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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

domingo, 13 de octubre de 2013

Una Doula muy "normal"


Contactó conmigo una mujer embarazada de su primer hijo. Me localizó por Internet a través de mi blog. Y quedamos para conocernos.
Me habló del estado en que se encontraba emocional y físicamente en su quinto mes, de cómo estaba lidiando con algunos inconvenientes ajenos a ella respecto a la forma en que pensaba enfocar el  parto y la crianza de su hijo. Me preguntó mi forma de trabajar y me dijo qué era lo que esperaba de una mujer que estuviera a su lado durante el tiempo que durara el acompañamiento.
Clara, concreta y concisa, con un pensamiento sereno y racional, con unas ideas claras. Así da gusto…

Después de estar un buen rato charlando y explicarle la forma de llevar a cabo mi trabajo, en qué me baso cuando doy alguna información, cuáles son mis sentimientos respecto a esta profesión, me dijo ¡qué bien, he encontrado a una Doula “normal”!  No pude por menos que reírme, pues nunca antes me habían calificado de esa forma.

La verdad es que le pedí me explicara el porqué del comentario, aunque yo imaginaba por donde iban los tiros.

Me dijo que antes de contactarme había estado buscando y que lo que había encontrado se movía dentro de un misticismo que no iba con ella, que no negaba que ella tenía su parte espiritual pero que quedaba en su interior, en su vida privada. Me comentó que por lo que había estado leyendo se le daba a esta profesión cierta aura que no iba con ella, que buscaba a alguien con los pies en la tierra… y volví a sonreírme, pues –le dije- esa es una de mis máximas.
Tras una hora y pico de charla, me dijo feliz, que había encontrado la persona que buscaba y que se pondría en contacto conmigo en breve. Nos despedimos y me fui cavilando hacia mi casa pensando en cuanto me había dicho esta mujer.

Porque ciertamente, hay un desconocimiento –o  lo que es peor- un batiburrillo de actuaciones, de temas, de modos de enfocar el Ser Doula, que realmente lleva a confusión.

Porque para ser Doula no es necesario ser maestra de Reiki ni terapeuta floral, de la misma forma que no es necesario tener formación en shiatsu ni en reflexoterapia podal.  Pero tampoco necesitamos las Doulas ser terapeutas: ni consteladoras, ni renacedoras, ni formadas en Gestalt...  De la misma forma que no es necesario invocar a Pachamama, ni ser vegetariana  o macrobiótica, ni llevar faldas largas, ni ser profesora de yoga… ni cantar mantras. Y por supuesto que siendo Doula no se es chamana y muchísimo menos, partera.

Para ser Doula se necesita tener vocación de servicio y ayuda a los demás. Para ser Doula es importante tener las heridas propias cerradas para que no se reabran frente a las heridas de las mujeres a las que acompañamos. Para ser Doula es necesario saber escuchar sin imponer y sin exigir… Para ser Doula es imprescindible ser consciente de las propias posibilidades y ser honesta reconociendo hasta donde se puede llegar. Para ser Doula es importante saber que nuestra profesión se basa en el acompañamiento y la escucha desde una posición imparcial, ajena a nuestras propias vivencias y criterios.

Y reconozco que es fácil dejarse arrastrar creyendo que una va a ser mejor Doula si acumula formaciones, talleres y cursos varios basados en las corrientes espirituales-místico-esotéricas que , finalmente, envuelven con un halo de irrealidad a las prestaciones de muchas de las mujeres que se han dedicado al acompañamiento como Doulas.

No digo que a título personal una persona deba de renunciar a aquello en lo que cree. Está bien que cada cual desarrolle su parte religiosa o mística,  de cualquier creencia, o se mantenga en su ausencia de fe,  pero eso forma parte de su vida privada, no es algo que deba extrapolarse a la profesión de Doula… de la misma forma que ningún otro profesional lo hace.

Ciertamente debería de ser necesario un consenso entre Doulas, pero siento que cada vez estamos más alejadas de esta realidad. Así, y nunca mejor dicho, cada cual hace de su capa un sayo y sálvese quien más corra.  O quien mejor venda sus “aptitudes”.

Me he levantado muy pronto y ha venido a mi mente el comentario de esta chica y no he evitado la sonrisa porque en el fondo sé que tiene razón. Quizás porque  yo solamente soy Doula. Y sí, soy muy normal, entendiendo la palabra como dice la Real Academia Española de la Lengua.

  Normal: Dicho de una cosa: que se halla en su estado natural.