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Mostrando entradas de febrero, 2017

La práctica de yoga y el amor incondicional.

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Hace VEINTE años que comencé a practicar yoga. En aquel momento en Valencia, ciudad donde vivo, no era fácil encontrar un centro al que asistir. Me recomendaron uno y, aunque no estaba cerca de mi casa, me hice el ánimo de coger el coche y desplazarme.  Lo cierto es que me encantó y me enganché. Las clases las impartía una mujer unos diez años mayor que yo, y lo que más me gustaba era su espíritu de yogui, la forma que tenía de transmitir qué era YOGA.
Pasado unos años, se cambió de lugar y a este nuevo espacio era complicado acudir con coche, pues estando en el centro de la ciudad era poco menos que imposible aparcar, y desplazarme con transporte público me suponía llegar muy tarde a casa, lo que me producía malestar.  Así es que decidí dejarlo por un tiempo.
Sin embargo comencé a buscar otro espacio donde impartieran yoga y pudiera ir caminando o no estuviera demasiado alejado de mi casa. Ya había más oferta y acudí a varios lugares, a una primera clase e incluso una segunda, a modo d…