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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Linaje de mujeres


El pasado fin de semana hicimos un encuentro de mujeres, un Círculo formado por las DOCE mujeres que pertenecemos al mismo linaje familiar.
Encabezado por mi madre, la mayor de todas quien con sus 86 años estuvo feliz y emocionada al encontrarse unas horas exclusivas entre sus hijas (61,58,48), nietas (37,36,31,11), biznieta (4), sobrinas (51,43), resobrina (hija de sobrina, 10).

La feliz idea partió de la mayor de mis primas hermanas, hija de nuestra amada Alegre y hermana menor de mi madre, quien marchó hacia un viaje sin retorno hace poco más de tres años.
Nos reunimos en un pueblecito cerca de Valencia, en un hotelito familiar donde compartimos cena, alojamiento y desayuno. Posteriormente, el domingo, se unieron los miembros varones y el resto de la familia para celebrar el santo de mi madre… y mío.

Conforme pasan los años cada vez soy más consciente de vivir el momento presente, y como -por ley natural- mi final se va acercando, tengo la intención de disfrutar del aquí y ahora.  Y ésta era la mejor de las ocasiones para retomar esos lazos familiares que, sin saber por qué… o a sabiendas de que a causa del quehacer diario con sus prisas y “obligaciones”, lo urgente no nos deja hacer lo necesario.

Así, nuestra intención era reunirnos después de cenar en una de las habitaciones y estar atentas a lo que fuera surgiendo…
En un pequeño altar, con dos velas encendidas y un ramo de flores, no faltaron las fotografías de mi abuela, madre de mi madre, y de esa hermana-madre-tía-abuela que todavía permanece en nuestros corazones.   E hicimos un círculo sentadas en las camas.  Las tres niñas de estaban sorprendidas y expectantes.

Quiero señalar un curioso comentario que hicieron dos de los hombres de la familia (sin saberlo entre ellos) “hace años, os hubieran quemado por brujas”  ¡ja, ja, ja!  Por juntarnos a charlar, a reírnos, a abrazarnos…

Y la situación comenzó a fluir. Cada una desde su ser más íntimo expresó, compartió aquello que el corazón le dictaba: descubrimiento, agradecimiento, reconocimiento… amor. Hacia las mujeres que habían compuesto y aún, a día de hoy,  forman nuestro linaje. Pronto las lágrimas hicieron su aparición, se palpaba en el ambiente la emoción más pura. Mis hermanas, mis sobrinas, mis primas, mi madre, yo… todas tuvimos unas palabras que no deseaban ser contenidas, que expresaban distintos y particulares sentimientos.

Fue curioso como las niñas en un momento determinado y casi de forma imperceptible, se acurrucaron en los regazos de sus respectivas madres, abrazadas, calladas… hasta que integraron lo que estaba sucediendo y se fueron a su habitación a jugar, a dormir cuando se cansaron.
Nosotras, las mujeres adultas, nos quedamos regocijándonos con este encuentro y haciendo el propósito de instaurarlo como algo periódico.

He necesitado de una semana para integrar lo vivido. Los primeros días al comenzar la semana, no fueron fáciles. Recuerdos cercanos y algunos más lejanos, acudían y pretendían quedarse conmigo a pesar de yo no permitírselo. Poco a poco he ido recobrado la normalidad y mis emociones han vuelto a su equilibrio.

Soy consciente desde hace bastante tiempo de lo importante que es la relación entre las mujeres de la familia, entre esa línea de mujeres
que una tras otra forman nuestro linaje.  Lamentablemente, y a través de mi experiencia con mujeres, veo que no siempre es así y que permanecen heridas más allá del tiempo.

En breve, acudiré a un seminario respecto a un tema que tratará el nacimiento de una mujer como madre tras el parto de su hijo o hija. Es mi deseo, mi anhelo, que las mujeres asistentes sean conscientes de esta situación y por su bien y por el de sus hijxs, estén dispuestas a sanar sus heridas desde el amor más incondicional. Porque haberlas… haylas.


domingo, 8 de diciembre de 2013

¿Necesito una Doula?




Resulta cuanto menos curioso que sin ser –todavía- una profesión reglada y homologada, cada vez somos más las Doulas en este país, y por lo que puedo ver, el tema es igualmente extensivo allende fronteras.

Ya lo he comentado en varias ocasiones. Desconozco los motivos por lo que cada cual llega hasta aquí,  pero de seguir a este paso y con la evidente bajada de la natalidad, en breve habrá un número importante de nosotras que seguramente no llegará a hacer, profesionalmente, un acompañamiento en mucho tiempo.

Y es que ¿realmente TODAS las mujeres necesitan de una Doula en su camino de maternidad? Pues con toda la honradez del mundo, creo que NO. Y lo lamento por Laura Gutman quien dijo  que todas las mujeres merecen una Doula… olvidando añadir que todas las mujeres que la deseen y dadas sus circunstancias personales, la necesiten.

Un tema caballo de batalla entre las asociaciones de Doulas, o al menos en las dos a las que pertenezco, es conseguir una definición exacta y concisa de qué es una Doula. Y velar por el cumplimiento de unas normas dentro de una estricta rigurosidad.  Porque desde este batiburrillo de conceptos, y viendo algunas ofertas… temo que alguien puede pensar que somos “chicas para todo”. De ahí que algunas madres lleguen a confundir o no lleguen a tener claro si una Doula cubre sus necesidades reales, esas que la desbordan y la dejan en una situación de extrema vulnerabilidad,  o anda en busca de una Doula porque alguien se lo ha recomendado, o porque, simplemente… “se lleva”.

Y es que, para mi asombro, se ofertan Doulas y acompañamientos desde los más variados espacios como si de un producto de consumo se tratara.
 “Pregunta por el servicio de Doula” este cartel llama mi atención como si se tratara de un servicio completo en un autolavado.

Entiendo que cada cual ha de darse a conocer y promocionarse como pueda, pero ¿de verdad que transmitimos la esencia de esta profesión por la que algunas estamos moviendo los hilos para que sea reconocida a nivel oficial? Me horroriza pensar que podamos transmitir, erróneamente, una sensación de locas por lo alternativo…

Amiga, mujer que estás leyendo estas palabras: para un momento a escuchar tus emociones, conecta con tus necesidades… estudia la situación desde tu realidad y mira qué es lo que necesitas. Si crees que tal y como te sientes estás bien y no contemplas la presencia , durante una parte de tu trayecto, de otra mujer por muy Doula que sea... sigue adelante sin ella, porque está bien lo que tú sientes.

Si por el contrario sientes miedos, inseguridades y/o dudas respecto a tu posible o incipiente maternidad, si necesitas alguien a tu lado con quien compartir aquello que ronda tu mente y encoje tu alma, si sientes que llegado el momento del parto, el acompañamiento y la contención emocional de una mujer con experiencia en partos te puede ser de ayuda, si prevees que cuando llegues a casa con tu bebé recién nacido te sentirías mejor con la presencia de una mujer que puede estar a tu lado, sin juzgarte y escuchado tu posible llanto como consecuencia del gran cambio que se ha producido en tu vida… si por todo ello SIENTES que vas a necesitar del apoyo de una Doula, entonces sí, busca la que mejor se adapte a ti, a tus deseos, a tus expectativas…

Pero ten siempre presente que la Doula NO es personal sanitario, ni es tabla salvadora de nadie… la Doula es la mujer que te acompañará en el camino que TÚ, y solamente tú, decidas elegir.