¿Compartir los juguetes?

Desconozco si el sentido de la propiedad es algo inherente al ser humano, no sé si el tener algo como propio y no permitir que los otros disfruten con lo mío, lo que llamamos “compartir” es algo que está en la naturaleza humana o es algo aprendido socialmente, ni tampoco tengo ganas, ahora,  de emprender un estudio antropológico.

Esta mañana he estado con mi nieto en el parque. El niño estaba feliz subiendo y bajando, deslizándose por el tobogán, hasta que ha llegado otro niño de su misma edad, más o menos. A partir de entonces, mi nieto ha centrado toda la atención en el artilugio que este otro niño llevaba, o mejor dicho, en el trasto que transportaba al niño. Una enorme moto (para mí espantosa) a escala de las que son para adultos, una moto de carreras de esas que se mueven solas (supongo que con algún tipo de batería…).

A partir de entonces el interés de mi niño se ha centrado en que el otro… se la dejara un ratito. Y claro, el otro que ni flores, que es mía y la disfruto yo.
Yo intentaba hacerle comprender a mi nieto, que la moto no era suya… que era del otro niño… que tenía todo su derecho… pero él, como niño de apenas 5 años, no terminaba de encajar esa “explicación” máxime cuando él es un niño acostumbrado a compartir sus cosas.

La abuela del otro crío se deshacía en explicaciones… que si nunca comparte, que si está acostumbrado a no dejar nada, que si es así porque está malito (no sé que me ha dicho de una intolerancia alimenticia…), que ella ya se lo dice a su hija, pero que el chiquillo es así, que le cuesta deshacerse de lo suyo, vaya.

Yo, poniéndome en lugar del crío, le decía a la abuela que no se preocupara, que lo dejara estar, que no lo agobiara… que al fin y al cabo la moto era suya.

Al momento nos hemos ido del parque y mi nieto, quizás sin comprender la actitud del otro, andaba cabizbajo y me preguntaba ¿por qué yaya?  Y me he dado cuenta de que, por mucho que lo intentara… él es más sabio que yo y no entraba en su concepto de las cosas esa fuerte actitud de posesión…

Ahora, busco una respuesta y todavía no lo tengo muy claro.  ¿Seguimos con la enseñanza de que comparta sus cosas y permita a otros niños disfrutar con unos bienes que al fin y al cabo sólo son materiales y pasajeros?  ¿O por el contrario, le apoyamos en la creencia de que lo que es suyo… es suyo? 

No sé, creo que tengo otro motivo para reflexionar, pero seguro que la naturaleza sabia de mi nieto, no le dará mayor importancia a lo acaecido y seguirá actuando según lo que le dicte su conciencia.  
Porque, el que sea pequeño, no quiere decir que no sepa lo que quiere… y lo que hace ¿estamos de acuerdo?


Comentarios

  1. Yo creo que lo mejor es ponerse en el lugar del niño. Si yo estuviera en la calle leyendo mi novela favorita en un banco al Sol y viniera alguien que me pidiera amablemente que se la dejara un ratito...pues le diría que no. O por ejemplo, no suelo llevar joyas, pero tampoco le dejaría una pulsera a una señora desconocida que me la pidiera.
    Esa suele ser la situación de los niños en el parque: un niño desconocido nos pide un juguete nuestro, del que estamos disfrutando tranquilamente. Pues yo, como tú, creo que el niño tiene todo el derecho a no prestarlo, es suyo, lo tiene él y él decide cuándo dejarlo.
    Otra cosa es con los amigos, porque esa misma pulsera que tengo no tendría reparo en dejársela a una amiga para una fiesta. Si por ejemplo hemos invitado a casa a unos amigos del niño, con los que disfruta y se lo pasa bien si que me parece importante invitarle a compartir sus juguetes. O cuando las cosas son "colectivas" (columpios, juguetes del cole o de una ludoteca...) Es decir, depende de la situación, pero nunca he obligado a mis hijos a compartir sus juguetes con niños desconocidos sólo porque sí.
    Lo que está claro es que sólo cuando el niño comparte desde la libertad y la seguridad de que se respeta lo suyo y no desde la imposición comparte de verdad.

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  2. yo creo que compartimos lo que podemos/queremos y como dice Carmen, según las circunstancias.
    Si me he comprado un traje o una pulsera para una boda y mi mejor amiga me lo pide porque tiene una boda una semana antes... pues estoy segura que no se lo dejaría; si me lo pide al año siguiente, no me lo pienso y se lo dejo.

    Cuando tuve este verano al niño saharaui en casa, recuerdo que le daba mil lecciones a mi hijo para que entendiera que el niño no tenía nada, que compartiera, que ahora era uno más de casa...etc. y era conflicto tras conflicto, mi hijo no se sentía apoyado ni respetado y yo no me daba cuenta hasta que fue a cogerme el ordenador y le dije "no... eso es de Regi, eso no se toca", oooosssstrassss!! en cuanto me escuché decirlo me dí cuenta de que YO NO LO COMPARTÍA TODO como pretendía que mi hijo hiciera...
    Entonces cambié, ya no exigí a mi hijo que compartiera, pero me centré en que pudiera diferenciar cómo se siente el otro cuando le dejan algo, y qué pasa cuando él no deja y cómo se siente el otro.
    Lo mismo al revés, cuando no le dejaban algo reflexionábamos cómo se sentía él, y la diferencia cuando sí que le dejaban.

    Con todo esto, creo que lo que va aprendiendo es que puede elegir, pero que todo tiene consecuencias tanto para él como para los otros, y a través de las experiencias ir aprendiendo.

    Ahora disfruto cuando, de vez en cuando, tiene un detallazo con algún amiguito y seguidamente le dice "a que estás contento porque te he dejado..." y otras veces, decide que no deja y también me gusta verle seguro, sin sentirse mal por ello.
    Creo que todo en su justa medida y siendo honestos con lo que sentimos está bien. No me gustaría que fuese un adolescente que no sabe decir que no o que se siente mal por haberlo hecho.

    El tema está en que sean capaces de sentir empatía hacia los demás y hacia ellos mismos para elegir lo mejor para todos los implicados.

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  3. Está claro que la visión de un niño nunca puede ser la misma que la de otro, influye mucho lo que en casa y lo que le dicen sus seres queridos, y desde luego no puede ser la misma que la de un adulto.
    Saber hasta qué punto es bueno o no compartir, o la capacidad tenemos las personas para distinguir que es mejor si tener nuestras cosas o tener personas con quien compartirlas, claro está que siempre es más fácil compartir con alguien que es importante para uno mismo.
    Estoy segura que tu precioso y fantástico nieto, seguirá siendo cariñoso y seguirá compartiendo sus juguetes con los demás, porque es un niño de lo más sociable que prefiere jugar acompañado por mucho que sean suyos los juguetes.


    Muchos besos!

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  4. ¡Caramba! ¡Qué lujazo de respuestas!

    Creo que cada una tenéis vuestra visión particular. Y está bien.
    Como dice María, la de un niño no es la de un adulto. Y es él quien ha de decidir según lo que ha aprendido y lo que sienta. Y la misión del adulto, respetarlo.
    ¿Fácil? A veces no lo es... para los adultos. Para los niños, desde su naturalidad, no creo que represente ningún problema: actúan desde su instinto más primario.
    Gracias por vuestras aportaciones, corazones.
    Abrazos.

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  5. Kaixo amama...
    Yo creo que en general se les pide muy fácil a los niños que compartan sus juguetes por dos razones:
    1- A nosotros nos parece que tienen un montón, y que son "sólo" juguetes. No les damos el mismo valor que les da el niño. Y no somos conscientes de ello. ¿A cuántas personas les dejarías la llave del coche para que fueran a dar una vuelta con él?
    2- Nos da miedo que nuestros hijos nunca sepan compartir sus cosas con los demás. Pero ese miedo en nuestro… no se lo tenemos por qué transmitir al niño!

    La psicopedagoga que imparte la escuela de padres a la que asisto nos comentó que cuando el niño tiene alrededor de dos años y se empieza a dar cuenta de que es un ser individual, entre otras cosas, se da cuenta de que hay cosas son suyas.
    Ella es de la opinión de que el niño primero debe ser consciente de esa posesión para posteriormente sea capaz de compartir. Pero no de compartir porque lo ha dicho “mamá/papá/la abuela/…”, o de compartir porque si no “mamá/papá/la abuela/…” se enfada, sino de compartir porque realmente le apetece hacerlo, y porque se ha dado cuenta de las cosas buenas que trae consigo el compartir. De esta manera, no compartirá porque “hay que hacerlo”, sino porque quiere.
    Ella sugiere que cada niño sepa claramente cuáles son sus cosas (incluso entre hermanos), para que si hay un conflicto por un juguete esté claro de quién es, y quién decide si lo quiere compartir en ese momento o no. En el mismo sentido, sugiere llevar siempre algún juguete del niño cuando se va a casa de otro amig@, para que si surge algún problema cada uno tenga sus juguetes y esté claro que “X es de tu amig@, y ahora no te lo quiere dejar, tal vez lo haga más tarde. Mientras tanto, ¿por qué no juegas con Y que es tuyo?”. Además, pueden intercambiarse los juguetes, y es más fácil también que compartan, que cuando es uno el que los tiene que dejar todos…
    Tal vez esté muy en el contexto de niños de 2 años… habrá que ver cómo evoluciona un niño al que se le ha dejado ser consciente de que “posee” y de que es él el que decide cuándo dejar sus cosas. Ya os diré ;-)
    Desde luego, a mi me convence mucho más que la teoría de “¡es que tiene que aprender a compartir!” y arrancarle de las manos el juguete al niño para que se lo deje al otro, dejándolo a todo llorar. En realidad con esta actitud no le estás enseñando a compartir, sino obligándole a ello.
    Es complejo, porque aunque estoy de acuerdo con esta teoría, y cuando me toca decirle a mi hijo que el juguete es de otro niño y en ese momento no se lo quiere dejar me siento muy segura, cuando me toca estar en el otro lado flaqueo más, sobre todo si el otro niñ@ es un amig@. Pero creo que soy yo la que flaqueo, por el “qué dirán”… En fin, ese es otro tema.

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  6. Kaixo, Oihane.
    Desde luego yo creo que si aprenden a compartir es para sentirse bien, a la fuerza y con lloros no se consigue nada ¡nunca!
    Yo he sido -y soy- de dar razonamientos hasta la saciedad, con el fin de que comprendan, siempre a su nivel y sin obligar a nada.
    Que cada cual sea responsable de sus cosas y quiera dejarlas o no es algo que se adquiere, progresivamente, con la edad y el aprendizaje.
    Aún así y por naturaleza, todos conocemos a personas que son incapaces de compartir, incluso de dar, nada. No sabemos cómo habrá sido su infancia...
    En fin, el tema daría para mucho (de hecho está dando) Pero sigo sin tener claro si es algo innato en la naturaleza humana... o aprendido ¡ja, ja!
    Abrazos y gracias por tu comentario.

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  7. Oihane, estoy tootalmente de acuerdo con tu planteamiento.
    Lo que está dentro de la naturaleza humana es la supervivencia, y dentro de ese instinto de supervivencia está la dimensión social de la persona, sin la que no podría sobrevivir. Y es ese instinto el que unas veces nos mueve a proteger lo nuestro y otras a compartirlo, para ser aceptados e integrados en el grupo...
    Un beso.

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