Crianza, sin más.



La primera vez que leí el lema cambia la forma de criar y cambiarás el mundo” me pareció genial. Por fin alguien, además de darse cuenta de esta realidad, lo manifestaba en voz  alta y a través de sus palabras, invitaba a una maternidad y a una crianza más consciente.
Pero parece que ahora existan varios movimientos  encontrados en torno a la forma de criar a los hijos. A lo que se hace desde el corazón y siguiendo el instinto, le han puesto nombres.  Y como todo lo que se etiqueta gratuitamente tiene sus malos-entendidos, sus efectos secundarios, su "contra-producción".

Parece que para ser una buena madre es necesario amamantar hasta que el hijo quiera, colechar hasta que sea él también quien decida cuando quiere irse a su habitación, llevarlo todo el día colgado a pesar de los problemas que pueda tener la madre en su físico, no dejarlos llorar para que no sientan frustración, no darles de comer si no quieren, dejar que hagan sus necesidades donde y cuándo quieran, no llevarlos al colegio porque no es bueno para su personalidad...
Desde luego que soy absolutamente partidaria de la lactancia materna a demanda, es más, es lo único  que  debería de tomar un bebé en sus seis primeros meses de vida siempre que no existan impedimentos reales, y tras introducir la alimentación complementaria el tiempo que la madre con el hijo decidan. Quizás, como en todo, no se debería de generalizar  ya que cada caso es distinto y cada ser actúa desde su necesidad. Hay casos de mujeres separadas, con profunda soledad que han prolongado su lactancia por mantener esa necesidad de unión, de contacto humano… casos de mujeres con una relación de pareja en mal estado que se refugian en sus hijos como necesidad de sentir que alguien las necesita… casos de baja autoestima y por miedo al rechazo no saben poner sus límites, porque hay madres que han amamantado estando muy agobiadas por ello, se han sentido mal e incluso les ha molestado el contacto de la boca de su hijo en su pezón y aún así, han seguido haciéndolo a pesar de notar al niño nervioso, intranquilo… desapegado, sólo porque es lo que dice fulanito de tal... Cada persona es única y nadie está en ella.

En cuanto al colecho parece que es una especie de moda que alguien pretende implantar, incluso editando libros al respecto.  Y no es así, toda la vida ha habido padres que han dormido con sus hijos (mis bisabuelos ya lo hacían)… y padres que no lo han hecho.   Está bien lo que los padres decidan, pero no por ello hay que estigmatizar a los que no hacen lo mismo. No se es mejor madre o padre por dormir con los niños en la misma cama.

Y el porteo… pues está muy bien si las condiciones de quien portea y sus circunstancias personales lo permiten.  Siempre ha habido mujeres que han llevado los niños al brazo o se los han atado con un pañuelo, de la misma forma que otras no lo han hecho o han utilizado un carro para el transporte. Cada cual que decida y los demás, que respeten.

NO dejarles llorar es algo que SÍ que comparto, escucharlos siempre, entender qué necesitan y prestarles toda la atención necesaria. Esto es importante, pero de ahí a satisfacer todos los caprichos, a no saber decir "no" por temor a la frustración, creo que pueden haber diferencias.  Creo que en la vida aprendemos a través de las “pequeñas” frustraciones, creo que el saber discernir de lo necesario a lo banal es algo que depende de cómo nos han educado nuestros padres desde nuestra tierna infancia. Y eso es algo que se enseña con el ejemplo, con paciencia, con amor y que los niños entienden y aceptan sin mayor problema.

De la misma forma que soy partidaria de NO obligar a los niños a comer… si es un niño que come con normalidad una dieta equilibrada y variada.  Pero no me gustaría estar en la piel de la madre con un hijo inapetente por naturaleza, porque he conocido el caso de una niña que nunca tenía hambre, que nunca quería comer… y casi llegó al raquitismo.  Sólo su madre sabe lo que ha tenido que luchar para sacarla a flote.

Respecto al control de esfínteres, está claro que cada niño tiene una edad de maduración y hasta que no la alcance, es inútil obligarlo y hacerle pasar un mal rato y nosotras junto él. Pero todo tiene su medida. Hace poco leí de una persona en un espacio virtual que los niños (en este caso la niña tenía más de cuatro años) deben de hacer sus necesidades cuando quieran y donde quieran…

Y creo que es necesario que ambos progenitores estén lo más de acuerdo posible en este tema de la crianza, porque es importante encontrar un equilibrio entro lo que los “instintos” de la madre mandan y lo que los “deseos” del padre solicitan.  Porque el niño, que es parte de los dos, crecerá arreglo a como esos padres funcionen.  Y creo que habría que valorar si es mejor que coleche, sea largamente amamantado, esté siempre en brazos… a pesar de las discusiones que eso conlleve entre sus padres. O que se busque un punto intermedio, sin perjudicar al niño, para conseguir una estabilidad familiar, porque no hemos de olvidar que los padres-hombres como machos no tienen los mismos instintos maternales que las madres-mujeres como hembras…

Con todo esto quiero decir que tras lo que ahora denominan de una forma concreta a la manera de criar, se ven las formas de crianza tradicional desde el instinto, el amor y el respeto a los hijos. 
No resulta fácil para una mujer que no ha visto nunca amamantar  hacerlo con su hijo. Para una persona que ha sido tratada poco menos que a palos ser cariñosa y escuchar con respeto. Para una madre a la que no la han llevado al bracito que pueda coger a su hijo cuando éste lo demanda. Es entonces cuando viene la frustración… de la madre, porque son cantidad las mujeres que si no hacen como se espera de ellas por parte de ciertos sectores, ya no “es buena madre”.  Y se desesperan cuando su hijo llora, y a pesar de los brazos y de los abrazos… sigue llorando.  Porque se sienten mal cuando su niño con 15, 25 ó 30 meses empieza a dar señales de ser independiente, curioso… y entonces cree que hace algo mal porque es un niño “desapegado” y teme por su vínculo…

Dejemos de etiquetar y tratemos a nuestros hijos arreglo a lo que nuestro corazón, nuestro sentido común y nuestro instinto nos diga. Criemos a nuestros niños con el corazón, no con la mente.
Cada ser es único y diferente y los niños también los son,   por tanto cada cual tiene unas necesidades que demandará y que hemos de aprender a escuchar para satisfacer desde nuestro mejor hacer.  Y tengamos claro que vamos aprendiendo de nuestra experiencia y de nuestros errores. No nos culpabilicemos, no andemos con exigencias… dejemos que la Vida fluya y demos a nuestros niños toda la atención y cariño que necesiten.  Que el tiempo que estemos con ellos, que debería de ser el máximo posible arreglo a cada momento de su vida y de su demanda, sea un tiempo de armonía donde predomine la paciencia y la escucha.

Pero sobre todo que prevalezca siempre el Amor Incondicional,  algo que se debe de empezar a integrar desde antes de nacer nuestros niños, para que cuando tengamos unos hijos adultos sigamos en la misma línea que  llevábamos cuando eran pequeños, cuando todo resultaba tan fácil y tan gratificante.

Comentarios

  1. Me ha encantado el texto Amama, muy bien explicado algo que llevo sintiendo hace un tiempo. Y es que resulta muy duro no encajar en el "decálogo de la buena madre" según para quién.

    Me quedo espcialemente con esta frase tuya "Dejemos de etiquetar y tratemos a nuestros hijos arreglo a lo que nuestro corazón, nuestro sentido común y nuestro instinto nos diga." Genial.

    Un beso

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  2. Pues a lo que dice Susana, no tengo mucho más que añadir, me ha gustado mucho tu texto. Hay que hacer lo que sale del corazón. Aunque también pienso que hay que "salir del armario" cuando se lleva a cabo una crianza diferente a la que dictan muchos pediatras y guías de alimentación Nutribén.

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  3. Gracias corazones. Vosotras sabéis cómo lo hacéis y es de la mejor forma para vuestros hijos. Sois las mejores madres para ellos. Eso es lo que importa.
    Gracias por vuestras palabras.
    Con Amor.

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  4. Me encanta tu reflexión...lúcida, sensata...y acertada, como siempre.

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  5. Gracias Eowyn, me lees con buenos ojos...

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  6. Me enternecen mucho tus palabras...yo cada dia me cuestionaba si lo estaba haciendo bien como madre y simplemente me quedo con hacerlo desde el fondo del corazón y sobretodo el sentido común,claro que si.Siempre digo que mi hijo de dos años y medio me ha enseñado a ser mamá,cuando yo pensaba que no se quería dormir el con los dias me enseño "mami relájate no estes tan nerviosa",cuando estaba malito "mami no te preocupes dame tetita",cuando estaba intranquilo y agitado "mami no vengas del trabajo tan nerviosa,tranquila" y así miles de mensajes que me ha ido enseñando .TODO CON AMOR Y errando por supuesto para mí es el camino para ser una buena madre.
    GRACIAS CONCHA POR TUS CONSEJOS .
    TE LO DIJE UN DIA Y TE LO DIGO AQUI TIENES QUE TRANSMITIR TODA TU "ESENCIA VITal " A MUCHAS MAMIS........ESCRIBE UN LIBRO VALES MUCHO.TE APRECIA LOURDES

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  7. ¡Jopeta, Lourdes! Me miras de buena forma, cariño. Cada uno se muestra tal y como es, son los ojos de los demás los que perciben...
    Gracias por tus palabras, ahora y siempre. Por mujeres como tú vale la pena.
    Con Amor.

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