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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

sábado, 27 de octubre de 2012

Otra oración Lakota



Disminuye el ritmo de mi vida, Señor
calma el latir de mi corazón aquietando mi mente.
Reduce mi paso apresurado con una visión de la eterna extensión del tiempo.
Dame en medio de la continua confusión la calma estabilidad de las montañas milenarias.
Rompe la tensión de mis nervios y de mis músculos
con la serena música del canto de los arroyos vividos en mi memoria.
Ayúdame a conocer el mágico poder restaurador del sueño.
Enséñame el arte de tomarme breves momentos de pausa,
de disminuir mi ritmo para observar la flor,
para charlar con un amigo, para acariciar a un perro,
leer algunas líneas de un buen libro.
Recuérdame cada día la fábula de la liebre y la tortuga,
que pueda aprender que la carrera no siempre la gana el que va más rápido
y que en la vida se puede hacer algo mejor que aumentar la propia velocidad.
Haz que eleve mi mirada al enorme roble
y sepa que ha llegado a ser grande y fuerte
porque creció lentamente y bien.
Disminuye el ritmo de mi vida, Señor
e inspírame a hundir mis raíces
para que pueda elevarme hacia las estrellas de mi gran destino.




http://saraccoannamaria.blogspot.com.es/2012/10/oracion-lakota-preghiera-lakota.html


viernes, 26 de octubre de 2012

de Perros (canes).




Como indico en la cabecera de este blog, no solamente es de maternidad y mujeres.  También me sirve para expresar lo que siento en torno a cualquier tema y, desde mi lado puramente material  manifestar, si ha lugar, mi disgusto o enfado respecto a cualquier situación.  Me he dado cuenta de que no tiene sentido ocultar estos sentimientos  ya que pretender creer que siempre todo está bien me hace perder la perspectiva de mi parte humana.

El otro día escuché una noticia que me dejó pasmada. El 49% de la población en España tiene perro a pesar de la situación económica y social. Y a juzgar por lo que veo en mi barrio, pensándolo bien no me sorprende.

Libre y deliberadamente, no tengo una mascota que me suponga una obligación, pero me gustan los animales, me gusta todo bicho viviente -excepto las cucarachas- y estoy en contra de que se les lastime. Aunque no tengo muy claro donde están los límites en cuanto a que una persona disfrute con sus mascotas… y otras lo suframos.  Me explico.

Vivo en una zona en la parte alta de la ciudad. Es un barrio de clase media trabajadora donde hay muchos parques y jardines, bastantes colegios y muchos niños.  Es un barrio con juventud, con mucha vida. Y con muchos perros, algo que está comenzando a resultar un inconveniente, al menos para mí y algunos vecinos que sienten como yo. 
Baste decir que en mi escalera hay 28 viviendas  y  en 10 habitan perros, incluso en algunas tienen dos.

Por las mañanas y por al anochecer salir a comprar o a pasear resulta un suplicio. El olor a orines  por doquier provoca náuseas.  El mobiliario urbano está destrozado: papeleras, farolas corroídas por las meadas; los setos y alcorques inundados de excrementos;  las fachadas y zaguanes descoloridos y corroídos también por la orina de los animalitos. En honor a la verdad, de vez en cuando puedo encontrar a alguien que recoge las cacas de su mascota pero no he visto a nadie que tras orinar eche un cubo de agua para disipar los líquidos malolientes… y así, se secan, se acumulan y muestran un aspecto oscuro y apestoso.

Ahora, desde la Asociación de Vecinos se ha comenzado una campaña de concienciación ciudadana, pero sinceramente, poca confianza tengo en ello.

Otro tema que me suscita curiosidad es el económico. Tener un perro es un chorro continúo de dinero: vacunas, des-parasitos, recortes de pelambreras y aseo personal, problemas bucodentales, amén de que no surja cualquier enfermedad (curiosamente cada vez más propia de los humanos) como tumores y similares que requieran hospitalización e intervención quirúrgica y finalmente, tras un proceso de enfermedad, una eutanasia con la consiguiente entrega del cadáver.  No tengo ni idea de lo que puede suponer económicamente hablando, pero las personas que me lo han comentado hablan de un puñado de euros   Y si la economía familiar apenas tiene para cubrir necesidades básicas ¿qué pasa con sus mascotas? ¿Las dejan sin atención veterinaria?

Por último y por no alargarme demasiado dando una imagen equívoca en torno al respeto que siento por los animales, en este caso por los perros, hay otra situación que me tiene desbordada y para la que, sinceramente, no encuentro solución.

Arriba de mi casa siempre ha habido perro. El último ha vivido 15 años y ha sido un tiempo de ladridos continuos.  El animalito ladraba por todo: cuando sonaba el teléfono, cuando escuchaba al ascensor, cuando llamaban a su timbre (lógico, claro), cuando llegaban los hijos por la noche a las dos o a las cuatro de la madrugada (el perro no entiende de horas, lo sé).  Si quería dormir la siesta… el perro ladraba.  Por la mañana, a las siete cuando se levantaba el dueño… el perro ladraba… y así durante todos estos años.  Ladraba por cualquier cosa, por todo.

Por mantener la buena vecindad y aunque me habían aconsejado denunciarlos, nunca lo hice, pensaba que se podría solucionar de otra manera. Así, en numerosas ocasiones le decía al perro cuando lo veía paseando con su dueña ¡me tienes harta, Yaki, te voy a pelar el rabo! y el perro me ladraba y su dueña… ¡se reía! Pero lo cierto es que he dormido con tapones para no oírlo, he pasado situaciones de auténticos “nervios” y el perro sin parar de ladrar… ¡tremendo!

Este verano el animal falleció. Al encontrarme con la vecina y decírmelo, me comentó que ya estaba cansada porque toda su vida había tenido perro y era muy esclavo y que ahora quería descansar.  Cuál no ha sido mi sorpresa al verla, hace poco con otro perrito.  ¿Pero no dijiste que no querías más? Ya… si… claro… pero me lo ha traído mi marido de la perrera, pero no te preocupes porque este no ladra…
Y efectivamente no ladra ¡pero aúlla! Se pasa el día llorando, el animalito.  Y estamos de nuevo ante el mismo problema sufrido durante 15 años… y de cara a otros tantos.

He buscado normativa al respecto y NO hay nada que indique qué hacer ante situaciones como éstas. O sea que, si los ciudadanos quieren tener perros están en todo su derecho, pero si al resto nos ponen de los nervios los ladridos continuos,  la mala olor de las calles,  el mal aspecto del mobiliario urbano, con el peligro que supone sacar a los niños al parque y que en la zona verde recojan una mierda y se la lleven en sus zapatos… frente a todo, esto la única solución es “ ajo y agua” ( a-joderse y aguantarse, vaya, por si alguien no lo sabe).

Para colmo, en mis visitas a algunas ciudades españolas, principalmente castellanas,  y sobre todo europeas lo primero que siempre llama mi atención es la limpieza en las calles, la ausencia de detritus perrunos. Concretamente, recuerdo haber hecho este comentario en un hotel de Estambul, donde  no recuerdo haber visto perros en las calles.  La respuesta a mi cuestión fue la siguiente “Ustedes, en España, tienen perros… nosotros aquí tenemos niños”  Quien tenga ganas de pensar, que lo haga.

De acuerdo que las mascotas proporcionan  compañía, que son muchas las personas que en situación de soledad el único cariño que reciben es el de sus perros, también que los perros lazarillos tienen un especial y muy loable cometido,  que para algunos niños con problemas tener un perro es una posibilidad de rehabilitación, pero…

Desde luego que los perros NO son los responsables de vivir en la ciudad, metidos en un piso, casi todo el día solos (la mayoría), con sus movimientos y sus paseos limitados a dos o tres veces al día a lo sumo. Los perros NO son responsables de sus actos, pero SÍ lo son sus propietarios y deberían de serlo las autoridades competentes.
Porque  ¿Qué hay de aquello de que la libertad de uno termina donde comienza la del otro?


domingo, 21 de octubre de 2012

Para parir, tú elijes



Desconozco hasta qué punto somos sabedores de la mala y/o distorsionada información que circula por Internet en torno a muchos temas. Pero, contradictoriamente,  he de confesar que, por suerte,  se puede encontrar cada vez más información veraz y fiable. En lo que a mí concierne, el tema que me ocupa es el relacionado con embarazo, parto y lactancia. 

Resulta curioso el hecho de que, cuando queremos comprar un piso, un coche,  un televisor o cualquier otra cosa que suponga cierto valor, andemos mirando y comparando calidades y precios hasta dar con el más idóneo, con el que mejor se ajusta a nuestras necesidades. Podemos dar un montón de vueltas hasta encontrarlo.

De la misma forma resulta curioso pero al mismo tiempo alarmante el que, algunas mujeres –demasiadas,  diría yo-  a la hora de plantearse quién va a hacer el seguimiento de su embarazo y donde va a parir a sus hijos no se informen lo suficiente, ni siquiera lo más mínimo.
Y es que, me temo, se desconoce la importancia de estos hechos. Porque no es lo mismo un embarazo vivido de forma natural, sin miedos, sin temores, sin agobios (solamente los normales e inevitables ante lo desconocido) que uno sometido a constantes pruebas, diagnósticos, revisiones, etc.etc. con el consiguiente estrés para la madre y el bebé intrauterino.  Como tampoco es lo mismo parir en un hospital con protocolos rígidos y obsoletos, que dar a luz en uno donde practiquen un parto natural y respetado.

Este es un caso real. No voy a citar nombres y cambiaré algunos datos, pero me gustaría que sirviera de reflexión. Con este fin y con su permiso, lo comparto .

X es una madre joven y está embarazada de su primer hijo.  Nada más saberlo se pone en contacto con una Doula pues quiere estar acompañada y que sus dudas y posibles miedos sean disipados de la manera más veraz y natural posible.
Así, comienza a formarse en el proceso a través de la información que su Doula le proporciona y de la que ella, a través de varias páginas fiables en la red va encontrando.
Durante sus encuentros, charlan a cerca de ella misma, de su historia familiar, de la relación con su madre, de sus miedos, de todo lo que puede suponer una interferencia en la intensa relación que está manteniendo con su bebé intrauterino.
A través de la relajación y de la visualización, alcanza un estado de serenidad y de confianza digno de mencionar.
Estando en el tercer trimestre de su gestación, comienza a plantearse el tema de dónde parir a su hijo. Por cercanía elije el Hospital de Xátiva, a 30 minutos de su casa.

Prepara su plan de parto con el apoyo de su Doula con la idea de entregarlo en la próxima visita al hospital, donde le están haciendo el seguimiento y las pruebas habituales.
Su sorpresa y su disgusto son mayúsculos cuando le dicen que lo que ella pretende es imposible en ese hospital pues ellos tienen otros protocolos y no piensan salirse de ellos. Añaden que, con su plan de parto, lo que hace es quitarle autoridad al médico (palabras textuales).

Su indignación, en un primer momento, apenas le permite reaccionar. Y ante este momento de vulnerabilidad,  en el hospital le presentan “sus métodos” por escrito y ella tiene que firmarlos.

Al llegar a casa reacciona y su frustración comienza a tomar fuerza. Estando ya serena, analiza la situación y rápidamente lo tiene claro: después de haber estado varios meses tomando consciencia de lo que es el proceso del nacimiento y sabiendo de qué forma quiere que su hijo venga al mundo, tiene muy claro que NO irá a ese hospital. Todavía desconoce dónde podría parir, pero por supuesto que no será en el LLuis Alcanyís.

De nuevo, con el apoyo de su Doula y con la información que ésta le facilita, se pone en contacto con uno de los hospitales públicos que practican parto natural y lo más respetado posible.  Y pide cita para hablar sobre el nacimiento de su hijo.
En dos días la reciben, con una amabilidad que la deja tranquila y le hace prever una feliz relación. La matrona que la atiende acepta sin dudarlo su plan de parto incidiendo en que de esa forma se actúa por norma en ese centro hospitalario. La citan para la semana que cumple 40.  El embarazo está llegando a término.

Esta semana pasada ha acudido a monitores. A pesar de que ella sabe que los tactos vaginales no son necesarios ni convenientes, desconoce como la iban a tratar en ese tema y si podrá negarse a ello llegado el caso.
Pero de nuevo su asombro y admiración le permiten regresar a su casa con la confianza y serenidad necesarias en estos últimos días.
Porque NO le han hecho un tacto vaginal. Porque TODO está bien. Porque el parto ha de iniciarse por sí mismo cuando su bebé lo decida.
Y le dan cita para volver a visitarla en la semana 41. Si llega.

Esta mujer se ha informado y ha elegido arreglo a sus prioridades,  a pesar de que el hospital donde nacerá su bebé está más lejos en distancia y tiempo que el que en un principio había seleccionado.

Y haciendo un seguimiento de lo que han sido estos meses, del trabajo personal, de la confianza en ella misma, de la conexión con su bebé y del hospital donde parirá, tiene el 99% de posibilidades de que todo salga bien, de que el parto se desarrolle de la forma que ella quiere.  Como también sabe que el otro 1% no lo controla nadie, que queda a merced de lo que el Universo decida.  Pero por lo que respecta a ella no va a quedar que su hijo venga al mundo de la forma que ella quiere: con todo el respeto y dignidad que merece el nacimiento de un ser humano.


viernes, 19 de octubre de 2012

Experiencia en las Cortes Valencianas



Quienes seguís este blog sabréis que soy socia voluntaria en Sina, Asociación de apoyo a la lactancia materna. Este verano, y debido a los recortes presupuestarios sufridos en nuestra Comunidad, el local donde nos reuníamos, propiedad de la Consellería de Bienestar Social,  nos fue arrebatado. Tal como suena.

Después de casi 20 años, ya que Sina es la Asociación de lactancia pionera en Valencia, de nuevo nos vimos sin lugar donde hacer las reuniones  de apoyo a madres (GAM), donde unificar nuestras tareas administrativas, donde dejar nuestro material… en fin, un espacio en el cual movernos.

La Federación de Mujeres Progresistas, conocedoras de nuestra situación, nos cedieron un despacho en un piso céntrico propiedad también de la Consellería (en esta ocasión no sé de cuál).  En este piso hay centralizadas más asociaciones de mujeres, y cada una se mueve en un ámbito distinto: de mujeres maltratadas, de mujeres mayores, las Mujeres Progresistas…  En el despacho que nos han cedido apenas nos cabe una mesa, dos sillas y una pequeña estantería.  No tenemos posibilidad de reunirnos con niños ya que al resto de asociaciones alojadas en el mismo piso, les pueden molestar. El piso, viejo y decadente (y ahora amenazado con el cierre del agua potable por incumplimiento de pago por parte de la Consellería), cumple a duras penas su cometido: un espacio donde podernos juntar mujeres y solucionar cosas que otras entidades públicas no hacen…

Paralelamente, parecía que cuando una puerta se cerraba otra se abría. Nos cedieron un espacio en una Asociación de Vecinos, pero nuestra alegría duró poco.  Ahora, en octubre y con el comienzo de sus actividades propias, el tema de la lactancia materna no ha sido prioritario y  nos hemos vuelto a quedar sin lugar donde reunirnos.

Pues como no hay dos sin tres, habíamos recibido noticias de que el piso de la C/Martinez Cubells (en este lugar está ubicado el inmueble)  iba a ser también desalojado y recuperado para la Consellería.  Están recortando gastos e intentando sacar dinero a costa de quien sea…

Esta semana recibimos el aviso de que esta cuestión iba a ser tratada en un pleno en Las Cortes Valencianas y nos invitaron a asistir.  Para madres que trabajan y tienen niños pequeños, coordinarse y acudir a todos los sitios es realmente difícil, así es que decidí que sería yo quien asistiría a este pleno.

Solicité mi credencial, me puse en contacto con la Diputada que lleva el caso y el miércoles por la tarde, con mi documento acreditativo en mano y mi camiseta de Sina escondida bajo mi chaqueta, ocupé una silla en la parte destinada al público del  Palacio de Benicarló o Palacio de los Borja, donde se reúnen las Cortes Valencianas. Una vez sentada, dejé a la vista mi camiseta rosa con el logo de Sina bien visible.

El tema que a mí me interesaba, el del desalojo, se sacó a debate a las 17:40 h aproximadamente.  La Sra. Diputada, Modes Salazar,  preguntó al Conseller correspondiente de qué forma se pensaba solucionar este tema por parte de la Consellería, de qué forma pretendían acoplar a todas las asociaciones de mujeres que allí se reúnen y que están haciendo una labor social que debería de hacerse por parte de organismos públicos y que, no solamente es que no se hace, sino que además no se les presta atención ni apoyo siendo incluso, infravaloradas.

Comentó la señora Salazar, entre otras cosas,  que las mujeres que allí estamos, hemos de hacer encajes de bolillos para compaginar nuestros espacios.  Afirmó que como son asociaciones sin ánimo de lucro trabajando en precario al no recibir subvenciones, no reportan beneficio alguno a las arcas del gobierno y que por esa razón se nos quiere quitar del medio.

El  Conseller (ni siquiera tomé nota de su nombre) respondió que ya estaba harto de este tema, que ya lo habían hablado en más ocasiones, y que le parecía un tema frívolo. Comentó que prefería dar el dinero a las personas (¿cómo, mediante la Ley de Dependencia paralizada también por falta de dinero?) en lugar de a las asociaciones, que la Consellería  no quiere pagar locales…  Y espetó a la Sra. Salazar que no le buscara más problemas… porque "este tema ya le estaba resultando frívolo, oportunista y falto de sentido común" (palabras textuales).

Realmente me sentí alucinada, sentí vergüenza ajena por los políticos que supuestamente me representan y a los que yo no he elegido.  De verdad, me pareció un auténtico circo.

No esperé a que terminara el pleno, pues realmente me interesaba un rábano lo que pudieran debatir.  La diputada me localizó pues quería conocerme y bajamos a tomar un café.

Al margen de su ideología política, sin duda más cercana a la mía que la que actualmente hay en este gobierno, me pareció una mujer encantadora.  Muy inteligente, segura de sí misma y con una gran vocación social. Estuvimos comentando más que del tema político, de cosas de mujeres.
“Curiosamente” ella es matrona de profesión … y como sabéis, yo soy Doula.  Ambas profesiones relacionadas con la maternidad… con la vida.
Hablamos del empoderamiento de la mujer y del temor que se respira en ciertos ambientes a estos avances por parte de colectivos femeninos (que no absolutamente feministas).  Hablamos de partos, de ciudades…

Como ella debía de regresar al hemiciclo y yo había terminado mi misión, nos intercambiamos las direcciones de nuestros respectivos blogs y facebbok y con un amistoso abrazo, nos despedimos.
No sé qué saldrá de aquí a nivel político-social, ojalá que se consiga mantener el local y podamos tener agua potable aunque sea para tirar de la cadena tras ir al servicio.

Pero a nivel personal, os aseguro que ha sido otra experiencia, nueva… agridulce .  Y con eso me quedo.

lunes, 15 de octubre de 2012

A solas




Es inevitable que tenga presentes las palabras de mi padre, máxime cuando hace poco que se ha ido. Él, sobre todo en sus últimos años hablaba de la soledad que sentía. Nosotros le decíamos que cómo podía decir eso si estaba con su mujer, si siempre había alguien que estaba allí o que le llamaba para hablar… pero él decía que era algo más profundo, algo inexplicable a pesar de ser consciente de lo afortunado que era con su familia. Y aunque murió rodeado de sus seres queridos, mirándolo mientras se apagaba,  pude sentir que la soledad fue su única compañera en este su último viaje.

Y es cierto. Hace algún tiempo, durante mi terapia personal,  unos de los momentos más intensos fueron cuando conecté con esa soledad profunda, con ese sentimiento de estar a solas con una misma, viendo y entiendo esa realidad de nacer sola y morir en solitario. Aunque haya personas que te quieren a tu alrededor.

Cuando una mujer está criando, cuando tiene a sus hijxs pequeños, parece que el tiempo no corre. Porque una apenas se da cuenta de que ella también existe, porque la relación madre-hijos-pequeños es tan placentera y tan gratificante que, a pesar del cansancio físico propio del tiempo invertido y de las energías desgastadas, no somos conscientes de nuestro YO porque éste queda relegado a segundos planos.

Pero conforme sientes que el tiempo, aunque intangible, va pasando, la conexión con esa soledad es más real, es más vívida.

Por ley natural llega el día en que los hijos abandonan el hogar “Dejarás a tu padre y a tu madre” y es entonces cuando la mujer, sintiendo otro tipo de soledad, sintiendo el vacío,  retoma la propiedad de su vida, aquellos momentos en que disponía de tiempo para ella. Y ha de saber organizarse en esta nueva trayectoria del viaje porque los días, a veces, son largos y las horas pasan lentas…

Y, en ocasiones, sientes que no estás, parece que no existes...

Si has tenida la capacidad de re-organizarte y buscar actividades en las que te sientes a gusto, seguramente habrán aparecido nuevas personas en tu vida con las que compartir momentos. Pero aún así, resulta inevitable conectar con esa extraña soledad que subyace, esa sensación que te recuerda que a pesar de todo, y aunque seamos gregarios por naturaleza,  las personas no necesitamos a nadie para nacer, como tampoco las necesitamos para morir. Y no siempre resulta fácil, he de reconocerlo.

Porque, hay una voz interior que te recuerda que has de ser tú misma al margen de los demás, que has de crecer como persona y sentirte bien en la piel que habitas, en ese cuerpo que elegiste para este tránsito mundano. Porque, al fin y al cabo, tal como has venido te vas a ir: a solas.


domingo, 14 de octubre de 2012

Una mujer fuerte



Una mujer fuerte es aquella que tira de la cuerda.
Una mujer fuerte es una mujer que está
en punta de pie levantando pesos
al mismo tiempo que intenta cantar Boris Godunov.
Una mujer fuerte es una mujer cuyo propósito
es vaciar el pozo negro de los años,
y mientras cava afirma
que no le importa llorar, el llanto destapa
los conductos lagrimales y los vómitos
desarrollan los abdominales, y
continúa a cavar tirando hacia arriba de la nariz.
Una mujer fuerte es una mujer en cuya mente
una voz repite, te lo dije,
fea, mala, puta, gritona,bruja,
rompe bolas, nunca serás correspondida en tu amor,
¿por qué no eres femenina, por qué no eres
dulce, por qué no te mantienes callada, por qué
no estás muerta?
Una mujer fuerte es una mujer decidida
a hacer algo que otros están determinados
a no hacer. Intenta levantar la tapa de plomo
de un ataúd. Trata de levantar
con la cabeza un desagüe. Prueba
a romper a cabezazos una pared de acero.
Le duele la cabeza. Quien espera que el agujero
sea hecho, dice, ¡más rápido!, es así de fuerte.
Una mujer fuerte es una mujer que sangra
en su interior. Una mujer fuerte es una mujer que se hace
fuerte cada mañana, mientras sus dientes se aflojan
y la espalda le duele. Cada niño,
un diente, sentenciaban las matronas, y ahora
cada batalla una herida. Una mujer fuerte
es una gran cantidad de cicatrices que duelen
cuando llueve y de heridas que sangran
cuando el choque y los recuerdos se despiertan
de noche y marchan hacia adelante y hacia atrás.
Una mujer fuerte es una mujer que tiene absoluta necesidad del amor
como de oxígeno o se vuelve cianótica.
Una mujer fuerte es una mujer que ama
con fuerza y llora fuertemente
está aterrorizada y tiene fuertes deseos.
Una mujer fuerte es fuerte
en palabras, acciones, relaciones, sentimientos,
no es fuerte como una roca pero sí como una loba
que amamanta a sus pequeños. La fuerza no está en ella, pero ella
la pone en movimiento como el viento que infla una vela.
Lo que le brinda alivio es el amor de los demás
igualmente por su fuerza y la debilidad
de la que brota, el relámpago de una nube.
El relámpago enceguece. Bajo la lluvia las nubes se disuelven.
Solo el agua de las relaciones permanece,
y nos atraviesa. Nos hacemos fuertes
una con la otra. Hasta que no seamos fuertes todas juntas
una mujer fuerte es una mujer fuertemente asustada.

Marge Piercy



lunes, 8 de octubre de 2012

de La Vida Intrauterina



Otro de mis grandes descubrimientos en la red ha sido este blog.  Me parece muy interesante todo lo que cuenta sobre la vida intrauterina, algo que descubrí durante mi formación como Doula y  que intento transmitir siempre que tengo ocasión.

Todavía son muchas las personas –demasiadas- que dudan de la importancia de vivir el embarazo en un buen estado emocional y en conexión con ese diminuto ser desde el mismo momento de la concepción. Personas que dudan de la necesidad de tratar a los niños con cariño, con amor, con respeto… incluso algunos que, llamándose médicos, dudan de la necesidad de que los niños duerman acompañados de forma que se sientan seguros, protegidos.

Visionar estos vídeos, parte de este documental, de nuevo me conecta con la necesidad de transmitir, de compartir…

Ojalá todas las personas, padres, educadores, personal sanitario… que tienen su pensamiento anclado en teorías dominantes y arcaicas puedan verlo y así, cambiar su sentimiento. Por el bien de los niños. De la humanidad.







miércoles, 3 de octubre de 2012

Intuición. Escuchar y hacer caso.


         Orazio Samacchini  "Alegoría de la Sabiduría".


Habían invitado a Marido a una cena “de amigos”.  El anfitrión, un compañero de senderismo, había reunido a varias personas de distintas procedencias: compañeros médicos, caminantes de otra organización distinta a la nuestra, amigos de un club de poesía, conocidos de un club gastronómico… y organizó una pequeña fiesta.

Cuando me lo comentó y a pesar de que sólo lo conocía a él -al anfitrión-  y no muy en profundidad, le dije que sí, que me apetecía ir aún sin saber dónde me metía. Tenía una corazonada... 

Viernes por la noche acudimos a un hotel cercano al Colegio de un gran colectivo de profesionales, de esos que tienen mucha fuerza y son muy corporativistas. En principio, me sentí extraña, lo confieso.

El organizador, nos fue presentando conforme íbamos llegando.  Poco a poco y sin apenas darme cuenta, iba realizando una radiografía de las personas que iban acudiendo. Charlábamos de forma distendida pero no sin cierta prudencia por mi parte. No sabía en qué terreno me estaba moviendo…

Entonces entró ella, venía acompañada por su esposo y rápidamente me cautivó.
Rubia con el pelo muy corto, llevaba un vestido de color rojo con un poco de pedrería por el escote, y unos botines negros. Por ornamentación, una gran sortija roja en el dedo índice de la mano izquierda. Y ya debía de haber cumplido los 70. Se sentó al lado de su marido, casi enfrente de mí.

Quien lo organizó, tenía previsto que acudiéramos veinte personas pero, finalmente, éramos quince los que comenzamos la cena tras un ligero piscolabis. Las viandas no eran precisamente una delicia pero dimos cuenta de ellas puesto que habíamos abonado una cantidad nada despreciable y además, teníamos apetito.

La velada fue amenizada por un grupo de pop-fusion compuesto –en origen- por cuatro hombres y una mujer, pero en esta ocasión solamente estaban dos de ellos, batería y guitarra, y la vocalista.  Nos presentaron las canciones de su último CD (regalando un ejemplar a cada uno de los asistentes) y Raquel, con su preciosa voz, nos deleitó con algunas de James Taylor, de Norah Jones, de Presuntos Implicados…  un auténtico placer escucharlos.

Terminada la cena y mientras los músicos descansaban un momento, se sortearon dos libros de poesía y aunque no soy nada experta en este tema, los tomé para ojearlos y me quedé extasiada: eran unas palabras que transmitían, que rápidamente llegaron a mi corazón, palabras que me hacían sentir... y que me recordaron a una Amiga de Madrid.
Desconocedora de la métrica con que estaban escritas, la señora rubia me explicó que eran haikus y que los había escrito ella. Y entendí mi atracción inicial. La dama en cuestión, entre otras muchísimas cosas había sido profesora de Lengua y Literatura y ahora, ya jubilada, era básicamente... poetisa.

Charlamos un rato, me preguntó si me interesaba la poesía a lo que le respondí que era absolutamente neófita, pero que esos versos suyos me habían llegado al alma pues estaban en la línea de algo en lo que yo me movía en estos momentos, mostraban una espiritualidad abierta y clara, mostraban alegría, sencillez  y amor por la Vida y por todos los seres… y eso es lo que me interesa, lo que me mueve en estos momentos de mi existencia.  La sabia mujer que tenía enfrente, entornó los ojos y sonrió… y me dijo que podíamos charlar cuando yo quisiera, que entendía perfectamente lo que quería decirle.  Me invitó a alguna de las veladas poéticas que hace en su casa y me sentí sobrecogida y emocionada.

El grupo de músicos retomó su actuación y para finalizar, todos los asistentes iniciamos un baile con la última de las canciones. Y de nuevo, la señora, me cautivó. Verla moverse con armonía al ritmo de la música, con movimientos lentos y sensuales, sintiendo cada nota y acompasándola con su cuerpo… toda una muestra de vitalidad y de ilusión. ¡Vi en ella a la mujer que soy, a la que quiero ser conforme cumpla años!

La velada llegó a su final. Felicité a los músicos por su actuación y, especialmente, a su vocalista por la preciosa voz que tenía. Nos despedimos y bajo una intensa pero amable y deseada lluvia regresamos a casa.  
Me resultó difícil conciliar el sueño a pesar de ser casi las tres de la madrugada.  Lo vivido rondaba por mi cabeza, las emociones hacían saltar mi corazón. Conforme me sosegaba entendí, de nuevo, el porqué he de escuchar esas intuiciones que me asaltan, esas sensaciones de saber con certeza qué he de hacer con lo que se me presenta. Y así, con la inmensa satisfacción de que había hecho lo correcto, me dormí.

Ahora, pasados unos días,  tras haber ordenado y dejado en reposo todas aquellas sensaciones, las plasmo aquí y las comparto, dando de nuevo Gracias a la Vida…