Hijos de la tierra




Cuando nací me acunaste en tus brazos
pronto aprendí que tenías noche y día,
noche con luna y estrellas, día con sol brillante
nubes, viento que las mueve y lleva lejos.

Mi respiración se confunde con la tuya.
la lluvia nos envuelve y conforta, llenándonos de vida.
el agua de tus ríos es el alimento de mis venas,
que me da la Vida.

Recorro tus montañas y siempre recibo el regalo de tu paisaje,
el aroma de tus árboles, la paz y el silencio de lo bien hecho.

Cumplo años, tú muchos más.
Tu sabiduría es constancia,
demostrando la gran Madre Tierra que eres,
dándolo todo y recibiendo poco a cambio.

Te gusta sentir que disfrutamos de ti,
respetando tu equilibrio.
ésa es tu alegría cuando hay paz entre nosotros,
si no, estás triste…
Se nota en el gris de la destrucción, tus árboles quemados
 y las criaturas que habitan en ellos sin fuerzas para recuperarse.

Te siento temblar y rozas mi mano con cada hoja al pasar.
Sé que nos sientes, vives en cada uno de nosotros
aunque parezca que no estás…
yo así lo siento formando parte de mi. 

Emilia Sierra

           (Dedicado a la autora porque es mi Amiga)

Comentarios

Publicar un comentario

Dime tu OPINIÓN, por favor, me interesa y mucho porque saber que a alguien le atrae lo que escribo, me anima a seguir haciéndolo.

Si no usas ninguna cuenta, ELIGE la opción Nombre/URL, luego ESCRIBE tu nombre o nick y deja en blanco URL.
Dale a continuar, escribe tu comentario, pincha en PUBLICAR un comentario...

Gracias por hacerlo.

Lo más popular este mes

Sobre las formaciones de doulas (otra vez)

Relato de parto: el nacimiento de Gael.

Adiós a mi padre

Noche oscura del alma

Ejerciendo como MADRE. Y como padre.

Patriarcado e igualdad

Cumpliendo años

Carta a una matrona

Ser madre más allá de cierta edad