Maravilla de la Vida: concebir un bebé




Seguramente conoceremos a alguna mujer que sin tener un problema físico real y tangible le esté costando quedarse embarazada e incluso llevar un embarazo a término. Mujeres que sufren una pérdida tras otra y que, tras infinitas revisiones y exámenes deciden acudir a una fecundación con ayuda.

Este es un caso que he conocido personalmente.  Voy a relatarlo -cambiando algún dato y con el permiso de la protagonista-  por si despierta alguna voz de alarma, por si alguna conciencia puede verse reflejada.

Ella es mi Amiga a pesar de que no nos vemos a menudo, a pesar de que nuestra relación  ahora es telefónica y a través de la red principalmente, pues hay entre nosotras casi 200 km de distancia.

Es madre de un niño de cuatro años y desde que él chiquillo tenía dos, quiso volver a ser mamá otra vez.  Pero no había podido ser... hasta ahora.  En este tiempo ha tenido tres abortos, con el consiguiente desgarro, con el dolor que cada vez le producía ver como un nuevo ser no se quedaba en su vientre para ser parido y vivir.

Una mañana, a poco de su última pérdida, desperté con una extraña sensación.  No sabía si había sido un sueño o de qué otra forma podía haberse instalado aquella sensación en mí. Sentía que mi Amiga, por algún motivo que yo desconocía, abortaba a los bebés que habían decidido ser niñas.  Es como si ella, en lo más profundo de su alma no quisiera tener una hija…

La llamé por teléfono y se lo dije, con toda la claridad de fui capaz en ese momento.  Le dije que era casi una certeza… que era como si alguien me lo hubiera confiado… y le pregunté si tenía algún rechazo oculto hacia las niñas, hacia el hecho concreto de tener ella una hija.

Guardó silencio y me dijo que SÍ. Que nunca había deseado tener una hija por un miedo muy profundo, por algo que sentía ancestral y que, de alguna forma, estaba  muy presente en ella.
Tenía un miedo atroz a tener una hija y que fuera violada.  Y remontándose atrás me confió que una abuela suya… lo había sido y que eso era algo que la aterraba. Y que en el fondo de su alma, ella era consciente de ese rechazo.

Estuvimos hablando un rato y le dije que, sería importante que hiciera un trabajo personal y profundo, con el fin de alejar de ella ese miedo cerval y que si de nuevo, el alma de una niña accedía a su cuerpo pudiera ser aceptada con todo su amor.

Tras reconocer ese miedo y ponerle palabras, me dijo que su marido también era sabedor de ello y que, de alguna forma, era cómplice en este “rechazo”.  Decidió que harían un trabajo conjunto, reconociendo a esa abuela y enviándole el amor que le había negado. Aceptarían a una hija, si es que llegaba ese momento, e iba a tener todo su apoyo, todo su amor para seguir adelante y la albergaría en su vientre, y la pariría de la mejor forma.

Aún no había pasado tres meses, su silencio me hizo sospechar… de nuevo intuí su miedo.  Un comentario suyo a través de facebook confirmó esa intuición mía.  La llamé preguntándole…  y me dijo que estaba, de nuevo, muy asustada… tenía un retraso y sospechaba de un embarazo de siete semanas.   Pero me dijo que ya no rechazaría a una niña, me confesó que junto a su marido había hecho un ejercicio de aceptación lo que, en estos momentos,  los mantenía confiados. Aún así, necesitaba la confirmación de que todo estaba bien…  y a las dos semanas me llamó para decirme que el latido del corazoncito era perfecto y que el feto se veía en condiciones normales.

En estos momentos le queda poco para parir a su hijo.  Está radiante de alegría, está feliz junto a su marido y a su hijo de casi cinco años.
Tendrá un parto natural respetado, en la intimidad, junto a sus seres más queridos… y me gustaría estar con ella, pero sé que no es posible.

Y yo, de nuevo,  me encuentro exultante por las maravillas que la propia Vida nos ofrece. Poder VER, poder ENTENDER que hay algo más allá de nuestro cuerpo físico, ACEPTAR que no sólo es lo que vemos o lo que la medicina nos cuenta. SABER  que en la mayoría de estas ocasiones, casi TODO está en nuestras manos…



Comentarios

  1. Laura Fabra Perales18 de enero de 2013, 10:43

    Concha, me sigue impresionando el nivel de conexión que tienes con nosotras, como dices tú: TUS CHICAS y que lo utilices de forma tan acertada, aunque discreta. Eres (y por tanto somos) afortunada de mediar entre el Universo y la mamá, para prestar atención a las señales que por miedo no queremos ver y tú desde la objetiva distancia sí puedes percibir y hacernos conscientes.
    Mucha luz para la ancestra de esta historia y mucha fuerza positiva para la niña que va a nacer, para la mamá que también va a nacer y para toda la familia que va a crecer. Enhorabuena por el trabajo de conciencia y aceptación.

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    1. Bueno Laura, creo necesario compartir experiencias porque seguro a más de una persona le sirve para VER.
      Esta amiga finalmente tendrá a su niñO, pero estaba preparada de igual forma para acoger a una nena. Eso es lo importante, SANAR, sea cual sea la herida.
      Y "afortunada" soy yo también por encontrar en mi camino a estas mujeres que me enseñan tanto. Mujeres como tú, cielo.
      Con Amor.

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  2. Concha!
    Gracias por compartir esta historia tan preciosa. Qué te voy a contar yo? He aprendido que la clave está en aceptar y dejar fluir.
    Salí de la rueda del hámster y un nuevo ser ha llegado a nuestra casa!
    Besos
    Alicia

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    1. Tu historia también es preciosa, querida Alicia. Te invito a que la compartas pues en ti también se ha producido un milagro.
      Cuando has aceptado, cuando tu herida ha sanado, cuando ha fluído la comprensión... la Vida de nuevo crece en tu vientre de mujer.
      Un amoroso abrazo y gracias por pasarte por aquí.

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  3. impresionante

    me resulta extraño (en el sentido de extraordinario en su acepción más positiva) y bueno, que quiero ser de mayor como tú, y aprender y aceptar y dejar fluir

    Sigue compartiendo, por favor, no pares

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    1. No es éste el único caso que he conocido de primera mano, querida Esther. Las circunstancias distintas, pero con causa y origen similares. Y sí, cuando todo fluye el milagro ocurre... si ha de ocurrir.
      Y mientras a una sola persona le interese lo que comparto, lo seguiré haciendo.
      Gracies, perla meua.

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  4. Que historia tan bonita Concha¡, Cuanta fuerza nos roba el miedo,verdad?.Cuantos más miedos afrontemos ,más poder recuperamos.Gracias Concha por compartir tus experiencias.Un abrazo de amor,(como tu dices).

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    1. Si, cielo, aunque tiene su razón de ser, el miedo nos paraliza en demasiadas ocasiones.
      Un abrazo, Amiga.

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