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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

lunes, 23 de mayo de 2016

Parir como vivir


Que ser madre debería de ser una decisión tomada desde la conciencia y la información de lo que supone comenzar este viaje que ya no tiene retorno, es algo que cada día lo tengo más integrado.

Con motivo de la 17 Semana Mundial por el Parto y el Nacimiento respetados, he estado compartiendo en mi página de Facebook algunas experiencias de los acompañamientos que he realizado en este corto periodo de tiempo en el que soy Doula.

Han sido partos y nacimientos respetados y gozosos, son los que sus madres han querido vivir, lo han conseguido y desde esa emoción se han sentido poderosas para contar al mundo sus vivencias,  para compartir con otras personas la experiencia que para ellas ha sido tan gratificante.

Sin embargo, no todos los acompañamientos han sido así.  Y sin entrar en juicio ni más comentarios, diré que ha habido alguno realmente duro, por intervenido, medicalizado, manipulado…

Creo que cada experiencia ES la que ES, ni mejor ni peor, y que TODAS tienen una razón de ser en la mujer que la vive.

Como habréis podido ver en los testimonios de las mujeres que han tenido su segundo o tercer hijo, el primer parto les sirvió para darse cuenta de que la próxima vez querían, necesitaban, otra manera de parir y de acompañar a sus bebés en sus nacimientos. Ese ya es un paso importante, el primero de una serie: ser consciente.

Me gustaría que todas las mujeres, especialmente aquellas que en algún momento tuvieron una Doula y no vieron cumplidas sus expectativas, escuchen y sientan el aprendizaje de su experiencia pasada para los próximos bebés que vayan a traer al mundo.  Es mi deseo y sin embargo es algo que no depende de mí pues yo solo acompaño y la mujer es la que vive su proceso llevándolo hasta el final desde su trabajo personal. Porque como también suelo decir, la Doula no salva nada… ni a nadie.
Es más, nadie salva a nadie de su parto por mucho que nos lo quieran vender. La información, la responsabilidad y la toma de decisiones, la confianza y la fuerza, están en la mujer que va a parir. No hagamos creer que depende de alguien de fuera, de nosotras o de cualquier otro profesional, no vendamos humo.

Termino con unas palabras de Gayle Peterson: “Las mujeres paren como viven. El parto es una situación de crisis y las mujeres lo abordan del mismo modo en que abordan cualquier otra crisis. Nada de lo que pase aquí es nuevo”.

       




miércoles, 18 de mayo de 2016

El parto de Taty. Nacimiento de Kira.


Me llamo Taty y soy de Ukrania, aunque llevo muchos años en España.
Me quedé embarazada y al no tener familia cerca sentí miedo y desconocimiento respecto a cómo me iba a enfrentar al proceso.

Una amiga me dijo que buscara a una Doula. No sabía lo que era y comencé a buscar por Internet. La primera que me encontré fue a ella, a Amama Doula, y al llamarla por teléfono su voz ya me dio confianza.

Por entonces yo vivía en Navarra aunque mi residencia habitual estaba en la provincia de Murcia.
Empecé a buscar hospitales donde me respetaran durante el parto y en el mío de referencia no sabían a qué me refería.

Iba a comenzar mi aventura de "turismo obstétrico"  que más tarde comenté en esta entrada de El Parto es Nuestro.

Contacté con Concha para ver qué disponibilidad tenía y le pregunté por hospitales que tuvieran protocolos de parto respetado pues tenía malas experiencias hospitalarias de cuando era más joven y me aterrorizaba el trato que pudiera recibir.

Me habló de varios y decidí contactar con el hospital de Manises. Me dieron cita y como ciudadana de otra Comunidad tuve que cumplir unos requisitos que empecé a gestionar. Uno de ellos era el empadronamiento en la Comunidad Valenciana, en un domicilio donde pudiera estar localizable.

Hablé con Concha para que me ayudara a encontrar un lugar donde quedarme hasta que diera a luz y posteriormente hasta que estuviera restablecida y me marchara a mi casa.
Ella me comentó que, si me parecía bien, podría alojarme en casa de uno de sus hijos… y me pareció una buena idea.

Por entonces estaba embarazada de ocho meses.  Llegué a Valencia a mi primera cita con la que sería mi Doula. Y me recibió en el portal del domicilio de la novia de su hijo, donde pasaría los próximos meses.

Yo había hecho el viaje conduciendo desde el pueblecito costero en la playa de región de Murcia, donde tengo mi casa.  Este día también acudió el padre de mi hija desde Navarra.

Yo estaba emocionada, expectante…

Lo primero que hicimos fue ir al distrito de zona del Ayuntamiento para empadronarme y comenzar a mover los papeles para el Hospital.  Me sorprendió la amabilidad a la hora de facilitarme las cosas de la familia de María, la nuera de Concha,  que siendo personas desconocidas no pusieron ninguna traba. Mi Doula les había explicado la situación en que me encontraba. Esta mujer, Concha, iba a resultar más que una Doula…

Una vez solucionado lo del padrón, me instalé en casa de una pareja de jóvenes, Pau y María, que me habían preparado una habitación a modo de nido, con una cama de matrimonio y todo lo necesario para una estancia agradable.

Pasado el fin de semana fui al hospital a llevar los papeles que me habían solicitado. Me recibió el jefe del servicio de Ginecología, le comenté que tenía a una Doula y que estaría conmigo en el parto, y él me dijo que la conocía personalmente. El trato fue muy especial, me preguntó cómo fui a parar allí, no comprendía por qué si, según él no hacían nada especial a otros hospitales...  Y sí que lo hicieron.

También desde el departamento de Administración me atendieron de forma muy personalizada, atendiendo mi caso con mucho interés y rapidez. Mi agradecimiento a Ana Pallarés Reboll será eterno.

Una vez los papeles en regla, ya pude relajarme. Los días en casa de María y de Pau transcurrían con mucha tranquilidad, me sentía relajada, cuidada, me preguntaban si necesitaba algo, me preparaban  la comida, me incluyeron como si fuera de su familia. Sentía amabilidad, atención, cariño…

Quedé en varias ocasiones con Concha para hablar sobre cómo me sentía, para hablar sobre el parto que yo quería. Tenía claro que no quería intervención alguna, ni epidural, ni medicación. Quería que mi Doula estuviera a mi lado en el parto, pues mi pareja no quería estar y yo lo había asumido y respetado.

En un momento dado sentí que mis piernas no estaban bien del todo, estaban muy hinchadas, retenía mucho líquido y estaba muy cansada. Le comenté a mi Doula lo que me pasaba y me dijo que fuera al hospital para descartar cualquier anomalía. Resultó ser una retención de líquidos y aparte del descanso con las piernas en alto, no me dieron otra recomendación.

Amama Doula en todo momento estuvo a mi lado. Me trajo arcilla para rebajar la presión en las piernas y por indicación mía consultó con una homeópata quien me recomendó un tratamiento indicado que me fue muy bien.

Llegando a la semana 40, se presentó un problema en cuanto a mi fecha probable de parto. A pesar de que yo lo tenía muy claro, en el hospital de Navarra habían calculado una semana antes y así lo habían puesto en mi expediente de Manises, lo que me causaba mucha angustia pues yo sabía que necesitaba un tiempo más. Me acuerdo que hablé con Amama quien me dijo que lo hablara con ellos y les dijera que me rectificaran la fecha. Y me fui al Hospital de Manises a comentarlo.

Hablé de nuevo con Ana quien se encargó de contactar con las matronas y comentarles mi caso. Me recibieron en ginecología y gracias a mi insistencia y la seguridad de que me faltaba una semana, accedieron a rectificar la fecha probable de parto.

Rompí aguas a las doce de la noche del miércoles 29 a jueves 30 de octubre, tras haber estado trabajando desde mi ordenador portátil.
Se lo dije a María quien estuvo conmigo aportándome calma, fue ella quien llamó a su suegra, mi Doula,  para decírselo.  Vimos que las aguas eran claras y María y Pau controlaron un tiempo mis contracciones, que eran muy espaciadas y todavía indoloras. Llamé al padre de mi hija para decirle que había llegado el momento pero que no cogiera el coche de noche… que viniera al hacerse de día

A las 8 h de la mañana vino Concha a verme. Me sentía emocionada pero tranquila. Viendo que todo marchaba con normalidad y yo estaba bien, ella se volvió a su casa y me quedé en mi nido con la vigilancia atenta de María.

Gorka llegó a mediodía y nos fuimos a dar una vuelta. Me volví a casa en el momento las contracciones comenzaron a ser más fuertes.  Y me encerré en la habitación para no salir hasta la hora de irme al hospital. Mi Doula la había acondicionado... las persianas bajadas, la pelota, las mantas, una velita como toda iluminación...

Perdí la noción del tiempo y no quería salir ni irme de allí a pesar de que Concha, que estaba a mi lado,  me decía que se acercaba el momento de marcharnos por estar la bolsa rota.
En mi pelota y enrollada en una manta, me olvidé del mundo. Las contracciones eran fuertes y seguidas. Yo vomitaba, mi Doula me decía que era normal...
Fue mi Doula quien le dijo a mi pareja que me cogiera para marcharnos pues me negaba a salir de mi planeta, me sentía muy sensible a todo lo externo.

A la llegada al hospital dijeron que entraba yo sola a monitores pero dije que quería a mi Doula conmigo y me dijeron que más tarde entraría, sin embargo insistí: si no venía conmigo no entraba y la dejaron estar a mi lado. La matrona que me atendió me pidió de hacer un tacto y le pregunté a Concha quien me dijo que igual era conveniente para que la matrona tuviera una referencia... Creí que estaría más dilatada, pero estaba de 2 cm y me quedé ingresada por llevar horas con la bolsa rota. 

Me quedé en la sala de dilatación con mi Amama al lado. Me pusieron los monitores para ver cómo estaba mi bebé y controlar la frecuencia de las contracciones. Me sentí agobiada, necesita quitarme las correas y caminar, moverme.
Sin las ataduras comencé a pasear por la habitación, a beber agua, tenía mucha sed y quería agua fría (¡que nunca bebo agua si no es natural del tiempo!) e hice salir a mi Doula a comprarme agua fría a las máquinas de la planta. Ahora lo revivimos y nos reímos juntas…

Comencé a tener ganas de ir a hacer pis y en el water, sentada en esa postura, me sentí cómoda. Entonces Nuria Bixquert, mi encantadora y profesional matrona, me preguntó cómo estaba y le dije que aliviada, que sentía que en una postura así podría parir. Y le dijo a Concha que me iba a traer la silla paritoria.

Estaba en el momento final. Me senté en la sillita. Nuria delante, de rodillas. Diego, un auxiliar que estuvo aguantándome físicamente con la fuerza de sus brazos mientras yo pujaba, me sujetaba por la espalda y hombros. Y mi Doula, a mi lado, dándome la mano.

Kira nació rápida, la cogí y Nuria la puso en mi regazo. Pasados unos minutos yo misma corté el cordón y enseguida estuvo agarrada al pecho.

Doula, matrona y auxiliar, son equipo de tres grandes profesionales que con cariño y amor la dieron la bienvenida a mi hija.

Ahora hace un poco más de año y medio. Al recordar todo estoy reviviendo otra vez. Estoy llena de emociones muy agradables. Me siento muy feliz y afortunada por poder tener un parto así, como yo deseaba: escuchada, respetada, acompañada por quien quería, atendida en todos momentos y en todos detalles. Y todo esto gracias a mi Doula, Amama de mi hija. Sin ella seria todo distinto, ¡no quiero ni imaginarme lo que podría pasar!

Concha, en alguna ocasión ya te dije y vuelvo a repetir, que gracias a personas como tú aparecen ganas de tener hijos. Y si algún día me quedo embarazada otra vez, (ahora teniendo experiencia, mas conocimiento y mucho aprendido!) aun así, sin ninguna duda voy hacer todo lo posible para que me acompañes en todo proceso otra vez. Fue muy importante tu acompañamiento para mí antes de parto, en el parto y postparto, que dura hasta día de hoy. Gracias Doula!




lunes, 16 de mayo de 2016

¿Parto respetado?


Tenía el pálpito de que este término llevaba a confusión a muchas personas que lo leían. Y  esta impresión se ha confirmado tras leer el comentario de alguien que me merece mucho crédito. “Yo no concibo el parto sin epidural” me dijo, “por tanto no puedo apoyar el parto respetado”. Cantado estaba. El término, efectivamente, confunde.

Porque, de entrada, no queda muy claro qué es parto respetado especialmente para quien no se mueve en torno a la maternidad,  ya que para unas mujeres su parto será respetado en base a unos criterios y para otras mujeres, estará en base a los suyos. Y no tienen por qué ser iguales.

Parto respetado en aquel en que la mujer es atendida en todas sus decisiones de una forma humana, digna y respetuosa por el personal sanitario que está con ella, ya sea en el hospital o en un parto en casa. Y que no se la somete a ninguna práctica sin su consentimiento.

Parto respetado es cuando la mujer, desde su información, quiere o no quiere unas prácticas en concreto. Y no por ello se le juzga, se le ridiculiza, se le da un trato vejatorio

Porque tan respetado puede ser un parto con epidural como uno sin ningún tipo de analgesia si ese ha sido el deseo de la mujer que ha parido.

Otra cosa es que nos basemos en lo que la evidencia y la experiencia nos dice en cuanto a ciertas prácticas, incluso lo que la OMS y organismos relacionados con la salud nos afirman.
Por ejemplo, se sabe de los efectos de un parto inducido, de una cesárea programada, del uso indiscriminado de la oxitocina sintética, de la episiotomía, de la maniobra de Kristeller, de la rotura de la bolsa del líquido amniótico, del uso indiscriminado de la epidural… actuaciones que no voy a desgranar ahora porque información al respecto ya hay mucha. Sabemos, como digo, lo que nos dice la evidencia pero si aún así una mujer decide parir con epidural y todo lo que conlleva y ella se siente feliz tras su parto porque el trato humano ha sido excelente ¿alguien puede convencerla de que no ha sido respetado? ¿Y si una mujer elige una cesárea porque la aterroriza el parto vaginal y es tratada correcta y amorosamente, alguien va a decirle que el nacimiento de su bebé no ha sido respetado?

Realmente resulta complicado sacar los pies del tiesto y siento que estoy haciendo de abogado del diablo porque yo defiendo la manera de nacer más natural y menos intervenida y sin embargo, sé que a muchas mujeres se las cataloga porque han tenido otro tipo de parto. Y enarbolamos la la bandera de lo natural y respetuoso sin tener en cuenta a esas mujeres que han parido de forma más intervenida y para ellas ha sido el parto más maravilloso del mundo.

He escrito estas palabras porque me sentía en deuda con la persona que me comentó lo que he dicho al principio. De hecho, estar tarde he hablado con ella y le he vuelto a explicar el tema y me ha dicho que ahora lo entendía pero que tal y como se plantea, muchas mujeres se sentirán excluidas por no considerarlas respetadas.

Esta es la Semana Mundial del parto y del nacimiento respetado con el lema "MI CUERPO, MI DECISIÓN, MI BEBÉ" y como en años anteriores pondré mi granito de arena. Precisamente por ellas, por las que al no tener suficiente información o por no dar con alguien que les explique opciones y posibilidades, se conformen con lo primero que encuentren creyendo y sintiendo que han hecho lo mejor.

Respeto es tolerar y hacer que se cumplan los deseos del otro. Para que el parto sea respetado es necesaria una campaña de concienciación y de información extensa y veraz que debería de comenzar desde la misma sanidad,  pública y privada,  por encima de sus intereses político-económicos, y cuyos profesionales deberían ser los primeros en velar para que se cumplieran  los derechos del paciente, los derechos de la mujer embarazada, los derechos del nacimiento.




martes, 10 de mayo de 2016

Formación de Doulas 2016/2017


La Formación de Doulas Diez Lunas/Entrenosotras.es, parte de la necesidad de integrar el acompañamiento en los procesos de maternidad, principalmente en el embarazo, el parto, el posparto y la lactancia materna, como un acto sencillo y respetuoso. 

Las MUJERES hemos de encontrar entre nosotras esa fuerza y esa energía que aún habitan en nuestro instinto más básico, en la sabiduría que encierra nuestro cuerpo de hembra mamífera y que permanecen en esos espacios que parecen perdidos a través del tiempo.

La formación de Diez Lunas/Entrenosotras.es,  contiene todo lo esencial que necesita saber una Doula, porque entendemos que una Doula nace, y con el tiempo y sus propias necesidades, puede completarla en otros campos que le resulten de interés.

Nuestros seminarios son presenciales y vivenciales, con el fin de asimilar cada palabra, cada momento vivido ya que luego serán las herramientas con las que contaremos durante nuestros acompañamientos.

Ser DOULA es una profesión que ha de partir desde una emoción sana y consciente. Para ser DOULA, las MUJERES hemos de tener nuestras heridas cerradas y nuestras emociones sanadas, pues no podemos ofrecer aquello de lo que carecemos.

Ninguna formación para ser Doula en España  está reglada ni posee título oficial, sin embargo la formación de Doulas Diez Lunas/Entrenosotras.es, es impartida por profesionales expertos como ginecólogos, enfermeras, psicólogas, matronas, fisioterapeutas, IBCLC, doulas…  según las recomendaciones de la OMS, la experiencia y la evidencia científica.

La Doula NO es personal sanitario. En nuestro país para el ejercicio de una profesión no se exige que ésta se encuentre regulada,  como es en el caso de los profesionales sanitarios.  El artículo 35 de la Constitución Española,  ampara el derecho a la libre elección de profesión.

Para acompañar a una persona no es necesario tener ninguna titulación oficial, como ocurre con otros profesionales que se dedican a ser asistentes personales  o al cuidado personal no sanitario.

En la Clasificación Nacional de Ocupaciones del Real Decreto 1591/2010, de 26 de noviembre, figuran muchas profesiones que no cuentan con un epígrafe específico en el IAE. No es necesario contar con un epígrafe concreto como ocurre en otras profesiones y las doulas pueden darse de alta en epígrafes afines.

En nuestro país sólo se exige una formación reglada para el ejercicio de determinadas profesiones (como profesiones sanitarias, magistrados, Registradores de la Propiedad…) por lo que el hecho de no contar con una formación reglada no implica que dicha formación no exista o que su profesión no exista por ello.

Doulas Diez Lunas/Entrenosotras.es no emite certificado oficial puesto que es una formación no reglada, en cambio sí proporcionará un diploma como aprovechamiento del curso.

Nuestro principal interés es promocionar la figura de la Doula como mujer que acompaña y proporcionar bienestar a otra mujer en su camino hacia la maternidad, desde la integridad personal y con responsabilidad, sabiendo en cada momento cual es nuestro lugar.

Seminarios: de noviembre de 2016 a junio de 2017


Seguiremos aportando información.