Hablando claro


Hasta las narices y un poco más arriba estoy de tener que hacer concesiones, en honor al respeto, ante ciertos comentarios . Porque, puedo respetar a una persona en sus decisiones sin juzgarla, pero de ahí a aceptar que sea y lo mejor ¡va a ser que NO!

El cuerpo humano es una máquina perfecta. Los distintos aparatos con sus órganos se encargan de realizar las funciones fisiológicas necesarias para el buen funcionamiento. Así, el aparato digestivo se encarga de procesar los alimentos para obtener los nutrientes y desechar lo innecesario. El aparato respiratorio es el responsable de trasportar el oxigeno a los pulmones, a la sangre, a las células y eliminar el dióxido de carbono que procede del metabolismo celular.  El aparato reproductor es quien se ocupa de que la vida continúe…  Y todos ellos son autónomos, funcionan sin necesidad de que nadie desde fuera venga a decirnos cómo hemos de digerir lo que comemos, cómo defecar, cómo respirar o cómo se ha de producir una ovulación. Y así con todo nuestro organismo…

En las filosofías orientales, tienen muy claro que el cuerpo funciona bien si no hay bloqueos. Cuando la energía fluye hay salud y si ésta se estanca aparece la enfermedad. Y también saben que los bloqueos los producen las emociones, que la emoción implica al sistema nervioso por completo.

Y ahora voy al inicio de esta entrada. Y es que estoy harta de escuchar ciertos comentarios cuando una mujer, tras un parto medicalizado e intervenido dice que está contenta y que “todo ha salido bien”,  cuando una mujer tras una cesárea innecesaria dice que está contenta porque “ha sido la mejor opción para su hijo”,  cuando una madre no amamanta a su bebé por el motivo que sea y lo alimenta con leche de fórmula diciendo que es tan buena como la materna, y que además, la lactancia artificial salva vidas… ¡hasta aquí he llegado! Porque sencillamente, NO es verdad (1).

Nuestro cuerpo de hembra mamífera está diseñado y preparado para parir y amamantar sin intervenciones externas. Esto es así y punto. Realmente son pocos los casos en los que se necesita que alguien intervenga e interfiera en estos procesos. Otra cosa es que no tengamos información, referencias,  apoyo y confianza suficiente.

En el caso del parto, una cesárea es necesaria en contados casos y puede salvar vidas sin duda alguna, pero insisto en que son contadas las ocasiones: ante una preeclampsia, ante una placenta previa… pero no es precisa en un parto gemelar,  ni ante una presentación de nalgas,  ni frente a un caso de oligoamnios si no se detecta sufrimiento fetal, ni siquiera ante un posibilidad de desprendimiento de retina. Por lo tanto, las mujeres deberíamos parir sin problemas y sin intervenciones externas (2).

En el caso de la lactancia materna, sucede lo mismo. La leche se produce en la cabeza antes que en las tetas, porque es el hipotálamo quien está encargado del sistema nervioso emocional. De la misma forma, son contados los casos (3) en que una madre humana no puede o no debe amamantar a sus crías,  y es con la confianza en el instinto, en una misma y en el proceso, con la ausencia de bloqueos y con el apoyo necesario como se consigue un feliz amamantamiento (4).

Pero claro, entiendo que aceptar que una tiene sus sombras, sus propios bloqueos emocionales y enfrentarse a ellos, no es tarea agradable. Supone menos implicación auto-convencerse de que no se tiene leche, de que no se ha podido amamantar, y de que la leche artificial también es buena. Otra vez ¡va a ser que NO! Porque hay casos en los que el poder de la mente y la fuerza de un gran amor incondicional se encargan de que se pueda amamantar, como por ejemplo, tras una mastectomía  o tras una cirugía mamaria,  que el cuerpo produzca leche incluso sin haber parido como en situaciones de adopción, de abuelas que relactan por sus nietos y de relactaciones tras algún tiempo después del parto (5).

Porque de nuevo, la formación y la experiencia me están demostrando que, en la gran mayoría de las veces tras un caso de parto intervenido hay una lactancia frustrada (no me gusta decir fracasada) porque en el fondo, existe un episodio de problemas personales no resueltos, alguna emoción que bloquea el fluir natural de la vida. Algún bloqueo energético se está encargando de paralizar un proceso fisiológico natural. Y voy a ser condescendiente  pensando que la propia mujer, desde su mente racional no es consciente de ello y por tanto no puede o no quiere aceptarlo.

También me entristezco cuando una mujer que sí tiene leche y ninguna patología grave le impide amamantar, es capaz de extraerla de sus tetas mediante un sacaleches y administrarla con un biberón y una tetina de silicona… y no quiere hacerlo a través de los labios de su hijo en sus pezones ¿qué es lo que se lo impide? ¿Qué está bloqueando la interactuación personal entre esa madre y su bebé? ¿Cuáles son sus miedos ocultos? Porque si hay producción de leche… lo más natural es que sea la criatura quien la extraiga. De nuevo, son contados los casos en los que el sacaleches es imprescindible…

Entiendo que no es la mejor forma de ayudar demonizando a estas madres, pero tampoco hacemos ningún favor diciéndoles que no pasa nada, que son unas campeonas y que están haciendo lo mejor. Porque NO es cierto. Desde una postura amorosa y de respeto, lo apropiado sería acompañarlas para que averigüen por qué su lactancia presenta estos problemas, acompañarlas en la búsqueda de soluciones a través de una asesora de lactancia cualificada (6) y a través del enfrentamiento a sus propios temores… si es necesario.

Desde mi postura de Doula y Asesora de Lactancia en formación, no iré diciendo a cada madre lo que ha de hacer, no es mi tarea y respetaré su decisión a pesar de que no la comparta desde mi saber y desde mi sentir.  Pero tampoco me quedaré de brazos cruzados y con la boca callada ante estas tropelías que lo único que hacen es interferir en las campañas de información a favor de la lactancia materna y en contra de la lactancia artificial. Porque lo primero es lo natural y lo segundo es la peor opción. Aunque no queramos escucharlo.









Comentarios

  1. Todos deberiamos de hablar claro, mas veces, aunque es dificil que la gente no lo entienda como un ataque muchas veces es necesario.

    Besos!!

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  2. Siempre se ha de hablar claro, María. Cada cual interpretará las cosas según su momento, si alguien se siente atacado será porque tiene motivos. No es esa mi intención, pero no soy responsable de lo que a los demás les llegue...
    Gracias por compartir tu reflexión. Besitos.

    ResponderEliminar

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