Un día...feliz.




Hace unos días vino a mi ciudad una Amiga, compañera de promoción en mi formación como Doula. Habíamos quedado en pasar el día juntas y charlar.
Y lo cierto es que resulta tan gratificante compartir horas de esta forma, que parece que el tiempo se queda estancado.

Después de tomarnos un plato de exquisita comida vegetariana en un familiar, pequeño y encantador restaurante árabe, dimos una vuelta por la ciudad –poco rato, pues hacía frío- y terminamos sentadas tomando una infusión calentita, en el antiguo  Mercado de Colón, que tras una preciosa rehabilitación se ha convertido en un sitio con encanto, de referencia para nativos y foráneos.

Hablar de nosotras mismas con sinceridad, pudiendo expresar lo que el corazón siente. Saber que la persona que tienes al lado no te juzga, no trata de cambiar tus palabras.  Sentir que compartes vivencias, sensaciones y emociones con alguien que está en tu misma línea de crecimiento… no es algo habitual en los días que vivimos.
Porque necesitamos sentir más que pensar, necesitamos estar más que actuar. Y en muchas ocasiones, no nos lo permitimos…o no sabemos.

Mi Amiga y yo estuvimos charlando hasta avanzada la tarde, pero el día se nos hizo muy corto.  Tuvo que partir, pues venía de lejos. Quedamos en repetir la experiencia, en que esta posibilidad de vivir unos momentos tan gratos desde la naturalidad, no debíamos dejarla perder.
Ahora me recreo en esa sensación de bienestar, a pesar de mi aprendizaje en vivir el momento presente.

Creo que es un ejercicio que todas las personas deberíamos de hacer con cierta frecuencia. Porque para eso estamos las Amigas, para compartir, escuchar, reír y llorar. Para pedir socorro y para echar un cable.  En la presencia y desde la ausencia, siempre primará el valor de la amistad, que trasciende más allá de cualquier necesidad personal.

Comentarios

  1. un amigo es un tesoro.
    Me alegro de que hayas podido compartir ese día con tu Amiga, son esas las cosas que nos hacen felices en la vida.

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  2. Gracias Concha por tus palabras, para mí también fue un día muy especial y muy enriquecedor. Sentí lo mismo que tú y llegué a casa con muy buenas vibraciones, es maravilloso poder desnudar el alma con personas como tú, donde no existen los prejuicios ni el miedo a ser juzgado.

    Fue un día especial que sin duda se repetirá, pues hay mucho para compartir. Gracias.

    Un abrazo amoroso.

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  3. Iranzu, SÍ, la felicidad se comparte con las Amigas, de la misma forma que la tristeza.

    Goya, es un placer charlar contigo... un relax para el espíritu.

    Gracias por vuestra palabras.

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