Sin falsa modestia


Tengo la sensación de que, gran parte de las mujeres de mi generación, las que tuvimos que esperar a tener 21 años para ser “mayores de edad”, las que estando a punto de casarnos todavía teníamos que llegar a casa a las 9 de la noche, las que hemos estado protegidas bajo el manto patriarcal, terminaremos nuestros días deseando algún tipo de reconocimiento.
Porque tras abandonar el protectorado familiar y con sus ideas tan ancladas en el pensamiento, una se dedica a repetir patrones durante el resto de su vida.  Y hace las cosas porque son su obligación. Atiende a su casa, a su marido, a sus hijos… porque toca, y además asumiendo que no ha de recibir nada a cambio. Nunca.
Pero de ahí hemos salido algunas “respondonas”. Algunas que no nos hemos conformado con eso y nos hemos dado cuenta de que hay mucho mundo además de nuestro quehacer cotidiano.  Hemos podido ver  que a pesar de los años y el poco tiempo que nos queda, o empezamos a reconocemos a nosotras mismas… o nadie lo hará por considerar que no merece la pena.
Así, y ahora hablando por mí, llega un día en que me despierto. Veo una nueva luz  que me deslumbra con todo lo que me queda por saber, por hacer, por aprender y por qué no,  por aportar.  Y la sigo.
Comienzo un nuevo camino de apertura, de conocimiento… de relaciones.  Y me siento bien, me encuentro feliz.  Aprendo, comparto, enseño, recibo… y doy.  Y cambia mi vida porque cambio yo ¿o será al contrario? Y a través de un camino de  sudor y lágrimas (recuerdo a “Blood, sweat and tears”, uno de mis grupos musicales de cuando era más joven)  llego al lugar, a la situación en que estoy ahora.

Y lo bien cierto es que todo se abre a mí alrededor.  Sale a flote mi creatividad desconocida ¿o escondida? Aparece mi osadía y falta de temor ¿oprimida? Asoma mi autoestima aparentemente fortalecida… y con ella la duda, el miedo de nuevo.
Porque como no estoy acostumbrada a sentirme fuerte, a sentirme poderosa, la conciencia habituada a una falsa modestia, acostumbrada a esas ausencias, me dice en el fondo…egoísta. Porque he de estar callada, porque no me han enseñado a decir lo que siento. Y la gente se confunde… me confunde.

Y tengo que parar… ¿hago todo esto porque lo siento, porque me sale del alma?  O ¿hago esto simplemente por ensalzar mi ego?

Y tras un tiempo de autoanálisis llego a una determinación, la que mi instinto me estaba marcando y la que mi corazón me estaba diciendo.
Así, tras recorrer el camino del  autoconocimiento, como dice       Jorge Bucay,  llego a la conclusión de que no, no es mi ego el que me está controlando, sino mi  autoestima que  está saliendo  fortalecida, mi merecido auto-reconocimiento. 
  
Y de este modo, sucede algo que hace tiempo me daba vergüenza, algo que durante tanto tiempo no se sido capaz de hacer. Ahora acepto ese reconocimiento también por parte de los demás…  Ahora me miro al espejo, sin falsa modestia,  y me digo “Nena, tú vales mucho”.

Comentarios

  1. Por supuesto que vales muchísimo, que nadie nunca de convenza de lo contrario.
    Muchos besos!!

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  2. El otro día me enviaron un video que me puso los pelos de punta. "La mujer invisible". Lo malo era que en él se pasaba desde asumir lo que dices al principio (darse a los demás sin ningún tipo de reconocimiento) a consolarse porque aunque los demás no lo valoraran "Dios" sí lo hacía y eso era suficiente. Y lo decía una mujer más joven que yo, con un micrófono y ante un montón de gente...y la gente la aplaudía entusiasmada.
    Pues eso: los pelos como escarpias.
    Todas cargamos con ese lastre, y a lo mejor tendrán que pasar aún varias generaciones hasta que todas nos vivamos como te vives tú.

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  3. gracies Concha!!
    com sempre em fas meditar, sentir...

    gracies.

    ojala moltes dones tingueren l'oportunitat de donar-se compte al menys, de que poden gaudir de la vida....

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  4. Gracias a vosotras, amores, porque formáis parte de este nuevo caminar mío.
    Y por vuestras palabras.

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  5. ¡Concha!! me alegro mucho por tí....
    el día que yo lo consiga de verdad...
    en mi celebración estarás presente, pues sin duda nos hemos conocido en un momento muy especial!! ¡ole por nosotras!!!

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  6. ¡Qué lucha con el ego¡¡¡ Me he sentido muy identificada con el texto pues toda esa educación la llevamos en nuestra memoria celular. Textos como este te hacen ser más consciente del legado patriarcal y sentir menos "vergüenza" por ser una misma¡¡ Gracias. Sole

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  7. ¡Sole! Ahí estás... como siempre. Si, cariño, no es fácil llegar, pero se puede. Y cada vez somos más las que queremos.

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  8. ¿Que vales MUCHO? Si lo sabré yo....por eso comparto mi vida contigo.

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  9. ¿Sabes a qué nos enseñaros a las mujeres? A no ser brillantes! Mejor calladitas y normalizadas...
    Uf!
    Vale la pena correr el riesgo de deslumbrar.

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  10. ¡Ja! Gracias Mónica, mujeres como tú me enseñan a no temer mostrarme como soy.

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