El poder de las palabras


 Utilizamos la palabra como medio de expresión de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos. Y ésta tiene una gran fuerza si se utiliza en sentido positivo, y la misma fuerza si se utiliza de manera negativa. Porque la palabra y el pensamiento están unidos, otorgando el poder de la acción hacia fines determinados. Porque las palabras son unas vibraciones que, ya sean escritas o habladas, ejercen una intensa fuerza sobre quien las pronuncia y sobre quien las escucha, incluso sobre la voluntad de quien las recibe.


Las palabras tienen el poder de hacer sentir, de producir dolor, de ser un bálsamo sanador, de despertar los más bajos instintos, de transmitir Amor… porque las palabras llevan implícitas la acción. Si expresan cólera, rabia, desamor pueden ser instrumento hacia la negatividad. Si por el contrario expresan sentimientos de paz, de serenidad y de Amor, son conductoras de bienestar.

Tenemos el poder de manifestarnos a través de la palabra, es nuestra responsabilidad. Aquello que manifestemos es lo que vamos a recibir de vuelta, aquello que repetimos, lo que decimos aún desde nuestra mente inconsciente es lo que vamos a recibir.  Si es negatividad y dolor desde nuestro papel de víctima, es lo que se va a quedar afianzado.  Si expresamos palabras positivas desde el amor, es con lo que vamos a vivir.  Porque son nuestros pensamientos los que van dirigiendo nuestras emociones de la misma forma que son nuestros pensamientos los que van moldeando nuestro estado físico. Porque nuestros pensamientos, conscientes o inconscientes, son los que dirigen nuestras palabras y nuestros actos.


Nuestra palabra depende de nuestra emoción. Hay situaciones en las que un sentimiento se nos apodera y como reacción, se expresa positiva o negativamente. Hemos de “educarnos” en el pensamiento  para expresar en positivo y rechazar los pensamientos negativos cuyas respuestas son perjudiciales potenciando la culpabilidad, el rencor, el odio, la rabia… que luego se quedan en nuestras células.

Creo que toda acción tiene una reacción, y que las cosas siempre suceden por y para algo. Reflexionar sobre lo que sucede, puede aportar una visión global y la serenidad para aceptar los hechos y además tomar distancia, aprendiendo la lección que supone.

Dicen que el tiempo todo lo cura. Personalmente no lo creo. Más bien creo que se curan los hechos que se entienden, se aceptan  y se dejan pasar. Sin vencedores ni vencidos. Sin resentimiento ni culpabilidad. Sin mal-estar y desde el perdón.


Para ello hay que aprender a expresar la asertividad, diciendo lo que se piensa, lo que se siente… y lo que una persona necesita y desea. Aceptando a la gente como es, sabiendo que no se puede cambiar a nadie y aceptando la responsabilidad que tenemos sobre nosotros mismos, porque sólo se puede asumir lo que a uno le corresponde. Así es que hemos de entender la libertad de cada persona para expresarse, siendo  asertiva o agresiva, porque es ella la que elige desde su propio criterio.

Sabiendo y aceptando que cada ser es único, atrevernos a expresar “midiendo las palabras” que pueden implicar todas las emociones negativas.  Expresando nuestros sentimientos sin verter en nadie nuestra emoción, sea cual sea. Aceptar la responsabilidad de nuestra actuación…

Conocer, también, que existe la ley de la Afinidad y sabiendo que nos movemos por vibraciones  entenderemos por qué nuestras palabras llegan a cada persona de distinta forma, que nuestras palabras se reciben y se interpretan según las distintas frecuencia en que vibren las personas que participan en el diálogo, en la conversación. O por qué, en otros momentos, existe la sensación de invisibilidad…


Comentarios

  1. Qué reflexiones tan acertadas sobre el significado de las palabras, a las que pocas veces prestamos la atención que se merecen y muchas veces las utilizamos sin el sentido y poder que tienen, y nos comunican tanto.....

    Besos

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  2. Yo tampoco creo que el tiempo lo cure todo. Bueno, no es que lo crea...lo sé.
    Y en lo demás, también y como siempre...estoy totalmente de acuerdo contigo.

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  3. Es cierto, corazones, deberíamos escucharnos al hablar y ser conscientes de lo que lanzamos.
    Qué razón tiene mi madre al decir ¡antes de hablar, cuenta mil!

    Con Amor.

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  4. Hoy les he leido un cuento a mis muchachos:"la gran fábrica de las palabras" de Agnes de Lestrade y Valeria Docampo. Trata de un país donde hay que comprar y tragar las palabras para poder pronunciarlas. En la historia no gana el amor de la heroina quién más habla sino quien más las siente. ¿Se pueden controlar los sentimientos?...

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  5. Muchas veces las palabras, significan mucho más, no parecen ser mentira, ni parecen ser verdad, y se dicen muy deprisa, o se dicen sin pensar, van y vienen con la brisa, como el agua del mar... las palabras
    (canción de Mocedades).

    El tiempo no cura, da perspectiva de las heridas.

    Ahora cuando leo sobre "palabras" solo pienso en las que mi niña aprende todos los días, y repite ella sola con su lengüita de trapo para fijarlas en su memoria. Y en cómo podemos contribuir su padre y yo a que sea feliz con ellas.

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  6. Sole, si sintiéramos más y razonáramos menos, quizás las cosas serían más sencillas. Y qué buena labor haces con tus niños (con los del cole y con los tuyo) si ya les lees cuentos sobre el valor de las palabras...

    Iranzu, Sin duda ya contribuyes a que tu hija fije las palabras en su memoria: con palabras que salen del corazón siempre funciona.

    Con Amor.

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  7. Me ha gustado mucho tu post Concha.
    Las palabras tienen el poder de enamorarnos o desanimarnos porque van cargadas de intenciones y de sentimientos. Una palabra sola no tiene poder, lo tiene según cómo la decimos.
    Y sobre si sintiéramos más y razonáramos menos, quizás las cosas serían más sencillas, no sé si estoy del todo de acuerdo, porque creo que el mal que nos acecha ahora es que las cosas se dicen sin pensar, y se puede decir todo lo que pensamos pero después de haberlo pensado dos veces.
    Mi madre se pasó nuestra infancia (y aún lo dice) repitiendo la frase de la mamá de Tambor de la película Bambi: "Si al hablar no has de agradar, es mejor callar". Pienso que siempre que hablamos no debemos de agradar al otro, pero tampoco tenemos por qué destrozarlo.
    Gracias por hacernos pensar.

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  8. Gracias a ti, cielo, por tus palabras. Me alegra verte por aquí... y espero que vuelvas, tus aportaciones también son muy apreciadas.
    Con Amor

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  9. Las palabras son poderosas, estoy muy de acuerdo. Y también el tono con el que las pronunciamos, nuestro lenguaje corporal. Cuáles son las palabras que os hacen sentir bien? Pensadlo, es un bonito ejercicio... Mar, playa, dormir, sol, aire, azul, respirar...

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    Respuestas
    1. Es cierto... la intención, el tono... está muy bien hacer el ejercicio que propones. Hay palabras que por ellas mismas tienen mucha fuerza.
      Bienvenida a mi blog, María. Y gracias por tus... palabras.
      Abrazos.

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