Soy DOULA. Respondiendo a preguntas.



Me preguntaba mi farmacéutica el otro día ¿Oye, aún sigues con lo tuyo? ¿Y de eso puedes vivir? ¿Y haces muchos?  Y conforme ella preguntaba, yo le iba respondiendo de la forma más clara y concisa posible. Finalmente, la mujer dijo “la verdad es una pena que no se os conozca más, que no se sepa lo que hacéis porque pienso que es algo tan bonito y tan importante para las mujeres…”

Y me quedé pensando lo que me dijo. Porque sigue siendo cierto que se desconoce el trabajo de una Doula.

Intentaré reproducir las respuestas que di a sus preguntas porque si ella, una mujer de 50 años más o menos lo tuvo claro, cualquier otra persona que quiera entender, también puede hacerlo…

Le dije que por supuesto que seguía en “lo mío”. Que ser Doula ya estaba integrado en mi ser y que formaba parte de mi manera de vivir. Que además en estos momentos, participo en un grupo de mujeres Doulas de todas España que estamos trabajando para conseguir un reconocimiento a nuestro trabajo y la integración del mismo en nuestra sociedad.

Siendo muy sincera con ella, le dije que de “esto” NO se puede vivir, que por suerte yo vivo gracias a la jubilación de mi marido ya que no tengo suficientes años cotizados para tener la mía propia. Pero que hacer acompañamientos a mujeres en proceso de maternidad, apenas me alcanza para asistir a cursos y formaciones que considero importantes como actualización y reciclaje propio.

Cuando me preguntó si yo hacía muchos acompañamientos, le respondí que mi finalidad no era hacer muchos, sino los que hiciera, hacerlos bien. Y que si alguna mujer se formaba como Doula creyendo que de esto podía hacer negocio, estaba muy equivocada pues yo, considerándome afortunada, hacía más de cinco meses que había terminado con el último.

Dado que nos conocemos muchos años y que siempre hemos conectado bien, y que además la farmacia estaba vacía de clientela, continúo preguntando…

Se interesó por saber de qué forma se establece una relación entre una mujer que busca acompañamiento y una Doula.  Le dije que suponía que cada una lo haría a su modo, pero que yo tenía una primera entrevista con la madre para ver cuáles eran sus necesidades y ver qué le podía ofrecer yo. Si, además, había buena conexión entre nosotras y si, finalmente, había un acuerdo económico…

Le insistí en la importancia de dejar los temas bien claros para que luego no hubiera confusiones. Cuestiones como que yo, como Doula, no iba a intentar cambiar sus decisiones, ni iba a decirle lo que debía hacer o no. Que mi presencia iba a ser respetuosa con sus pensamientos y que si algo no estaba en mi línea, me reservaba el derecho a decirle que no continuaba con el acompañamiento. También le comenté la importancia de dejar muy claro que yo no soy terapeuta de nada, ni realizo sanaciones, ni actúo fuera de lo que se considera información, escucha, presencia y acompañamiento. Que si en algún momento intuyera algo que no fuera de mi incumbencia, se lo haría saber de la mejor forma con el fin de que fuera ella quien tomara sus decisiones…

Se quedó sorprendida  Amparo (así se llama) al decirle esto, pues ella tenía entendido que la Doula era algo así como una “salvadora de mujeres”. No puede evitar reírme, y decirle que no anda desencaminada porque,  tristemente,  algunas Doulas sí creen que lo son… pero vaya, yo seguí informándola sobre lo que yo creo y por tanto, lo que yo hago.

Y teniendo ella una formación sanitaria, llegamos al temido punto de la intromisión… y me preguntó qué tal me llevaba con las matronas. Con la misma confianza, le respondí que yo, personalmente, me llevaba bien.

Tuvimos que parar la conversación porque pareció que se había abierto el semáforo y entraron varios clientes al mismo tiempo. Una vez despachados, continuamos nuestra conversación…

Le comenté que, desde mi punto de vista, algunas matronas tienen unos miedos carentes de fundamento ya que las “buenas” Doulas nunca realizamos actuaciones de índole sanitaria. Que había una gran diferencia a tener en cuenta y es que la matrona ES la persona cualificada para atender los partos normales.  Y la Doula es la persona preparada para acompañar EMOCIONALMENTE a la mujer de forma contínua y permanente, algo que una matrona –salvo sea un parto domiciliario- no puede realizar debido a cómo está estructurada la sanidad, tanto a nivel de atención primaria como en los hospitales, con sus horarios rígidos, con sus turnos estresantes, con su falta de personal y apoyo, con las presiones que les vienen desde “arriba”…

Amparo me escuchaba atentamente, se mostraba emocionada pues es una mujer muy empática. Finalmente y tras casi una hora charlando, me dijo que si todas las Doulas hacían lo que yo le había comentado y eran como yo manifestaba, ella consideraba que debíamos de ser escuchadas y que deberíamos de obtener un reconocimiento de tipo oficial a través de una formación homologada.  Y que, por supuesto, cuando se encontrara con una mujer embarazada le hablaría de nuestro colectivo…
Quedé en llevarle a la farmacia los trípticos que tenemos de Al Caliu, la Asociación de Doulas de la Comunidad Valenciana a la que pertenezco.

Y volví a casa con una mezcla de sensaciones… Satisfecha porque estaba segura de que había transmitido mi emoción y mi sentir con la mayor claridad posible.  Triste porque la farmacéutica me mostró el gran desconocimiento y los errores de concepto que algunas de las pocas personas que nos conocen tienen al respecto. Y esperanzada, porque así… poco a poco, boca a boca, desde la sinceridad, la humildad, y el amor a esta profesión es como vamos a conseguir que se nos conozca y se nos respete.
Y especialmente que se pueda distinguir entre una Doula vocacional con las ideas bien claras de cuál es su lugar y  las que actúan de otras formas, utilizando esta palabra para venderse en nombre de muchas cosas pero que difieren del auténtico y sencillo espíritu de la Doula.





Comentarios

  1. Hola, he leído este post y me pregunto qué significa " algo no estaba en mi línea, me reservaba el derecho a decirle que no continuaba con el acompañamiento". Creo que es importante una aclaración por si ese "algo" indefinido está en la línea de la pareja o la madre que necesita contratar tus servicios de acompañamiento y evitar así, el bochorno que puede suponer a una recién parida que una doula rechace atenderte una vez que se ha contratado la asistencia. ¿No crees que puede condicionar a una mujer a comportarse de otro modo o a no actuar con naturalidad o sentirse contenida en tu presencia?¡Supongo que debe ser un gran privilegio ser acompañada por una profesional como tu! Muchas gracias.

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    1. Hola Tania, te respondo y pido disculpas porque quizás no me he expresado bien.

      Cuando me refiero a no continuar un acompañamiento si algo no está en mi línea, quiero decir si hubieran unas diferencias de criterio evidentes que dificultara el camino emprendido juntas. Y quizás sería no comenzar, antes que dejarlo a medias, pero intentaré poner un ejemplo.

      Si acompañando a una madre en su posparto yo viera que deja al bebé llorar, lo primero le facilitaría información al respecto. Información fiable, por supuesto. La invitaría a la reflexión, o comentaríamos juntas el tema... si aún así ella insistiera en no acunar a su bebé, en no cogerlo en brazos, en dejarlo llorar... yo no podría estar con ella porque es algo que no resisto, sobretodo sabiendo lo perjudicial que es a nivel psico emocional. Yo soy coherente con mi sentir y no puedo engañar, no sé fingir ni va conmigo. Quizás le diría que terminamos el acompañamiento y que es posible que encuentre a otra que lo haga mejor que yo en este tema.

      De todas formas, en la primera entrevista ya podemos ver si congeniamos o no, si estamos en la misma línea de pensamiento, por lo que esa situación no se me ha dado nunca. Porque te aseguro que tal y como me muestro, no condiciono a nadie, todo lo contrario... las mujeres se sienten libres al poder manifestarse como son.

      Espero haber aclarado el concepto, no me gustaría que nadie pensara que la voy a dejar en la estacada. ¡Nada más lejos de mi intención!

      Gracias por haber escrito y especialmente por permitirme aclarar este punto. Vuelve cuando quieras.

      Un abrazo.

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  2. Gracias Concha! Así, claro.. es una situación ya no embarazosa, sino muy complicada. Personalmente no conozco a nadie que deje llorar a un bebé sin cogerlo, será que alrededor mío sólo hay gente normal!. Pensaba que quizá te referías a que una madre no quisiese dar el pecho y optase por el biberón o no quisiera dormir con el bebé o prefiriese ponerse la epidural a tener un parto natural. Tampoco me refería a que condicionases a nadie, yo por ejemplo, si decidiera contratar a una doula, habiendo tantos tipos de doulas y cómo se ofrecen, no tengo claro qué quería decir eso y he pensado que podría ser condicionante quedarse con la duda. Gracias, de nuevo por aclarar.

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  3. Tania, hay quien sí que deja llorar a sus retoños... tristemente todas las mujeres no se relacionan en un entorno de crianza respetuosa, incluso hay quien piensa -quiero creer que por desconocimiento- que es lo mejor.

    Por cierto que yo como doula proporciono la información que la madre me solicita, desde la mayor evidencia posible y con objetividad, llegando a comentar el tema con los pros y los contras si ella lo requiere. Por eso, para mí y teniendo yo muy claro qué es lo mejor, el hecho de que una mujer no quiera amamantar, prefiera parir con epidural, no portee o no coleche, no es motivo suficiente para que yo rechace el acompañamiento.

    Una de las características de una buena doula ha de ser respetar las decisiones de la madre. Por ello creo que hay que mirar muy bien a qué doula se elige, pues como siempre digo y no son palabras mías, lo importante de la doula ES quien es ella.

    Gracias a ti por tu interés.

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  4. Hola soy doula y estoy aprendiendo. Qué buena charla en la farmacia, qué bien que la has plasmado aquí. Me interesa mucho tu opinión veterana. ¿Y si una mamá quiere programar una cesárea "porque sí" (miedos supongo) aún habiendo sido informada? ¿Cómo te sentirías? Se me hace duro un acompañamiento así... No quiero ponerte en un compromiso si no me quieres contestar. Gracias

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    1. Hola Elena. Tras haber informado a la madre arreglo a sus necesidades, nunca más allá de lo que pide y estando segura de que es su decisión consciente, sí la acompañaría hasta donde ella necesitara en su cesárea programada.
      Soy doula y como tal, mi deber moral como profesional que soy, es estar junto a la madre por encima de lo que yo considere que es "lo mejor". De la misma forma que si no quiere amamantar y tras haberle ofrecido toda la información al respecto, estaría a su lado en la medida de que me necesitara.
      Para ser doula he de dejar atrás mis propios miedos y frustraciones, mis ideas preconcebidas para poder dar aquello que me solicitan... sabiendo que no se puede dar aquello de lo que se carece.
      Otra cosa es que por principios esté en contra de alguna actuación, con lo que derivaría a alguna compañera para que pueda realizar el acompañamiento.
      Gracias por tu confianza. No pares nunca de aprender y de crecer como persona... eso te llevará a sacar la doula que hay en ti.
      Un abrazo.

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