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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

miércoles, 23 de julio de 2014

Mi primer gran círculo de mujeres



Cada vez soy más consciente de esas cosas que suceden sin saber por qué. Y las acojo. Y no les doy la vuelta.  Simplemente suceden. Por algo será, pienso.
Hoy estaba buscando una información y me he encontrado con algo que YO escribí hace poco más de cuatro años. Y me he emocionado, máxime tras lo que está sucediendo últimamente relacionado con esta elección de vida mía.
MI formación como DOULA fue lo que fue, y a día de hoy sé que algunas cosas no correspondían, pero ante todo -y eso no puedo olvidarlo- fue una etapa muy importante en mi vida. Posteriormente han pasado más cosas, más formaciones, muchas experiencias, más desengaños y muchas nuevas ilusiones…

Pues eso, que voy a ponerlo aquí…

Tras terminar mi formación como Doula y al llegar a mi casa, cansada pero muy satisfecha después del último seminario, decidí escribir esta carta a las mujeres que han estado cerca de mí: a mi madre, a mis hermanas, a mi hija, a mi nuera y a mi psicóloga. Todas las que me han apoyado desde el primer momento y han compartido mis ilusiones. A ellas, porque forman parte de mi historia.

“Queridas hermanas en la Vida, puesto que formáis parte de mi más próximo circulo de mujeres, quiero compartir con vosotras el resultado de mi experiencia.

Recién he terminado mi formación de DOULA y todas sabéis lo que para mí ha significado poder hacerla. Siento que he rejuvenecido, siento que estoy llena y empoderada… siento la grandiosidad y la generosidad del destino para conmigo ahora que estoy en plenitud, ahora que lejos de acomodarme en la decadencia de la edad, recibo y acepto nuevos aires de vida.

Han sido nueve meses -un embarazo- y por fin se ha producido el nacimiento: una mujer con una mochila vacía de antiguas historias pero llena de nuevo proyectos e ilusiones. Durante nueve meses he estado rodeada de mujeres con las que he bailado y he saltado, he reído y he llorado, he compartido intimidades, he dado besos y abrazos. Y he recibido muchos de ellos.
He llegado hasta mi propia fecundación, hasta mi propio nacimiento… y he sufrido en unas carnes que comienzan a estar ajadas, todo el miedo que percibe un ser encarnado recién nacido. He conectado con un dolor profundo, un dolor físico que atenazaba mi pecho… el gran DOLOR de mi vida. He conectado con el MIEDO que tantos años me ha paralizado. Pero he aprendido a mirar a la Vida a la cara, a acoger lo que me ha enseñado esta formación, a saber que soy capaz, a saber que puedo hacer lo que quiera…

He terminado de sanar a mi niña herida para dar paso a la mujer renacida. He parido mis miedos, he recuperado un parto físico… el que ahora sé que me hubiera gustado tener. He recuperado mi fuerza de mujer, mi sensualidad, mi poder femenino… He escuchado confesiones tristes de hijas sin madres en su esencia, de madres que quizás no escuchen a sus hijas... He percibido mucha ternura, he recogido mucho Amor de personas que apenas me conocían, palabras de reconocimiento, de confianza. He recibido mucho agradecimiento por parte de personas que con sólo escucharnos y abrazarnos, han tenido suficiente… un agradecimiento que tanto tiempo he necesitado y que ahora estas mujeres que apenas me conocen me han regalado.

Son tantas las sensaciones vividas, tanto lo compartido que en unas letras es imposible de plasmar, porque han sido no en vano nueve meses profundos de cansancio físico, de cansancio emocional… de dolores de cabeza, de ganas de vomitar… Ha sido tiempo de reflexión, de interiorización, de sacar trastos viejos, de cerrar heridas, de abrir canales, de DAR y de RECIBIR ¡Tanto!

En muchas de las ocasiones os he tenido presentes, a cada una de vosotras por un motivo. ¡Cuánto me hubiera gustado compartir ciertos momentos! Por eso quiero hacerlo en la medida de lo que puedo a través de mis palabras, estas emociones que me han oprimido el corazón y que ahora, finalmente y poco a poco voy integrando.

Ahora espero que de nuevo la Vida sea generosa conmigo y me permita llevar a la práctica estos anhelos míos y poder acompañar a otras mujeres en la llegada de sus hijos al mundo, a través de esta nueva Vida que se ha abierto en mí tras este parto. Sé que debo hacerlo y que estoy preparada… y que esperaré ilusionada el momento.

Gracias por escucharme queridas, gracias por haber estado ahí. Cada cual a su manera, cada cual con su especial presencia… por haber confiado en mí. Sin vuestro apoyo quizás no hubiera sido tan fácil. Gracias por pertenecer a mi GRAN CÍRCULO DE MUJERES.

Con Amor.

CONCHA (hija, hermana, madre, madre-suegra, tía, abuela, amiga…)”


Publicada en el blog de Doulas de Alicante el día 1 de julio de 2010


miércoles, 16 de julio de 2014

Regulación de las competencias profesionales de las DOULAS



Ante el acoso por parte de algunas matronas y frente a la necesidad de regularización y reconocimiento de nuestra profesión, las compañeras de TierraRoja,  Laura Luz, Teresa Muñoz y Nuria Otero, han lanzado esta petición vía Change.org.
Cada vez son más las mujeres que han sido acompañadas por una Doula, cada vez son más las que quieren de su compañía durante algún proceso en su maternidad.
Comparto su inquietud, sus ganas de trabajar en DEFENSA de esta profesión a la que amamos y en la que ponemos nuestra formación, nuestra energía y nuestro cariño.
Gracias chicas. Por todas nosotras.


“Hace más de 10 años que en España trabajamos las doulas y acompañantes maternales. Somos mujeres que acompañamos a otras mujeres durante su maternidad, a lo largo de todos o algunos de los siguientes procesos:

Antes de la concepción: Preconcepción, concepción y/o infertilidad.
Embarazo - Parto - Posparto (inmediato, extenso).
Adopción.
Pérdidas y duelo.
Este acompañamiento consiste en ofrecer apoyo y soporte emocional y en aportar información cuando es requerida, siempre de modo complementario al de el/la profesional que atienda a la mujer (preferentemente la matrona). No es en modo alguno un acompañamiento sanitario.

En estos años, nuestra profesión se va afianzando, a la vez que otras figuras se sienten amenazadas por nuestra existencia, demandada cada vez más por las mujeres, y respaldada por la propia OMS y el Ministerio de Sanidad en la Estrategia de Atención al Parto de 2007, además de por diversos estudios científicos* que prueban sus beneficios.

Es por esta razón que pedimos al Ministerio de Sanidad que regule nuestro trabajo, definiendo las competencias y límites del mismo, para poder trabajar, codo con codo, con los profesionales sanitarios”











domingo, 6 de julio de 2014

Diosas de la mujer madura (las mías)



Viernes 4 de julio, 2014

De repente de das cuenta de que te estás quedando sola, de que aquellas personas que estaban al loro de lo que decías, que enseguida compartían, que tenían el dedo fácil para el “me gusta”… hace tiempo que no aparecen, que no se pronuncian. Y piensas qué habrá sido de fulanita, o por donde andará menganita. Aquellas que estaban prontas a comentar, ahora han hecho mutis y por el foro. Cierto es que otras llegan y, en cada caso, se vuelve a comenzar un ciclo de “relaciones” en la red que cubren unos fugaces momentos de expansión.

Ando releyendo el libro de Shinoda Bolen “Las diosas de la mujer madura” y cada vez que lo hago, encuentro nuevas explicaciones a esta furia que bulle en mi interior, a esta necesidad de ir con la verdad, con “mi” verdad. Y descubro que andar diciendo ciertas cosas, incomoda y lo mejor es hacer como que no pasa nada y desaparecer. El otro día, en la consulta del médico leía: “En la tercera etapa de su vida se enfada con todo lo que ve y la sobrepasa como persona. Dirigirá su rabia, por consiguiente, hacia la injusticia, la estupidez, el narcisismo, las adicciones, la negligencia y la crueldad que afectan a los más desfavorecidos, o bien hacia los males sociales a los que los políticos y las instituciones hacen caso omiso”  y he subrayado este texto, como otros muchos a lo largo de todo el libro.

También he marcado: “Buscar la verdad en lugar de seguir en la ignorancia o ampararse en la negación, o bien decir la verdad en lugar de permanecer en silencio, son decisiones críticas que hemos de tomar cuando nos encontramos en una encrucijada…”

“Las personas, en ocasiones, creen que no son capaces de afrontar la verdad y por ello se adaptan, a menudo evitándola y recurriendo a la racionalización, a la negación o las adicciones que nos hacen insensibles a ella. Únicamente cuando una mujer ha aprendido a través de la experiencia que puede afrontar la realidad, se convierte en una mujer sabia como Hécate…”  Y no digo que yo sea una mujer sabia, pero estas palabras también han merecido mi atención.

En fin, a la vista está que ando muy removida por ciertas cosas relacionadas con este sentir mío de Doula. Y esta situación me ha hecho conectar con la realidad de que a nadie le gusta oír aquello que no quiere escuchar.  Quizás por eso -más bien estoy segura de ello-  este libro ha vuelto a caer en mis manos y está desvelando muchas actitudes a las que no he sabido poner nombre. Actitudes mías que influyen en la manera de relacionarme con los demás, y de cómo los demás se relacionan conmigo…

“Una mujer con Metis es probable que descubra que la tercera etapa de su vida está plena de satisfacciones. No abriga ilusiones sobre sí misma ni sobre los demás, y no pierde de vista la realidad, sin mostrarse cínica o ingenua. Ha encontrado y valora una sabiduría femenina y maternal que le permite expresar la faceta emotiva y protectora de sí misma…”

Estoy devorando el libro, casi literalmente hablando. A cada página encuentro una señal, un mensaje en el que me veo, que parece estar escrito para mi… y me sonrío hasta cuando voy en el metro, con el libro abierto y el lápiz en la mano mientras subrayo: “Cuando una mujer decide entonar el grito de ¡ya está bien! descubre la fuerza interior y la responsabilidad que conlleva esta decisión. A partir de los cincuenta, las mujeres, individual y colectivamente, empiezan a darse cuenta de que los cambios hay que provocarlos, y que son ellas las que deben encargarse de hacerlo…” 

“A medida que envejecemos durante la tercera etapa de la vida, las preocupaciones de las mujeres a menudo trascienden el círculo de su familia inmediata y se traslada a una comunidad mayor, donde hay muchos más motivos por los cuales enfurecerse.  Si se tropiezan con los males de la incompetencia, la negligencia o el abuso de autoridad, pueden convertirse en la diosa Kali, blandir un cuchillo en la mano, y si hay suerte, la cabeza del malhechor o criminal, en la otra…”

He llegado a casa inmiscuida en esta información, que como he dicho, ya había leído y que, seguramente por no ser el momento apropiado, me había pasado desapercibida.  Y me he quedado ronroneando cual gato casero en las faldas de su dueña… hasta que he puesto la comida al fuego y me he venido rauda al ordenador.

Podría estar copiando algunos de los párrafos más que he señalado, pero no voy a copiar el libro entero. 

Si estás -o no- en esta tercera etapa, la de la mujer madura, y te apetece leerlo, hazlo. Pero tal vez se te escapen las cosas como a mí me ha pasado en anteriores ocasiones, tal vez porque suceden cuando es el momento, o como me dijo en una ocasión mi querida Estavidaloca, la preciosa brujilla de Vallecas “Cuando el alumno está preparado, aparece el maestro”.  


miércoles, 2 de julio de 2014

Hablando claro (por encima de todo)


En la pasada presentación inicial de la próxima Formación para Doulas que organizo a través de DIEZ LUNAS, tuve la oportunidad de conversar, largo y tendido,  con las mujeres que acudieron interesadas en ella.

Confieso que si en algo peco es en ser excesivamente clara, incluso a veces tengo la sensación de tirar piedras sobre mi propio tejado, pero forma parte de mi forma de ser,  ya que considero que no es justo engañar a quien pone su esperanza e ilusión algo tan profundo como ser Doula.

En esta ocasión preparé algo muy sencillo, íntimo… de persona a persona, de mujer a mujer. Sin proyección alguna, solamente con la información impresa en folios y dando paso a la conversación, a las preguntas y a las respuestas desde lo que tengo, desde lo que sé y desde la experiencia en estos años de acompañamientos.  Sentí que no necesitaba nada más.

Así, poco a poco fuimos entrando en materia desglosando la información escrita. Cuándo, cómo, dónde, precios y quiénes son los profesionales que van a impartirlos, lo que forma parte de la infraestructura exterior.
Por qué montar este "tinglado" y desde dónde surgen estos seminarios formó parte de lo que quiero transmitir, de lo que me gustaría llegue a ser una Doula formada en DIEZ LUNAS.

Una vez desglosados estos temas, las mujeres mostraron interés en, una vez finalizados los seminarios cómo desarrollar el trabajo, en la manera de darse a conocer, en cómo relacionarse en este mundillo de la maternidad… querían saber si esta era una formación “profesional”, si daba para vivir, si realmente hay tantas mujeres para tantas Doulas… y como he dicho al principio, mis respuestas fueron siempre desde la más absoluta honestidad. Porque, visto lo que veo por ahí… ES necesario hablar con total claridad.

Porque las formaciones de Doulas NO SON PROFESIONALES, porque siendo Doula NO sacas un sueldo para poder vivir, porque es cierto que cada año salen un montón de promociones de Doulas que luego no sabemos qué pasa con ellas…

Durante la conversación, al mismo tiempo que comentaba la cruda realidad iba introduciendo situaciones reales de acompañamientos vividas por mí, por supuesto sin dar datos personales pero utilizándolas como herramientas para manifestar, de algún modo, lo gratificante que puede ser estar junto a una mujer en estos procesos relacionados con la maternidad.  No fue mi intención en ningún momento hacerlas desistir de su empeño ¡tonta sería! pero sí clarificar a la situación en la que nos encontramos las Doulas en España, en la Comunidad Valenciana.

Hubo un momento en que permanecieron muy calladas… tanto que comenté ¡madre mía os he asustado y no vais a volver! Pero entre risas dijeron que no, que estaban sorprendidas porque lo que se vende por ahí dista bastante de lo que yo había comentado. Una de ella dijo que además de considerarlo un trabajo muy bonito, entendía que era de una gran responsabilidad y que había que tener una profunda conciencia de lo que suponía… que no era algo para tomar a la ligera ya que estábamos hablando de personas y de sus emociones.

Estuvimos dos horas que se nos pasaron sin darnos cuenta, haciendo hincapié en lo poco que se necesita para ser Doula… o en lo mucho, según se mire, ya que yo parto de que para llegar hasta aquí se ha de sentir la vocación desde la relación de apoyo al prójimo, desde lo que es un servicio de acompañamiento .  Y desde una comprensión del punto en que estamos a nivel personal.  Si no es de esta forma, si se toma como una actividad más sin profundizar en nuestra historia personal ANTES de hacer la formación y en nuestra situación real, difícilmente se puede llegar a ser una Doula consciente y respetuosa con el proceso de cada mujer.  Y, al fin y al cabo, de esto se trata. De acompañar y de informar respetando que cada persona haga su elección de vida.

Cuando terminamos y nos despedimos, las invité a que reflexionaran sobre todo lo que habíamos comentado y que tomaran una decisión consciente. Si la formación sale, será un placer contar con ellas, y si no… el placer será haberlas conocido.

Para poder sacar adelante esta formación se necesita un mínimo de asistentes que a día de hoy todavía no se cubre, pero confío en que llegado el momento lo hayamos podido alcanzar.
Como les dije a ellas y aunque cueste creerlo, mi principal interés no es tanto obtener un beneficio económico o personal,  sino que las mujeres que salgan a realizar acompañamientos a otras mujeres, tengan grabadas en sus células lo que sí es importante y lo que no tiene sentido. Y que su trabajo lo realicen desde el amor al prójimo. Quizás parezca un poco ilusa para los tiempos que corren y en comparación con lo que en otros sitios se ofrece, pero como también les dije, gracias a la Vida yo no necesito hacer esto para vivir sino que lo hago para transmitir la pasión y el amor que siento hacia el proceso de gestar vida, del nacimiento y de la maternidad consciente.

Solo pido al Universo que cada cual obre en consecuencia…


martes, 1 de julio de 2014

La casualidad NO existe



A veces suceden cosas que me reafirman en ciertos convencimientos como por ejemplo el pensar que no existe la casualidad… y quiero compartiros este hecho que me sucedió ayer.

Durante los años que he estado como socia muy activa en una asociación de cactófilos con sede en el Jardín Botánico de Valencia, además de aprender un montón sobre el increíble mundo de las plantas suculentas, he conocido a mucha gente encantadora. Pero especialmente a dos chicos jóvenes, en aquella época todavía universitarios.

Como todo tiene un final, dejé la asociación por varios motivos pero aún mantuve la relación con ellos. Terminaron sus carreras, se casaron, conocí a sus mujeres y a sus hijos. Uno de ellos marchó a vivir fuera de Valencia y a la larga, dejé de verlo. Con el otro, de la edad de mi hija, aún manteníamos el contacto por varias causas. Él es Ingeniero Agrónomo y de Medio Ambiente, y por entonces ya era especialista en suculentas de la Península Ibérica y de las Islas, un gran conocedor de sedums, de aeoniums y de otras suculentas autóctonas. Así, cuando yo localizaba alguna “in situ” le enviaba una fotografía y él me la identificaba. Todavía conservo los ejemplares de aeonium de varias especies que me regaló…

A lo largo de estos años, ambos sabíamos nuestras fechas de cumpleaños  y primeramente él me felicitaba cuando era el mío y luego yo le mandaba una felicitación llegada su fecha, que yo no olvidaría por tratarse del mismo día del cumpleaños de mi amada suegra.

Pero cada uno continuó con su camino y los últimos años ya nos hemos perdido la pista. Sin embargo, ayer día 30 de junio, por la mañana prontito felicité a mi suegra y recordé a Carles… pensé qué habría sido de él… cómo le iría en el trabajo, cuántos niños tendría… y ahí quedó la cosa.
 
Por la tarde, recogí a mi madre y como hacía un estar muy agradable, la llevé a pasear a un Jardín cerca de su casa. Y estando sentadas a la sombra, por el pasillo central vi cómo se acercaba un grupo familiar… un papá, una mamá, una niña corriendo y un bebé en un carrito. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca para poder reconocer sus facciones, me levanté del asiento y con una sonrisa que me salía del alma me acerqué a él, como si esperara este encuentro: “Hola Carles, cómo me alegra verte especialmente hoy que es tu cumpleaños” le di un abrazo y otro a su mujer, me presentó al bebé –un niño- que llevaba en el carro, su segundo retoño.
Como cosa más curiosa todavía, su mujer que sabía que yo soy Doula pues lo comentamos durante su embarazo,  me dijo que yo había estado visitando a una amiga suya que me llamó en el posparto ¡pañuelo de mundo!...

La niña comenzó a correr y la mamá salió tras de ella. Carles y yo conversamos unos breves minutos… su trabajo,  nuestras plantas, la asociación, los niños, mi trabajo…y como si nos hubiéramos visto el día anterior, nos despedimos…


Cuando volví al banquito y me senté junto a mi madre, ésta me preguntó el por qué de mi sonrisa. Y se lo expliqué. Le dije que estas son las cosas  que me reconectan todavía más con ese instinto primitivo, con esa confianza de que hay hechos que suceden porque tienen un sentido, con la creencia de que en ocasiones no hay más que hacer la llamada para que las cosas ocurran…