Trabajar de lo que a un@ le gusta puede provocar envidias.




Los tiempos de “crisis” hacen que las personas agudicen su ingenio para sobrevivirlos. Estamos oyendo hablar de los emprendedores, de jóvenes –o no tanto- que construyen y dirigen sus propias empresas casi siempre unipersonales o, en todo caso, contratando a dos o tres empleados.

Algunas llevan tras sí una carrera universitaria, otras vienen de formaciones profesionales.  Y muchas han surgido tras haber convertido una afición, algo que se saber hacer bien… en un oficio, en una profesión.

Me viene a la mente ahora el caso de Paqui, quien tras haber realizado sus estudios de topografía y no haber encontrado trabajo en dos años, ha convertido su afición en su trabajo: ha montado una escuela de patinaje. Y cobra por enseñar a patinar.

También recuerdo a Lola, quien aprendió a tejer cuando era casi una niña y ahora, habiendo terminado biología y sin posibilidades de ejercer en ello, ha abierto una tiendecita donde enseña a hacer punto de media. Y cobra por ello.

Lourdes hizo un ciclo superior de gestión de empresas pero su afición era hacer patchwork.  En vista de que el tiempo pasa y no consigue trabajo en un despacho, junto a su madre ha montado un taller para enseñar a confeccionar colchas o cualquier otra pieza que se pueda llevar a cabo con estos espectaculares puzles. Y cobra por ello.

Sofía ha estado haciendo yoga desde pequeña, y cuando la despidieron de su empresa, realizó la formación para ser profesora. A día de hoy, tiene un pequeño grupo al que imparte Hata-yoga.  Y cobra por ello.

Estos son ejemplos de emprendedoras que al margen de su profesión se han buscado la vida y como digo bien claro, cobran de ello porque de esta forma sobreviven.

Pero hay profesionales que teniendo su trabajo habitual, también llevan a cabo otras actividades que les reportan beneficios, aunque sean mínimos. Algo que personalmente considero bien digno.

Y ahora se me ocurren personas relacionadas con la crianza. Personas con conocimientos,  prestigio y  carisma. Grandes profesionales y gurús de la lactancia quienes, además de ser excelentes pediatras, andan por todo el territorio dando charlas, conferencias, formaciones sobre lactancia materna, en este caso. Y cobran por ello.

O psicólogas que, además de tener sus gabinetes y publicar sus libros, también invierten su tiempo dando conferencias, charlas y formaciones allá donde las solicitan. Y por cobran por ello.

O matronas que además de su trabajo en centros de salud, organizan grupos de preparación al parto, de apoyo a la lactancia, de recuperación del suelo pélvico…  Y cobran por ello.

Pero este en este país nuestro, además de abundar la picaresca abunda la envidia. Y hay personas que no ven con buenos ojos lo que otras hacen… quizás porque ellas no están capacitadas para hacerlo, quizás porque es muy fácil juzgar y criticar sin saber, quizás por puros celos…

Y la verdad es que da bastante pena que dentro de un mundo llamado supuestamente de crianza respetuosa, se siga considerando un rival a “la otra”.

Cuando unas mujeres que han dedicado años, horas de su vida a ejercer un voluntariado y luego tras una exhaustiva preparación invirtiendo tiempo y dinero, se profesionalizan, parece que se quedan permanentemente en el ojo de mira de algunas de esas “compañeras”.

Y es que es muy triste enterarse de que alguien considera ruin lo que hacen otras compañeras que hoy sobrevivan gracias a lo que han convertido en su trabajo.

Y mira por donde que esto es lo que yo considero ruin la crítica, la envidia, las malas palabras y el desprestigio, la falta de solidaridad, la falta de comprensión y de empatía

Cierto que cada vez hay más voluntarias, cierto que cada vez hay más formación, cierto que cada vez hay más grupos de apoyo y cierto es que considero todo esto necesario, que me parece magnífico el apoyo desde el voluntariado (yo misma lo soy) y que me parece de un gran valor todo el apoyo que se está dando de madre a madre…

Pero hay situaciones en las que se escapan problemas, hay madres que no pueden acudir a talleres o a grupos. Hay madres que, simplemente, prefieren pagar por una atención y un seguimiento personalizado, y… ¿cuál es el problema?

Me parece muy fuerte, muy desagradable, muy penoso que se califique de ruin a este trabajo y todas a estas personas que lo están realizando.

Con lo fácil que es la vida cuando una persona hace lo que considera que debe de hacer sin mirar a los demás, sin pre-ocuparse por los otros de esta forma, sin sentir celos “profesionales”… sin criticar, ni juzgar, ni mancillar…


Con Amor.




Comentarios

  1. A mi me parece un trabajo FANTÁSTICO y el resultado más aún. Afortunadamente hay más personas agradecidas de vuestra labor que de las otras, esas otras que dicho sea de paso pena me dan, antes de permitirse juzgar tan duramente debían preguntarse quien les está obligando a ellos a "comprar ese servicio". Con lo fácil que es, si quieres compras y sino no compras. Ni caso, ya me hubiese gustado contratar una doula con mi primer hijo, mi madre falleció siendo muy joven y eché en falta consejo experto como no lo sabe nadie... Ánimo que eres, sois, muy grandes!

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  2. Ay Concha, y a mí que me parecen valientes y loables todos estos casos (y otros ejemplos)
    Habrá gente que critique y envidie, pero seguro que hay mucha más gente agradecida, vamos a intentar fijarnos en esto (uy qué zen ando hoy!!)

    Y oye, qué gustosa hubiera pagado yo, no te digo más, así que ladran Sancho, señal que cabalgamos
    y eso, a cabalgar (y vivir)

    con más amor ;)

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  3. No es conmigo con quien se ha metido y aunque lo hubieran hecho, yo estoy más curtida además de que, con la edad una aprende a que no le afecten las cosas, o al menos ciertas cosas...
    Se meten con una persona de mi familia que trabaja PROFESIONAL Y LEGALMENTE dando servicio a madres con problemas de lactancia. Y cobra por ello.
    Algunas mal llamadas "compañeras asesoras" no lo ven bien, y a la mínima aprovechan para enviar un ataque. Ahora ha sido alguien de fuera de Valencia, parece que siempre hay quien está dispuesta a echar piedras...
    Y ciertamente me duele. Porque como he comentado en mi facebook, en vez de tejer una urdimbre estamos poniéndonos las zancadillas. Y así no llegaremos muy lejos.
    Gracias por vuestras palabras de apoyo.
    Abrazos.

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  4. Sois unas pioneras, Concha, y hasta que lo que hacéis se considere como una profesión, que es lo que es, tendréis que aguantar eso (desgraciadamente). A nadie le extraña que un médico, un maestro o un psicólogo cobre, aunque haya voluntariados y ONGS que se dedican a la educación o a la medicina...vosotras estáis empezando y tenéis la difícil (y hermosa) tarea de abrir el camino a las que vienen detrás...
    Un abrazo y mucho ánimo.

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    Respuestas
    1. Gracias cielo, es lo de siempre... la intolerancia y la falta de respeto hacia el prójimo.

      Un fuerte abrazo.

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