Soy DOULA


A pesar de cada vez somos más y en los medios nos empiezan a “mostrar”, todavía hay muchas personas, muchísimas mujeres que no saben qué es una Doula, cual es su finalidad y qué es  lo que podemos no-hacer para que una mujer llegue a un feliz parto tras un feliz embarazo.

Con la experiencia que voy adquiriendo, me gustaría gritar a los cuatro vientos que las Doulas proporcionamos a las madres gestantes –mayormente-  las herramientas para que sean ellas quienes construyan su bienestar, para que alcancen a conseguir su parto deseado, su lactancia felizmente establecida. Que no hacemos más que escuchar, acompañar y contener. Que es suficiente.

La semana pasada hablaba con una amiga con dos hijas a punto de parir. Normalmente no le digo lo que hago, pero en esa ocasión, contándome cómo se encontraban las chicas y respondiendo a un par de preguntas que me hizo, le comenté por encima la labor de una Doula. Lo primero que me dijo es que no veía bien que otra mujer que apenas conoce a la madre desplace al padre, a la familia ¿? 

Por esta respuesta vi que no había entendido nada…  Conseguí salir del tema y volvimos a generalidades, de esas que yo sé que no tienen fundamento pero en las que ya no suelo invertir mis energías para explicar y/o desmentir.  Me comentó, mi amiga, que le parecía inhumano hacer sufrir a las chicas durante el parto y alargarlo sin hacerles una cesárea y terminar pronto.  ¡uffff!  Aquí hice un esfuerzo y con toda mi paciencia le expliqué… pero sentía que mi voz no llegaba a ningún lado. Finalmente le apunté que, cuando sus chicas se pusieran de parto, procuraran no acudir a la primera contracción al hospital y que intentaran estar en casa todo lo que pudieran, para evitar tiempos de espera, salida de sus casillas… y cesárea.

Al día siguiente me llamó para decirme que había nacido la primera de sus nietas. Y era una retransmisión de lo que le había comentado no era lo mejor: a la primera contracción al hospital y tras 14 horas “aguantando los dolores”, le indujeron una cesárea… porque no dilataba.

Como Doula estoy preparada para aceptar lo que venga, las cosas como son, pero como mujer y madre, a veces siento un rebote que me cuesta digerir y he de trabajarme para poder darle el valor que tiene. Cada cual elige, éste es mi mantra en ocasiones como éstas.

Contrariamente, hoy ha parido una mujer a la que he estado acompañando los últimos cuatro meses de su embarazo. Y todavía, después de 15 horas estoy con un subidón como si fuera yo la que ha parido.

Porque en su tercer embarazo, por fin,  ha conseguido SU parto deseado, porque ha estado preparada, conectada y empoderada. Porque se ha afianzado en algo que sabía, en algo que tenía grabado en sus células, ha recuperado la confianza en su cuerpo, ha hecho caso a su intuición y ha escuchado a su corazón.  Tras dos partos anteriores, inducidos e intervenidos en los que había perdido toda confianza en el maravilloso proceso del parto y sus ritmos necesarios, ha parido a su niña ella sola con el apoyo de una matrona respetuosa, sin oxitocina sintética, sin epidural. Ha realizado casi todo el trabajo de parto en casa, con su pareja, con algunas palabras mías a través del teléfono, con mi escucha… y cuando ha llegado al hospital, la niña estaba pidiendo nacer. Y así lo ha hecho en poco más de una hora, con su madre bien consciente del precioso momento que en las ocasiones anteriores se había perdido.

Cuando he hablado con ella estaba exultante. Era SU parto, y había sido ella quien lo había conseguido.  Hemos charlado un rato y me he quedado con unas palabras que me han llegado al alma “qué feliz estoy por haber tomado la decisión de haberte elegido como mi Doula”  entonces han sido mis lágrimas la que han asomado, las que se han derramado. Porque yo no he hecho más que ESTAR. Y esta ha sido la mejor recompensa, el mejor pago que puede tener una Doula, ver a la madre feliz y satisfecha tras un poderoso proceso, junto a su cría.

De nuevo, termino el día dando Gracias. A ella, a la Vida, al Universo.

Comentarios

  1. Sabía que me iba a emocionar leyéndote. Enhorabuena a las dos. Buen trabajo, Concha.

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  2. Concha qué maravilla de entrada... Uff... Me has hecho llorar y estoy tan contenta por ellas dos... Estoy segura de que has tenido mucho que ver en su logro (aunque ya sabemos que debería ser lo normal)y que esta madre te lo decía desde lo más profundo de corazón.
    Te deseo que puedas acompañar muchos partos como éste, que te aportarán a ti también tanta felicidad. Y la labor que hacéis está consiguiendo que cada vez la infomración llegue a mças gente y sean menos los que ignoren este proceso fisiológico y natural, para vivirlo desde la intensidad, fuerza natural y el respeto.
    GRACIAS CONCHA!!!
    Mar

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  3. Carmen, es que ya me conoces "un poquito"

    Mar, tus palabras para mí son muy importantes por tu implicación en todo lo que sea naturalidad y crianza respetuosa. ¡Y doblemente por haberte pasado por aquí!

    Gracias a las dos. De corazón.

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  4. Qué bonito Concha! Y qué maravilla dejarse llevar por el parto, como tú dices, qué poderosas somos las mujeres y qué bonito es parir! En mi primer parto pensé que la epidural era imprescindible, claro, con oxitocina sintética, monitorización, sin poderme mover... Con el segundo me di cuenta de lo llevadero que es estando tranquila y conectada con el bebé, y la "traca final" Duele, pero es pq ya está ahí... Qué pena que estas cosas no se sepan más. Las Doulas haceis muy buena labor! Enhorabuena!!!

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  5. ¡Vanesa, bienvenida a este lugar que también es para ti! Gracias por tus palabras, máxime sabiendo que las dices desde la experiencia.
    ¡Y vuelve pronto!

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  6. Me he emocionado al leer esta experiencia¡¡ Y con esas palabras tan bonitas de la mamá empoderada¡¡ Sigue en esta labor tan necesaria y así una a una se creará de nuevo la seguridad y la confianza en las mujeres,entre todas¡¡ Un abrazo

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  7. En ello ando, Sol, ahí estamos... Gracias por tus ánimos, como siempre tan amorosas.
    Abrazos.

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