Compañeras de viaje y maternidad.

Compañeras de viaje tengo varias, algunas que llegan y otras que se van,  se incorporan al sendero y vamos compartiendo camino, alegrías y tristezas.  Compartimos desde nuestra existencia, desde nuestra alma.  Así, el trayecto es más fácil, más ameno, más seguro.

Este es mi especial reconocimiento a dos de ellas.  A dos que están siempre, aunque no pueda ser en presencia sí están con su esencia, con una conexión que es permanente.  Una conexión que, a veces, no necesita de muchas palabras. Basta una mirada, un gesto,  para intuir y saber, para entender y comprender. Sin reproches, sin juicios. No ha sido siempre así, pero lo importante es a lo que hemos llegado, en el lugar que estamos. El aquí y ahora.

Ellas son mis hermanas de sangre, mis hermanas de madre y de padre. Hermanas en la Vida, hermanas sistémicas. Hermanas en el Amor.

Este texto lo escribió  mi hermana Cristina, la pequeña de la tres, cuando nació Violeta, su hija.
Con su permiso, quiero compartirlo aquí, para todas y para todos. 


La crianza, proceso de crecimiento de la mujer y la familia.

A mi gran espejo: Violeta

La crianza tras el embarazo, que cada mujer experimenta de una manera diferente, nos llega el proceso de crianza que sigue siendo un proceso de evolución, experiencia de vida ligada a nuestra forma de ser y estar, con nuestras dificultades y nuestras realidades cotidianas y por supuesto con todo el amor. En este proceso nos seguimos “criando” con nuestros hijos. Es ese pequeño ser el que nos hace despertar en cada momento con todo lo que nos trae y nos da la oportunidad de experimentar nuevas situaciones y crecer madurando. Nos planteamos lo que queremos para él, su alimentación, educación, con quien queremos que esté, a que colegio irá, quienes serán sus amigos, como se relacionará, con qué dificultades se encontrará…
Existe un nutriente esencial en la vida de todo ser humano, desde nuestra gestación hasta nuestra muerte. Nutriente como bien digo esencial, pues él es la esencia de nuestras vidas Elemento nutritivo por excelencia, la savia, (sabia) de nuestra existencia. Nos aporta salud, bienestar, paz, nos sentimos completos.
El amor. - Que cuando nos vamos al intelecto, entramos en la confusión y cada uno lo interpreta de una forma diferente pero que de raíz para todos es lo mismo, está y es la fuente de la vida.
Somos el vehículo que los acompañará en su evolución, que los guiará por el camino, pero que a ellos les corresponderá caminar. Así que una mirada al paisaje en el que estamos nos ayudará a recorrerlo con más apertura y amor por la vida, hacia ellos y con ellos. En nuestro “día a día”, cada una tenemos unas circunstancias de vida, creencias, nuestras o adquiridas, pensamientos, actitudes. Las creencias juegan un papel muy importante, el miedo a si lo haré bien o no, si lo que me dicen es lo adecuado, o si hago caso a ésta u otra persona.
Las prisa, los quehaceres diarioS- La prisa es un concepto que integramos en sus cuerpos cuando todavía no están preparados para ello, como otras tantas cosas que por crecimiento evolutivo y maduración no les corresponden, pero que nosotros nos empeñamos, por llevar éste ritmo frenético, de que lo vayan aprendiendo o lo que se supone que debo de hacer porque “ya toca”. En muchas ocasiones las manifestaciones físicas de la enfermedad no son más que señales para darnos cuenta de lo que ocurre en este pequeño ser, una lucecita se enciende para decirnos: ¡ATENCIÓN!  Les aparecen alergias, diarreas, les duele la barriga, duermen mal, no comen… ¡y no sabemos por qué!
Si bien es cierto que influyen otros muchos factores en la salud de nuestros hijos pero ¿Qué tal si miramos más allá del cuerpo? ¿Qué tal si además de ver cómo están ellos vemos cómo nos sentimos nosotr@s y qué estamos haciendo al respecto?
Cuando no estamos bien… ¿cómo se sienten nuestros hijos? Nuestro estado influye directamente en cómo estamos con ellos, tienen una capacidad de percepción que en muchas ocasiones se nos escapa. Cuando yo estoy muy nerviosa, mi hij@ lo recibe directamente, si yo me mimo y a su vez le mimo, su estado es muy distinto.
Los niños hasta los 7 años tienen un crecimiento evolutivo en el que van descubriendo la vida y en ése descubrir es fundamental nuestra manera de estar, no sólo se nutren de la comida o de la teta cuando son lactantes, se nutren de la vida y nosotros, como padres, somos su fuente de vida. Y si bien es cierto que no vienen con libro de instrucciones como en alguna ocasión he oído, la instrucción es la que nos marca nuestro corazón, sin ese “por que toca” o “porque todos lo hacen “. Solo en nuestra experiencia personal vamos viendo lo que es más adecuado y he ahí dónde abrir los ojos con lo que acontece en nuestras vidas.
Es por ello que considero muy importante el retomar nuestro cuidado hacia cada una de nosotr@s .Tal vez mi mayor sorpresa es ver que cuando yo me relajo, me permito, me concedo tiempo, me cuido, me mimo, me doy amor, mi hij@ lo integra y a su vez se siente mejor, come más tranquilo, respira mejor, no se constipa tanto, le duele menos la barriga, concilia mejor el sueño… todo eso que pensamos como ajeno a nosotros y que si embargo somos nosotros mismos.
Con amor. Cristina”

http://www.monsavalencia.org/La-crianza-proceso-de-crecimiento.html


Comentarios

  1. uffffff...qué responsabilidad. Me pregunto si este medo a hacerlo mal que llevo conmigo desde que nacieron algún día disminuirá un poco...

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  2. ¿Miedo tú? ¡Madre mía! Si lo estás haciendo fenomenal, cariño. No te cuestiones, sigue así. Nada más sencillo...

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