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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

sábado, 28 de febrero de 2015

Caminar a solas por coherencia personal



No creo en la necesidad de pasar por situaciones duras para aprender en la Vida, pero es cierto que irremediablemente se aprende. O al menos ese ha sido mi caso. Con casi 63 años, ocasiones ha habido en las que la bofetada ha sido descomunal y eso ha contribuido a afianzar mi manera actual de sentir, de ver las cosas y de actuar. Y me lleva a, por encima de todo, ser coherente conmigo misma.

SOY DOULA y acompaño. Eso no me lo va a quitar nadie.

Y también soy, por naturaleza, gregaria y asociacionista.  Pero ha llegado el momento de caminar sola por un tiempo. Realmente, lo necesito.

No voy a entrar en lo que está sucediendo, quien me sigue sabrá a lo que me refiero. Las luchas por el poder entre profesiones, entre personas, no llevan a nada. Y cansan. Cansan y desilusionan mucho.

A pesar de que sigo creyendo en que caminar en buena compañía hace que el sendero resulte más agradable, he llegado a un punto en el que necesito caminar a solas. Conmigo y con mis pensamientos. Conmigo y con mis criterios. Conmigo y con mi soledad…

Quizás sea para darme cuenta de todo lo bueno que hay por ahí, y echarlo de menos. Quizás para confirmar aquello de que más vale solo que mal acompañado… No sé, en cualquier caso, la decisión está tomada. A partir de ahora y por un tiempo, mi trayectoria en solitario definirá la Doula que quiero ser, la que realmente soy.  Acompañando y estando junto a la mujer que me requiera, dando mi apoyo, mi soporte, mi contención y mi cariño. Junto al personal sanitario que me lo permita. Sin florituras, sin terapias, sin misticismos, sin yoga, sin cánticos…

Porque yo SOLO soy Doula. Cada cual que sea lo que quiera.



lunes, 23 de febrero de 2015

Rompo mi silencio



Rompo mi silencio para expresar, de nuevo, estas emociones que me aprisionan el alma. Sin embargo, en esta ocasión van a ser experiencias positivas lo que comparta.
Porque a pesar de las tristes y desagradables noticias que estamos viendo a través de los cadenas de TV,  de los grandes periódicos, ambos medios sensacionalistas y carroñeros, donde nos tratan sin respeto y falta de humanidad, las muestras de afecto y de comprensión que estoy recibiendo, compensan esta realidad amarga.

Están siendo muchas las personas que me llaman para manifestarme apoyo, para enviarme un abrazo.

Amigas y amigos que, conociéndome bien, saben que no hay cabida en mi forma de ser para semejantes falacias.

Personas que he conocido en alguna circunstancia y que les he explicado qué es una Doula, se han puesto en contacto conmigo para expresar su asombro ante lo que está sucediendo, y su apoyo.

Algunas compañeras Doulas, incondicionales y respetuosas, esas que siempre están ahí suceda lo que suceda… con las que he compartido momentos de angustia y con las que me he sentido bien “douleada”.

Mujeres a las que he acompañado en algún trayecto de su maternidad, que han llamado para decir que no haga caso, que siga en mi camino.

Amigas enfermeras que sienten vergüenza ajena por pertenecer a ese colectivo que ha hablado por ellas y en el que no se sienten, para nada ni integradas ni representadas.

Mujeres de mi edad que a través de mi han sabido qué es una Doula, que me han llamado para decirme que ojalá ellas hubieran tenido una a su lado. Y me han contado terribles historias de partos, de ellas, de sus hijas, de sus sobrinas...

Una amiga, médico internista, que conoce bien la soledad de las personas hospitalizadas y que me anima a seguir aportando compañía a las mujeres que así lo quieran.

La farmacéutica a la que un día le conté lo que hacía… me anima a que continúe haciéndolo “sin hacer caso a esta sarta de estupideces", según sus palabras.

Y lo más bonito de todo esto.  Una matrona se puso en contacto conmigo, quería que habláramos en persona. Y así lo hicimos. Quedamos a tomar un té y estuvimos hablando, con calma, con sinceridad, con respeto. Me dio la oportunidad de contarle lo que yo hacía, cómo yo trabajaba, y después de dos horas, nos dimos un abrazo teniendo claro que son más las cosas que nos unen que las que nos separan.
Es posible que leas esta entrada querida matrona amiga, como me confesaste que habías hecho en alguna otra ocasión entrando en mi blog… si es así, vuelvo a manifestarte mi infinito agradecimiento por esta iniciativa, por conocernos, por mirarnos a los ojos, por escucharnos.  Las mujeres necesitan matronas como tú, porque este es el entendimiento que necesitamos: de mujer a mujer. GRACIAS.

Por último, una matrona amiga toda la vida, recién jubilada, me llamó para manifestarme también su apoyo. Tras un rato de estar charlando, me dijo “Una doula bien informada es testigo de primera mano de lo que ocurre en los paritorios, eso es lo que realmente molesta”.

Ahí lo dejo.





Por la montaña: ¡4.000 km andados!





Me apetecía salir a caminar, realmente lo necesitaba tras una semana muy dura de contención emocional. Además, con esta salida completaba mis cuatro mil kilómetros andando por la montaña y contabilizados por mi Club de Senderismo, Ardillas. 
 
El Cavall Verd

La caminata prevista correría por la Sierra de Parcent, en la provincia de Alicante. La idea era llegar a lo más alto y cruzar este pequeño macizo, cresteando.
El parte meteorológico anunciaba vientos, pero aún así, el autobús iba casi lleno.
 


La vista desde el pueblo, al dejarnos el autobús,  no mostraba lo que una vez comenzado el sendero en continuo ascenso desde el principio, nos iba descubriendo.

Efectivamente el viento soplaba fuerte, pero como íbamos de cara al sol, empezamos a sentir su calorcito y con él compensábamos lo gélido que era el aire.




Confieso que lo que peor llevo son las subidas tan constantes. Hay ratos en los que el corazón se me dispara con una    taquicardia que me obliga a parar para respirar y retomar el ritmo cardiaco… y confieso que, en momentos así, maldigo la hora en que tomé la decisión de salir a caminar…

 Conforme íbamos subiendo el viento se percibía con más fuerza, en algunos tramos y desde el lado sur era misión casi imposible avanzar. En más de una ocasión tuve que falcarme con los palos para que el viento no me tumbara.

A pesar de que mi vista iba pendiente del camino, de vez en cuando me paraba para alzar la mirada y ver lo que había más allá… y empezaba a quedarme maravillada.

El camino era cada vez más pedregoso, teníamos que avanzar por grandes riscos y mucha piedra suelta, lo que necesitaba la alerta de mis cinco sentidos. Además, luchar contra el viento duplicaba el esfuerzo, con lo que sentía tensión hasta en las pestañas…

Al remontar el collado y cambiar de vertiente, el viento nos dio de lleno. Hubieron momentos en los que me agarraba a cualquiera que pasaba por mi lado, realmente el aire me tumbaba con fuerza y sentí que me fallaba el equilibrio. 
Además, las nubes comenzaron a cubrir el cielo y la temperatura se percibía realmente baja. Hubo un momento en que, aún llevando guantes, las puntas de los dedos las sentía congeladas…


Subiendo y bajando las distintas crestas, alcanzamos la más alta. Allí nos paramos y pudimos contemplar, a ambos lados las siluetas de algunas de las montañas más altas de Alicante: el Puig Campana, el Ponoig, La Sierra de Bernia, el Montgó,  el Cavall Vert, la Sierra de Ferrer… y recortado sobre el azul Mediterráneo, los edificios de Benidorm.


Desde allí y tras unas apresuradas fotografías, comenzamos el descenso para ir a parar al cobijo de un restaurante alemán al abrigo de la Peña del Coll de Rates en cuya terraza juntamos unas mesas y pedimos unas cervezas, como no, alemanas y un buenísimo strudel, pastel de manzana con canela y helado de vainilla.

Comenzamos el descenso ya sin parar por un precioso sendero de herradura, que en otros tiempos fue usado para el transporte de uvas pasas. 
A esa altura apenas percibíamos el viento y por la hora que era, el sol tenía más fuerza, con lo que la mochila ya iba cargada con toda la ropa que sobraba.




 Tomamos el autobús y para colofón, uno de los coordinadores nos obsequió con una estupenda “coca de llanda” y unos chupitos de mistela para quien quiso, claro.











En el autobús, había recibido un mensaje de que mis hijos estaban reunidos en casa de uno de ellos y se habían llevado a mi madre a pasar el día. Así es que cansada a más no poder y sin dejar las cosas ni ducharnos, nos fuimos a su casa, donde estuve un ratito disfrutando de mi madre, mis de hijos y de mis queridos nietos.


Una vez en casa y tras la reconfortante ducha, me puse a leer los mensajes recibidos y a responder cartas en el ordenador.

Benidorm, al fondo.


Y tras aclarar una serie de ideas, tomé una decisión importante que llevaba rondando algún tiempo.

Al fondo, la Peña del Coll de Rates

Strudel












Hoy, lunes por la mañana, con la mochila montañera vaciada, y con la mochila personal bastan más ligera, me pongo a relatar esta aventura que me ha vuelto a reconectar poniendo los pies en la tierra y el corazón en el cielo, dando gracias a la Vida por todo ello. 
















 Las preciosas fotografías son de Marido. Gracias, amor.


domingo, 15 de febrero de 2015

Mis últimas palabras en torno a este tema


Gracias a que este fin de semana de formación ha sido realmente nutritivo, gracias a que he estado con una psicóloga y una matrona cercanas, profesionales y muy empáticas, me encuentro con ánimos para escribir estas letras, tal vez las últimas… porque estoy realmente agotada moralmente.

Quiero decir, antes de continuar, que considero que la matrona es la profesional cualificada para atender el parto normal, ya sea en hospital o en casa. Que considero importante la atención y el cuidado que proporcionan. Y que considero que, posiblemente, sea la profesión más bonita del mundo: ser testigos de la continuidad de la Vida es un regalo maravilloso. Por tanto no tengo ninguna animadversión hacia ellas como personas individuales. Otra cosa es lo que a través de un colectivo y desde lo que supone la fuerza del grupo, se puede llegar a hacer.

Dicho esto, intentaré ser concisa.

Dos personas me han dicho en esta semana que por escrito doy la imagen de ser muy… borde,  y lo lamento porque para nada soy así ni es esa mi intención. De hecho, una de ellas me ha conocido personalmente y me ha dicho que no tengo nada que ver a cómo se me percibe a través de la palabra escrita, lo cual hace que me plantee si realmente es lo que yo digo… o lo que la otra persona, percibe.
   
Sé que algunas matronas están molestas conmigo. Sé que la entrada anterior a ésta se está comentando por muchos sitios, por grupos, por colectivos, que se me menciona por aquí y por allá. Algunas matronas, también, han dejado comentarios en mi blog que cuando termine de sacar esta entrada voy a responder. Comentarios, algunos desagradables pero que a pesar de todo, publico y contesto. Y puedo llegar a comprender su malestar porque yo estoy en la misma situación pero a la inversa defendiendo aquello que hago y en lo que creo, con la única diferencia de que yo no he insultado a ninguna matrona en sus páginas personales, en sus perfiles de facebook,  en sus correos privados… sin embargo, yo sí he recibido escritos desagradables y amenazas. Diferencia importante que demuestra hasta qué punto la situación se está sacando de su sitio.

No me gusta emplear la palabra lucha porque implica que alguien debe de perder y considero que en el peor de los casos, quien pierde son las mujeres, las madres. Estas diferencias de opiniones, estos miedos, estas acusaciones, surgen desde el desconocimiento, estoy segura de ello. Y espero que algún día se alcance un entendimiento pues, aunque es posible que yo no llegue a disfrutar de ello, tengo dos nietas y creo que si deciden ser madres deberán de tener todo el derecho a elegir por quien quieren estar acompañadas en sus partos, además de por su matrona.

Poco más quiero añadir, excepto que como en todas las profesiones, hay matronas que hacen muy bien su trabajo y quién no. Testimonios de partos contados por las propias madres hay bastantes, solamente es cuestión de leerlos. Y no se puede juzgar a un colectivo porque una persona no haya hecho bien su trabajo...
Sin embargo, por suerte para mí y para las madres a las que he acompañado en sus partos,  las matronas con las que he tenido el privilegio de compartir nacimiento, han sido de las mejores, de las más respetuosas, profesionales como la copa de un pino, y amorosas y empáticas por encima de todo.

Tengamos cordura, enterremos las hachas de guerra y trabajemos por cambiar el nacimiento, porque como dice Michel Odent, cambiaremos el mundo.

Desde ahora mi palabra va a quedar callada, no tengo más que añadir. Quien quiera algo de mí, que me busque. Si una matrona quiere saber qué hago, que me contacte. Si una madre quiere que la acompañe, ya sabe donde estoy.
Francamente, estoy cansada. Se acabó la estrategia, ahora, cada palo que aguante su vela.



viernes, 13 de febrero de 2015

Continua la guerra abierta: objetivo Doula.


Las Doulas somos mujeres que acompañamos a otras mujeres en sus distintos procesos de maternidad. Sin intervenir de manera sanitaria, sin realizar terapias. Sin influir en sus decisiones… sin alterar el curso de sus vidas. Las mujeres gestan, las mujeres paren… ellas eligen.

Aunque en el resto del mundo la figura de la Doula ya es reconocida e incluso en algunos países está institucionalizada, en España desde hace algún tiempo estamos sometidas a una caza de brujas. Algunas matronas, desde su cerrazón e incomprensión, comenzaron hace un tiempo con el acoso y derribo hacia nuestro colectivo.

Anoche poco antes de acostarme vi esta noticia a través de facebook. Y me sentí mal, muy mal. Porque ahora también desde el colegio de enfermería  –paso previo a ser matrona- arremeten contra nosotras con una sarta de injurias y mentiras que no hay por donde cogerlo.

Algunas Doulas, frente a este artículosensacionalista por parte de la agencia EFE, estamos saliendo al paso como podemos, quizás somos las que más nos estamos moviendo por en reconocimiento y una homologación del trabajo ¡SI TRABAJO! que estamos intentando realizar.  Otras, la mayoría, continúan calladas y escondidas, tal vez por temor a perder los pocos logros personales que hayan alcanzado…  Está bien, esto siempre sucede igual.

Sin embargo, desde la parte que me toca, no estoy dispuesta a admitir como buenos los despropósitos que alegan después de un supuesto estudio de tres años…
Como he dicho antes, me estoy moviendo para que ser Doula pueda ser una profesión y por ello, estoy en contacto con otras compañeras de todo el Estado. Pues bien, entre todas NO conocemos a nadie que haya sido preguntada, no conocemos a nadie a la que le hayan hecho una entrevista de forma seria para saber qué es lo que hacemos, cuánto cobramos (cuando cobramos…)… y todo lo demás.
Tal y como he leído en la noticia de El Confidencial, parece que hayan ido inventando de aquí y de allá para decir lo que dicen.

No voy a negar que haya quien practique el nacimiento de loto, o quien tome su placenta al poco de haber parido o encapsulada… prácticas que son decididas por la madre y en las que la Doula nada tiene que ver.
Parece que se haya olvidado que somos mamíferas y que como tal, las hembras en todas las especies menos en la humana, se comen su placenta como fuente inmediata de proteínas y para preservar a sus crías de posibles depredadores, por tanto esta práctica no está exenta de cierto sentido común…

La proliferación de la Doula en España y en el resto del  mundo es imparable, le pese a quien le pese. Porque siguen habiendo vacios en el acompañamiento emocional de los profesionales sanitarios (porque la mayoría no están preparados para ello), porque tal y como está el sistema es imposible que una matrona atienda a una madre en su proceso físico y emocional al mismo tiempo. ¡¡Im-po-si-ble!!.  Y por otros muchos motivos que ya he comentado en repetidas ocasiones y que ya estoy harta de mencionar.

Sinceramente, creo que ha llegado el momento de que sean las madres que han sido acompañadas por una Doula las que se manifiesten. Que hablen, que digan por qué lo hicieron, por qué buscaron a una Doula antes que estar acompañadas por su madre o por su suegra,  por qué no quisieron que sus parejas estuvieran en el momento del parto, que comenten las diferencias entre la Doula como figura de acompañamiento y la matrona como figura de atención sanitaria.
Creo que en todo este tema, las más perjudicadas son las madres porque se les continúa tildando de ingenuas, de ignorantes, de haber sido influenciadas y manipuladas. Que se les acusa de ser imbéciles, vaya.

Yo como Doula me defiendo en la medida de lo que puedo, pero creo que si tú como mujer y madre consciente has sido acompañada por una Doula y has estado satisfecha, deberías de hablar desde la consciencia y expresando lo que realmente ha supuesto para ti el acompañamiento.

Este humilde blog está abierto para recoger todas las aportaciones que queráis hacer. Está a tu disposición para que sea un medio de comunicación abierto y para que se escuche la voz de las madres quienes, al fin y al cabo, parecen ser el objeto de esta inútil disputa.

También te animo a que si has tenido una mala experiencia la compartas y se sepa, de forma que esa supuesta Doula quede en evidencia y no vuelva a ser contratada nunca más.
Siendo honestas con nosotras lo somos con las demás.  ¡Animo, no te cortes!


martes, 10 de febrero de 2015

La maternidad es una experiencia…



 Y debe de ser conscientemente escogida. Porque no todas las mujeres quieren ser madres, no todas las maternidades son vividas como gratificantes, ni todas las madres las viven como la mejor experiencia que les ha sucedido nunca. Esto es una realidad, porque fuera de este mundo de la crianza respetuosa hay otras realidades,  y aún dentro de ella, cada mujer ES madre arreglo a como ha sido hija, como mucho cambiando algunos patrones desde la toma de conciencia y con un trabajo personal constante.

Nadie ha dicho que ser madre sea fácil. El otro día, una mamá a la que acompañé durante su embarazo y su parto, me dijo que llevaba 15 días sin dormir tranquila, justo los días que tenía su bebé. Y que eso… no se lo había dicho antes. ¡Pues claro que no! Por muchos y variados motivos, siento que no es apropiado decirle a una futura madre que a partir del momento en que nazca su hijx no volverá a dormir varias horas seguidas durante muchos años, que ya nada va a ser igual…  Y no creo apropiado anticiparme porque no son los hechos, sino la manera de vivir cada persona esos sucesos.

Cierto es que los bebés se despiertan por las noches y reclaman alimento, tanto si son amamantados como si toman biberón. Cierto es que sus necesidades han de ser atendidas y ellos no entienden de horarios, ni entienden que su madre está cansada y necesita dormir. Cierto es que la carga de responsabilidad, la total presencia, los desajustes hormonales y muchas más circunstancias producirán cambios que cada madre, inevitablemente,  vivirá a su manera.

La experiencia de la maternidad -como todas las experiencias- es única aunque como seres humanos tengamos unas expectativas y unas actuaciones como denominador más o menos, común.

Para algunas madres amamantar, colechar… supone un grandísimo esfuerzo que las puede llevar a tal agotamiento que vivan su maternidad como algo extremadamente duro cayendo incluso en una depresión posparto.  Para otras, estas experiencias son tan gratificantes que permanecen en un constante estado de beatitud ¿y qué pasa? Pues nada, que tan madre es una como otra y ambas tienen derecho a sentir y a vivir sus emociones, sus experiencias. Y a expresarlo, si les apetece.

La maternidad como hecho fisiológico es una revolución hormonal y a nivel cerebral también lo es. Pero luego está la experiencia vivida, el propio nacimiento, la infancia, la adolescencia y la madurez de la mujer que se convierte en madre. Y TODO forma parte de ese todo. Por tanto, afirmar categóricamente que la maternidad es una experiencia única, maravillosa, gratificante… y todos los adjetivos que la ensalzan elevándola al más alto grado de placer, es un gran error porque pone el listón muy alto en otras madres que quieren inmiscuirse de lleno en esta crianza y que si no la alcanzan, se convierte en frustración.

Ser madre es una etapa más en la vida de la mujer que así lo ha decidido, una etapa que no termina NUNCA. Parece que cuando hablamos de maternidad nos centramos en esa etapa en que los niños son pequeños, esa etapa donde prima el amor incondicional y todo lo vemos con mucha luz. Sin embargo, detrás de las luces hay sombras…


Magnificar experiencias no es la mejor forma de alentar a vivirlas y mostrar lo que puede tener de negativo, tampoco.  La maternidad se vive, se siente, se disfruta y se sufre. Cada cosa a su tiempo y sin sacar las cosas de su punto, porque así como cada mujer es única, su maternidad también lo es.


miércoles, 4 de febrero de 2015

¿Qué eres Doula? Pues demuéstramelo.

     

  
Estoy convencida de que las personas hemos de ser muy honestas y hablar muy claro en un mundo donde la globalidad oculta realidades y da paso a mundos ficticios y de fantasía.
Sobre este tema ya he hablado en otras ocasiones pero es que no se termina nunca puesto que al no haber una homologación ni una formación común y reglada, está siendo una caja donde todo tiene cabida. Me refiero a las formaciones de Doulas.

Puede que se me tache de intolerante, especialmente por un sector más…  happyflower donde todo es paz,  felicidad y amor. Pero tristemente, día a día, constato que no todo el mundo que llega aquí tiene las mismas intenciones... Y que en el mundo de la maternidad,  del parto y del nacimiento, surgen circunstancias duras e incluso complicaciones, para las que hay que estar muy preparada a muchos niveles.

Yo no entro a juzgar a las personas de forma individual. Cada cual tiene su historia y la portea como puede. Pero sí me voy a referir a quienes tenemos la responsabilidad de compartir y gestionar desde las formaciones,  unos mínimos y unos máximos para poder ejercer como Doula.  Y aquí sí que no me vale todo.

Reitero constantemente mi convencimiento de que una persona para ser Doula ha de ser mujer y madre, aunque hayan venerables excepciones en mujeres que no lo sean. Y que emprender una formación para ser Doula sin tener las heridas propias sanadas y las emociones bien saneadas, generalmente, conduce a confusión y a tomar la formación como algo que no es: una terapia personal.

Cierto que ser Doula es, para mí, una actitud de vida por lo que entiendo que el equilibrio, la serenidad, la honradez y la honestidad, con una misma y con la mujer a la que acompaña,  son imprescindibles.

Cuando una mujer sufre un desequilibrio emocional por una circunstancia vivida y que ha dejado una herida profunda (infertilidad, pérdida…) y sin solucionar su duelo, sin completar su proceso de sanación se pone a “ayudar” a otras mujeres, creo, sinceramente que es un peligro en potencia.

No puedo, ni debo, citar casos y nombres, pero veo con estupor cómo está afectando esto en un ámbito bastante amplio. Y de qué forma se repite y pasa impunemente porque nadie se atreve a hablar, a denunciar ante el miedo de ser juzgada, señalada con el dedo e incluso repudiada por algunas compañeras de esta joven y todavía débil profesión…

Cuando hace unos años comencé en el tema del acompañamiento y movida por el ímpetu y el desconocimiento de esta realidad,  decía que me movía “por mí y por todas mis compañeras”. Pero ahora, conforme el tiempo pasa y tengo los ojos más abiertos, manifiesto abiertamente que solamente puedo hablar y responder por mí y por algunas Doulas que conozco más íntimamente y que son, francamente,  muy  pocas.

En fin, esto ha vuelto a ser una confesión abierta por algo que he visto a través de las redes sociales.
Que llamarse Doula sirva para una promoción personal cuando se es una profesional con todas las de la ley, no me parece mal. Pero si se aprovecha el tirón para decir que es Doula siendo que detrás puede haber una mentira, me parece injusto.
Y con este tipo de personas no quiero que se me relacione. Así de claro.