No salía al monte a caminar desde este verano y me
hacía mucha falta. Mi cuerpo y mi espíritu clamaban por ello.
Este domingo, Ardillas Club de Senderismo tiene programadas dos salidas. Una de ellas la coordinará Marido, pero yo me voy a la
otra. La ruta a recorrer me resulta más
atractiva… y más fácil, habida cuenta el tiempo de descanso que llevaba mi
cuerpo serrano.
Así, salimos hacia el Parque Natural de la Sierra
de Espadán, en la provincia de
Castellón. El recorrido va a transcurrir entre bosques, lo que siempre me
reconecta…
El autobús nos deja en la Fuentes de Ayódar, desde
donde partimos con un día fresco pero sin lluvia. El ambiente es agradable y al
poco, comienzo a quitarme ropa. Es una gozada caminar con manga corta todavía a
pesar del descenso de las temperaturas.
El camino culebrea por el margen de un río
que baja muy lleno de agua a causa de las últimas tormentas y que nos muestra
una pozas llenas hasta los bordes y preciosas para un chapuzón… ¡en verano!


Desde aquí, tomaremos el GR-36 indicado con marcas blancas y rojas hasta llegar a un collado. El paisaje es impresionante, grandes riscos que sobresalen de entre los bosques de pinos, encinas, roble mediterráneo y algún que otro alcornoque.
Al mismo tiempo, los olores penetran por mi nariz
haciendo potenciar esa mágica sensación: el romero todavía en flor, la ruda
silvestre, el olor a humedad, a tierra mojada…
Tras un continuo sube y baja, seguimos caminando
hasta otro collado y desde aquí, por una senda empedrada descendemos hasta una
zona recreativa con bancos, mesas y una fuente. Pero ahora sí que el tiempo
amenaza lluvia y decidimos continuar hasta Villamalur, donde nos espera el
autobús y donde nos podremos refugiar en algún bar del pueblo si llega el caso.
Durante la comida, no nos faltan motivos para charlas
y risas, para comentar y para compartir lo ocurrido desde la última vez que nos
vimos, con todos y cada uno de los compañeros senderistas.
Y el momento de regresar viene marcado por la hora
y por el chaparrón que comienza a caer. Así es que subimos al autobús y
emprendemos el regreso a Valencia.

A pesar de dolerme un poco las piernas, los pies, las cervicales, (hoy llevaba la mochila muy cargada con ropa “por si acaso…”) a pesar de las posibles agujetas que mañana me recordarán que no he de tardar tanto en salir de nuevo, estoy contenta. Estoy feliz porque sé que puedo hacerlo, que para esto, como para otras muchas cosas, no hay edad ni condición.
Y por eso, finalizo este día dando Gracias a la
Vida.
Amos, que si hago yo ese recorrido termino en urgencias... no se puede negar que estás en buena forma. Yo los fines de semana sólo sueño con libros, sofás y charlas tranquilas...
ResponderEliminarAbrazos, "anduriña".
No creas, preciosa, el cuerpo se acostumbra a todo, si bien es cierto que, cuando menos hago menos fuerzas tengo (físicamente hablando, claro).
EliminarCuando quieras te vienes pa'cá y nos damos una vuelta por el monte.
Besos.
Bonita ruta, envidia me das. A ver si encuentro compas para salir por Madrid que los bosques me llaman. Buen día desde Castilla.
ResponderEliminarRutas bonitas hay en cualquier lugar, es cuestión de informarse y caminarlas con ojos serenos y mirada amorosa.
ResponderEliminarTe animo a que busques algún club de senderismo por tu zona castellana, es la manera con más garantía de salir al monte.
Gracias por mostrarte.
Un abrazo.