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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Sombras y luces del ser humano


Este mes de diciembre próximo hará tres años que comencé a escribir en mi blog.  Nunca antes lo había hecho de manera tan constante, pero de repente se apoderó de mí una necesidad de contar, de transmitir… de compartir parte de mi vida,  de mis experiencias…  y lo cierto es que me he sentido muy bien en ello.

De repente, me di cuenta de que expresándome por escrito me era más fácil sacar aquello que llevaba dentro, aquello que rondaba por mi cabeza y que a la hora de hablar, se me amontonaba en la garganta.

He empleado el medio escrito para comunicarme con mis amigas y amigos, con mis hijos,  con mis hermanas, con mi madre y con mi padre… incluso con mi marido…  escribiendo puedo pensar serenamente lo que quiero decir, puedo darme cuenta de qué es lo que quiero transmitir y, poco a poco, las letras surgen de mis dedos a través del teclado y conforman aquello que, en la mayoría de ocasiones, surge del corazón…

Me comentaba Marido, ayer precisamente, que ya no escribía tanto en mi blog… que qué habría pasado con mis “followers”…¡ja, ja! Y  ahora que lo pienso, es verdad, no escribo con la asiduidad que lo hacía durante este tiempo pasado ¿será porque no tengo nada que decir?

Es cierto que aquella ansia ahora se ha convertido en calma.  Pero como en numerosas ocasiones he comentado, las cosas no ocurren por casualidad…

Esta mañana, actualizando mi perfil de facebook, he compartido una imagen de una doctora de la que soy fiel seguidora.  Ella, al verlo, se ha puesto por primera vez en contacto conmigo y sus palabras me han emocionado. Además de reconocer y apoyar la figura de la Doula, me felicitaba por mi trayectoria personal y comentaba lo afortunadas que serían las mujeres que yo acompañara en sus maternidades. Las lágrimas han asomado sin llamarlas…

Emocionada  estaba cuando en pocos minutos ha entrado otro mensaje que me ha puesto la carne de gallina.  En esta ocasión, una matrona ha entrado para descalificarme, para insultarme, para ofender: a mí –sin conocerme- y al trabajo que hacemos las Doulas.
 
No daba crédito cómo en pocos minutos podía haber sucedido esto. Lo positivo y lo negativo. El yin y el yang del ser humano.  Lo mejor y lo peor que se puede albergar en el alma de una persona…

Con la doctora, ginecóloga y obstetra, he intercambiado varios mensajes que me han transmitido una paz y una armonía que me han mostrado a una mujer, a una madre y profesional realmente maravillosa, de esas que hacen posible confiar en el ser humano, de esas que transmiten calma y confianza a la mujer en cualquiera de sus procesos.

En cambio, los desagradables comentarios de esta matrona me han hecho pensar en la ruindad que puede albergar una persona desde el mal entendido celo y cuidado hacia lo que es su profesión.  Lo lamentable es que no es la primera vez que puedo ver esto, que bajo la apariencia de cuidado y defensa de una profesión, ocupación o cargo, se esconden los miedos, la inseguridad, la falta de respeto y de empatía… se esconden las propias sombras que emergen ante la luz que puede emitir cualquier otro ser que no esté dentro del limitado margen que su pensamiento le proporciona… y solamente saben defenderse desde el ataque.  Muy triste, pero real.

Han sido momentos intensos… no daba crédito a lo que estaba leyendo. A pesar de que mi actitud ha sido conciliadora en todo momento, a pesar de su mala educación y descortesía hacia una persona que no conoce, hacia un lugar que no le pertenece… la he invitado a que permaneciera allí si es que necesitaba un lugar donde desahogarse.  Pero no es la primera vez que yo leía los comentarios de esta mujer ya que anda entrando en otros espacios metiendo cizaña. Finalmente y aconsejada por compañeras, alguna de ellas abogada, he intentado bloquearla para que no me bombardee más con sus desagradables comentarios.

En fin, estaba dispuesta a escribir una entrada en base a lo poco que escribo ya en mi blog y mira por donde que, de nuevo, la Vida me ha brindado la oportunidad de seguir escribiendo.

Espero que esto quede en otra anécdota que comentar y que cada persona, cada ser humano aporte siempre lo mejor que tiene, aquello que sirve para colaborar en un mejor estar, aquellos hechos y palabras en positivo que contribuyan a vivir de la mejor forma a todas las personas al margen de su estatus o situación, trabajo o afición.
 Con Amor.


domingo, 24 de noviembre de 2013

Violencia OBSTÉTRICA



Como mujer que me interesa el proceso de llegada a la vida, me ocupo en procurar el mejor nacimiento a los nuevos seres, informando, apoyando y acompañando desde un punto de vista emocional a la madre que así lo desea en su parto.  Por ello, quiero hablaros de otro tipo de violencia: la violencia obstétrica.

Se suele dar por buenas aquellas actuaciones intimidatorias realizadas por personal sanitario durante estos procesos antes mencionados. Así, se hacen tactos vaginales innecesarios de forma abusiva y violentando la intimidad de la mujer, se hacen cortes en la vagina sin necesidad y, de la misma forma, violando el derecho de toda mujer a que su cuerpo sea respetado…  Son muchos los protocolos obsoletos que siguen estando en la mayoría de los paritorios de los hospitales españoles anulando la voluntad de la mujer y siendo, de esta forma, vejada e infantilizada.  La mayoría de ellos, dejan graves secuelas tanto físicas como emocionales.

Para que nos hagamos una idea,  este corte en el periné “sin importancia” llamado episiotomía, se sigue realizando en un gran porcentajes a pesar de que la OMS no lo recomienda.  La cesárea innecesaria, la posición en decúbito supino (tumbada de espaladas), la prohibición de la deambulación y de la ingesta de alimentos, la falta de apoyo y atención emocional, las respuestas groseras y airadas, y cualquier situación que a una mujer que está de parto, momento sumamente vulnerable y que necesita de unas condiciones especiales, la hacen sentirse sola, desatendida… y violada en sus más íntimas emociones.

No es cosa poca lo que estoy comentando. Cada vez son más las mujeres que se informan y que hacen valer sus derechos amparados por ley. Cada vez hay más personal sanitario que se pone de su lado e intentan que se produzca el cambio, pero la realidad es que estamos a años luz de otros países donde los nacimientos se producen de forma normal, natural y respetada.


Quisiera que estas palabras mías sirvieran para que quien las lea, se haga un planteamiento de esta cuestión y anime y apoye también, en esta causa.  Las mujeres debemos exigir dignidad, porque la violencia obstétrica, existe.









jueves, 21 de noviembre de 2013

Tiempo de introspección




El otoño es tiempo de introspección.  Aunque algo tarde, han llegado los días fríos y apetece recogerse en casa. Los colores pierden vivacidad, la luz se torna mortecina, los rayos de sol pierden fuerza, la penumbra que da paso a la oscuridad avanza cada día un poco más.

Como mujer cíclica y madura, cada vez siento más los cambios en la Naturaleza, cada vez me siento más conectada a ella. 
Escucho los mensajes que el cuerpo me manda, los que me envía la Vida en este paso de mi otoño personal. Y aunque no siempre es sencillo ver y aceptar, es cuestión de, a través del aprendizaje, de la práctica, y de la voluntad coger las riendas de mi existencia.  Finalmente, el paso por el sendero transcurre consciente y tranquilo.

Hoy vivo y siento esa necesidad de recogimiento, de soledad e incluso de silencio. Son momentos de tejer el capullo y permanecer en él gestando el cambio y esperando a que se vuelva a producir la metamorfosis que dará pie al nacimiento de la nueva mariposa.  Son momentos de acoger la actitud de los tres monos sabios: ver, oír y callar. 

Imagen: "Monos Sabios" de Hidari Jingoro en el santuario Toshogu.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Noche oscura del alma



Como siempre que algo me ronda por la cabeza, la madrugada me ha despertado con un murmullo interior. Entonces mi necesidad es la de levantarme, y tras unos momentos de meditación para serenar la mente, intentar VER qué hay tras todo ello.

Finalmente, llego a la conclusión de que no soy yo, sino quien está en el otro lado el que transpira necesidad de atención, de cariño… de amparo, y de que lo reclama como sabe. O como puede. Porque es posible que, tras su propia historia personal, exista una necesidad no cubierta.

A pesar de la edad y de que mis ciclos reproductivos ya no están activos, sigo siendo una mujer cíclica, especialmente en cuanto al tema emocional se refiere.

Recuerdo con mucho cariño a la terapeuta con la que estuve trabajando en la búsqueda de mi yo interior. Ella siempre me decía que nuestro crecimiento a través de la Vida no es lineal, sino que se asemeja a una línea ondulada, incluso a veces, quebrada.

Y así lo vivo en propias carnes.
Porque hay momentos en los que no puedo evitar sentir cierta tristeza y desazón al ser consciente de este mundo en el que vivimos. Y no me refiero solamente a aquellos acontecimientos que nos afectan a nivel global, como las guerras y luchas por el poder, las hambrunas, las enfermedades… sino a cosas sencillas y cotidianas que, en el día a día, también me muestran la vileza del ser humano.

Esa tristeza viene dada a veces por darme cuenta de que no todo el mundo se manifiesta bueno, principio que siempre aplico hasta que se demuestra lo contrario…
Por darme cuenta de que hay ciertas personas que para conseguir sus objetivos son capaces de saltar por encima de otras, sin pensar qué dejan atrás.  Personas que censuran, critican, difaman gratuitamente, sin justificación y en base a bulos y comentarios infundados, sin tener la valentía para ir de cara e informarse directamente de las fuentes…

Me comentaba el otro día una persona querida, con manifiesto dolor, que se sentía desengañada de la gente, que no comprendía cómo podía ser tan ingenua para seguir confiando plenamente cuando ya le habían dado de bofetadas…

No diré que sean fáciles estos momentos y como he mencionado al principio, soy consciente de que son cíclicos. Quizás el Universo, en su inmensa Sabiduría, me envíe este cáliz para ser todavía más consciente del trabajo que he de seguir realizando, de que no puedo bajar la guardia y he de seguir mi camino, mi búsqueda.
Cierto es que este bagaje me aporta la experiencia con la que, cada vez, el sendero pedregoso es más fácil de caminar.


Y lamento en el alma ver a estos seres queridos en sus momentos de flaqueza y dolor, pero sé y acepto que han de seguir su propia vía y, aunque en momentos puntuales pueda aportarles algo de Luz en su noche oscura, no puedo más que caminar cerca… atenta y abierta, por si es necesario en algún momento acompañar durante algún tramo. Porque nada más puedo hacer, simplemente ESTAR y dejar que cada cual encuentre su mejor camino de la misma forma que yo sigo en la búsqueda del mío.