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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

lunes, 22 de junio de 2015

A vueltas con nuestras sombras


Hace unos días, una mamá con un niño pequeño, todavía bebé,  me comentó que había leído “La maternidad y el encuentro con la propia sombra” de Laura Gutman y que se había quedado sorprendida y hecha polvo al mismo tiempo pues parecía que el libro estuviera escrito para ella. Que estaba pasando por un proceso muy extraño y ese libro le había dado las respuestas.

Durante algún tiempo fui seguidora suya, lectora de sus artículos. Cuando leí algunos de los libros de esta psicóloga (“Mujeres visibles, madre invisibles”,  “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”, “La revolución de las madres”) algo fuerte se movió en mi interior también,  solamente que al no tener a mis hijos pequeños, sino adultos, pude entender las lecturas desde otra perspectiva. Y al no estar puérpera sino bien alejada de esa etapa de la maternidad, los terminé de leer sin culpabilizarme.

Reconocer hasta qué punto aparecen esos lados oscuros cuando una está criando no es plato de buen gusto pero creo que es interesante pararse y sentir lo que pasa, para poder entender lo que les pasa a nuestros hijos, especialmente si estos son pequeños y no tienen capacidad para expresar sus emociones mediante la palabra.

En Psicología Perinatal, nos hablan de que los bebés están fusionados con sus madres desde antes de nacer y conforme el tiempo va pasando y van creciendo y madurando, se produce el reconocimiento del yo y el alejamiento de la madre de manera paulatina y paralela, pero aún sigue siendo la madre la figura de referencia en la mayoría de las ocasiones si no hay otra figura maternante. Con lo cual podemos decir que, los hijos son nuestros espejos al mostrar las emociones que vivimos y que, incluso tratando de no manifestarlas o  escondiéndolas, ellos perciben y expresan como pueden, aunque sea enfermando.

Resulta frecuente encontrarnos con mujeres de temperamento nervioso que comentan lo nerviosos que están sus hijos. Mujeres que gritan se lamentan de tener hijos gritones. Mujeres con tendencia a la tristeza con hijos que se muestran poco alegres… y así sucesivamente. Porque como hemos dicho antes, los hijos hablan lo que las madres callan.

Y volviendo a Laura Gutman, soy consciente de que es una mujer a la que amas o a la que odias, que no contempla tibiezas. Porque realmente su sentido de la culpa traspasa lo que cualquier mujer y madre en proceso de crianza puede soportar, máxime si estamos acostumbradas a vivir en una cultura donde siempre se echan los balones fuera, esto es, donde tendemos a buscar culpables antes de reconocer responsabilidades.

Una mujer con tres hijas pequeñas, me comentaba hace unos días que la última, de poco más de un año, se había pasado todo el invierno malita… Ella es el prototipo de madre-cuidadora a veces hasta el exceso, y me comentaba que en ocasiones, se sentía sobrepasada pero sin capacidad para delegar o pedir ayuda… Le pregunté que, mientras tanto, cómo se había sentido ella y me respondió que muy mal, que estaba agotada física y mentalmente, que se sentía sola, que el trabajo de la casa la agobiaba, que las niñas la superaban… que no tenía ganas de nada, ni siquiera de estar con su marido (y no se refería sexualmente...)
Evidentemente yo puedo sacar mis conclusiones pero no suelo decírselas a nadie si no me preguntan, pero tal vez esta nenita con sus malos estares había expresado los (malos estares) de una madre demasiado preocupada en querer que todo saliera perfecto sin darse cuenta de que la cuestión  consiste en llevar el día a día, como podemos, como sabemos… con consciencia o sin ella, pero sin tantas exigencias. Sin culpables y sin perfecciones.

Porque cada persona es como es,  y así es también cuando está criando. Darse cuenta de lo que está bien y de lo que no está resultado tan bueno,  para poder cambiar, reconocer errores y tener voluntad de superación. Sentir, vivir cada día y cada momento desde el convencimiento de que una hace lo que puede y que si tal vez no llega a más es porque las cosas así han de ser…

Porque tal vez en busca de esa perfección, con el ansia de querer ser la mejor madre, una madre perfecta, no somos conscientes de todo lo que se nos queda en el camino y luego, cuando los niños enferman, los achacamos al cambio de tiempo, al cansancio, a que ha dormido poco… o a los virus.
Mirarse en el espejo de los hijos, desde mi punto de vista, es un ejercicio humilde y sencillo que nos puede dar unas pistas acertadas. Porque aunque no sean capaces de expresar mediante la palabras, sus cuerpecitos sabios sí pueden hacerlo por ellos.



sábado, 13 de junio de 2015

LO PEOR DE LO PEOR: Equipo Investigación en LaSexta




EL Tribunal de la Inquisición no lo habría hecho mejor. Como unos buitres merodeando a un animal moribundo, así ha tratado esta cadena, con este programa, al colectivo de doulas.

Hace unos meses se puso en contacto conmigo un periodista de La Sexta, Ricard, un valenciano que estaba a punto de ser padre. Me dijo que iban a hacer una investigación en torno al maldito informe que había sacado el colegio de enfermería (lo pongo con minúsculas conscientemente pues, en estos momentos, no merece mi respeto). En principio, le creí cuando me dijo que iban a ser objetivos, que a él le interesaba mucho el tema porque estaba a punto de tener a su primer hijo, pero conforme íbamos avanzando en las conversaciones, algo me decía que esto no iba a ser trigo limpio. Y finalmente, no le seguí el juego, con lo cual no llegamos a ningún acuerdo para salir en el reportaje.

Supe que habían contactado con bastantes compañeras, que muchas habían dicho que no, sin embargo alguien tendría que salir para dar la cara. Confiamos en que las que acudieran fueran desde alguna asociación de doulas puesto que, al menos,  se tiene un código ético que respalda nuestras actuaciones.

Finalmente, en esta semana nos hemos enterado de que se el programa se iba a emitir el viernes 12, y corrimos la voz para estar atentas a ver cuál era el tratamiento que nos iban a dar. Las opiniones en torno al tema eran discordantes, algunas pensaban que no nos tratarían mal, otras teníamos dudas, pero todas estábamos expectantes, podría pasar cualquier cosa.

Y efectivamente, ninguna imaginación ha superado lo que la realidad ha sido. El tratamiento incoherente, amarillista, falto de veracidad y de credibilidad nos muestra un periodismo cutre, sensacionalista y de pacotilla. Nada de profesionalidad, nada de mostrar las noticias con un mínimo de coherencia y de rigor científico. Una verdadera lástima. Una mierda de programa, vaya. Si ellos mismo se creen que son un  “Equipo de investigación”, que baje Dios y lo vea.

De entrada, no se me ocurre ningún calificativo un poco amable para la presentadora, Gloria Nosequé (ni me he quedado con su apellido). El tono de voz, inquietante y amenazante de este personaje, con una música de fondo tétrica y subida de tono cuando se habla de las doulas y suave y agradable cuando se habla de otra cosa, mostraba una diferencia claramente denigrante hacia nuestro colectivo. Los recortes en las entrevistas han mostrado lo que ellos han querido no lo que las doulas asistentes dijeron en un contexto aclaratorio de cuál es nuestro trabajo.

Impresionante sobremanera, la voz y la imagen velada de la aparente madre que contrató a una Doula y le dijo hasta de qué color se tenía que vestir ¡ciertamente me reí por no llorar! la poca dignidad de esta mujer,  que no es capaz de dar la cara, de decir su nombre y de denunciar a esa supuesta Doula que quiso apartarla de su marido y de su hijo…

La poca vergüenza del médico que ha escrito un libro sobre lactancia materna diciendo tal sarta de animaladas que desde el mismo Colegio de Médicos hicieron unas declaraciones descalificándolo. ¿Por qué sacaron a este tipo habiendo pediatras de referencia en nuestro país? Podían haber contactado con Carlos González, con A. Gómez Papí o con nuestro querido José María Paricio ¡ellos sí entienden de lactancia y saben lo que dice la evidencia científica!  Médicos honestos y comprometidos que conocen que la OMS recomienda la lactancia materna hasta los dos años… como mínimo,  y en cambio sacan a un tipo que lo único que ha dicho es que los niños que maman más allá de los seis meses acaban con complejo de Edipo… ¡habrase visto mayor estupidez! Y que este hombre siga todavía atendiendo niños ¿no atenta contra la salud pública?

No voy a entrar ahora en una investigación y sacar a la luz toda la información que conozco y que está publicada, porque no merece la pena que pierda mi tiempo en ello, pero hay suficiente evidencia, suficientes estudios que demuestran los beneficios del acompañamiento CONTINUADO durante los procesos de maternidad, especialmente en el parto, el acompañamiento que ofrecemos las doulas. Hay páginas y páginas donde los testimonios de las madres, libres y conscientes de sus elecciones, hablan de sus experiencias con doulas. Lo que pasa es que estos supuestos trabajadores de la mala información, no se han molestado en averiguar y mucho menos, en estudiar.

Para colmo de la desvergüenza, entrevistan a Michel Odent en su domicilio de Londres, un obstetra que lleva toda su vida investigando sobre de qué manera nos influye la manera de nacer, un médico que es referencia mundial y que, precisamente por la claridad de sus palabras, cuenta con denostadores. Porque, el nacimiento es un negocio. 
“Michel Odent gurú de las doulas” La falta de respeto, la incultura y la intolerancia ha sido la bandera que han enarbolado todos los personajes que han hecho este programa.

Pero no os equivoquéis, queridas mías. Esta no es una cuestión de salud pública. Esto es un caso de recorte de libertades hacia las mujeres, esta es una cuestión de pisotear unos derechos conseguidos a base de sangre y lágrimas, las de todas las mujeres que han sido maltratas bajo una violencia obstétrica que se pretende ocultar. Esto es una lucha de poder porque cuando las mujeres se unen, se informan y alzan sus voces, se convierten en poderosas… y temibles. Y eso es lo que no van a soportar. Que una mujer elija cómo, dónde y con quien parir. Que una mujer decida parir en su casa rodeada de las personas que ella elija, su pareja, su matrona, sus hijos, su mascota y su Doula. No, no lo pueden permitir porque se les desmonta el tinglado, porque la hora de quirófano/hospital/mano de obra reporta pingües beneficios a la medicina privada y a la clase médica…

Por suerte, yo sé muy bien quién soy y cuál es la labor que desempeño. Por suerte, para mí, anoche fueron muchas las personas que me llamaron, que me enviaron un mensaje de apoyo. Por suerte las madres informadas siguen buscando a una Doula. Por suerte, el sentido común de una mayoría pondrá en su lugar a cada cual…

Y por cierto, el señor presidente del colegio de enfermería ya ha sido apartado de su cargo, por chanchullero y falsa documentación, por no sé cuantas cosas más. Esa noticia YA es pública, periodistas de LaSexta, por si no lo sabíais. El cazador ha sido cazado.

Doy por terminado este texto, aunque podría estar escribiendo hojas y hojas.  Las doulas vamos a seguir acompañando,  pesar de lo que digan estos tipos de la televisión, en contra de lo que digan algunos sanitarios, a pesar de que el ministro de turno eliminara de un plumazo nuestra presencia en la Estrategia del Parto Normal. Las doulas nos vamos a seguir mostrando dignamente y las mujeres nos van a seguir llamando.

Como dijo Michel Odent y es algo que constatamos a nivel mundial, esto es un fenómeno imparable.








jueves, 11 de junio de 2015

Viaje a Madrid: psicopatología, emociones y dolor de cabeza.



Seis seminarios han pasado ya de la Formación en Salud Mental Perinatal que estoy haciendo con Ibone Olza e Isabel Fernández del Castillo, a través de Terra Mater. El curso consta de doce seminarios a lo largo de los doce meses de este año de 2015. Procuro ir a Madrid siempre que puedo, aunque ha habido alguno de ellos que he seguido vía on line porque las circunstancias no me han dejado desplazarme y lo cierto es que no tiene nada que ver estar en mi casa cara al ordenador, a estar allí en una sala con personas, escuchar y ver a Ibone, sentir el calorcito del grupo, las conversaciones en el café, los abrazos en directo…

Este curso que estoy siguiendo gira en torno a la maternidad, tema que, evidentemente, me interesa sobremanera. Los aspectos emocionales que envuelven este periodo por el que pasan algunas mujeres: embarazo, parto y posparto, sus luces y sus sombras, sus temores y sus terrores, sus patologías… y las de los hijos que paren.  Denso y muy interesante desde el punto de vista del acompañamiento en el que yo, como Doula, me muevo.
Diría que es una formación IMPRESCINDIBLE para todas aquellas personas, especialmente personal sanitario, que trabajan con madres en etapas de crianza. Y añadiré que, tristemente, es lo que menos abunda en la formación. Pocas matronas y enfermeras. Médicos, alguna… Psicólogas, terapeutas y doulas, la mayoría. Y un hombre, psicólogo.

No voy a detallar lo que supone un montón de lecturas y de ensayos, estudiar relatos de experiencias, realizar el trabajo personal en cada seminario… porque no viene al caso. Baste decir que esta formación, que de momento no tiene rango universitario, abarca mucho más en cuanto a tratamiento de emociones de lo que se da en la mayoría de carreras oficiales relacionadas con la salud.

Y ayer estuve allí, en la Ronda de Segovia, en Madrid,  donde tienen lugar los seminarios. En esta ocasión, se trataría de la Psicopatología del posparto centrándose en la madre.
Después de cinco horas intensas, me volví con la terrible sensación -porque es la dura realidad- de lo abandonadas que se encuentran las mujeres cuando se enfrentan a situaciones de desajuste emocional, por la causa que sea y cual sea su diagnóstico. Del poco reconocimiento y apoyo que tienen por parte de estamentos públicos, por parte de la medicina PÚBLICA y privada, por parte incluso de las personas que las rodean…
Las crisis de ansiedad y la depresión posparto, algo bastante más común de lo que se cree y que se visibiliza poco precisamente por la poca formación que tienen/tenemos las personas que deberían de detectarla… Las consecuencias en las madres y en sus bebés, es algo cuyos efectos comprobaremos a largo plazo.
Patologías mucho más severas, como el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), un diagnóstico de bipolaridad, o una psicosis puerperal, situaciones que en el puerperio resulta vital un diagnóstico y tratamiento acertado, ya que en ello puede ir la vida de la madre y de su criatura.

Evidentemente yo, como Doula, no voy a entrar en estos diagnósticos y mucho menos en la terapia y tratamiento, pero sí considero necesario un mínimo de conocimiento para, llegado el caso, saber derivar a tiempo. ¡Ojalá hubiera tenido esta información antes! Más sencillas habrían sido algunas situaciones en las que me he visto durante algún acompañamiento, y cuánto más fácil habría sido para mí haber detectado lo que a alguna mamá le estaba pasando… pero vaya, las cosas llegan cuando tienen que llegar y ahora confío que con estas herramientas mi ojo avizor tenga más posibilidades para detectar las alertas si éstas surgen.

A pesar de que ha habido algún seminario de especial dureza, el de ayer, sin serlo, resultó impactante para mí, quizás por haber vivido en primera persona una crisis de ansiedad que me llevó a una terapia personal durante algunos años.

Cuando Ibone comentó y mostró en la presentación de power point los síntomas que delatan una crisis de ansiedad, mi corazón comenzó a agitarse… la taquicardia, la falta de respiración, la sudoración, el abandono, la agorafobia, la sensación de muerte… síntomas que yo conocía bien y que pasaron como un relámpago por mi memoria, que recordaron mis entradas por urgencias convencida de que no podría superar el infarto… que me llevaron a momentos de angustia pasados y afortunadamente, superados.

Por un momento, imaginé todo eso con un bebé en los brazos, a solas en una casa, sin nadie con quien hablar y a quien decirle lo que se siente. Con el miedo a perder el sentido, con el miedo a que el bebé caiga y se rompa la crisma… y temí, temí mucho por esas madres que lo sufren, que lo viven en soledad y que por temor a ser juzgadas de malas madres se lo callan porque les han vendido que la maternidad debe de ser un disfrute… y en cambio, para ellas, es un martirio, un suplicio…
Y algo similar con una depresión en la que la tristeza y la apatía, el sueño, la falta de energía y de vitalidad, impiden a la madre disfrutar de su bebé y que, de la misma forma se calla… o no le hacen caso… o no sabe a dónde acudir porque alguien le ha dicho que eso es cosa de las hormonas…

Resuenan en mi cabeza las palabras de Isabel cuando dijo que la mujer es ninguneada cuando se trata de sus emociones y lo poco que se tienen en cuenta estas patologías desde la medicina preventiva.

La emoción sentida, el recuerdo de experiencias pasadas, propias y ajenas, la penosa realidad que se está viviendo en el ámbito de la salud mental perinatal y el triste futuro que se vislumbra, me produjeron un terrible dolor de cabeza que no ha desaparecido hasta que no me he levantado esta mañana, a eso de las 5:30 h a.m. tras haber descansado unas siete horas. Un dolor de cabeza centralizado en la nuca que evocaba aquellos días en los que volvía a casa tras un seminario especialmente intenso en emociones durante mi formación como Doula y después de una hora y media de viaje de vuelta a casa, también en tren…

Y quería haber escrito esto anoche, pero lo cierto es que apenas podía mantener los párpados abiertos ¡hasta las cuencas de los ojos me dolían!
Ahora, cara al ordenador, siendo las 8 h de la mañana, y después de un buen desayuno, siento la necesidad de plasmar todo esto sin saber a quién le puede llegar, como siempre que escribo. Pero vaya, como es algo que hago desde mi sentir y por mí,  me quedo satisfecha por poder expresar y liberar de esta forma este cúmulo de emociones.

No quiero terminar sin agradecer las conversaciones mantenidas con lxs compañerxs en la mañana de ayer, y el tratamiento personal de Ibone Olza y las palabras que intercambiamos durante el café, palabras que me reconfortan y me animan a seguir en lo que estoy haciendo desde el convencimiento de que, cuando las mujeres llegan a mi buscando una Doula, es porque alguien Superior así lo ha decidido. Cada cual que le llame como quiera.