Abrazo


Mi primera incursión en el mundo de los foros, fue en uno de maternidad responsable donde se debatía sobre la crianza “natural”.
El primero de los hilos que me impresionó y por el que, seguramente, me enganché fue el de una joven madre que contaba cómo tras su embarazo, y a consecuencia de un desprendimiento de placenta que la condujo a una cesárea de urgencia, había perdido a su bebé ya a término.

Algo más allá de mi entendimiento me hizo conectar con esta mujer y ahí comenzó una bonita relación virtual. Me maravillaba su entereza, su ánimo para darle a ese hijo no nato el lugar que le correspondía. Compartimos su tristeza y su rabia, su dolor y su pena.  Sus historias personales, familiares… Desde mi escucha, cariño y empatía recorrí con ella un breve camino hasta que, de nuevo, quedo embarazada.

No llegué a entender por qué… quizás algunos agobios, los miedos de nuevo, tal vez los dolorosos recuerdos o puede que circunstancias ajenas y desconocidas… pero poco a poco dejó de contestar a mis misivas. Y un día entendí que no debía de escribirle más.
Seguí su embarazo,  paso a paso, a través del foro donde ella lo relataba… cómo el bebé crecía con normalidad, sus planteamientos frente al parto que se avecinaba.  Pregunté por ella a algunas de las chicas que la conocían. Todo marchaba bien. El bebé nacería en agosto.

Me marché de vacaciones, con lo que dejé de seguir el desenlace final. Un día, me llamó mi hija por teléfono para decirme “el niño de S ha nacido, ha sido un parto vaginal y los dos están bien”.
Recuerdo haber llorado de alegría. Ella tenía a su precioso hijo y lo había parido como deseaba. A partir de ese momento desconecté de esta historia.

Ha pasado casi un año desde este suceso y este fin de semana he asistido a un Congreso Nacional sobre Lactancia Materna organizado por FEDALMA (Federación de Asociaciones de Apoyo a la Lactancia Materna). Al recibir el programa, había el anuncio de una comunicación libre que llamó mi atención especialmente. Al leer el tema y el nombre de la ponente, mi corazón dio un vuelco.  “Pechos llenos, brazos vacíos” el título lo decía todo. Era ella y quería hablarle, pero ¿me recordaría?. Llegado el momento estuve muy atenta a sus palabras. Me emocioné al escucharla… no lo pude evitar.

Tras finalizar su participación salí tras ella y la abordé en el hall. Le dije que quería saludarla… ¿Te conozco?  Me preguntó… y le respondí “Si, seguro que sí, soy A…” Y nos abrazamos. Mi corazón latía con fuerza y las lágrimas, de nuevo, asomaron a mis ojos. Charlamos, nos volvimos a abrazar y posteriormente, ya desde el conocimiento de quiénes éramos, coincidimos varias veces más y conocí a su hijo, pude ver a T, un precioso niño angelical. 
El Congreso había finalizado y nos despedimos.

En estos días he aprendido mucho sobre lactancia materna, sobre mastitis y sobre infecciones, sobre bebés… sobre el Amor.  He compartido experiencias, he conocido asesoras en lactancia de diversos lugares de España. He disfrutado de la amabilidad y el buen hacer de las anfitrionas y de la organización… pero mi mejor recuerdo está en haber podido abrazar a esta joven llena de energía, de vitalidad y con un gran camino por delante. De nuevo mi agradecimiento a la Vida por permitir este encuentro.

Te deseo todo lo mejor S, lo que necesites para ti y para los tuyos.
Que el Universo te ampare y te proteja.

Con Amor.

Comentarios

  1. Me ha emocionado leerte. Al final, lo mejor de la vida son esos encuentros. Y sin duda la mejor manera de crecer y ser es crecer y ser con los demás.
    Abrazos fuertes.

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  2. Uf, he empezado a llorar en el primer párrafo... Me alegro tanto, tanto, tanto por ella.
    Y por tí, por haber podido abrazarla por fín.
    Un beso

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  3. ¡Ay amores! Qué os voy a decir a vosotras sobre esa conexión que se da más allá de lo virtual, qué os puedo decir sobre las energías que se encuentran y se abrazan...
    Os quiero.

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  4. ¡¡Cuantísimo me alegro Concha!!
    El círculo de esta historia tenía que "cerrar" por algún lado. Me alegro que haya sido así. Con un buen sabor de boca y una nueva puerta abierta.

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  5. Gracias Lorena, me siento en paz...

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