospital caminando desde un barrio alejado de la ciudad por no tener dinero ni para coger un autobús-  me enseñó la fotografía de un chiquillo de amplia sonrisa pero con una mirada muy triste. Era su hijo de cinco años quien permanecía en Rumanía con su madre. El niño había tenido un accidente de tráfico y necesitaba ser operado para ella podérselo traer a España. Recuerdo las  lágrimas rodándole por las mejillas, por el dolor que le provocaba la ausencia de su hijo y por la necesidad que tenía de tener a su madre con ella.
Esta joven insistía en una pregunta: si le iban a pagar por la niña que iba a parir (entonces estaba en vigor el cheque-bebé) pues contaba con ese dinero para la operación del chiquillo.  Me contó que su marido estaba en la recolección de la naranja y no le habían pagado los últimos trabajos (me dio a entender que lo habían timado) Recuerdo que me dijo cómo echaba de menos a su madre al verme atender a mi hija... Me rompió el corazón, sinceramente.
Le compré un monito de abrigo para la niña que iba a nacer ese invierno, le metí dinero en un sobre y al día siguiente, cuando la vi… se lo entregué y salvo mi hija, nadie más lo supo. Me abrazó llorando diciendo que ninguna española la había tratado así…

Ana, la gitana, estaba embarazada de su segundo hijo e ingresada porque apenas había cogido peso. Casualmente vivía en el mismo pueblo que mi hija. Era una chica muy alegre, explosiva y muy comunicativa. Su madre, la señora Ana nos dijo que cualquier cosa que necesitáramos en Paterna, la  localizáramos.  Ana y mi hija se encontraron varias veces por la calle con sus bebés. Encantadora familia de gitanos.

La otra mujer embarazada era de Nigeria, estaba allí por tener contracciones de parto y solo la vi una tarde. Nos contó que no quería volver a su país porque había mucha hambre y pocas posibilidades para sus hijos. Nos dijo cuan diferente era la vida aquí… de cómo los hombres en su país no valoran a las mujeres, de cómo son infieles esposos por sistema… de hecho, ella había tenido con su marido una discusión al “estilo europeo” porque dijo que no le iba a permitir que le fuera infiel.  Le había descubierto algún que otro enredo y esa era otra de las razones por las que no quería regresar. Curiosamente y fue la primera vez que lo escuché, comentó que en su país las mujeres con cierta posición social NO amamantan, pues era signo de que se tenía poder adquisitivo para comprar biberones y leche de bote.  Ella no sabía qué iba a hacer…

En otra ocasión una de mis hermanas y yo impartimos un curso de cocina y alimentación mediterránea para mujeres inmigrantes, organizado por la Asociación de Mujeres Progresistas.
Al curso acudieron 10 mujeres de distintas nacionalidades: uruguayas, ecuatorianas, bolivianas, peruanas, una chilena y una africana. Todas ellas estaban “sirviendo" en casas y querían aprender a guisar para poder “cotizarse” mejor.

Recuerdo a una de las ecuatorianas, aunque no su nombre. Era una señora en torno a 50 años.  Llevaba varios en España y con el trabajo de su marido como albañil en la construcción y el suyo en varias casas, habían ahorrado un dinero y se habían comprado un pisito.  La mujer tenía el corazón partío: dos de sus hijos estaban con ella pero otros dos, adolescentes, estaban en su país y no querían venir aquí a vivir. Esto, le estaba causando una enfermedad: la tristeza.  Se había planteado dejar de pagar su hipoteca y que el banco se quedara con el piso… y aunque se fuera sin nada, tal y como había venido hacía años, lo prefería para estar con todos sus hijos. ¡Cómo lloraba cuando lo contaba!

Otra de las chicas, más joven, era boliviana. En su país habían tenido un negocio, un colmado -me dijo- pero lo habían vendido para venirse aquí pensando en tener hijos y darles unos estudios. Tenía un niño y una niña, de preciosos ojos negros, muy espabilados y encantados con su colegio.  No pensaba volver más que en vacaciones, cuando pudiera, para ver a la familia que le quedaba… a pesar de la añoranza.

Había una mujer chilena que estaba aquí con un hijo adolescente. Separada y operada de un cáncer, trabajar en casas ajenas para ella no era fácil… pero era la única opción.  En su país había sido modista.

Especialmente recuerdo a Mariko (es el único nombre que recuerdo de las diez).  Ella era preciosa, como una diosa de ébano. Era africana, pero aunque no recuerdo su país si se me quedó grabado que era maestra estando allí. Su marido también tenía cierto nivel de estudios.  Y aquí estaba trabajando en una casa aunque pronto lo dejaría pues estaba embarazada… En su país estaban sus padres y sus hermanas, a los que añoraba muchísimo.

El último día del curso, hicimos una merienda-cena con cada uno de los platos propios de sus países y que ellas prepararon con mucho mimo y esmero.
Deliciosas comidas y postres, algunas humildes y otros más elaborados. Especialmente delicioso el plato de carne y huevos que preparó Mariko… a quien me encontré pasado un tiempo con su bebé. Nos alegramos las dos al vernos y nos dimos un efusivo abrazo.

Aunque solo mencione a estas cuatro mujeres, todas tenían una historia detrás y no precisamente alegre. La sensación de desarraigo, de soledad y de estar en un país extraño, a pesar del idioma, era lo que prevalecía en todas ellas.

Finalmente quiero hablar de M., a quien tengo un especial cariño.  Esta chica llegó de Paraguay, su país natal, con 19 años y con su novio, de pocos más. Se puso a hacer lo que mejor sabía: limpiar casas.  Y en la primera que estuvo, en Madrid, después de un mes de ocho horas de trabajo diario… la despidieron sin pagarle y sin poder reclamar, pues no tenía papeles.Tras alguna experiencia negativa más decidieron venirse a Valencia.  

Yo la conocí cuando llevaba aquí cuatro años. Por aquel entonces yo tenía problemas en la espalda y busqué a una chica para que me echara una mano en los trabajos de casa. Hablé con ella y me gustó: sencilla, callada y trabajaba bien.

A los dos meses me pidió que le diera de alta pues lo necesitaba para el permiso de residencia. Hasta entonces nadie había querido hacerlo y sin él, no podía ir a visitar a sus padres pues ya no la dejarían entrar de nuevo en España.
Me puse en contacto con una abogada a través de una Ong que trabaja con inmigrantes, me informé de lo que supondría… y en dos meses, M. estaba cotizando a la seguridad social.  La abogada dijo que era el único caso en toda su experiencia profesional (el único caso de que una española se fiara de una extranjera a los dos meses de conocerla).

Justo al año, M. se fue de viaje para ver a sus padres y a sus hermanas a quienes no veía desde hacía 5 años.  Lloraba (lloramos las dos) de emoción cuando me enseño el billete…
Yo sabía que ella quería volverse a su país a vivir, de hecho tanto su novio, que trabajaba en la construcción,  como ella, enviaban dinero a un hermano que les estaba construyendo una casa. Era cuestión de  poco tiempo…

Mientras tanto, ella me contaba sus cosas, algunas muy duras… En una ocasión estaba muy callada, le veía triste y me preguntó si me podía contar algo muy fuerte.  Su sobrina era abusada por su padrastro con el conocimiento de la madre, quien hacía ojos ciegos para que él no se marchara.  Pero ella -que era menor de edad- no quería denunciarlo y marcharse de casa por no dejar a su hermanita sola y que él se ensañara con ella.  ¡Por Dios, eso no se puede consentir, M.!  (Buscamos una asociación de mujeres en su país con la que puso en contacto a una tía suya quien tomó las riendas del asunto y quien, afortunadamente, pudo solucionar el asunto positivamente).

En otra ocasión, andaba silenciosa y dejó de venir. Me llamó diciendo que no se encontraba bien. Cuando volvió, me enseñó una carta del Hospital y me dijo que,  por favor le aclarara lo que quería decir… le habían hecho un legrado porque llevaba un feto sin latido. Nadie le había explicado, nadie la había acompañado… y había llorado tanto que se había quedado sin lágrimas. La acompañé en su duelo y sin quitarle la importancia y el respeto que  merecía, le expliqué a qué se refería el informe y le dije que habría más hijos…

Al poco tiempo se quedó embarazada de nuevo, me lo dijo enseguida y me dijo que se iría a parir a su país para no volver…
M. y su novio se marcharon estando ella embarazada de seis meses.  Llevaban todo lo necesario para montar un hogar, en dos contenedores que enviaron por vía marítima. Los ahorros de sus años de trabajo viajaban convertidos en bienes materiales para comenzar su vida soñada, para formar una familia arreglo a lo que querían.

Pero aún no había recibido su último bandazo. Las mafias de su país le confiscaron los contenedores por los que tuvieron que pagar casi seis mil euros (equivalente) que ellos no tenían.
Vivieron en casa de una de sus hermanas y entre toda la familia y amigos, reunieron una cantidad para recuperar uno de los contenedores… y el otro lo recuperaron al poco tiempo cuando pudieron liquidar “la mordida”.

A través de una amiga suya, me enteré que había parido a su hija y la llamé por teléfono… todavía estaba en el hospital y le terminaban de dar el alta.  Todo había ido bien y se iba a su casa.  No pude –no quise- evitar las lágrimas sobre todo cuando escuché a un bebé que comenzaba a llorar ¿Qué le pasa a la niña, M?  Y me dijo ¡Que quiere teta!  Y comenzó a reírse… ¡seguro que recordaba la de veces que habíamos hablado del tema…!

Posiblemente parezca la abuela “batallitas” pero estas historias, reales como la vida misma, me reafirman en el convencimiento de que TODOS los humanos somos iguales. De que TODOS sentimos alegría, tristeza, amor… de que TODOS queremos lo mejor para nosotros y para nuestros hijos. De que no existe el color, pues es simplemente el envase con el que hemos venido a este mundo en el que vivimos.
Me gustaría tanto que se dejara de hablar de las personas inmigrantes como causantes y portadores de males y problemas... No dudo de que haya personas conflictivas, pero ni más ni menos que como en todos los rincones del planeta.

¿Pero es que acaso por haber nacido donde he nacido, por tener la piel más blanca o los ojos más redondo soy mejor persona?  NO, para nada. El ser humano lo es de piel hacia adentro, desde el núcleo de su cuerpo, desde su corazón.  Lo demás no tiene importancia, pues es lo que vamos a dejar aquí cuando nos vayamos.


sábado, 21 de julio de 2012

¿Pero… estás loca?



No siempre comento aquí cuando salgo al monte a caminar, solamente lo hago de forma esporádica, pero podría hacerlo cada dos semanas o, al menos,  una vez al mes, que es con la frecuencia con la que procuro salir.

Lo bien es cierto que, cuando hace 15 años comencé a levantarme los domingos a las siete de la mañana (o antes) para irme a pasar el día al monte, caminando bajo la lluvia o el sol, con frío y con calor, comiendo un bocadillo sentada en los riscos o en los ribazos, andando todo el día y llegando a casa con las botas reventadas -figuradamente hablando- la gente con la que lo comentaba me decía “¡pero estás loca!” y es que claro, o las cosas se viven y se sienten… o no se comprenden.

Confieso que siempre he sido poco activa deportivamente hablando. Cuando estudiaba, en más de una ocasión me amonestaron por “pelarme” la clase de gimnasia ¡era un torro! Tampoco me impliqué en las actividades deportivas que había en mi colegio: balonmano y baloncesto. Era absolutamente nula para correr y darle a un balón.

Así, pasaron mis años jóvenes y nunca hice deporte, siquiera me atraía lo más mínimo. Cierto es que, cuando mis hijos eran pequeños, y con una terrible vergüenza… aprendí a nadar ¡algo es algo! Y posteriormente estuve acudiendo a natación por “recomendación médica”.

Pero lo del senderismo, para mí, va más allá de cualquier deporte, sobre todo porque no se trata de competir ni de demostrar nada a nadie.  Quizás sea esto lo que me enganchó…
Y fue hace muchos años cuando comenzó a despertar este interés.  Marido es montañero –más que senderista-  de siempre, desde que apenas era un adolescente. Cuando nuestros hijos eran pequeños, él se subía a las cumbres de Pirineos y yo me quedaba con ellos en el camping...

El año que el menor de mis hijos fue a la guardería, el día de final de curso y tras la fiesta, nos quedamos varias mamás charlando sobre qué haríamos en verano… y yo les comenté mi subida a la gran cordillera. Varias de ellas comentaron que a sus maridos también les gustaba la montaña pero que no solían ir. Y cosa de mujeres, organizamos una “kedada” para conocernos todos e irnos juntos a los Pirineos.
Y así fue.  Nos marchamos varias familias y eso dio lugar a la incipiente gestación de lo que luego sería mi club de senderismo.
Salimos en más ocasiones, varios veranos, se añadieron más familias amigas y así llegó el momento en que se pensó que, este grupo,  debía ser consolidado. Se crearon unos estatutos y en febrero de 1997 se le dio forma legal a  Ardillas Club de Senderismo. Y Marido, como socio fundador, tiene el número UNO en la lista de socios. Se lo merece.

Han sido domingos, fines de semana, vacaciones de Pascua y de verano, han sido horas… kilómetros recorridos por nuestra geografía.
Desde entonces he aprendido mucho de montañas y de valles, de ríos, de comarcas y de aldeas, de árboles, de plantas  y de insectos, de mi comunidad y de comunidades vecinas… porque lo que se ve, se toca, se siente, se vive  y se integra, eso… no se olvida.

Pero algo muy importante es que he conocido a muchas personas y que, algunas de ellas, hoy forman parte de ese grupo de “elegidos” que todos tenemos entre los amigos.
Porque como dicen los más mayores, “hasta que no se comen las sopas juntos, no se conocen a las personas”. Porque han sido horas compartidas, noches en saco de dormir junto a alguien que no concilia el sueño, senderos caminando en compañía, subidas a cimas en las que se necesita una mano amiga, cruces de ríos en los que te apoyas en los que tienes más cerca… y así, de esta forma y tras muchos kilómetros, es fácil encontrar una voz amiga y fiel.

Y no sé por qué razón, hoy me he acordado de aquello que me decían al principio y que ahora nadie osa decirme, aquello de si estaba loca…
Porque, definitivamente, la riqueza que he atesorado estos años es un bagaje que de otra manera, sentada los domingos cara a la caja tonta –por ejemplo-  no hubiera adquirido.


Este verano, en pocos días, caminaremos varios compañer@s de Ardillas durante una semana por la Ribera Sacra, en el sur de Galicia entre los ríos Sil y Miño.  Espero volver con el corazón henchido de paz y los ojos tintados de verde (si los incendios no lo impiden).

¿Realmente creéis que esto es una forma de locura? Yo... no lo creo.



lunes, 9 de julio de 2012

¡Somos hembras mamíferas!



Soy gran aficionada a los documentales, especialmente si se tratan de temas referentes a la Naturaleza.  Me encantan los de todo tipo de ser viviente. Pueden ser aves, peces, insectos, reptiles… y muy especialmente, los de animales mamíferos.  ¿Por qué? Porque me gratifican, me enseñan, me hacen sonreír, me enternecen, me asombran… incluso me relajan.

Cuando hablo con alguna madre en proceso de crianza, ya sea embarazada o lactando, siempre pongo por ejemplo a los animales en su hábitat,  ¡es asombroso ver sus comportamientos! Y enseñan tanto…

Por ejemplo, no he visto que ninguna hembra mamífera alimente a sus hijos solamente cuando ella quiera, sino todo lo contrario. Está a disposición de sus cachorros para que ellos se auto-suministren, o sea, es una auténtica alimentación “a demanda”. 

Tampoco he visto a ninguna de ellas alimentar a sus hijos con leche de otra especie… y la verdad es que sería curioso ver a una jirafa alimentando a su cría con un biberón de leche de… elefanta, por ejemplo.

Cuando una leona está a punto de parir, lo hace de día - porque básicamente, el león ataca para alimentarse por la noche- y apartada del resto de la manada. 
Cuando una hembra de delfín va a parir, sus compañeras forman un círculo y la protegen. También durante la crianza se apoyan unas en otras, forman "su tribu" de hembras.

Las hembras de los grandes primates son un ejemplo de madres protectoras, siempre llevan a sus cachorros encima, les amamantan hasta bien mayores, interactúan con ellos en los juegos… También se apoyan en el resto de las hembras para cuidar de los cachorros.

No estoy tratando de dar una clase magistral de zoología, ¡tengo tanto que aprender!,  sino simplemente, comentar comparaciones entre ciertas actitudes que inciden en la conservación de la especie y que es propia de los animales conectados a su instinto y –supuestamente- sin pensamiento racional.

Viendo los documentales y trasladando todo esto a la hembra humana, puedo ver grandes diferencias… las hembras de los animales se juntan para parir, para amamantar, para jugar,  para proteger... No permiten interferencias de nadie, en ocasiones, ni siquiera de los machos de la manada (y siempre tiene su explicación).

La hembra humana es la única que no pare a sus hijos de forma natural. Sus nacimientos son intervenidos, manipulados, instrumentalizados… no paren acompañadas de sus hermanas de tribu, sino muchas veces en compañía de seres ajenos a ella y de su macho reproductor.  También es la única que permite que le arrebaten a su cría nada más nacer.

La hembra humana es la única que no amamanta a sus crías con su propia leche. Suministra a sus bebés leches adaptadas, pero finalmente, leche de un mamífero bien distinto al de su especie, en la mayoría de las veces, de la vaca.

La hembra humana es la única que no lleva encima a sus bebés mientras ellos la necesitan. Se han inventado artilugios para transportarlos alejados de cuerpo cálido y acogedor que es el de su madre.

La hembra humana es la única que no protege a sus crías cuando duerme, las coloca alejada de ella, en un cubículo apartado, en el peor de los casos… en un recinto aparte. Y no atiende a su llamada.

Afortunadamente, cada vez son más las madres que viven su maternidad de una manera que antes eran excepciones, porque cada vez son más las mujeres que elijen su forma de parir, que deciden cuando, con quien y como. Cada vez son más las madres conscientes que amamantan, que portean a sus hijos, que duermen con ellos o, al menos, los tienen a su lado. Cada vez son más las madres que atienden al llanto de sus hijos y que, a pesar de los empeños de determinados personajes, no los dejan llorar.

Pero no deja de ser lamentable que necesitemos que nos recuerden que somos hembras mamíferas y que instintivamente, tenemos unas actuaciones adormecidas a base de habérnoslas hecho olvidar, a base de habernos machacado desde fuera en contra de lo que nuestro cuerpo necesita y nuestra alma reclama.

Atendamos a nuestro instinto y confiemos en nosotras, en nuestro cuerpo, en el proceso de la vida, en la Naturaleza… y si para ello hemos de hincharnos a documentales, ¡adelante, yo os animo! Seguro que no os vais a arrepentir. Porque lo que entra por la vista va directo a donde tiene que llegar y difícilmente se olvida.

viernes, 6 de julio de 2012

Después de la tempestad, la calma.



Llega el fin de semana y parece que la calma se asienta en los montes de la Comunidad Valenciana. Atrás han quedado las horas de angustia, de miedo, incluso de pánico en más de una situación.

Ahora vienen las promesas políticas, el colocarse medallas, el salir en la foto… mientras se sigue sin hablar de aquellos que han estado en primera línea de fuego porque los medios de comunicación no han llegado hasta allí para grabarlos en plena actividad (los efectivos de las Brigadas Rurales de Emergencia). Es algo que suele ocurrir pero no por ello, algo que yo -al menos- acepte de buen grado. Y mucho menos en una situación como ésta en la que un hijo mío ha estado jugándose la vida por culpa de la ineficacia de los políticos y de un grupo de desaprensivos (y no me refiero exactamente a los autores materiales de los incendios).

Ahora, también vienen las resacas. La tristeza de ver el monte quemado, la rabia de ver cómo algo que se hubiera podido evitar no se ha hecho, la pena de ver perdido el trabajo de muchos años: viviendas, campos de cultivo, montes adultos… y las secuelas físicas y emocionales de todos los que se han visto involucrados de una forma u de otra.

Quemaduras, contusiones, crisis de ansiedad… cada cual manifestará en su cuerpo lo que ha pasado en la medida que se haya visto afectado.
Y ahí me encuentro. De nuevo, este cuerpo mío está manifestando el miedo acumulado y acallado durante estos cinco días. Mis riñones están endoloridos a consecuencia del bloqueo que me ha producido esta emoción.

Pero afortunadamente y gracias a la experiencia y a escuchar lo que mi cuerpo me dice, puedo reconocer la causa del dolor. Así, necesito poner palabras, expresar, aceptar y trascender lo que me ha sucedido, porque sé que el MIEDO siempre me bloquea.  Es la única forma de que el malestar desaparezca y vuelva a funcionar con normalidad.

Esta tarde voy a desaparecer hasta el lunes. Sin ordenador y sin televisor. Con la compañía de una persona Amiga y un libro, paseos por la playa y cura de silencio, prácticamente en solitario.

Es todo lo que ahora mi cuerpo y mi alma necesitan. ¡Buen fin de semana!


Estrella que caminas
en el espacio sin final,
detente un momento, solo un instante,
escucha nuestros corazones
caídos en este mundo,
somos muchos los que esperamos,
regálanos la paz,
pan fresco para comer,
protege nuestros sueños verdaderos
de la vida cotidiana
y sálvalos del odio y del dolor,
y a nosotros, que estamos siempre solos
en la oscuridad de la noche,
ojos azules para ver.

Este amor grande,
grande, grande,
este cielo
se ilumina en un instante.
No te vayas,
déjate caer
estrella, estrella mía
quédate en mi corazón.

Protege a nuestros hijos puros,
en la vida cotidiana
sálvalos del odio y del poder
como el primer día,
como en la fantasía,
ojos azules para ver.

Grande, grande, grande
este cielo
se ilumina en un instante.
No te vayas,
no nos abandones
estrella mía,
quédate siempre en mi corazón.



miércoles, 4 de julio de 2012

El monte se quema (y nosotros, lo lloramos)

Perfil de "El  Montrotón" 

Ayer por la mañana acudimos Marido y yo para ver una de las zonas quemadas en estos días, la zona del pueblo de nuestros antepasados.  Nos acercamos lo más que hemos podido a ver nuestro monte totémico y nos hemos quedado los dos en silencio. La pena ahogaba las palabras, el olor a quemado y la tristeza nos ha alejado en pocos minutos del lugar.

Al llegar a casa me preguntó si podía escribir unas palabras y se las publicaba en mi blog. ¡Cómo no! Él, senderista, montañero desde los 14 años sabe lo que supone el monte, sabe lo que aporta la montaña. Ahora, ambos sabemos que no volvermos a ver el verde en "El Montrotón", pues se necesitarán más de 20 años… y nosotros quizás no lo lleguemos a ver.

He aquí sus palabras.


"El monte se quema.  Por desgracia, esta frase se está convirtiendo en casi cotidiana porque raro es el día en que no se produce algún incendio forestal en esta reseca piel de toro. Portugal, Galicia, Guadalajara , Catalunya… y en este momento, Murcia, Albacete y la Comunidad Valenciana.

El Montrotón, quemado,  vista desde Yátova
Pero, ¿Por  qué? ¿Cuáles son las razones que originan estos tristes episodios que alcanzan efímeros titulares en los noticieros nacionales y que encierran, casi ocultas, auténticas tragedias? Más allá de las consabidas condiciones meteorológicas propias –nuestro clima es el que es y muy poco podemos hacer (o estamos haciendo) para cambiarlo– la falta de una adecuada planificación, de medios, de mentalidad, de ¡EDUCACIÓN!, nos están llevando por una pendiente cada vez más inclinada hacia el fondo del pozo del desastre.

¿Cuándo comprenderán las “autoridades competentes” que los incendios del verano SÍ se apagan el  INVIERNO ANTERIOR? Si sabemos que “más vale prevenir que curar”, ¿por qué no se les cae la cara de vergüenza ante la falta de previsión, de forzados recortes presupuestarios que no sólo ponen en peligro vidas y haciendas sino que el ahorro económico que pudieran suponer, equivale a una mínima parte de los costes necesarios para apagar los incendios? Y no valoramos el coste de las supuestas ayudas que se repartirán para compensar a los afectados, ni el coste de las reforestaciones (si algún día llegan a llevarse a cabo), ni la incalculable pérdida de valor medioambiental (¿Cuántas toneladas de CO2 se han vertido  a la atmósfera? ¿Cuántas toneladas de CO2 dejarán de ser absorbidas anualmente?), ni la pérdida de actividad agrícola, de turismo rural, de hostelería en general, ni de los pequeños comercios que se ven afectados por esta trágicas situaciones. ¿Cuánta vida animal se ha esfumado? Sí, esos seres que no han podido huir de las llamas por falta de velocidad, por desorientación o por estar estabulados. ¿Cuánta riqueza vegetal se ha vaporizado?

¿Y los riesgos de la integridad física de los participantes en las tareas de extinción?  En el momento de redactar estas notas hemos de lamentar la muerte del piloto del helicóptero que se estrelló en el Pantano de Forata y las heridas de dos ocupantes de otro helicóptero que se estrelló treinta minutos más tarde en la Sierra Martés. Son cientos, miles, los que se arriesgan para tratar de controlar una situación que nunca debiera haber alcanzado estas magnitudes de catástrofe: Brigadas Forestales, Bomberos, la UME, voluntarios de Protección Civil y de la Cruz Roja… y tantos y tantos otros que ofrecen su solidaridad y consuelo a los afectados.

Por la ladera izquierda teníamos el acceso fácil a la cumbre

Por mi condición de senderista he recorrido, junto a mis compañeros, múltiples caminos y senderos de las zonas valencianas que se han quemado: Senderos Locales, Senderos Botánicos, Senderos de Pequeño y Gran Recorrido, pistas forestales… Pues bien, hemos recogido latas, papeles, plásticos y cartuchos, abandonados por desaprensivos, despreocupados o , simplemente maleducados... Además hemos tenido  que romper ramas bajas y utilizar tijeras de podar para poder transitar por ¡senderos homologados! que nadie mantiene por falta de presupuesto o por pura desidia. 

Pongamos un ejemplo: acaba de quemarse completamente el Montrotón, la montaña más emblemática de la Hoya de Buñol. 
Un grupo de esforzados componentes de ATAVA, Grupo Excursionista de Yátova, abrieron caminos para llegar a su cima desde los cuatro puntos cardinales, luchando contra las coscojas, aliagas, romeros y otros matorrales que habían colonizado sus laderas después del incendio de hace unos veinte años. Pero los pimpollos  que habían brotado formaban en muchas zonas una espesa masa en la que apenas cabía un puño. Ahora ya no queda nada. Si se hubiesen diezmado los pimpollos, si se hubiesen invertido salarios en el mantenimiento del propio bosque adulto, si hubiésemos tenido rebaños de cabras y ovejas transitando por esas zonas… la situación habría podido ser muy diferente.

 Y, como tantos otros,  con profunda tristeza pienso que ya no podré llevar a mis nietos a la anual ascensión estival a la cumbre del Motrotón, ya no podré enseñarles el poste que indicaba  la distancia al Polo Norte, al Everest, a otros lugares importantes de este “Planeta Azul”  Y no podré responder con un mínimo de coherencia a su infantil pregunta: Yayo, ¿Por qué se quema el monte?"
  
Manuel Villanueva y Pérez, es profesor jubilado, senderista y padre de un brigadista forestal.


martes, 3 de julio de 2012

Ahir vaig plorar cendra (Ayer lloré ceniza)




Estas son las palabras que ponen sentido a la emoción de un joven, el hijo de una buena Amiga mía.  Ella me las compartió y ahora, con su permiso –con el del chico-  las quiero compartir con vosotros. El dolor, la rabia y la tristeza no tienen edad cuando se trata de un desastre de tamaña embergadura.
Gracias, Ferran, por poner voz a muchos sentimientos.

“Ahir vaig plorar cendra.

Què està passant al nostre voltant? De veritat els importa el nostre demà? Les retallades al futur, a l’evolució i al benestar, de veritat són necessàries?

Com sabeu, estic recuperant-me d’una operació a casa de la meua mare a València. Tot anava bé, animat i millorant a poc a poc. Però ahir em passà algun fet excepcional, d’eixos que escoltes: -“en un segon et canvia la vida...” Així va ser, vaig viure les hores més horribles de la meua vida.

Quan m’alcí de matí, el cel era molt gris, no passaven els raigs de sol, i queia un tapís blanc i negre sobre els arbres i els cotxes del carrer de ma mare. Ràpidament vaig assabentar-me de què passava al cel, al nostre país. Les meues pitjors previsions es van complir, hi havia un gran incendi a Cortes i a Dos Aigües. Vaig encendre l’avorrida televisió i un nus travessà la meua gola. Dos aigües, que està a prop del meu poble on visc amb el meu germà, Montroi, estava sent literalment arrasat per les flames d’aquells que volen acabar en tot. Una dóna de Dos aigües, deia que des de fa anys, volen tirar-los del poble i acabar amb ell, i després del desastre d’ahir, m’ho crec.

El meu germà estava a casa, i des de les quatre de la vesprada del dia vint-i-vuit, quan començà l’incendi, no va escoltar cap avió, helicòpter, camió de bombers... i, curiosament, cap veí tampoc escoltà el “gran desplegament de mitjans aeris i humans” que vora al migdia d’ahir vint-i-nou de juny, declarava el president de la “comunitat”, després de baixar d’un helicòpter i fent el paripé al centre d’emergències de Gàtova, MENTIDA!!!

Però, ràpidament, i com si de màgia negra es tractara, i sense ningú, i dic ningú, explicar-nos com ni per què, (bé, encara que si ho pense, podríem saber per què, per exemple voreres de carreteres molt brutes, boscos deixats, retallades en medi ambient, interessos econòmics, especulació, acabar amb el benestar...) el foc va córrer en un temps record, varies muntanyes de gran valor ecològic, de fauna i flora, carreteres i valls, per arribar a rodejar la vall dels Alcalans, just on està la meua casa, la meua urbanització. Mentre, el foc també cremava part de Torís i corria implacable acabant amb tot ésser viu que es trobava pel seu camí.

El meu germà estava celebrant l’últim dia de curs a l’escoleta, quan li digueren que anara ràpidament a casa, perquè estaven desallotjant la urbanització pel dens fum que hi havia. Anà, acompanyat d’una mare, ficà dins la casa a la nostra gata, arreplegà el meu cotxe i baixaren els dos al poble. Poc després, va pensar en la nostra xica, i valentment, amb un pare de l’escoleta, tornà a agafar-la per baixar a casa de la mare. La seua definició d’aquells moments és terrible, com una peli de por, de catàstrofes naturals i negror per tot arreu... Travessà dos controls d’aquells que diuen que són professionals, i arribà a casa. El fum era insuportable i la muntanya que tenim enfront de casa ja era part d’un paisatge en flames. El meu germà, valent, entrà a casa, agafà la gata, la ficà en la seua caseta, agafà alguna roba, la memòria de l’escoleta i ràpidament, baixà a València.

Eixes hores van ser les més tenses, difícils i nefastes de la meua vida. Quan vaig sentir al meu germà diguent-me que ja estava bé, vaig començar a plorar, a plorar cendra, a plorar per aquest tremend delicte ecològic, per aquest país en el que sí saben de cotxes, d’arquitectures inviables i de lladres, però no saben cuidar, mantenir i valorar una de les coses més importants del ahir, de l’avui i del demà, els nostres arbres, el nostre benestar i el futur de verds i cants d’ocells dels nostres fills i filles.

Per tot això, senyors polítics de retalls, ineptes d’actuacions, d’helicòpters, de mans de foc i de butxaques plenes d’euros, us demane, per tot el dany emocional, al nostre benestar i per aquest delicte terrorista i ecològic que heu fet o permés, la vostra immediata dimissió.

Sense més paraules, i sols, amb un futur gris i de boscos negres, m’acomiade plorant i esperant que qualsevol dia, els responsables d’això, estigau plantat pins i pins per tot el nostre país, fins que caigueu morts de pena, com estem avui una gran part d’aquest país de titelles i borinots”.
Ferran Aleixandre i Barreda 

“Ayer lloré ceniza.
¿Qué está pasando a nuestro alrededor? ¿De verdad les importa nuestro mañana?
¿Los recortes al futuro, a la evolución y al bienestar, de verdad son necesarios?

Como sabéis, estoy recuperándome de una operación en casa de mi madre en Valencia. Todo iba bien, animado y mejorando poco a poco. Pero ayer pasó un hecho excepcional, de esos que escuchas: -"en un segundo te cambia la vida..." Y así fue, viví las horas más horribles de mi vida.  

Cuando me levanté por la mañana, el cielo estaba gris, no pasaban los rayos de sol y caía un tapiz blanco y negro sobre los árboles y los coches de la calle de mi madre. 

Rápidamente me enteré de qué pasaba en el cielo, en nuestro país. Mis peores
previsiones se cumplieron, había un incendio gigante en Cortes y Dos Aguas. Encendí la aburrida televisión y un nudo atravesó mi garganta. Dos Aguas, que está muy cerca de mi pueblo donde vivo con mi hermano, Montroi, estaba siendo literalmente arrasadopor las llamas de aquellos que quieren acabar con todo. Una mujer de Dos Aguas, decía que desde hace años, quieren tirarlos del pueblo y acabar con él, y después del desastre de ayer, me lo creo.

Mi hermano estaba en casa, y desde las cuatro de la tarde del día 28, cuando empezóel incendio, no escuchó ningún avión, helicóptero, camión de bomberos… y, curiosamente, ningún vecino tampoco escuchó el “gran despliegue de medios aéreos y  humanos” que alrededor del mediodía de ayer 29 de junio, declaraba el presidente de la “comunidad”, después de bajar de un helicóptero y haciendo el paripé en el centrode emergencias de Gàtova, ¡MENTIRA!

Pero rápidamente, y como si de magia negra se tratara, y sin que nadie, y digo nadie, explicarnos cómo ni por qué, (bueno, aunque si lo pienso, podríamos saber por qué, por ejemplo cunetas de carreteras muy sucias, bosques dejados, recortes en medio ambiente, intereses económicos, especulación, acabar con el bienestar…) el fuego corrió en un tiempo récord, varias montañas de gran valor ecológico, de fauna y flora, carreteras y valles, para llegar a rodear la Vall dels Alcalans, justo donde está mi casa, mi urbanización. Mientras, el fuego también quemaba parte de Turis y corría impecable acabando con todo ser vivo que encontraba por su camino.

Mi hermano estaba celebrando el último día de curso en la escoleta, cuando le dijeron que fuera rápidamente a casa, porque estaban evacuando la urbanización por el denso humo que había. Fue, acompañado de una madre, metió dentro de casa a la gata, recogió mi coche y bajaron los dos al pueblo. Poco después pensó en nuestra chica, valientemente, con un padre de la escoleta, volvió para recogerla y bajar a casa de la mamá. Su definición de aquellos momentos es terrible, como en una peli de miedo, de catástrofes naturales y negrura por todos los sitios. Atravesó dos controles de aquellos que dicen que son profesionales y llegó a casa. El humo era insoportable y la montaña que tenemos enfrente de casa ya era parte de un paisaje en llamas. Mi hermano, valiente, entró en casa, cogió a la gata, la metió dentro de su casita, cogió algo de ropa, la memoria de la escoleta y rápidamente, bajó a Valencia.

Esas horas fueron las más tensas, difíciles y nefastas de mi vida. Cuando escuché a mi hermano diciendo que ya estaban bien, empecé a llorar, a llorar ceniza, a llorar por este tremendo delito ecológico, por este país en el que sí saben de coches, de arquitecturas inviables y de ladrones, pero no saben cuidar, mantener y valorar una de las cosas más importantes del ayer, del hoy y del mañana, nuestros árboles, nuestro bienestar y el futuro de verdes y cantos de pájaros de nuestros hijos e hijas.

Por todo esto, señores políticos de recortes, ineptos al actuar, de helicópteros, de manos de fuego y de bolsillos llenos de euros, os pido, por todo el daño emocional, a nuestro bienestar y por este delito terrorista y ecológico que habéis hecho y permitido, vuestra inmediata dimisión.

Sin más palabras, y sólo, con un futuro gris y de bosques negros, me despido llorando y esperando que cualquier día, los responsables de todo esto, estéis plantando pinos y pinos por todo nuestro país, hasta que caigáis muertos de pena, como estamos hoy una gran parte de este país de títeres y estúpidos.”

Ferran Aleixandre i Barreda
        





domingo, 1 de julio de 2012

Estoy aterrada



Mientras toda Europa y parte del resto del mundo está cara al TV a punto de ver la final de la Eurocopa, yo estoy escribiendo para  ver si soy capaz de sacar de mis adentros el miedo que me paraliza desde hace tres días.

La Comunidad Valenciana, la mía, está sufriendo una ola de incendios terrible, la peor 20 años, según las estadísticas. Las altas temperaturas, el poco cuidado que se le presta al monte y la negligencia humana han dado paso a la quema de más de 50.000 hectáreas de monte, hasta hoy y contabilizadas hasta esta mañana,  amén de viviendas, animales y todo lo que a su paso ha encontrado.
El sol no se podía ver a través de la densa cortina de humo y de cenizas que han hecho el ambiente casi irrespirable. Desde el pueblo donde yo estaba, mirábamos a lo lejos y las llamas y el humo nublaban el horizonte. Un espectáculo dantesco. Hemos cerrado la casa metiendo el máximo de enseres en el interior y la hemos abandonado a su suerte.  El fuego estaba a unos 5 km y nos hemos vuelto a la capital.
Hasta esta mañana habían sido desalojados muchos municipios del sur y del noroeste de la provincia. Los alcaldes y los vecinos de los pueblos afectados han denunciado la falta de medios de atención ¿de dónde los iban a sacar si son los que son, si NO HAY MÁS?

 ¿Y qué más le da al gobierno de la Comunidad Autónoma? En una ciudad donde hace pocos días se han gastado no sé cuanto miles de euros en una carrera de automóviles por el circuito urbano con el dinero de los contribuyentes y para unos cuantos escogidos,  se demuestra cómo funciona a otros niveles.
Y no voy a nombrar todas las carencias, ni las malas actuaciones del gobierno autonómico de turno porque necesitaría muchas horas y muchas páginas, pero sí me voy a centrar en algo que conozco bien. El tema de la poca inversión que ser realiza para esta, el poco interés que se muestra para todo lo referente al medio ambiente… el tema del control de incendios, porque de verdad, que clama al cielo.

Cierto es que no sabemos de las cosas si no las vivimos de muy cerca, por ello voy a pormenorizar algunos detalles que yo conozco y que, a bien seguro, son desconocidos.

Como por ejemplo, que este año, y a pesar de tener prevista una ola de incendios a consecuencia de la poca lluvia vertida y lo seco que está el monte,  la Consellería NO ha renovado el contrato a más de 400 trabajadores de las Brigadas Rurales de Emergencia.
Como el hecho de NO hay apenas abastecimiento de agua y alimentos para los brigadistas que llevan más de diez horas en un incendio y son ellos, según su criterio los que se proveen de barritas y bebidas energéticas que a las pocas horas de comenzar el siniestro ya se han terminado.
Como por ejemplo, que las máscaras que les dan a los brigadistas, NO sirven para nada, ya que son mascarillas para prevención de agentes químicos y no las necesarias y especiales para el humo y los agentes contaminantes que se desprenden en los incendios.
Como el hecho de que apenas son mileuristas… por trabajar a turnos de 10 horas (16 horas reales trabajadas en más de una ocasión) y con un trabajo considerado de alto riesgo.
Como que la mayoría de ellos son interinos con muchas posibilidades de que una vez acabado el contrato se vayan a la calle, después de haber arriesgado su vida y su salud
Como el hecho de que la gente, en general, desconoce cuál es la función de los brigadistas atribuyendo los triunfos a los bomberos y a los cuerpos de la UME (y no tengo nada personal en su contra), cuando los que están en primera línea de fuego, son éstos… los brigadistas, los que se están jugando la vida.

En fin… podría estar sacando trapos sucios hasta mañana, pero creo que es suficiente. Creo que con dar a conocer estas cosas para que llegue a la mayoría de personas y se sepa, y si es posible les caiga la cara de vergüenza a los mandamases de esta Comunidad…
Aunque como dije antes, a los políticos les da igual. Ellos están para salir en las fotografías, para acudir al lugar del siniestro y “confraternizar” con las personas que han sufrido la catástrofe, para prometer lo que no harán, para no hacer lo que prometieron…

Y sigo asustada. Porque a estas horas MI HIJO todavía no ha regresado desde esta mañana que partió con sus compañeros.
Porque SÍ, el es un brigadista ya que no ha encontrado trabajo alguno a desarrollar en Medio Ambiente, en lo que para él ha sido su vocación y su gran pasión: el monte y los árboles, y para lo cual sacó sus estudios de Ingeniero Forestal. Y paradojas de la vida… ahora está de peón en una brigada temporal de emergencia intentando salvar de la quema al máximo de monte, a todos los árboles que pueda.

Y así están las cosas. La familia con el alma en vilo hasta que regrese, con una calma poco duradera porque mañana volverá a partir. Los familiares lejanos y los amigos llamando para interesarse… todos los que lo conocen preguntando por su situación.

Y a pesar de la rabia y del miedo, no dejo de rezar para que ese Ser Superior en el que yo sí creo, lo proteja y le permita volver sano y salvo. A él y a sus compañeros.
Pero no dejo de estar aterrada.