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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

lunes, 29 de julio de 2013

el PARTO es MÍO





Una misma situación, será diferente para cada ser ya que todos somos únicos. Las cosas suceden y depende de cada persona interpretarlas y vivirlas. 
Se habla mucho de la “herida” que deja un parto que no ha transcurrido como se esperaba. En otras ocasiones he comentado que, hacerse grandes expectativas puede conducir a frustración si luego la realidad es otra.

Al escuchar relatos de partos, al estar en contacto con madres, al acompañarlas en los nacimientos de sus hijas e hijos,  ha surgido el replanteamiento de los míos propios…

Siempre he dicho que mis tres partos fueron buenos, al menos así lo sentí. Mi madre me parió en casa y ella siempre nos transmitió que el nacimiento era algo natural y que parir como ella lo había hecho con sus tres hijas, era lo normal…

En aquellos momentos, hace ya más de 36 años,  la información que llegaba sobre nacimientos y partos no era mucha, pero como era un tema que siempre me había apasionado, leí todo lo que pude obtener. Además, varias matronas “visionarias” del Hospital  "La Fe"  organizaron la primera –y la única-  preparación al parto que había en Valencia, por supuesto privada.

Acudí a ellas y he de decir, en honor a la verdad, que fue fructífera. Para el grupo de embarazadas que lo formábamos, llegar al momento del parto era una meta sin miedos, con confianza y con las herramientas suficientes para saber cuándo debíamos acudir al hospital.

Mi ginecólogo era un hombre joven, cercano y razonable. Con la información que tenía, la que me habían proporcionado estas matronas, comenté con él mis preferencias en cuanto al parto, lo poco que podía pedir, pues con la tendencia de entonces no me daba para pensar que se podría prescindir de todo el paquete (enema, rasurado, episiotomía, oxitocina, rotura de bolsa…)  pero sí tenía muy claro que quería estar consciente cuando naciera mi bebé. Pacté con él que no me dormiría ni me atontaría.  Y así fue, cumplió su palabra. Supongo que porque pudo hacerlo…

No sabía que era una niña. No había ecografías. Mi hija nació pronto por la mañana, yo llevaba desde el día anterior con contracciones pero solo les hice caso cuando comenzaron a ser insoportables. Así, el parto se produjo a las tres horas de haber realizado el ingreso y yo estuve en todo momento con una matrona a mi lado. A pesar de la dureza del momento como consecuencia de la oxitocina sintética (recuerdo haber gritado ¡me muero!) el parto se  produjo rápido y sin problemas, excepto los tres puntos de la episiotomía. La lactancia se instauró felizmente a pesar de que no me dejaron poner la niña al pecho antes de 12 horas y ya se había tomado dos botellines de suero glucosado…

A los tres años y medio nació mi primer hijo varón. El embarazó pasó del tiempo “normal”  pero  el médico, en esto también era respetuoso y esperamos lo máximo, pendientes de inducir si no se producía el nacimiento ese fin de semana. El viernes por la tarde lo pasé con muchas contracciones, por la noche bajamos a jugar a las cartas a casa de mi hermana y con unos amigos.  Recuerdo entre mano y mano, manifestar contracciones, y todos decirme que estaba loca, que iba a parir en casa… a las 12 h de la noche, realizaba el ingreso y mi hijo nació a las 4 de la madrugada. En la sala de dilatación, recuerdo conversar con la matrona quien, cariñosa y pendiente de mí, me daba la mano, respetuosa,  en cada contracción.  Me contó que ella tenía cuatro hijos…
El parto fue un poco más largo que el anterior, el bebé llevaba dos vueltas de cordón que le impedían hacer su camino con más rapidez.  La habilidad del médico ayudó a que todo se desarrollara bien.  Este niño fue más grande que su hermana y me lo puse al pecho a las seis  horas (algo iba cambiando).

A los siete años de este segundo parto, tuve un tercero. Fue un embarazo deseado (me molesta mucho cuando la gente -que de todo habla- dice, en tono gracioso que si se trata del “fallo”). Yo estaba feliz andando con mi barrigota y mis dos hijos de la mano, uno a cada lado.

Las contracciones a lo largo de todo el día fueron aumentando en intensidad, pero las podía soportar. Por la tarde, paseando por el parque con los niños, mi hermana y unos amigos, comenzaron a ser más fuertes.  Mi amiga decía que no podía ser, que me marchara al hospital porque siendo un tercero lo iba a parir allí… Me fui a casa… las contracciones eran muy seguidas, llevé a los niños a casa de mi madre y recogí a mi hermana pequeña quien estaba haciendo las prácticas de enfermería en maternidad del Hospital La Fe.  Ella estaría conmigo en este parto.

También ingresé sobre las 12 h de la noche y mi hijo nació a las 2:30 h.  Estuve en dilatación con una matrona genial, con mi marido y con mi hermana. En esta ocasión no hubo enema ni rasurado. Fue un parto express, mi hermana estaba alucinada, comentaba que de todos los partos que había visto en el hospital ninguno había sido como el mío.  Yo estaba despierta y consciente, dentro de mí entre contracción y contracción, callada y sintiéndolas… recuerdo gritarle a la matrona que el niño se me salía… que no llegaba al paritorio. El médico acudió y lo recogió tal cual llegó, sin bata ni guantes.  No le dio tiempo.  Me lo puso encima nada más nacer y le di de mamar al llegar a la habitación. O sea, enseguida.

Como dato curioso y como homenaje a ellas, a su saber estar a su profesionalidad y cariño, quiero decir que recuerdo el nombre de cada una de las matronas que estuvo a mi lado. Y creo que sería capaz de reconocerlas aún a pesar del paso de los años. Quiero resaltar la importancia de haberlas tenido en todo momento a mi lado.

Ahora, con todo lo que sé y la experiencia en nacimientos que voy adquiriendo,  reconozco que mis partos han sido “medicalizados” al uso de la época, pero también estoy segura de que en mi no han dejado herida. Y creo que en mis hijos tampoco.


Ahora que entiendo el mecanismo de las hormonas, de la oxitocina, de la separación y del vinculo, sé que la oxitocina sintética que me pusieron pudo impedir la producción de la mía natural, pero en mi interior siento que tampoco ha dejado huella esta circunstancia,  pues mi ilusión, mi tozudez y sobre todo mi consciencia hicieron que estuviera pendiente de la llegada al mundo de mis hijos de la mejor forma posible.

O al menos... así lo siento, así lo vivo.


lunes, 22 de julio de 2013

Después del parto, la vuelta al hogar. La otra realidad.



  


Hacía casi cuatro meses que no había dormido dos horas seguidas. Justo el tiempo que tenía su hija.  Escribió a un foro de los tantos que hay sobre crianza supuestamente respetuosa diciendo que no podía más, que se sentía engañada… que a ella nadie le había dicho lo duro que podía resultar ser madre. No tenía apoyos, no tenía tribu ni a nadie que le echara una mano. Era de otro país europeo y su llamada era un S.O.S.
Mala madre fue lo más suave que le dijeron. Qué por qué tenía hijos... Que si no se la merecía (a SU hija)…  Que se hubiera enterado antes… Ella llamaba pidiendo ayuda y recibió todo tipo de críticas y de juicios. Por supuesto, salió de allí espantada.

Lo recuerdo como si fuera ayer. Me puse en contacto con ella (hablaba castellano) y le dije que la comprendía, que entendía su cansancio y su soledad. Que efectivamente, eso formaba parte de ser madre y que seguro que habría más mujeres en su situación. Y también podría asegurar que no se atrevían a decirlo… para que no las trataran como con ella habían hecho.

Ahora, en este tiempo transcurrido,  veo que es una situación que se repite con más frecuencia de lo que cabría esperar. Algunas mujeres se dedican a preparar su maternidad “conscientemente”.  Se informan respecto al proceso del embarazo y del parto, algunas hacen acopio de información también sobre lactancia materna si es que piensan amamantar a sus bebés.  Acuden a los centros de salud a talleres para la preparación al parto, a talleres sobre maternidad y paternidad.  
Se forman y se informan hasta el día del parto y por lo general,  ahí termina todo…

Tras el nacimiento y la vuelta al hogar, comienza una nueva etapa, el enfrentamiento a otra realidad y en algunos casos, más cruda.  Para muchas mujeres, son momentos duros que sortean como pueden, casi en soledad, calladas y creyendo que han de pasar por ello. “A mí nadie me había hablado de esto…” es el comentario más común cuando pueden expresarse.

Porque es posible que una se sienta desbordada, cansada, triste y con ganas de llorar, que se plantee si realmente estaba preparada para ser madre, puede que le surjan miles de miedos respecto a si lo hará bien, incluso sentir que se hunde bajo el peso de una responsabilidad recién estrenada…
Y, encima,  nos encontramos con tropocientos grupos de crianza, páginas web, madres bloggeras y demás tribus urbanas que magnifican de tal forma la crianza que, si una no está en esa línea se puede ver abocada al fracaso. Y siente el peso de una oscura lápida al ser distinta… y se siente “mala madre”.

¿Y a quien acude y le cuenta que está cansada de no dormir, que está agotada de estar todo el día con la teta fuera?  ¿A quién le comenta que no tiene tiempo de lavarse los dientes, o de darse una ducha relajada?  ¿Con quién comenta que están realmente agotada y su criatura apenas tiene un mes?
A quien puede ir que realmente la comprenda, no la juzgue, no la infantilice… y la escuche, la comprenda y la acompañe en estos sentimientos tan ciertos y tan reales como ese bebé causa de sus desvelos.

¿Cuál es la realidad de todo esto? ¿Cuál es su alcance?  Podemos comenzar hablando de la falta de descanso, del sueño que se pasa, algo que para muchas madres y sobre todo primerizas, es de entrada, lo que peor llevan.  Porque la realidad es que los bebés no entienden de horarios, que para ellos no hay noche y día, que no tienen concepto de las horas y del paso del tiempo.  Ellos, han estado aproximadamente diez lunas en el vientre de su madre donde todo el tiempo transcurría de la misma forma y no contemplan que su madre (y su padre si lo hay) han de descansar y quieren dormir unas horas de tirón por la noche.

Cuando asisto al voluntariado en el hospital y charlo con las mamás recién paridas, suelo decirles que los bebés no entienden de horarios… y que serán ellas las que se adaptarán a sus ciclos.  Y que por las noches, se despiertan repetidas veces… Algunas me miran con escepticismo pues siempre hay alguna amiga, vecina o familiar cuyo bebé, al poco de nacer ya dormía seis horas de tirón…  pero, por supuesto, que eso no es lo normal… ni lo habitual.
Quizás el bebé alimentado con leche de fórmula tenga unos ciclos más largos de sueño, pues ya sabemos que su digestión es más lenta y pesada. Pero ¿qué pasa con los bebés alimentados con la leche de su madre y además, a demanda?

Resulta muy curioso cuando explicas lo que significa “a demanda”  y preguntan ¿por la noche también?  ¿Y yo, cuando duermo? Y es que claro, a demanda significa a demanda del bebé… y si tenemos en cuenta lo que hemos dicho, que él no entiende de horarios… una madre se pasa el día y la noche con la criatura al brazo, y agarrado a su teta.

¿Y cuándo me ducho?  ¿Y cuándo descanso?  ¿Y cuándo me alimento?  ¡Ah, querida… cuando puedas!   Y así un día, una semana, un mes… un año.  Y si encima la madre, en máximo estado de vulnerabilidad,  no tiene a nadie que le eche una mano (o sí lo tiene pero ella no la quiere)  y el papá trabaja muchas horas fuera de casa… los días son interminables, se vuelven eternos…y puede entrar en un estado depresivo sin apenas darse cuenta.

La situación socio-cultural de los últimos años ha llevado a las mujeres a trabajar fuera de casa, a disponer de una vida propia que también se ve truncada cuando es madre.  Porque desde entonces, una se dedica en exclusiva a su retoño. Se acabaron los almuerzos con compañeras de trabajo, se terminó el ir a tomar una copa, el salir de cena, el ir de marcha o al cine… ahora tenemos un bebé que alimentamos a demanda y que nos necesita. Ahora ya no soy yo… ahora soy la madre de...   Y así, suma y sigue.

Personalmente entiendo que todo forma parte del camino de la maternidad, que se tienen momentos de cansancio físico y emocional. Y que supera, y que todo pasa. Y que vale la pena. Pero que desde luego no se soluciona leyendo bonitas historias de madres estupendas que todo lo llevan de forma maravillosa. Madres excepcionales para las que todo es perfecto. Mujeres que asumen y que aceptan que su vida no es su vida sino de sus hijos…

Y es que lo primero que hemos de hacer es entender y respetar que cada mujer en proceso de maternidad es única.  Y que vivirá su maternidad como sepa y como pueda, a pesar de la información y a pesar de todas las voces que le hablen incesantemente de la exaltación de ser madre.

Toda ayuda incondicional y desde el respeto es buena. Por suerte ya hay mujeres que buscan quien les acompañe en estos momentos.
Recientemente han contactado conmigo tres jóvenes madres, parece ser que como consecuencia del programa “Bebé a bordo”.
Tres mujeres con bebés recién nacidos y con un montón de dudas, algunas tan sencillas como qué hacer respecto a la hora del baño, o a cómo gestionar las visitas… dudas respecto al establecimiento de su lactancia, porque simplemente necesitaban que alguien les confirmara que lo estaban haciendo bien.

Por suerte, las Doulas también estamos acompañando en el posparto, periodo del que apenas se habla y en el que pueden surgir, y de hecho surgen, situaciones de necesidad real de acompañamiento.

Ante la mínima señal de que estás desbordada, ante la intuición de que algo no está yendo bien… busca ayuda, no lo dudes.  Antes de llegar a la tan temida depresión pos parto, levanta tu voz y hazte escuchar.  Es tu derecho. Que no te hagan callar en esto también.


miércoles, 17 de julio de 2013

Las Doulas, unidas...




A veces me cuestiono si no seré excesivamente gregaria en los tiempos que corren… a veces, me cuestiono por qué creo en la fuerza del grupo, por qué confío en que la unión hace la fuerza, por qué esta reminiscencia ancestral me lleva a intentar mover montañas…

Desde hace algo más de tres años que soy Doula, que terminé una formación con la que poder demostrar unos conocimientos integrados a través del estudio… porque los propios, los que me aportan la edad y la experiencia no son académicamente demostrables.

En este tiempo surgen Doulas por doquier.  Se han multiplicado las formaciones, se habla de ellas en la tele, en los periódicos…
Hace unos días, al entrar en una zapatería dejé encima del mostrador el libro de Nuria Otero “La maternidad acompañada” mientras me probaba un par de zapatos… La dependienta, le echó una mirada y dijo “qué interesante, habla sobre las Doulas…”  Me sorprendió, francamente, y le pregunté… se estaba enterando de quién es una Doula… porque quería ser madre.

Y si bien es cierto que cada vez somos más… creo que en estos momentos sería misión imposible elaborar un censo y mucho menos, intentar agruparnos para establecernos como profesionales, dando todos los pasos y haciendo todas las gestiones necesarias para ello.

Y es que tengo la ligera sospecha de que muchas de ellas quieren ir por libre, no quieren unirse, ni asociarse, ni tan siquiera comunicarse con otras Doulas.  ¿Por qué? Lo desconozco y la verdad es que siento una gran y sana curiosidad por saber qué debería de ocurrir para que la mayoría –soy consciente de que la totalidad sería imposible- de Doulas estuviéramos unidas en una asociación nacional desde la que podríamos defender nuestro trabajo, nuestra honestidad y profesionalidad.  Desde donde podríamos velar por los intereses de la mayoría y cuidar de que nuestro trabajo se realice con la máxima fiabilidad,  por el bien de todas las personas que intervienen en esta cadena alrededor de la maternidad,  de forma que siempre resulte beneficiada la madre y el bebé que llega al mundo a través de ella.

Soy luchadora -aunque no me gusta la acción desde la lucha porque suele implicar enfrentamiento-  y siento que hay tantas cosas por hacer que no me puedo quedar parada, aunque en algunos momentos el cansancio haga mella y me deje agotada y desanimada.

Los acontecimientos de estas últimas semanas cuestionando de nuevo nuestro trabajo, me han llevado a estas reflexiones que, posiblemente, se queden flotando en el limbo de Internet.
Y por esa misma inquietud, por esa misma creencia de que cuanto más unidas estemos la Doulas mejor va a ser para todas, me he levantado pronto ¡muy pronto! y me he puesto a transcribir esas ideas que, sin saber a ciencia cierta de donde surgen, se me amontonan en la mente y me calientan el corazón.

Así es que, querida Doula que me lees… plantéate que puedes trabajar en unión, que puedes tener un respaldo estando junto a otras compañeras, que puedes sentir el apoyo y el acompañamiento de Doula a Doula, que puedes seguir aprendiendo y creciendo si compartes desde el corazón, si aceptas y si amadrinas a las nuevas Doulas en su caminar... 

Quizás pienses que es una utopía, pero no me resigno a creer que no va a poder ser. Mi instinto me lleva a confiar en las personas y a creer que, en el fondo, seguimos siendo gregarios y que no es un tópico que la unión hace la fuerza



sábado, 13 de julio de 2013

Comunicado de la Asociación Española de Doulas AED



Ser Doula no es una moda. Ser Doula no es algo nuevo que nos hemos inventado. Ser Doula es una práctica tan antigua como la humanidad. Ser Doula, en el resto de países fuera del nuestro, es una suerte, en cambio en nuestra querida tierra no encontramos más que trabas, dificultades e impedimentos para ejercer nuestra profesión. Algunos profesionales de la salud nos consideran intrusas. En los hospitales no nos permiten estar junto a la madre de parto ya que sus protocolos solamente contemplan la presencia de UN ACOMPAÑANTE…


Tras los últimos acontecimientos,  frente a intentos de denuncias y ante una campaña de desprestigio, la Asociación Española de Doulas AED a la cual pertenezco, ha sacado un comunicado el cual suscribo.


  Comunicado AED sobre el reconocimiento de la figura de la Doula y el ejercicio de la profesión 12/06/13

Desde “Acompañando en la Maternidad, Asociación Española de Doulas”, queremos manifestarnos respecto a varias cuestiones que creemos importantes, dados los comentarios que se han vertido sobre nuestra labor y profesión en diversos foros.

Deseamos, en primer lugar, recordar que la figura de la Doula está reconocida y contemplada como parte de los profesionales de la maternidad. Estamos reflejadas incluso en la última Estrategia de Parto Normal publicada por el Ministerio de Sanidad, destacando en la página 62 de la misma los beneficios del acompañamiento y apoyo personalizado constante intraparto por parte de la persona elegida por la mujer de parto.

Entre dichos beneficios demostrados se encuentran, entre otros:

              Menos tendencia por parte de las mujeres a recibir cualquier analgesia/anestesia.
              Reducción de los partos vaginales instrumentales y cesáreas.
              Mayor satisfacción por la experiencia de parto en las mujeres acompañadas.
              Mayores posibilidades de partos vaginales espontáneos.
Asimismo, se destaca también que el apoyo intraparto continuo se asocia con mayores beneficios si la persona acompañante no es parte del personal del hospital y si se inicia el acompañamiento tempranamente. Por ello y por nuestra experiencia diaria con las mujeres a quienes acompañamos, consideramos más que demostrado y justificado nuestro papel como profesionales de la maternidad.

Por otra parte, es nuestra intención también aclarar el hecho de que las Doulas trabajamos siempre desde el respeto no sólo a las mujeres y su entorno familiar, sino también a los profesionales sanitarios que las atienden, no interfiriendo en modo alguno en su labor o en las decisiones que la mujer tome respecto a las intervenciones o rutinas que estos profesionales propongan a las mujeres ni supliendo su papel en ningún caso. Toda actuación por parte de una Doula que se salga de estos cánones la consideramos ajena al buen ejercicio de nuestra profesión y por tanto nos manifestamos en su contra abiertamente, ya que perjudica a las mujeres, las Doulas y la maternidad en general. .
Desde “Acompañando en la Maternidad, Asociación Española de Doulas”, disponemos de un código ético que marca labor diaria de todas las Doulas que integramos la Asociación y que está a disposición de quien desee leerlo en nuestro blog.

Esperamos que estas pocas líneas sirvan para aclarar la postura de la Asociación respecto a diversos temas sobre los que se ha especulado entorno a nuestra profesión, y también para  establecer un punto de diálogo y trabajo conjunto entre todos los profesionales de la maternidad, tal y como existe ya en diversos equipos multidisciplinares de nuestro país y de otros países, que nos favorezca a todos: profesionales, mujeres y familias.

Un cordial saludo. 
“Acompañando en la Maternidad, Asociación Española de Doulas”





jueves, 11 de julio de 2013

La gata Geisa en el parto de su dueña.



La primera vez que acudí a casa de Carolina, salió para hacerme un reconocimiento.  Dio unas vueltas a mi alrededor, levantó la cabeza, me miró y se tumbó en el sofá.

A partir de entonces y en cada encuentro, prácticamente hacía lo mismo.  Yo la saludaba, le hablaba, rara era la vez que se dejaba acariciar…

Geisa es una gata común, con el pelaje atigrado en tonos grises claros, pero tiene una característica que la hace especial: sus pelos son largos, no tanto como los del gato de Angora pero mucho más que lo de un gato corriente.  Y tiene unos pelillos en las orejas que, cuando te mira fijamente, se le yerguen y parece un lince. Preciosa, la gata.

Durante las sesiones de acompañamiento que tuve como Doula junto a su dueña, la gata permanecía a nuestro lado, atenta.  Si hacíamos alguna relajación y/o visualización en la que Carolina se tumbaba en el sofá, Geisa de un salto se ponía sobre su vientre. Cerraba los ojos y así se quedaba, acompasando la respiración… y quién sabe si también la visualización, con la de su ama.

Carolina se puso de preparto. Era el día en que su hijo había decidido nacer. Cuando llegué a su casa las contracciones ya eran potentes. Apagamos las luces y encendimos unas velas, nos quedamos en penumbra. Estábamos las tres solas.
Geisa estaba inquieta, algo barruntaba.  No se separaba de Carolina quien estaba sobre la gran pelota moviendo su cuerpo al ritmo que éste le pedía.

Conforme el proceso avanzaba, la gata se inquietaba. Cada vez que Carolina se levantaba para ir al lavabo, Geisa salía corriendo detrás de ella. Al volver, se mantenía a cuatro patas en el sofá… yo la llamaba y la gata acudía…
“Geisa, tranquila, todo está bien.  La mami va a tener un bebé y aquí estamos, tú y yo, acompañándola”  eran mis palabras.  
La gata me miraba a los ojos ¡estoy segura de que me entendía! Y acto seguido se tumbaba, se desperezaba… y se relajaba.  Pero poco le duraba, pues el proceso de Carol iba muy rápido y la gata, de nuevo, de un salto corría tras ella…

En pocas horas la madre en proceso de parto decidió que era el momento de acudir al hospital. Avisé a su marido que estaba en la habitación de al lado, la ayudé a vestirse, cogimos las cosas.  Las contracciones no daban tregua.. y Geisa corría desesperada a lo largo del salón, levantaba la cara y me miraba de nuevo “Tranquila Geisa, ya nos vamos, no estés asustada, el bebé vendrá pronto” pero ella no alcanzaba sosiego…
Al abrir la puerta de la calle salió zumbando ¡ella no quería quedarse!  La llamé, pero no me hizo caso, tuvieron que ser sus dueños quienes le dijeron que ella se quedaba… estaba nerviosa, no creo que asustada… más bien creo que ella, como hembra mamífera,  intuía qué iba a pasar…

Ha sido una bonita experiencia junto a un animal doméstico en un momento tan mágico y  potente como el de un preparto.
Me maravilla la conexión que los mamíferos tienen y me entristece la poca que conseguimos alanzar los mamíferos humanos.
Estoy convencida de que Geisa no tenía ningún miedo, de que ella intuía lo que iba a pasar y como hembra mamífera también, estaba alegre y se regocijaba con nosotras. O al menos, es lo que yo percibía en su mirada, en su inquietud y en su calma.

Gracias gatita linda,  ha sido un regalo para mi poder estar a tu lado y aprender de tu actitud.





domingo, 7 de julio de 2013

Doulas: de nuevo en el punto de mira







En la Naturaleza, cuando un animal se siente acorralado ataca para defenderse. En un ser humano, los ataques pueden surgir desde el temor a la pérdida del poder en base a miedos injustificados. Como en este caso.

Otra vez y desde colectivos de ciertos profesionales de la salud se está atacando a la figura de la Doula. Ahora se intenta emprender actuaciones legales con las que desbancarnos.
Pero ¿por qué? ¿Cuáles son sus miedos? ¿Cómo lo van a hacer si ni tan siquiera estamos “reconocidas”?
Me temo que es el desconocimiento real de quiénes somos y de qué hacemos lo que les está llevando a esta caza de brujas.(*)

En primer lugar y para ponernos en situación, habría que ver por qué la figura de la Doula es cada vez más demandada en nuestra sociedad actual, por qué las mujeres y madres solicitan este tipo de acompañamiento…
Quizás sea porque, como figura que acompaña, estamos llenando un vacío en el que han (hemos) estado durante años y años las mujeres en nuestro camino hacia la maternidad y, especialmente, durante los procesos físicos de embarazo, parto y lactancia.

Quizás porque nos han hecho creer durante años y años, que estando embarazadas estamos enfermas. O porque nos han querido convencer de que una mujer no es capaz de parir sin ayuda de medicalización, tecnología y manos extrañas.

Quizás sea por todo ello que estas profesionales que ahora están molestas y sienten miedo,  están reclamando un espacio en el que la mayoría y durante muchos años, han estado desaparecidas. O calladas.

Y es que hoy en día, las mujeres se informan, saben qué es lo que quieren, no temen a quien las somete a su autoridad, no se asustan ante quienes las infantilizan, frente a alguien que le dice a gritos durante su parto que lo hubiera pensado antes de hacerlo… ahora las mujeres hablan, se quejan, se hacen escuchar y exigen lo que consideran justo y honesto.

Y se habla de intrusismo cuando el trabajo de las Doulas está cubriendo un espacio vacío, hablan de intrusismo cuando el trabajo de la Doula para nada es bien pagado considerando las horas que una Doula puede estar junto a una mujer en su parto. ¿0 es que algún profesional se queda 30 horas junto a una mujer proporcionándole atención, cuidado y cariño, y le va informando (si lo requiere) de lo que ocurre en cada momento durante su proceso… acompañándola y conteniéndola?
Según tengo entendido, en los hospitales, los turnos son de 8 o de 12 horas y de 24 h algunas guardias y durante este tiempo se atiende a varias pacientes, a varios partos si son matronas ¿Acaso algún profesional invierte su tiempo de trabajo en una actividad prácticamente altruista de servicio al prójimo y que apenas le reporta ingresos?

Para quien no lo sepa, el movimiento Doula no es algo exclusivamente de nuestro país. Ya en todo el mundo se reconoce la figura de la Doula. En algunos países, incluso forman parte del personal en los hospitales.
Y no será tan malo cuando una matrona le dice a una madre tras un parto lento y largo, que gracias a la compañía que ha tenido ha podido hacerlo más llevadero hasta conseguir su parto vaginal. No seremos tan intrusas cuando una enfermera de la planta de maternidad de un gran hospital, le dice a una madre recién parida lo afortunada que ha sido por contar a su lado con tan buena acompañante. Estos comentarios se repiten… y ellas saben que se trata una Doula la persona que está junto a esa madre…

Vamos señoras, no me sean tan exigentes y comprendan que nadie quiere quitarles su puesto de trabajo. Entiendan que en este mundo todas tenemos nuestro lugar. Relájense y realicen su trabajo con la mayor dignidad y honestidad, de forma que tengan la completa seguridad de que están dando lo mejor. Y disfruten con ello.

Porque yo, como Doula, es lo que hago. Disfruto con mi trabajo, me enamora cada nacimiento, me apasiona estar junto a una madre en estos procesos de Vida… y casi nada me importa lo que hace el resto de la Humanidad en estas largas horas. 

Y no piensen que soy una “happy flowers”.  No, para nada. Soy una mujer madura con los pies en la tierra que con una potente vocación ha encontrado esta profesión (ojalá que algún día sea reconocida y valorada en lo que es). Y me siento plena con ella porque en cada acompañamiento me doy cuenta de las carencias y de las necesidades que surgen en algunas mujeres en ese tiempo de vulnerabilidad que es el camino hacia la maternidad.
Porque, cada vez son más esas mujeres que desde la toma de su propia consciencia deciden  contar con la compañía de una Doula, mujeres que desde esa toma de consiencia están colaborando a cambiar el mundo, mejorando los nacimientos de sus hijos e hijas…

Pero quiero aclarar que en esta ocasión hablo por mí y por las compañeras Doulas que conozco y sienten y trabajan como yo.  Y quizás debería de hablar por todas las demás, pero a día de hoy NO lo voy a hacer, no pongo la mano en el fuego por nadie. Porque, como en todos los colectivos profesionales,  habrá Doulas que sepan cuál es su lugar y realicen honestamente su trabajo, y habrá quien se entrometa, quien confunda los términos, quien se pase en sus honorarios…
¿Alguien me garantiza que en otros colectivos –en los suyos, por ejemplo- son todas trabajadoras claras y virtuosas? ¿Podemos tener la certeza de que cada cual desarrolla su trabajo pensando en su prójimo y siendo una buena profesional en la relación de ayuda? Discúlpenme si lo dudo… porque he visto casos en los que, como en todas las profesiones,  hay quien deja mucho que desear…
Pero eso sí, cuentan con la protección que les aporta el corporativismo profesional y colegial, algo de lo que nosotras, las Doulas, carecemos... de momento.

En fin, que de nuevo los miedos y la ambición conducen a descalificaciones cuando lo que necesitamos es más unión. Vivimos tiempos en los que cada cual mira solamente su ombligo sin darse cuenta de que hay seres a su alrededor que también necesitan de una mano amiga, de un abrazo, de una escucha…

Cualquier profesional que se relacione con seres humanos –e incluso con animales- debe de tener su corazón caliente y alerta. Debe de mostrar una pizca de humanidad y comprender al otro…

Quizás para mi sea fácil, posiblemente por eso soy Doula. Porque escucho, porque atiendo, porque siento empatía con quien tengo delante, porque siento que todos merecemos respeto y cariño… y porque estoy segura de que lo podemos proporcionar al margen de cuál sea nuestro trato con las mujeres, independientemente de que seamos matronas, enfermeras o Doulas.

Nota. Quiero manifestar mi defensa y apoyo a aquellas matronas y enfermeras que SÍ pasan horas interminables junto a mujeres de parto y que les proporcionan  cariñosamente todo aquello que necesitan, tanto a nivel físico como a nivel emocional.  Y a las matronas que están realizando partos domiciliarios.

  
(*) Las cazas de brujas todavía ocurren en la actualidad y suelen clasificarse dentro  del llamado  pánico moral. De forma general, el término ha llegado a denotar la persecución de un enemigo percibido (habitualmente un grupo social no conformista) de forma extremadamente sesgada e independiente de la inocencia o culpabilidad real.          Fuente. Wikipedia.















miércoles, 3 de julio de 2013

Apoyo continuo para las mujeres durante el parto





ANTECEDENTES
Históricamente, las mujeres han sido atendidas por otras mujeres en el trabajo de parto. Sin embargo, en la práctica hospitalaria mundial de las últimas décadas, el apoyo continuo durante el trabajo de parto se ha convertido en una excepción en vez de brindarse en forma habitual. La preocupación por la consecuente deshumanización de las experiencias de parto ha llevado a la intención de volver a implementar el apoyo continuo a cargo de mujeres para las mujeres durante el trabajo de parto.

OBJETIVOS:
Primario: evaluar los efectos del apoyo intraparto continuo y personalizado en las madres y sus recién nacidos comparándolo con la atención habitual. Secundarios: determinar si los efectos del apoyo continuo se ven influenciados por: (1) las prácticas y políticas de rutina del entorno de parto que pudieran afectar la autonomía, la libertad de movimiento y la capacidad para sobrellevar el trabajo de parto de una mujer; (2) el hecho de que la asistente sea parte del personal de la institución; y (3) el inicio temprano o tardío del apoyo continuo durante el trabajo de parto.

ESTRATEGIA DEL BUSQUEDA
Se realizó una búsqueda en el Registro de Estudios Clínicos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (febrero de 2007).

CRITERIOS DE SELECCION
Todos los estudios clínicos controlados aleatorizados, publicados y no publicados, que comparan el apoyo continuo durante el trabajo de parto con la atención habitual.

RECOLECCION Y ANALISIS DE DATOS
Se utilizaron los métodos estándar del Grupo de Embarazo y Parto de la Colaboración Cochrane. Todos los autores participaron en la evaluación de la calidad metodológica. Uno de los autores y un asistente de investigación extrajeron los datos de manera independiente. Se solicitó información adicional a los autores del estudio clínico. Para presentar los resultados se usó el riesgo relativo para datos categóricos y la diferencia de medias ponderada para datos continuos.

RESULTADOS PRINCIPALES
Dieciséis estudios clínicos que incluyeron 13,391 mujeres cumplieron con los criterios de inclusión y aportaron datos utilizables de los resultados. Comparación primaria: las mujeres que recibieron apoyo intraparto continuo tenían más probabilidades de que el parto fuera de una duración más corta, por vía vaginal y menos probabilidades de analgesia intraparto, o a mostrarse insatisfechas con su experiencia de parto. Análisis de subgrupos: En general, el apoyo intraparto continuo se asoció con mayores beneficios cuando la asistente no era integrante del personal del hospital, si acompañaba a la embarazada desde el inicio del trabajo de parto y en lugares donde no se usaba analgesia peridural de rutina.

CONCLUSIONES DE LOS AUTORES.
Todas las mujeres deberían tener APOYO CONTINUO durante el trabajo de parto y el parto.

Revisión Cochrane por Hodnett ED, Gates S, Hofmeyr GJ, Sakala C
Este documento debería citarse como: Hodnett ED, Gates S, Hofmeyr GJ, Sakala C. Apoyo continuo para las mujeres durante el parto. Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas 2007, Número 4, artículo n.º: CD003766. DOI: 10.1002/14651858.CD003766.pub2.