PARIR




Hay dos momentos en la vida de una persona en los que se necesita de absoluta privacidad e intimidad (no quiere decir soledad).  Uno es para morir y el otro es para nacer.

En los talleres, la primera sensación que capto de la mayoría de las mujeres es la sorpresa. Pero no por descubrir la existencia de algunas mujeres que estamos preparadas para acompañar a otras en este proceso –las Doulas-, sino el asombro que muestran cuando se comenta la necesidad de conexión con una misma y con su bebé, la necesidad de privacidad para llevar a buen término el parto. Y la conveniencia de resguardar su intimidad. En bastantes ocasiones, tras finalizar, los comentarios de la mayoría van en la línea de “si yo lo hubiera sabido…”.

Y eso es, básicamente, lo que pretendemos las mujeres que estamos en esta lenta, callada, pero emocionante “lucha”. Ayudarles a ver que son poseedoras del gran poder que supone dar a luz una nueva vida. Apoyarlas al entender  para que puedan aceptar que, muchas de las demás cosas no son necesarias y… quizás sobran.

Ahora están surgiendo polémicas en torno al parto en casa.  Cada vez son más las mujeres que deciden parir de esta forma, sobre todo las que tuvieron a su primer hijo y no quedaron contentas, aquellas a las que se les quedó alguna herida en su emoción. Creo que lo que decida cada una en cuanto a su forma de parir es justo lo que ella necesita. Quien se sienta segura en un entorno hospitalario, así será lo mejor para ella. Pero quien decida parir en la intimidad de su hogar, también merece ser respetada. Y todo estará bien porque será algo perteneciente a su ser. 
A nadie más le corresponde decidir… y mucho menos juzgar.

Pero he de reconocer que a veces es una ardua tarea, pues en ocasiones no se tienen en consideración las experiencias ni las referencias que se citan, porque se suele dar más valor a lo que dice una amiga, o a lo que dice una vecina, o a lo que dice una madre que parió hace 35 años… en un hospital y anestesiada.

Sé que es un trabajo mío, personal, el que he de realizar en este tema, porque quisiera llegar a muchas mujeres, porque me gustaría que las palabras que salen de mi corazón se entendieran con facilidad, porque realmente lo considero muy importante. Y desearía que las nuevas generaciones dieran por hecho, por ellas mismas,  que para parir lo más importante es seguir los dictados de la madre Naturaleza, estar conectadas con la Vida y con el bebé que permanece en el útero y va a ver la Luz a través de esta madre que ha elegido.

Creo que las cosas son mucho más sencillas de lo que nos empeñamos que sean, estoy convencida de que dejando que la Vida fluya, dejando que la naturaleza actúe, se puede llegar a parir de una forma mucho más salvaje y por contra más humanizada.

Estar codo con codo con las jóvenes madres que se muestran curiosas, atentas y agradecidas, es la mejor de las recompensas que puedo obtener en estos momentos. Sentir la conexión con ellas, sentir que la Vida se renueva y que un granito de arena se convierte en una montaña que mueve deseos, que mueve realidades. Esto  es lo que me impulsa día tras día a continuar expresando mi sentir, a realizar los talleres, a implicarme en algún otro espacio virtual e invertir mis energías en ello… porque estoy convencida de que vale la pena.



http://www.mamadelola.com/




Comentarios

  1. Las imágenes de arte que has puesto muestran a mujeres pariendo en posiciones VERTICALES.
    Sin embargo, en nuestros hospitales aún se empeñan en que las mujeres tengan a sus bebés tumbadas sobre el dorso, en litotomía...y las mujeres "obedecen" porque el médico sabe más que ellas, que su instinto, que la naturaleza, que sus bebés...
    ¡BASTA YA!

    Cuando has parido a tu hijo, como es mi caso, en la posición que tu cuerpo te dicta, el bebé FLUYE y la madre CONECTA con él.
    Vale la pena regresar a nuestra naturaleza mamífera por disfrutar de esos instantes mágicos.

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  2. Qué bonitas palabras y qué extrañas para tantas mujeres todavía...
    Gracias por tu comentario, ojalá llegara muy lejos...

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