El vello púbico

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Copio este artículo porque me parece realmente significativo.  Y porque estoy de acuerdo con lo que dice, claro.  Cuando en el cuerpo hay vello, es por y para algo.  La Naturaleza es mucho más sabia que las empresas de estética y sus desafortunados intereses comerciales. 
Lo triste: los estúpidos comentarios de algunos hombres. No vale la pena leerlos.


Brenda llegó un poco alterada a mi casa. Venía de una cita amorosa y necesitaba desahogarse: "Acabo de vivir una de las experiencias más humillantes de mi vida gracias a Jorge, el hombre con el que estoy, o mejor dicho, con el que estaba saliendo. Estoy furiosa". Resulta que después de varias citas con el susodicho, finalmente pasaron al plano sexual, "y ahí se encargó de hacerme sentir la mujer más indeseable del mundo. Seguramente ha visto tanto porno y tan malo, que piensa que todas las mujeres deberíamos tener el pubis completamente depilado. No sé qué les pasa, pero alguien debería explicarles que además de ser un trámite engorroso, es innecesario y hasta nocivo para nuestra salud", concluyó Brenda.

Y aquí nos encontramos una vez más, discutiendo el tema de la depilación. Aunque lo hemos tocado de manera general, creo que Brenda tiene mucha razón. Hace falta hablar seriamente de la depilación del área genital, no sólo por sus implicaciones en la autoestima sino por las consecuencias negativas que tiene para nuestra salud sexual. Y cuando digo nuestra me refiero a hombres y mujeres.

De muchas formas se ha patologizado la sexualidad femenina. Continuamente nos hacen pensar que los olores, el aspecto y los flujos de nuestro cuerpo son "sucios". Basta mirar los comerciales de tampones, compresas y productos de "higiene femenina". ¿Por qué quieren aromatizarnos?¿Por qué insisten en decirnos que los genitales o los flujos de una mujer deberían oler a flores silvestres? ¿Qué hay de malo en los olores o las texturas de nuestro cuerpo?Señoras y señores, no hay nada vergonzoso ni sucio ni desagradable con nuestro cuerpo. Esta tendencia a "perfumar" e "higienizar" nuestra sexualidad es consecuencia de un largo proceso que se inició hace muchos siglos, sólo que ahora la industria se ha adueñado del discurso y lo ha retorcido de tal forma que lo "limpio" y lo "natural" no tienen que ver con una cuestión de salud, sino con una imagen de lo deseable.

La idea dominante de lo deseable, al menos en términos de piel, es ser lampiño. Esculturas, ilustraciones, fotografías e imágenes en la pantalla nos muestran cuerpos femeninos cuyo único rastro piloso tolerable está en las pestañas, las cejas y la cabellera. Como si el resto de cuerpo no tuviese poros, como si la ausencia de pelos fuese no sólo un signo indiscutible de belleza, sino también un indicador de "superioridad" evolutiva, racial, social y hasta sexual.

Me encantaría estar equivocada, pero últimamente el "gusto" masculino se inclina por el depilado total, bajando por el ombligo y hasta llegar a la espalda baja. Buena parte de la responsabilidad la tienen las películas pornográficas y las revistas, cuyas imágenes de mujeres barbificadas (de Barbie) y hombres kenificados (de Ken), moldean las preferencias del público.

Lo que más me llama la atención es que muchas mujeres —quizás en una situación similar a la que vivió mi amiga Brenda— han cedido a la presión y consideran indispensable depilarse completamente, en un intento por lucir "limpias" o "deseables", ya sea ante los ojos de su pareja o ante sí mismas. Recurren a navajas, depiladoras eléctricas, cremas, pinzas, cera o electrólisis. Pero (incluso tras la depilación láser) el vello vuelve a crecer y en el proceso, la piel sufre las consecuencias.

En un artículo recientemente publicado, la Dra. Emily Gibson explica por qué se debe terminar esta guerra contra el vello púbico. Puesto que la piel del pubis es muy delicada, se irrita con facilidad y los folículos se inflaman, dejando heridas microscópicas. Cuando la irritación se combina con la humedad y el calor natural del área genital, la herida se convierte en un caldo de cultivo para gérmenes y bacterias, como el estreptococo y el estafilococo dorado (cuya mutación más reciente resiste a la meticilina). Cuando las bacterias provocan abscesos, se requiere hacer una incisión para drenar la infección, lo que aumenta las probabilidades de dejar cicatrices. Por otra parte, cuando los vellos en crecimiento se encarnan, provocan infecciones cutáneas que también pueden transmitirse a la pareja.

El vello púbico está ahí por razones fundamentales de salud y protección. No sólo nos amortigua contra la fricción, también nos protege de los cambios de temperatura y humedad. Depilarse el pubis y los genitales nos hace más vulnerables a infecciones, debido a que las heridas microscópicas suelen estar expuestas a virus o bacterias transportados en las manos, la boca y los mismos genitales.
Para no pagar por la irresponsabilidad de la industria, lo mejor es tomar decisiones bien informadas.  Se lo dije a mi amiga Brenda y aquí lo repito: no tenemos que soportar los prejuicios de quienes asumen irreflexivamente el modelo dominante de lo "deseable"; si al señor le molestan los pelos, el problema es de él. Como señala la Dra. Gibson, "el vello púbico tiene una función que cumplir, así que paren de rasurarlo y déjenlo en paz".
  

Comentarios

  1. Laura Fabra Perales15 de marzo de 2013, 14:38

    Muy bueno...ahora que está tan de moda lo de la depilación láser ¡¡¡

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    Respuestas
    1. Yo creo que el artículo no tiene desperdicio... por eso lo he compartido.
      Me gusta que te guste, Laura.
      Muuuuuaaaks.

      Eliminar

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