Seres fusionados


Hace algunos años que leí “La enfermedad como camino” de R. Dalhke y T. Dethefsen  y a pesar de estar bastante de acuerdo con sus teorías, no comprendía cómo funcionaba en el caso de los niños por no tener consciencia, por ser todavía seres puros.

La primera  vez que escuche que “el bebé era un ser fusionado” apenas lo entendí. Gracias a que ocurrió durante mi formación como Doula pude integrar lo que significaba. Sucedió a través del seminario que impartió Mónica Delgado sobra la Vida Intrauterina y en el de Prevención Infantil donde Estíbaliz Vegas nos habló sobre los primeros años de vida.  
Un ser fusionado con su madre en el mundo emocional, ya que ha estado diez lunas en su vientre y permanece unida a ella íntimamente otros tantos meses de forma extrauterina tras el nacimiento, pues al no haber desarrollado el intelecto, conserva sus capacidades intuitivas y  telepáticas  hasta alrededor de los dos años, permaneciendo así conectado al alma de su madre, según comenta también Laura Gutman en su libro “La Maternidad y el encuentro con la propia sombra”.

Desde un punto de vista racional, ésto sería difícil de entender y mucho más de aceptar, sobre todo porque implicaría una carga de responsabilidad, incluso puede que de culpabilidad, y la madre que ama a su hijo –desde su hacer, sea cual sea- no podría soportarlo.

Vemos a menudo niños muy pequeños en situaciones de ausencia de salud que se repiten con demasiada frecuencia. Y no me refiero precisamente a patologías extrañas, sino estados de falta de energía que se manifiestan, con frecuencia,  mediante catarros, diarreas, vómitos, mocos…
Desde mi situación y como mera observadora, son muchos los momentos en que el corazón se me encoge por sentir,  claramente y desde otra perspectiva,  qué está pasando en esas criaturas.

Son muchas las mamás que comentan que su bebé está nervioso y no duerme o se despierta inquieto tropocientas  veces a lo largo de la noche.  Bebés que rechazan la teta, la comida, a menudo o en momentos puntuales.  Bebés y niños muy pequeños que acuden a urgencias médicas por brotes alérgicos, con fiebre alta sin causa aparente, porque no pueden respirar y se ahogan, con reflujos, con bronquiolitis…

No es fácil hacerle sentir a una madre que ese bebé que es su hijo, refleja -en la mayoría de las ocasiones- el estado emocional que ella mantiene en su inconsciente. Para la madre que actúa desde lo que sabe, desde lo que toca, desde lo que le dicen que ha de hacer, o simplemente desde lo que puede ver, aceptar que su hijo es un ser fusionado y refleja el estado del alma de su madre, no es fácil, francamente.
El ritmo de vida en que estamos sometidos, la situación económica-laboral de muchas familias, la desconexión con los ciclos de la Naturaleza, la falta de consciencia en la vida que vivimos, está llevando a nuestros bebés, a nuestros niños pequeños a unas situaciones de ausencia de salud (enfermedad) que en algunos casos dejarán secuelas.

Pienso en qué podemos hacer… y creo que hay unas cuestiones que la madre debería preguntarse ante situaciones como estas ¿Y yo cómo estoy? ¿Cómo me siento? ¿Qué es lo que necesito?  ¿Estoy viviendo acorde a las necesidades de mi alma o sobrevivo y me dejo llevar por las circunstancias? ¿Soy feliz y lo transmito a mi bebé?  ¿O pretendo ocultar una tristeza (rabia, dolor, soledad...) que mi hijo percibe?

Los hijos, especialmente cuando son pequeños y son seres puros,  son grandes maestros y estar atentos a sus mensajes es estar atentos a la Vida. No nos perdamos en racionalizaciones, no invirtamos nuestra energía en querer averiguar desde un punto de vista solamente médico, solamente terrenal,  qué le está pasando cuando llora desconsoladamente, cuando no come, cuando no duerme, cuando vomita... Volvamos también  la mirada hacia adentro, hacia nuestro ser y paremos la mente, observemos y sintamos con el corazón  hasta qué punto lo que nuestros hijos manifiestan es el reflejo de cómo nosotras estamos.

Tomemos decisiones para sanar esa situación y dejemos que fluya la Energía, el Amor,  la Vida, la Salud…

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