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Mostrando entradas de noviembre, 2013

Sombras y luces del ser humano

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Este mes de diciembre próximo hará tres años que comencé a escribir en mi blog.  Nunca antes lo había hecho de manera tan constante, pero de repente se apoderó de mí una necesidad de contar, de transmitir… de compartir parte de mi vida,  de mis experiencias…  y lo cierto es que me he sentido muy bien en ello.
De repente, me di cuenta de que expresándome por escrito me era más fácil sacar aquello que llevaba dentro, aquello que rondaba por mi cabeza y que a la hora de hablar, se me amontonaba en la garganta.
He empleado el medio escrito para comunicarme con mis amigas y amigos, con mis hijos,  con mis hermanas, con mi madre y con mi padre… incluso con mi marido…  escribiendo puedo pensar serenamente lo que quiero decir, puedo darme cuenta de qué es lo que quiero transmitir y, poco a poco, las letras surgen de mis dedos a través del teclado y conforman aquello que, en la mayoría de ocasiones, surge del corazón…
Me comentaba Marido, ayer precisamente, que ya no escribía tanto en mi blog… qu…

Violencia OBSTÉTRICA

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Como mujer que me interesa el proceso de llegada a la vida, me ocupo en procurar el mejor nacimiento a los nuevos seres, informando, apoyando y acompañando desde un punto de vista emocional a la madre que así lo desea en su parto.  Por ello, quiero hablaros de otro tipo de violencia: la violencia obstétrica.
Se suele dar por buenas aquellas actuaciones intimidatorias realizadas por personal sanitario durante estos procesos antes mencionados. Así, se hacen tactos vaginales innecesarios de forma abusiva y violentando la intimidad de la mujer, se hacen cortes en la vagina sin necesidad y, de la misma forma, violando el derecho de toda mujer a que su cuerpo sea respetado…  Son muchos los protocolos obsoletos que siguen estando en la mayoría de los paritorios de los hospitales españoles anulando la voluntad de la mujer y siendo, de esta forma, vejada e infantilizada.  La mayoría de ellos, dejan graves secuelas tanto físicas como emocionales.
Para que nos hagamos una idea,  este corte en el p…

Tiempo de introspección

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El otoño es tiempo de introspección.  Aunque algo tarde, han llegado los días fríos y apetece recogerse en casa. Los colores pierden vivacidad, la luz se torna mortecina, los rayos de sol pierden fuerza, la penumbra que da paso a la oscuridad avanza cada día un poco más.
Como mujer cíclica y madura, cada vez siento más los cambios en la Naturaleza, cada vez me siento más conectada a ella.  Escucho los mensajes que el cuerpo me manda, los que me envía la Vida en este paso de mi otoño personal. Y aunque no siempre es sencillo ver y aceptar, es cuestión de, a través del aprendizaje, de la práctica, y de la voluntad coger las riendas de mi existencia.  Finalmente, el paso por el sendero transcurre consciente y tranquilo.
Hoy vivo y siento esa necesidad de recogimiento, de soledad e incluso de silencio. Son momentos de tejer el capullo y permanecer en él gestando el cambio y esperando a que se vuelva a producir la metamorfosis que dará pie al nacimiento de la nueva mariposa.  Son momentos d…

Noche oscura del alma

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Como siempre que algo me ronda por la cabeza, la madrugada me ha despertado con un murmullo interior. Entonces mi necesidad es la de levantarme, y tras unos momentos de meditación para serenar la mente, intentar VER qué hay tras todo ello.
Finalmente, llego a la conclusión de que no soy yo, sino quien está en el otro lado el que transpira necesidad de atención, de cariño… de amparo, y de que lo reclama como sabe. O como puede. Porque es posible que, tras su propia historia personal, exista una necesidad no cubierta.
A pesar de la edad y de que mis ciclos reproductivos ya no están activos, sigo siendo una mujer cíclica, especialmente en cuanto al tema emocional se refiere.
Recuerdo con mucho cariño a la terapeuta con la que estuve trabajando en la búsqueda de mi yo interior. Ella siempre me decía que nuestro crecimiento a través de la Vida no es lineal, sino que se asemeja a una línea ondulada, incluso a veces, quebrada.
Y así lo vivo en propias carnes. Porque hay momentos en los que no pue…