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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

viernes, 19 de febrero de 2016

Fotografías de partos (y videos)



Últimamente las redes sociales están invadidas de fotografías y de vídeos de mujeres pariendo. Realmente hay algunas preciosas, muy emotivas. Sin embargo, como he comentado hace un rato con un grupo de compañeras, a la mayoría les sobra algo, para mi gusto.

Sobra gente. En una fotografía donde veo un  montón de manos alrededor de un bebé que termina de pasar por el canal de la vida, se me erizan los vellos imaginando qué puede sentir esa criatura ante un tacto que no es la suavidad del líquido amniótico o, como mucho, las manos y el regazo de su madre. Y qué puede sentir ante un murmullo de voces que le impiden escuchar la única que tiene en sus registros desde el inicio de la multiplicación de sus células: la de su madre.

Sobra luz. Entiendo que los profesionales utilizaran tecnología punta para sacar esas fotos, pero aún así, veo demasiado iluminada la figura del bebé que termina de pasar de un estado de semipenunbra a una luz demasiado fuerte, por mínima que sea ésta, para unos ojos sensibles y vírgenes que aún no están acostumbrados a la claridad.

Sobran hombres. Siempre que veo una fotografía o un vídeo con un hombre que está pegado, fundido con la mujer que esta pariendo, entiendo que es el compañero y padre de la criatura, pero tengo la sensación de que la imagen dice que sin él dándole ánimos ella no podría parir, es la tan arraigada sensación de que las mujeres necesitan a su hombre para todo. Y me rebela pensar que alguien realmente pueda creer que es así.  Porque no lo es, cualquier mujer puede parir sin su figura masculina de referencia. Aunque ella no lo crea.

Sobran expectativas. Ante estas imágenes muchas mujeres construyen su parto deseado sin ser conscientes, tal vez, de que ese es el parto de esa mujer, no el suyo. Y que cuando llegue el momento de parir ella, las circunstancias marcarán lo que deba de ser. Y no son pocas las mujeres que se han quedado muy frustradas porque su parto no fue tan “bonito” como aquel que vio en un vídeo

Cada vez hay más profesionales de la fotografía de partos, y no tengo que decir nada en contra de su trabajo en sí, sino que el tema es más bien desde el punto de vista de las emociones que envuelven estos momentos tan únicos y tan mágicos.


Tal vez tenga estas sensaciones porque yo entiendo el nacimiento como un acto íntimo y sagrado, donde debe prevalecer el silencio, la penumbra, el respeto a la intimidad del cuerpo de la mujer que se está abriendo y que se parte para dar paso a una nueva vida.

Porque entiendo el parto como un momento íntimo y sexual, brutalmente sexual… y no me imagino haciendo el amor con mi pareja y alguien haciéndome fotografías, por muy profesional que sea.

Porque siento que la privacidad y el resguardo de la intimidad son necesarios para ciertos acontecimientos en momentos de la vida que forman parte de un tránsito importante y definitivo y para mi, hacer el amor, nacer y morir, lo son.


domingo, 14 de febrero de 2016

El "doulo" de la doula.



El otro día, cuando estaba pendiente del parto de mi sobrina, ésta me dijo que le sabía mal llamarme por la noche para que fuera a su casa, pues tenía que desplazarme en coche ya que vive en un pueblecito cercano a Valencia y sabe que me molesta conducir de noche. Yo le comenté que no se preocupara por ello porque, fuera la hora que fuera y a pesar de que yo conduzco mi coche desde hace muchos años, me llevaría su tío, o sea mi marido.

Se quedó un poco sorprendida cuando le dije que era él quien normalmente me llevaba cuando tenía que ir a un acompañamiento o a un parto, fuera la hora que fuera, ya estuviera lejos o ya cerca. Y no es porque yo no pudiera hacerlo sola, o tuviera reparos en conducir de madrugada, sino porque él, Marido, siempre está dispuesto a acompañarme especialmente se es de noche porque sabe que no me gusta conducir en la oscuridad.

Y le dije a mi sobrina “es que tu tío es el doulo de la Doula” y nos echamos unas risas.

No es la primera vez que lo digo, porque todo lo que hago, desde acompañamientos a formaciones, reuniones, talleres etc.etc. no podría hacerlo sin el apoyo incondicional, tanto físico como moral del hombre con quien llevo compartiendo 44 años de mi vida.

Y no solo es que me acompaña, me lleva y me recoge, sea la hora que sea sino que además me escucha pacientemente si estoy eufórica, si estoy cansada, si estoy como una moto… y cuando estoy que no me aguanto ni yo. Él sigue ahí, a veces callado a veces preguntando, pero me conoce lo suficiente para saber que en ocasiones… más vale que no me diga nada, y esperar a que me recupere de lo que sea que me haya sucedido.

Mi doulo...  le digo, y sonríe, y se le hacen los ojos pequeñitos. Y aunque en tema de acompañamiento en embarazo y parto soy muy de apoyo entre mujeres –quienes me conocéis sabéis cuáles son mis sentimientos y mis teorías al respecto- en este caso, Marido es el doulo perfecto porque se mantiene junto a mi… sin decirme qué he de hacer, sin recomendar, sin interferir en mis decisiones aun a sabiendas de que tal vez luego incluso puede que me arrepienta. Él sabe que todavía soy una fiera por domar en muchos aspectos y que lo único que le pido es que me deje ser y estar a mi modo, que no pretenda cambiar mis actitudes y mis comportamientos pues he llegado a este punto después de mucho trabajo personal y muchas experiencias, de todo tipo.

El "doulo" de la Doula, el mío, sin ser personal sanitario, sin ser un intruso, sin meterse donde no le llaman… es la mejor persona que puede estar junto a una Doula como yo, activa, implicada, activista y con mil sitios a dónde acudir.

Tener a mi lado a esta persona ahora que su tiempo laboral ha terminado, ahora que puede disfrutar de una etapa de nuevos descubrimientos y de nuevas experiencias él también… es otro regalo de la Vida. Su disponibilidad, su buen humor y la cara de ternura con la que me sigue mirando cuando le cuento cómo ha sido un nacimiento, me compensa del cansancio y me reafirma en seguir haciendo lo que hago.

Así es que realmente me siento privilegiada de compartir vida y camino con este hombre que es compañero, amigo, amante, padre de mis hijos, chófer, confesionario y además "doulo". ¿Puedo pedir algo más?


Pues eso. Gracias a la Vida.






jueves, 4 de febrero de 2016

PARIR


¡Qué preciosa palabra! Me suena a fuerza, a esplendor, a Vida.

Parir es el resultado de un maravilloso viaje iniciático de diez meses lunares que comienza tras el seductor baile entre un óvulo y un espermatozoide en una mágica danza que culmina con la penetración y fusión de uno en otro y una rápida multiplicación de células que van conformando al bebé intrauterino.

Parir es un hecho fisiológico normal, potente e involuntario que se produce cuando el bebé decide que está preparado para nacer y comienza a transmitir señales al cerebro de su madre,  y que tiene lugar mediante un potente reflejo de expulsión, el más fuerte que puede experimentar una mujer: el reflejo de eyección del feto.

Y puesto que parir es un hecho fisiológico natural e involuntario, de la misma forma que lo es respirar, o hacer la digestión o incluso –y aunque sea escatológico- defecar, no necesitamos que nadie nos diga cómo hemos de hacerlo.  Ni cómo respirar. Ni en qué postura colocarnos. Ni tan siquiera que nadie acompañe (digo acompañe sin intervenir, no asista o atienda profesionalmente)en ese momento a la persona que pasa por el trance, hablando desde el punto de vista puramente físico. 
Solamente hay que escuchar lo que el cuerpo está pidiendo y dejarse llevar.

El cuerpo de cualquier hembra mamífera está perfectamente diseñado para parir cuando su cría está madura. Sin embargo, no todas las hembras mamíferas son capaces de hacerlo sin que puedan surgir problemas. Y hablamos de las hembras humanas.

Porque parir es, además, un proceso en el que entran en juego unos factores muy importantes: las hormonas. Y las emociones. Y aquí es cuando comienza a complicarse el tema. Porque no todas las mujeres tienes sus emociones a punto para cuando llega su momento de parir.

Está más que demostrado que las emociones generan distintos tipos de hormonas. El estrés produce adrenalina y el bienestar produce oxitocina. No voy a profundizar más.

Parir de una determinada forma es el resultado de un trabajo personal que debería de comenzar en el momento de pensarse madre. Y cada mujer, llegada la hora de la verdad,  y si se lo permiten, parirá como ella es. Desde mi experiencia lo afirmo y también son muchas las autoras que lo constatan.

Una mirada interior para saber por qué una quiere ser madre y cuál es el bagaje que va a llevar durante la travesía de su embarazo. Y aquí, durante esta trayectoria emocional sí que le va a venir bien un buen acompañamiento, la presencia y disponibilidad de una persona experta que sepa y comprenda lo que las emociones son capaces de desencadenar. Y que conozca en profundidad a la persona que está acompañando.

Porque cuando llegue la hora de parir, para la persona que vaya a su lado no será necesario saber en qué posición está el bebé, ni si tiene estreptococo negativo, ni siquiera de cuántos centímetros está dilatada

Porque cuando una mujer está de parto necesita a su lado alguien que la conozca, que sepa cuáles son sus miedos y sus fortalezas, que con una sola mirada vea qué siente, o qué puede estar necesitando. Y que posea las herramientas adecuadas para acompañar y para contener. Y este también es un trabajo que se hace con anterioridad porque, llegado el momento, ya está todo resuelto. Y no es momento de intentar cambiar nada.

Parir es fuerza, es Vida. Parir es dejar salir la fiera que una lleva dentro y permitir que el cuerpo se manifieste en su máxima expresión. Y no hay que minimizar la importancia del acompañamiento apropiado porque de este momento en que pueden surgir fantasmas, tal vez dependa la memoria de toda una vida.


Y ahora, con la información en la mano y tu poder de decisión, elige a quien quieres que te acompañe. Todavía estás a tiempo.