Fibromialgia



Se trata de un síndrome que se caracteriza por un dolor generalizado, en la musculatura, en las articulaciones y que conlleva una serie de trastornos añadidos que afectan al sueño, al aparato digestivo, al estado de ánimo…  pero que, a ciencia cierta, nadie sabe qué es, por qué se produce ni cómo tratarla. En las pruebas para diagnóstico, no se aprecian significados de valor, es más, los resultados salen como normales, por lo que la única forma de saber si se padece fibromialgia o no, queda a criterio del médico quien realiza un examen clínico a través de los síntomas que le facilita el paciente.  Lo curioso es que cada vez son más las personas, especialmente mujeres,  que dicen sufrirla…

Con esto no quiero negarla, ni quitar importancia a quien la padece, ni dejar de reconocer lo mal que lo pueden estar pasando. Simplemente quiero aportar mi experiencia por si a alguien le puede servir de referencia, ya que yo fui diagnosticada de fibromialgia por dos médicos distintos…

“Llevo algún tiempo con fuertes migrañas, con crisis de ansiedad y tengo que recurrir a un psiquiatra, quien tras un examen decide serenarme con un tratamiento indefinido de lorazepam que me mantendrá con una dependencia psicólogica costosa de eliminar. Pasado más de un año y habiéndome dejado por voluntad propia y definitivamente el tratamiento, comienzo otra historia…

Levantarme por la mañana tras unas horas de mal sueño en la cama, en el sofá, puede resultar una tarea penosa. Al poner los pies en el suelo, es como si mil agujas se clavaran en la planta de los pies. El cuerpo está entumecido, cuesta comenzar a moverse y hay que hacerlo lentamente. En estos momentos, me duelen hasta las palmas de las manos…

La cabeza embotada y endolorida,  la espalda habitualmente contracturada,  me urgen a comenzar el día con un cóctel de pastillas: antiiflamatorios, ansiolíticos, analgésicos, antidepresivos… y a continuar con un estado de ánimo por los suelos. Sentirme incapacitada es algo que siempre he llevado muy mal y enfrentarme a lo cotidiano en estas condiciones, me supera.

Acudo a un traumatólogo por mis dolores y comenzamos con una serie de pruebas para encontrarles sentido. TAC, resonancia magnética con contraste, tomografía por emisión de positrones (PET). Mi aparato músculo-esquelético, no muestra nada de importancia excepto una lordo-cifosis y una escoliosis, que no justifican mis continuos dolores. Finalmente, el doctor decide que tengo fibromialgia, y me administra un tratamiento químico y no sé cuántas sesiones en una clínica de rehabilitación física.

No obstante y dado a mi espíritu, decido buscar una segunda opinión y en este caso acudo a una doctora reumatóloga que me han recomendado y a quien no le comento el diagnóstico de su colega, simplemente le aporto las pruebas de laboratorio y ella realiza, de nuevo, el examen clínico con los datos que le doy y unas analíticas.  El resultado es el mismo: fibromialgia.  Y me da su propio tratamiento, antidepresivos, ansiolíticos  y analgésicos a mansalva, añadiendo baños diarios de agua caliente con sal marina.

Los días pasan y yo me siento peor, pues el bromazepan,  el diazepan… ya no recuerdo qué más, me dejan atontada, inhiben mi líbido, bajan mi autoestima…  y mis dolores persisten sin notar mejoría.
Decir que se tiene fibromialgia, inmediatamente produce lástima. Eso es algo que se percibe y que en mi caso, todavía me hunde más.

Además, convivo con una serie de transtornos gastro-intestinales  que se hacen insoportables, me siento hipocondriaca y comienzo otro calvario de médicos y pruebas. A primera vista, el diagnóstico es síndrome de colon irritable, hernia de iato, vesícula biliar perezosa… pero para confirmarlo me solicitan colonoscopia, gastroscopia… y los resultados son contundentes: no aparece NADA que demuestre patología. Ni en el estómago, ni en los intestinos, ni en ningún otro lugar de mi cuerpo. Y sigo sin entender…

En una ocasión, comentando mi malestar con una de mis hermanas y al decirle que todo mi cuerpo es un dolor, me dice que es el dolor de mi vida. Y aunque en un principio no le doy mayor significado, esas palabras resuenan dentro de mí… "el dolor de mi vida…"

Ahora puedo dar una explicación desde la distancia y la serenidad. No es que mi vida transcurrida  fuera un cúmulo de desgracias,  pero finalmente entiendo que no son las cosas que nos suceden lo que nos dejan huella, sino cómo nosotros las tomamos, cómo las vivimos,  y cómo las integramos ES lo que nos deja su impronta. Y ahí, mi vida sí había sido un dolor. 
Porque, durante años,  había sufrido in-necesariamente. Porque no había entendido nada de lo que me había pasado. Porque siempre buscaba responsables de lo que me sucedía… y todo eso, a lo largo de los años, había dejado huella en mis células, en mis fascias, en mi alma…

"Pasado cierto tiempo, decido averiguar de una vez por todas,  el por qué de esos dolores físicos. Y comienzo a bucear en mi pasado, desde bien pequeña, desde antes de nacer incluso… y es curioso que, conforme paso mis días con una psicóloga en terapia personal, mis malos-estares van desapareciendo. Siento como si fuera quitando capas, y más capas de un dolor acumulado y aparentemente sin sentido… aunque ahora sé que sí lo tuvo.

Pasan los meses, pasan los años, y mi estado de ánimo va cambiando, mi aspecto físico se ve claramente mejorado. Como nota curiosa, algunas personas me preguntan qué me he hecho en el cutis pues se me ve radiante y con más luminosidad. Mi aspecto externo es más jovial y mi mente es más abierta, mi ánimo y mi carácter se recuperan.

Empiezan a abrirse nuevos caminos, empiezan nuevas trayectorias. Las relaciones con las personas que me rodean toman aires de mayor serenidad y de más empatía, algo que hacía tiempo había olvidado… Aparecen personas en mi vida que me acompañan en este nuevo sendero, cada vez son más los seres a mi alrededor que vibran en mi misma frecuencia…

Dejo de mostrar interés en cosas que no me aportan nada, dejo de ver tele-basura y las noticias negativas que se empeñan en transmitir a toda hora. Combino la terapia personal con la relajación, con las clases de yoga comenzadas bastantes años atrás, con mis paseos por la montaña, cambio la tendencia de mis lecturas, realizo formaciones, me involucro en actividades altruistas, he recuperado la práctica del tai-chi...  
He acudido, cuando ha sido necesario,  a la acupuntura, la  kinesiología,  las Flores de Bach,  al masaje Ayurveda, a laterapia craneo-sacral... y desconozco si es debido a los "efectos placebo" de las terapias alternativas, o al poder de mi mente... pero cada vez tengo más fuerza, cada vez me siento más vital, me siento recuperada y mejor que nunca”

Esta es mi experiencia, es lo que he vivido, lo que he aprendido y nadie lo puede negar. Cada cual es portador de su propia historia y la conforma según sus actos, responsables o no.  Desde la ausencia de consciencia nos dejamos llevar por lo que sabemos, por lo que buenamente hemos aprendido y en cada ocasión pedimos lo que necesitamos, aún a costa de nuestra propia salud. Y está bien, las cosas son como son. Pero que podemos cambiar y curar nuestra propia “fibromialgia”, es algo de lo que también estoy convencida.

Transmutar el dolor en bienestar… he comprobado que se puede hacer desde la voluntad de cambio, con el apoyo y con las herramientas adecuadas, con auto-confianza y desde la auto-estima.
En mi caso, ha sido este síndrome neuro-muscular junto a los del sistema digestivo, pero cada organismo tiene su propia manera de manifestar un desacuerdo, un desequilibrio, un mal-estar que, si no es escuchado y sanado, terminará por acarrear una enfermedad física o mental, y tangible.

A día de hoy, NO tengo ningún dolor de los que sufría y a pesar de haber transcurrido los años, estoy mucho más activa,  más fuerte y más en forma. Doy gracias por los “avisos” que mi cuerpo me envió y que, por fin, supe escuchar. A día de hoy, soy una mujer más mayor pero renovada por dentro y por fuera.


Comentarios

  1. Hace poco escribí en otro blog que las experiencias, los sentimientos, las intuiciones...de cada uno no son discutibles. Son, y punto. Y que querer explicar o interpretar las cosas desde una sola dimensión, ya sea la racional, la espiritual, la afectiva...es absurdo. No estamos hechos a fragmentos, somos un todo.
    Gracias por compartir tu experiencia. Abrazos.

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  2. Tú lo has dicho. Somos un todo. Y no tiene sentido discutir y menos cuando se trata de experiencias propias.
    Siempre es así, cada cual tiene una percepción de la vida.
    Quien tenga ojos para ver... que vea.
    Abrazos a ti, por estar y comprender.

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  3. A mi me parece interesante conocerlas...puede que sirvan o no, pero es un camino que creo que hace más bien prestarle atención que desecharlo como tontería.
    A lo mejor tu camino y experiencia sirve a otras personas si probaran, o a lo mejor sólo les sirve un poco o a lo mejor nada de nada, quién sabe... Lo importante es (en mi opinión) conocerlas y luego escoger.

    besicos.

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  4. La experiencia se adquiere con la vivencia, pero si hay algo que encienda una lucecita a otras personas, estará bien.
    Son bastantes las mujeres -de mi edad y más jóvenes- que se estancan en su fibromialgia y no ven más.
    No es mi intención salvar a nadie, ¡faltaría más! pero quizás sí que estas palabras pueden servir de faro en la tormenta...
    Besets, perla del Mediterráneo.

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  5. Tan sólo...... mi reconocimiento , a un camino crecimiento y superación personal, en el que la apertura a la vida y al amor cada vez con más mayúsculas se hace presente, hacia los demás y hacia tí misma.y me alegra poderlo compartir y decir que es una lección de vida desde la valentía y el querer descubrir, aunque sea a veces doloroso verlo en el camino , pero HOY más reconfortante y sano que hace unos años ,donde "el dolor" tapaba la luz.
    Gracias por tu compartir, ser y estar en éste camino de descurir-ES.
    Con amor Cristina

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    1. Gracias Hermana, porque has sido testigo y confidente en este caminar. Porque tus palabras -aquel día- abrieron la vía hacia la búsqueda. Por tu apoyo incondicional... por estar, por TODO.
      Te quiero...

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  6. Tengo una amiga a la que le han diagnosticado fibromialgia. Coincide que está pasando por una etapa personal bastante complicada. Espero que tu artículo, cuyo enlace le he pasado, le sirve de ayuda para encontrar su propio camino hacia la recuperación.
    Un besazo.

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  7. Ojalá así sea, Carolina. Si tan solo a una persona le ha servido para despertar de su letargo, habrá valido la pena desnudarme en público.
    Seas bienvenida a este espacio.
    Un abrazo.

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  8. Conozco dos personas que llevan tiempo en esta situación. Y se les puede ayudar entendiendo cada momento en el que se encuentran. Pues pasan de un estado a otro de ánimo, en un espacio corto de tiempo.
    La palabra clave es comprensión, ánimos y que no todo acaba ahí, porque todos llevamos pesos de dolor, de formas diferentes.
    Aprendamos de todo lo que nos ocurre.
    M.luz

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    1. Aprendamos de lo que nos ocurre y tomemos las riendas de nuestra vida.
      Gracias por tu visita.

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  9. Querida Concha, he estado ausente durante un tiempo por falta de éste y por dejadez...
    Pero vuelvo a leerte y descubro en esta desnudez de tu persona, cuanta similitud hay en ella con mi experiencia personal. Yo tenía mi propio dolor de vida y acabé muriendo y hundida hasta que una luz entró en mí y me ayudó a eliminar ese dolor físico y mental que me recorría.
    Gracias como siempre por estar ahí.
    Un abrazo

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    1. Pues mucho ánimo Canica, lo peor ha pasado. Que ahora, desde la Luz, puedas caminar sin "dolor".
      Creo que para renacer hay que morir, para poder flotar... hay que tocar fondo, muy hondo.
      Cada cual desde su experiencia es lo que tiene que vivir y aprender, de lo contrario... las señales de alarma se vuelven a activar.
      Gracias a ti por compartir (también).
      Un beso.

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