Los nietos



Antes de que mis hijos tuvieran a los suyos propios, había oído comentarios como que se quiere más a los nietos que a los hijos, y siempre pensaba que eso no podría ser. 

Ahora que ya tengo tres nietos, puedo entender a qué se referían…Y me atrevo a decir que no estoy de acuerdo.  A los nietos no se les quiere más que a los hijos, se les quiere de forma distinta. Porque hemos de recordar que son los hijos… de nuestros hijos.

Mis nietos aportan en mi vida una chispa de alegría, de ilusión, de juventud indescriptible.  Me enseñan día a día con su naturalidad, con su confianza, con su espontaneidad… son mis otros grandes Maestros.

Y es que ya por el mero hecho de ser niños, me despiertan una gran ternura. Siempre he adorado a los críos, he sentido una especial empatía con ellos y he querido ponerme a su altura para poder entender sus necesidades.

Porque me quedo atontada viendo como saben desenvolverse, como interpretan su papel sin tener que fingir, sin mentir, expresando lo que quieren y lo que necesitan.  Me gusta verlos reír, correr y saltar.  Me gusta ser testigo de sus aprendizajes y de sus avances.  Me encanta ver, día a día sus progresos y me gusta, de alguna manera, acompañarles en este proceso.

Se me nublan los ojos cada vez que mi nieto de 6 meses, viene a casa con sus padres y al abrir la puerta y decirle “¡el chiquitín precioso de su yaya! me hace una sonrisa de lado a lado y me tira los bracitos, ¡me emociono hasta la médula! Y  cuando mi nieta de 18 meses me echa los bracitos  al cuello y mirándome con los ojitos brillantes me dice, muy dulcemente “yayaaa ”.  Y cuando mi nieto con sus cuatro años recién cumplidos, se sienta en mi regazo, charlamos y me pregunta ¿a ti que te parece, yaya? 
¡Ufff! Nada más de escribirlo ya estoy emocionada…

Sé que soy afortunada porque los padres de los chiquillos me permiten disfrutar con ellos, porque me dejan jugar, darles de comer, llevarlos de paseo, bañarlos, dormir con ellos… porque, sin duda, saben y perciben todo el Amor que me inspiran, y todo el cariño y respeto que, como personas (niños, pero al fin y al cabo personas) les prodigo. Y es que, de verdad, no me importa tirarme al suelo a montar el tren y hacer puzzles hasta que no veo ni los colores, o jugar a la pelota en el pasillo y darle a la palanquita de la mariposa hasta que me duele la muñeca…¡incluso llenarme de sémola cuando no quieren comer más!

Y ese es mi papel de abuela, que no de madre.  Porque tengo claro que yo no los educo, aunque sí que les puedo transmitir mis valores en positivo. Y porque también tengo claro, en contra de lo que mucha gente piensa, que tampoco les consiento, con el sentido peyorativo que se le da a esta palabra, al referirse a este tema.  No es ese mi papel, porque lo que para otros es consentir: llevar al brazo, jugar cuando quieren, dejar que experimenten aunque me vacíen los cajones, hacerles comiditas divertidas y agradables a su paladar, darles todo el tiempo que necesiten para dormirse aunque tenga que leerles mil cuentos…vaya, todas esas cosas que otros llaman malcriar, para mí no lo es.  Y sé que para sus padres tampoco.
Así es que todo eso –y mucho más- son los nietos para mí.  Una ráfaga de aire fresco, una chispa de alegría continúa, una ilusión y un acompañar el paso del tiempo de la mejor forma.  Haciendo y sacando lo mejor,  para que algún día, cuando recuerden a su abuela, bueno, a su yaya, lo hagan con la mejor de las sensaciones, con el mejor de los sentimientos, con el único que me interesa y me importa transmitirles: mi amor incondicional hacia ellos.


Comentarios

  1. Aix concha!! es que tienes unos nietos que son un tesoro!!! y no lo digo yo porque los mire con buenos ojos eh??!!

    ResponderEliminar
  2. María, tú no eres imparcial... porque tus hijos también serán nietos de Concha, jejeje

    ResponderEliminar
  3. si eso es cierto pero de momento hablo de los actuales!!! jejeje

    ResponderEliminar
  4. Cierto es todo lo que dices mujer, eres una ABUELA ejemplar y ellos unos Maestros excepcionales, por eso...
    Andais juntos este camino.
    Me encanta Concha.
    Bendiciones y graciassssssssss

    ResponderEliminar
  5. Maria y Laura, sois unas pillas...no sois imparciales.

    Luz del día 11... me gusta lo que dices. y si tu lo crees, por algo será.

    Gracias por vuestras palabras.

    Con Amor.

    ResponderEliminar
  6. Por fin puedo escribir...tu nieto está durmiendo con su papi una supersiesta mañanera. es precioso lo que escribes acerca de tus nietos Concha, me emociono al pensar en esa relación tan hermosa pues me recuerda al amor y devoción que siento yo por mi abuela. Ella es y será mi ángel de la guarda.
    Te queremos preciosa

    ResponderEliminar
  7. Si Esther, mi abuela también es mi guía, allá donde esté.
    Quizás por eso siento esa especial ternura...

    Gracias por tus palabras ¡y besitos a mi niño lindo!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Dime tu OPINIÓN, por favor, me interesa y mucho porque saber que a alguien le atrae lo que escribo, me anima a seguir haciéndolo.

Si no usas ninguna cuenta, ELIGE la opción Nombre/URL, luego ESCRIBE tu nombre o nick y deja en blanco URL.
Dale a continuar, escribe tu comentario, pincha en PUBLICAR un comentario...

Gracias por hacerlo.

Lo más popular este mes

El papel del padre en la lactancia (y en lo demás…)

Fibromialgia

Compartir información en las redes sociales

¿Necesito una Doula?

Siete cosas que debes saber sobre el PUERPERIO

Relato de parto: nacimiento de Eneko en semana 35

“Yo soy la Doula y me iré, tú siempre serás la abuela”

Cuando los bebés deseados no llegan...

Confesiones de una Doula después de leer PARIR.