Cómo pasar un día de Todos los Santos


Soy consciente, por muchas razones, de que soy una mujer privilegiada. Y en días como el de hoy, aumentan los motivos para darme cuenta. Son cosas cotidianas, el día a día lo que me permite cada vez más disfrutar de estas pequeñas cosas que dan sabor a la vida (aunque suene a tópico).

Esta noche pasada mi nieto se ha quedado a dormir en casa porque a él le apetecía ¡y a mí también! Y cada vez que se queda es como si yo hiciera un cursillo acelerado de aprendizaje de Vida: con sus conversaciones, con sus razonamientos, con sus miradas y sonrisas, con sus juegos y sus risas, en cada momento puedo ver la naturalidad, la armonía, la inocencia… y aprendo de él, un niño que aún no ha cumplido cinco años. 

Aprendo mucho y me divierto.
Cada vez que se queda aquí a dormir, al despertase por la mañana -sea la hora que sea- se viene sigiloso a mi cama, y se mete entre el yayo y yo. Hoy jugaba a que era un topo y excavaba hacia adentro… hemos terminado con la cama revuelta y los tres, abuelos y nieto, muertos de risa. Cuando el hambre le aprieta, se termina la fiesta. Nos pide su buen desayuno para terminar rápido y ponerse a jugar.

Hoy es día de Todos los Santos y en mi ciudad luce un sol espléndido. No voy a ningún cementerio.  Y aprovechamos  el precioso día para ir a pasear por la playa, tomar el sol y el aire, disfrutar del mar con su ir y venir, correr y saltar, vivir intensamente.

El  yayo le ha puesto un bocadillo al niño , lo que él le ha pedido: jamón y queso, y con nuestra botellita de agua nos hemos encaminado a la playa de El Saler, muy cerca de la ciudad. Hemos comenzado a pasear entre las dunas y de ahí, entre pasillos hecho de madera para no estropear la vegetación, hemos pasado a la playa, a la orilla del mar. 

Al poco, nos hemos quitado los zapatos y los calcetines y hemos empezado a perseguir a las olas, a dejar nuestras huellas en la arena mojada, a iniciar una búsqueda de tesoros que hemos finalizado cuando la bolsa empezaba a pesar por tanta piedra y tanta conchita de molusco erosionada por el agua…

Mi nieto es un niño despierto y curioso, va leyendo todos los carteles que están a su alcance, y pregunta todo lo que se le ocurre. Y eso, a su yayo, le encanta. Le cuenta historias de la Historia, le habla del mar y los barcos que se divisan a lo lejos, le mostramos las plantas autóctonas que pueblan las dunas. Luego lo hemos llevado a La Albufera y su yayo, de nuevo, le ha explicado que se trata de un lago de agua dulce que está conectado con el mar… y aunque la curiosidad del niño no tiene límites, siempre encuentra respuesta a sus preguntas, explicaciones que le damos teniendo en cuenta su edad pero sabiendo que es una pequeña persona sabia.

Desde el embarcadero hemos visto las aves que pasaban por encima, las que vienen de otros países y se quedan a pasar aquí el invierno con este clima más benigno. El niño ha estado contando todas las que tenía al alcance de su vista…

A poco que nos hemos dado cuenta, era la hora de volver, no sin el consiguiente disgusto de la criatura que, cosa lógica no se quería marchar.  Hemos comido en casa de sus padres (mi hija y su marido) y al atardecer hemos regresado a casa.

Ahora, antes de terminar el día, hago un resumen de lo que he disfrutado, de lo relajada que me ha dejado la visión del mar y su suave oleaje, del chapuzón de pies. Y de todo lo que este pequeño ser me aporta. 

Soy rica y afortunada, por tener a mi alcance mi querido Mar Mediterráneo, por tener un bocadillo para darle a mi nieto, por tenerlo a él y por darme cuenta de lo que me enseña, por poder comer en familia… 

Por eso he dicho al inicio que soy privilegiada y estoy agradecida. Creo que no es para menos...

(Las fotografías son de Marido, a cada cual, lo suyo)

Comentarios

  1. No, no es para menos. Tienes todos los motivos del mundo para dar gracias y ser feliz. Disfruta!! :)

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  2. Qué bonito lo que cuentas! Un día redondo!!!

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  3. ¡Hay, chicas, si es que me tiene "enamorá" este niño.
    Gracias por vuestra visita.

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  4. Me han encantado esas fotos tan entrañables¡¡ Qué gusto de paseo, lo teníais todo para vosotros¡
    Muac

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  5. Gracias Sol, la verdad es que el día fue entrañable...

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