Empoderamiento


Hace unos días, una amiga me comentaba que no le gustaba la palaba “empoderamiento” pues, creía ella, que daba opción a confusión, que daba pie a pensar que había una lucha de poder entre mujeres y hombres. Y nada más lejos de la realidad.

Las mujeres que la utilizamos sabemos que no es esto lo que queremos decir.  Sabemos que el empoderamiento está relacionado con nosotras mismas, con retomar nuestra fuerza perdida a través de años de represión y de injusticia, con recobrar nuestro potencial innato desde dentro, por y para nosotras. Con volver a los orígenes...

Cuando yo como Doula acompaño a una mujer en su embarazo o en cualquier otro proceso, la animo a conseguir la conexión con su alma, con su fuerza de hembra mamífera, con su instinto primitivo, a recuperar la confianza frente a la Vida y cara a la situación que está viviendo. Y a creérselo para que, con el máximo de información,  tome decisiones sin presiones externas, sin seguir la última tendencia, sin escuchar o hacer caso -si no quiere- a lo que le digan los demás.

Si hablando con una chica sumida en un estado de baja autoestima y le menciono el empoderamiento, es para que recupere su fuerza desde el auto re-conocimiento de esos valores, de esas capacidades que sin duda tiene pero que en unas circunstancias determinadas no puede apreciar. La animo a que vuelva a creer en ella como persona en primer lugar  y luego, como mujer en cuanto a su condición,  para salir del estado en que se halla, para que entienda que con sus actitudes y con sus pensamientos conforma su existencia y su momento.

Porque si una mujer no se sostiene  ¿quién puede hacerlo por ella?  Y me refiero a una hembra porque es con el género en el que me muevo desde mi postura de mujer  y Doula.  Pero también vale para los hombres. Se trata, al fin y al cabo, de que cada cual crea, sienta y sepa que el poder está en un@ mism@.  Que no viene de fuera, que tengamos la seguridad de que no existe nadie capaz de obligarnos a hacer lo que no queremos… si realmente no queremos.  Y al contrario, que nadie nos puede impedir llegar a nuestro destino. Que nadie puede pensar y sentir, vivir por nosotr@s.  Que lo que tantas personas, líderes políticos, religiosos o sectarios nos quieren vender o robar, está dentro de nuestra alma, de nuestro ser individual.

Tras un tiempo de trabajo personal y de atender mi inteligencia emocionalhe recuperado mi empoderamiento, ese que siempre he tenido. Quizás desde la serenidad que aportan los años, desde las vivencias, desde los éxitos y los fracasos las cosas se miran desde otra perspectiva y me doy cuenta de que ahora puedo sentirlo, expresarlo, transmitirlo… ejercerlo, segura y conscientemente. 


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