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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

viernes, 22 de enero de 2016

Yo soy yo y mis circunstancias



Ortega y Gasset dijo “yo soy yo y mis circunstancias”. En estos momentos yo añadiría “y mi experiencia de vida”.

Paseando por blogs, webs, foros, grupos varios y demás formas de comunicación a través de la Red, generalmente de personas mucho más jóvenes que yo, y leyendo mucho, me reafirmo en la forma que nos marcan nuestras experiencias personales, porque al fin y al cabo, así componemos nuestra historia.

El caso es que encuentro situaciones que se muestran como maravillosas, cosas que se exponen como panaceas, supuestos recursos y soluciones… y no negaré que hay cosas interesantes, pero la manera de presentarlas, francamente… me hace percibir algo distinto a lo que posiblemente se pretende mostrar. Y la mayoría de las veces, sonrío y me callo, porque realmente no tiene sentido que emita opinión, no vale la pena que me pronuncie.

También me sucede con la lectura de algunos textos, de comentarios, con el visionado de películas incluso… es evidente que a cada cual le llega algo distinto y que la interpretación estará en base a su propia vivencia y experiencia respecto al tema en cuestión.

Y es que claro, con sesenta y tantos ya ha pasado mucha agua por este río, y he visto en numerosas ocasiones cómo más vale caer en gracia que ser gracioso.

El caso es que me doy cuenta que no siempre gusta lo que digo, de que mi visión no es acogida con agrado, pero ¡qué le voy a hacer! mis sentimientos ahí están y mis percepciones, también. E intento, por encima de todo, ser fiel. A mí misma.

Shinoda Bolen comenta en su libro “Las bujas no se quejan” que llegada cierta edad, las mujeres no tenemos miramiento a la hora de decir lo que pensamos, lo que sentimos.
Mi amiga Regi utiliza el término de “sincericida” para mencionar a quien, yendo con su verdad por delante, corre el riesgo de crearse enemistades… y lo cierto es que la tengo muy presente y en la mayoría de las ocasiones recordando a mi padre, antes de hablar cuento hasta mil, pero aún así, ni quiero ni puedo olvidar la experiencia de vida que me conduce y en base a ella, he de emitir mi sentimiento y mi opinión si llega el caso.

No penséis que me ha ocurrido algo serio. No para nada. Son reflexiones de un viernes tarde de un día festivo y aburrido en mi ciudad. Son reflexiones mientras descanso un momento tras estar preparando toda la documentación para el seminario de este fin de semana. Son reflexiones que me llevan rondando durante un tiempo y que al final, he de soltar en este confesionario.


Me quedaré igual, pues a nadie le importará lo que sienta, ni pretendo nada especial más que soltar lastre. Me sienta bien escribir sobre lo que me inquieta. Y este era un pensamiento algo recurrente, así es que desde ya mismo, lo despido.  ¡Y a otra cosa… mariposa!





domingo, 17 de enero de 2016

Salud Mental Perinatal. Final de una etapa y proyectos.





He tomado buenas decisiones en mi vida, pero mi formación como Doula hace siete años y la formación que recientemente he terminado en Salud Mental Perinatal Terra Mater, han sido las que en este etapa de mujer madura me han aportado la chispa para seguir con nuevos proyectos e ilusiones hasta mi momento final, ahora que mis hijos están criados y han formados sus propias familias.

Ha sido un año de seminarios, once exactamente y a la mayoría he acudido de forma presencial, desplazándome a Madrid un día al mes. No voy a dar detalles de la formación, solamente diré que a nivel de conocimientos he entrado en la psicología y psicopatología de las emociones que envuelven a las mujeres durante sus procesos de embarazo, parto y puerperio.

A nivel personal ha sido un poner la casa patas arriba, por decirlo de alguna forma. Ha sido una revisión personal y constante ya que en cada seminario, al margen de los trabajos correspondientes al tema, ha sido necesario un trabajo personal en torno a la cuestión estudiada. Así es que de nuevo, el mirarme para saber dónde pueden estar mis dudas y mis miedos, el revisarme y el dejarme acompañar, me ha hecho elevar un poco más mi grado de consciencia,  imprescindible para poder estar junto a otras mujeres.

Yo no soy psicóloga ni tengo formación sanitaria, por tanto tengo muy claro qué hacer con todo esto que he aprendido. No voy a meterme donde no me toca. No voy a hacer diagnósticos ni a realizar terapias. Lo que se ha quedado integrado en mi corazón y en mi mente lo voy a utilizar como una herramientas más cuando acompañe a una mujer en cualquiera de estas etapas. Una herramienta con una base muy sólida que me va a permitir comprender los procesos y llegado el caso, derivar al profesional competente. Porque esto forma parte de mi concepto de acompañar. Esto forma parte de mi concepto de honestidad y honradez a la hora de desempeñar mi trabajo como mujer que acompaña.

Al poco de terminar mi formación como Doula, algunas personas me propusieron trabajar con ellas, bien ofreciendo preparación emocional a la maternidad, bien en algún Círculo para madres.  No era mi momento y dije que no. Una de las personas era psicóloga, otras eran Doulas. Sentí que no estaba preparada y necesitaba mi tiempo para integrar lo aprendido y centrarme. 


Han pasado varios años y tras haber realizado acompañamientos, haber conocido a muchas mujeres y pasado por situaciones varias en las que he tenido que aplicar mis conocimientos, y especialmente mi sentido común, me siento mucho más preparada...
Y la posibilidad de llevar a cabo un proyecto ha llegado de la mano de mi hija.

Laura ha creado un espacio para mujeres, “Entrenosotras” se llama. Desde allí se ofertan servicios profesionales tales como consulta PROFESIONAL de lactancia materna por ser IBCLC (Consultora Certificada Internacionalmente en Lactancia Materna)  talleres de porteo, talleres de recuperación de suelo pélvico, yoga para embarazadas… etc.etc.

Comentando con ella algunas de las cosas aprendidas en esta formación, me insinuó que ya era momento de que todo eso lo pusiera también a disposición de las mujeres. Y se me encendió la luz. Realmente estaba preparada para ello, el día había llegado. Todavía no habíamos finalizado la formación, transcurrían los últimos meses del año pasado, de 2015.

Iba a aplicar lo aprendido durante esta formación en forma de un Círculo de Maternidad, un espacio donde las mujeres que quisieran acudieran a compartir, expresar, charlar, llorar y reír… sentir, estar en compañía.


Un Círculo de Maternidad abierto a mujeres que estuvieran buscando un embarazo, o a quienes ya estén embarazadas. Madres puérperas o con bebés lactantes. Sin cerrar puertas a nadie que estuviera pasando por momentos claves de su maternidad desde el mismo instante de pensarse madre.

Quiero aportar mi disponibilidad desde la escucha activa y empática, sea cual sea la causa por la que las mujeres llegan hasta aquí. No tengo una meta pues eso simplemente ya me hace sentir bien. Estar con ellas y ver que al ser escuchadas y comprendidas desde la ausencia de juicio se sienten bien y disipan sus temores,  para mí ya es muy reconfortante.

Mis fundamentos para comenzar esta andadura son, por un lado, la experiencia de vida, el haber conocido a muchas mujeres con sus distintas circunstancias. El tener capacidad de atención, de observación, de estar. Saber situarme a su lado. Siento que viene de base en mí como persona y se incrementa con mi formación como Doula.
Y por otro lado cuento con todo lo leído, aprendido, escuchado compartido durante la formación ya que al haber sido tan intensa y variada, las herramientas que tengo integradas son poderosas y fiables por tener una base en la evidencia y en el estudio de personas muy competentes.

La filosofía de mi trabajo se centra en que no quiero que jamás una mujer durante su crianza se sienta sola, no tenga con quien comentar su miedo, depresión, ansiedad… cualquier circunstancia que la haga sentirse mal y conlleve el riesgo de que pierda su norte, de que se pierda ella con su bebé. 
Como he comentado, lo estoy llevando a cabo en un espacio físico muy bonito donde las mujeres acuden, se sienten acogidas y cómodas, donde les ofrezco un té o un café con un bollo o unas galletas… un tentempié que les permite estar distendidas.
Yo estoy de forma altruista. No cobro nada por mi tiempo y disponibilidad.

Y es que fortalezas tengo muchas en este  momento.  Estoy segura de mí, me siento preparada, serena y con capacidad de trabajo a pesar de que no soy una jovenzuela.
Cuento con muchas compañeras de formación tanto en persona como de forma virtual, compañeras con las que he compartido intimidades, risas, llanto y presencia, mujeres que están dispuestas a echar una mano cuando haga falta.  Cuento con apoyo incondicional de mi marido, de mi familia. Y por supuesto de mi hija.


Soy afortunada y lo sé, por eso no quiero quedarme para mí sola todo esto que tengo. También sé que mi perfil de mujer madura atrae a las mujeres… porque ellas me lo han dicho. Sienten mi serenidad y se confían fácilmente, lo cual facilita la aproximación.

Algunas mujeres pasan por momentos realmente duros, de mucha soledad y tristeza durante su maternidad temprana, y en esta sociedad deshumanizada se presta poca atención a lo que no aporte rentabilidad económica. Escuchar, acompañar, apoyar a mujeres durante su crianza, en términos económicos no es productivo, sin embargo en términos sociales y saludables, supone jugarse el futuro.

Dicen que cuando una puerta se cierra otra se abre. Y así lo creo. Han habido circunstancias en este año pasado que me han desanimado a seguir en ciertos espacios, han ocurrido cosas que me han abierto los ojos y me han alejado de algunos sueños. Y de algunas personas. Pero soy cual Ave Fénix, una vez ha pasado la tempestad, renazco de mis cenizas. Y siento que ya era hora de comenzar otro proyecto pues no quiero que se pierda todo lo que voy acumulando. Quiero, necesito compartir lo que tengo y quiero ofrecer con todo mi amor una mano a quien la necesite.

Y ahí ando ahora. Emocionada, agradecida, ilusionada… esperando que lleguen los días que tenemos nuestro Círculo de Maternidad, con los ojos y los oídos abiertos, con el corazón receptivo, con la cabeza en el cielo y con los pies en la tierra.








sábado, 2 de enero de 2016

Primero el brindis, luego los propósitos.



Siempre me pasa igual… hay tanto y tan bueno por lo que brindar…

… por todas las personas que llegan y me dejan parte de su esencia.
… por el aroma a líquido amniótico, a sexo, a vida recién nacida.
… por las mujeres que se salvan y se empoderan solas.
… por el aprendizaje constante y el regalo de poder hacerlo junto a la          luz de las mujeres Maestras.
… por mis ganas de seguir adelante a pesar de los baches.
… porque todavía mantengo la esperanza.
… por unos seres que amo y que el año próximo tal vez ya no estén.
… brindo por mi madre.
… y porque soy afortunada por poder brindar.

Este era mi brindis del pasado día 31 de diciembre a punto de finalizar el año 2015.  No dije nada de mis propósitos porque luego no tengo la certeza de que los cumplo, pero ahora, mientras organizo un poco la casa, el Pepito Grillo ha comenzado a dictarme, y dándome cuenta de lo que me dice, soy consciente de que sí que tengo unas metas que alcanzar.

… me propongo mantenerme donde estoy, tanto a nivel personal como profesional y mirando siempre adelante, abrir camino para quien venga detrás y quiera seguir estos pasos.

… me propongo mantenerme alejada de aquello que no me beneficia. Y aunque no es tarea fácil pues para ello he de hacer borrón y cuenta nueva a cosas y personas, es algo que he de mirar con firmeza. Y lanzarme a la piscina, aunque sea sin flotador.

… me propongo estar disponible para aquellas personas que acudan en busca de apoyo o información. Así de sencillo.

… me propongo seguir revisándome, seguir creciendo, seguir en mi búsqueda y utilizar las herramientas que la Vida ponga a mi alcance.

… me propongo rodearme de mujeres sabias y aprender de su experiencia, escuchando, integrando, aceptando el devenir de la vida y construyendo por el deseado cambio.

… me propongo escuchar, abrazar, contener, apoyar desde el respeto, la tolerancia, la comprensión, la honestidad, la humildad y el compromiso.

…  me propongo ESTAR. Y andar el Camino hasta donde llegue, con ilusión y esperanza,  y confiar. En la Vida, en mí.

… me propongo agradecer cada instante, cada respiro, cada momento.

Llevamos dos días de este nuevo año y conforme el tiempo pasa, cada vez lo hace más deprisa, así es que no puedo perderme en naderías.
El trabajo que me queda por delante necesita de toda mi energía, no es cosa poca.

Mi familia y mis acompañamientos son el motor que me mueve en este otoño personal. En mis propósitos esta cuidarme para poder cuidar… por ello pido al Universo, Salud, Luz y sentido común. Creo que poco más voy a necesitar…