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COMADRONAS

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Mi madre siempre me contaba de ella que fue comadrona muy joven, con sólo 18 años y que no la dejaron ejercer oficialmente por ser menor de edad ya que por entonces hasta los 21 no se alcanzaba ese privilegio.
La recuerdo como si la viera. Vivía en el piso de abajo del de mis abuelos, en la casa donde nací. Ella estaba con sus padres y sus hermanos, a quienes también recuerdo…  Era una mujer rubia, robusta, alegre, siempre se reía. Y muy habladora. Para mí, como niña resultaba ser una mujer atractiva por su personalidad.
La primera vez que tuve conciencia de su profesión tenía yo 10 años. Mi tía parió a su primera hija en casa de su madre –mi abuela- como años anteriores lo hizo mi madre con sus dos hijas mayores. Escuché a los adultos decir que el parto lo había atendido Vicentita, la comadrona. Y quedé extasiada con el relato del nacimiento de mi prima. Tres años más tarde, ella atendió el nacimiento mi hermana pequeña en casa. Tenía cinco años menos que mi madre.  Recuerdo a mi padre …

El Nacimiento de mi hija Lucía. PVDC

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Este es el relato del parto de Charo, del nacimiento de su hija Lucía y como bien se define ella, ciertamente es una mujer poderosa. Me lo ha regalado para que lo inserte en este blog con motivo de la 18 Semana Mundial por un Parto Respetado. De nuevo, he tenido el privilegio de acompañar a una mujer a la hora de dar vida a la Vida  y por ello, me siento agradecida y animada a seguir en este camino del acompañamiento por el que soy doula.
"Y aquí me encuentro al fin, sentada en mi rincón favorito, dispuesta a contarte mi experiencia, mi intensa e irrepetible experiencia. Soy madre de tres hijos:  - Ángel, que vino al mundo tras una inducción fallida (demasiado corta) que terminó en una cesárea innecesaria (al menos en aquel caso), ni siquiera me había puesto de parto, tampoco había cumplido la semana 40 de gestación, pero se aproximaba un puente y sucedió lo que tantas veces ocurre en la sanidad privada, demasiada prisa.  - Mi bebé estrella que anidó en mi vientre durante diez semanas…

Vídeos y más vídeos (de partos).

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No voy a hablar de partos, sino de vídeos de partos. Vaya por delante mis respetos a todas las mujeres que han tenido hijos, de la forma que haya sido y hayan grabado esos momentos.
Más de una mujer embarazada me ha dicho que le encanta ver vídeos de partos y que tiene unas lloreras hasta allá queriendo que el suyo sea ¡taaaaan bonito como esos!
Personalmente, no veo positivo el visionado de muchos videos por una razón de peso: ese no es TU parto, sino el parto de otra mujer.  El tuyo, seguramente,  no tendrá nada que ver con los que has visto,  y entonces…
Sé que puedo llegar a ser muy cansina cuando repito que cada mujer tiene su parto, o para concretar más, cada mujer tendrá a sus hijos de una manera, ya sea mediante cesárea o por parto vaginal, independientemente de si es respetado o no.  Porque cada mujer es portadora de SU propia historia personal y el parto, al fin y al cabo, es el resultado de un tiempo de gestación, el cual constituye una parte importante de esa historia…
Para ha…

¿Responsabilidad o culpas fuera?

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Imagina que un día quieres conocerme. Te pones en contacto conmigo y te invito a mi casa.  Nada más llamar a la puerta te ordeno que te quites el calzado, y que entres al salón sin tu chaqueta, sin tu bolso… Una vez dentro, iniciamos una conversación estando de pie pues no permito que nadie se siente en mi sofá ni en mis sillas. Durante la conversación yo fumo un cigarrillo tras otro, lo cual te molesta.
Te invito a tomar algo, bueno, digamos que te obligo por mi insistencia. Un café con leche de vaca.  No te gusta ninguna de las dos cosas, pero ahora estás en mi casa. Y te sientes obligada a beberlo. Tengo el aire acondicionado a toda pastilla, y comienzas a tener frío. Pero como te has dejado la chaqueta fuera, no puedes ponértela y sientes malestar…
Y así, sucesivamente, una serie de “protocolos” absurdos. Sin embargo no tienes más que dos opciones: o acatas lo que se hace en esta casa, o te marchas. Porque esta es mi casa y en ella hago lo que quiero. Y porque nadie de fuera va a ve…

Amigas del colegio, amigas para siempre.

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Tras compartir nuestros años de Bachiller y de Secretariado, salimos del colegio en 1970.
Con Mari Carmen, por varias circunstancias y con Gloria, mantuve más el contacto. Con las otras se produjo un reencuentro a partir del momento en que a Amparo se le ocurrió la idea de hacer una quedada.  En principio éramos más, pero ahora nos hemos quedado cuatro.
Nos reunimos para comer varias veces al año y en las conversaciones que entablamos, hemos compartido de todo: nuestras bodas y las de nuestra descendencia, los nacimientos de nuestras hijas e hijos, y los nacimientos de nuestros nietos y nietas. Entierros de padres, madres, hermanos, hermanas… largas horas de hablar de nuestra vida, de nuestros recuerdos, de nuestras alegrías y de los problemas también.
Lo cierto es que somos muy diferentes, por las circunstancias vividas, por los trabajos realizados, por las experiencias… diría que no hay ningún rasgo que nos una, tal vez ningún interés que nos haga mantener un hilo conductor... excepto e…

De la “dependencia” al amor sereno.

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Hace tiempo que no utilizo este espacio como confesionario íntimo y vuelvo a él tras unos días en que me invade cierta tristeza.
Tal vez, en estos momentos en que la pareja tradicional de mujer y hombre está anticuada, momentos en que no se da valor al hecho de permanecer unidos y felices toda la vida, momentos de necesaria apertura frente a todo tipo de familias, tal vez, decía, mis palabras suenen ridículas. Sin embargo, es lo que siento, son las emociones que me asaltan en estos últimos días… y son las mías.
Quien me conoce o me sigue de alguna manera, sabrá que dejé mi trabajo cuando nació mi primera hija. Fue una elección meditada, libre y consensuada con mi marido. Él trabajaría fuera de casa y yo me ocuparía del hogar, de los niños, de cuidar la familia con toda la implicación que ello conllevaba.
Durante la crianza de mis tres hijos me sentí sola en cuanto al su apoyo físico, no lo he negado nunca.  Su ocupación hacía posible que yo hubiera renunciado a la mía, y por ello pagaba …