Mentiras y engaños en torno a la profesión de Doula




Cuando unas mujeres comentaron los motivos por los que querían formarse para ser Doula, se quedó abierto un interrogante cuya respuesta saldría a la luz pasados algunos meses. Este fin de semana último hemos dado por finalizada la formación de DOULAS DIEZ LUNAS.  Unos momentos muy emotivos, como en todas las despedidas.
Preparando este final al detalle para que no se me quedara ningún cabo suelto,  eran necesarias unas palabras personales desde mi sentir, desde mi experiencia. Copio lo que les dije:

Buena prueba de la rapidez con que pasa el tiempo es que parece ayer que comenzamos y,  hoy, estamos dando por finalizada esta formación.

Quisiera deciros que tener un título que acredita unas horas de asistencia, tener un título de Doula, no significa NADA.
Ser Doula ha de ser una actitud de vida. Una actitud de tolerancia, comprensión, respeto y empatía hacia todas las mujeres, hacia todos los niños y personas, sea cual sea su forma de nacer y de criar.
Una Doula de DIEZ LUNAS se ha de caracterizar por esto: por el respeto y el cuidado con que dice sus palabras.
Acompañar no es ayudar, no es salvar a nadie, sabéis que lo he repetido hasta la saciedad a lo largo de estos siete meses. Acompañar es estar junto a… sin ser protagonista, sin pretender que se nos vea, se nos escuche y se nos haga caso por encima de las necesidades de la madre y de la familia que compone.
Como ya comentamos en un seminario anterior, el camino no ha hecho más que comenzar para algunas de vosotras, las que el destino llevará a ejercer como Doula. Queda mucho por hacer pero, sobre todo, queda mucho por aprender. Porque mientras hay vida y voluntad, no paramos de aprender nunca.
Estoy casi segura de que la formación  ha supuesto una vía hacia el propio interior, hacia su propio conocimiento para la mayoría de vosotras. Ojalá que quien sea consciente de lo que ha pasado en este tiempo, no cese nunca en su búsqueda…
Me encantaría haber sabido transmitiros parte de lo que yo, desde mi propia experiencia, he sacado en conclusión de lo que significa ser Doula y que cuando comience a hablarse de vosotras dentro de esta profesión ¡porque algún día lo será! trascienda el ánimo y el espíritu, el sentido final de lo que he querido compartiros.
Agradezco enormemente la confianza depositada en el momento de escoger esta formación.  Para mí ha sido un privilegio no exento de mucho trabajo, de nervios y también de dudas. Deseo sepáis disculpar los errores cometidos y que, lo que permanezca en vuestro corazón sea el tiempo de comunicación, de alegría y de aprendizaje.
Hemos formado un grupo variopinto, con mujeres de distintos ámbitos  y con marcadas diferencias en la línea de pensamiento y de manera de entender la vida. También os quiero agradecer, por ello, el talante tolerante que ha predominado a lo largo de estos siete meses.
Voy a estar a vuestro lado para todo cuanto necesitéis. No temáis en llamarme, en consultar cuanto sea preciso. Para mi va a seguir siendo un privilegio ser testigo de vuestro camino… Por todo, GRACIAS.

Lo que aquí resumo en unas palabras es a mi entender lo que DEBE de ser una Doula.   Y esto es algo que mis chicas saben bien porque se lo he repetido muchas veces a lo largo de estos meses.

No quepo en mi asombro al ver que se están ofreciendo formaciones “profesionales”  para Doulas que se venden como si habláramos de algo oficial y reconocido por el Ministerio.  Y como esto NO es cierto, se está ENGAÑANDO a las mujeres que confiadas acuden a este tipo de formaciones.
Y es que seguimos en el todo vale del que, sinceramente, cada vez estoy más harta porque al meternos a todas en el mismo saco, estamos consiguiendo desprestigiar una profesión antes de su reconocimiento oficial.

Tener un “diploma” donde aparece la palabra Doula, SOLAMENTE indica que se ha acudido a unas horas en las que se han impartido unas enseñanzas, una teorías y vivencias que luego cada persona ha de integrar en su vida diaria, unos conceptos que han de formar parte del día a día. Y que se ha comenzado un camino de introspección, de revisión constante, de actualización y de estricta honradez con una misma. Y con los demás.  Lo que se aparta de ahí, no es cierto, por lo tanto es MENTIRA.

Llegan a mis oídos actuaciones sin escrúpulos por parte de mujeres que se hacen llamar Doulas, actuaciones que dejan a mujeres tan rotas que cuando acuden a otras Doulas y les cuentan sus experiencias, es casi imposible dar crédito y aceptar que, algunas personas, por dinero, son capaces de todo.
Curriculums inventados, experiencias falsificadas, acompañamientos esotéricos y sin fundamento, uso de terapias sin sentido, tratamientos terapeúticos sin formación… 
Asombrada, entristecida y… desengañada.
Porque finalmente, de todo nos enteramos ya que, como bien decía mi padre, “lo que no quieras que se sepa, no lo hagas”.
Y hemos alcanzado el colmo al ofrecer “formación profesional con introducción a la partería” y otros conceptos que se salen del mundo emocional pero con los pies en la tierra en el que deben de darse los acompañamientos a la maternidad.

Siento la necesidad de expresarme en estos términos. Siento que por fidelidad a las mujeres con las que he compartido este ciclo de convivencias y enseñanzas, y por fidelidad también a las mujeres honestas que acompañan procesos de maternidad, ha llegado el momento de decir ¡basta!  
Y que cada vez más es necesaria la unidad de criterios y de actuaciones para mantenernos firmes en defender este camino que hemos elegido algunas mujeres, para mantenerlo limpio de malas hierbas, para que podamos transitar sin miedo a las espinas, a los baches, a los obstáculos que impiden realizar nuestros acompañamientos a las mujeres que así lo deseen.

Con Amor.




Comentarios

  1. Le agradezco mucho por este texto. Porque intento definirme y afirmarme en el camino y proceso que es ser doula, y no siempre ha sido fácil por las visiones que otros tienen y que quieren imponer de una manera estricta como si fueran dueños de la verdad y de la norma y de los requisitos que hay que cumplir... mientras yo tengo la convicción la más profunda de que ser doula es un camino personal y propio a cada una, y que esta camino nunca termina.

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    1. Así es Deleanor, pero no hemos de utilizar este camino personal para crecer a través de las mujeres a las que acompañamos, sino llegar a él tras haber sanado nuestras propias heridas para poder continuar junto a quien nos elige como compañeras.
      En estos momentos el tema Doula está muy confuso y la mejor forma de dar una imagen clara es siendo honestas con nuestras praxis. Todo lo que se salga de ahí perjudica al colectivo.
      Haz lo que sientas, con in-formación basada en la evidencia, con formación continua y con honestidad, y no te pre-ocupes por lo que los demás hagan.
      Gracias por tus palabras, te deseo lo mejor.
      Un abrazo.

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    2. Muchas gracias Concha por su respuesta! Me alegro mucho que escriba estas palabras que me hacen tanto sentido y me parecen tan esenciales. Le deseo lo mejor también!

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