CABREO



NO soy pesimista por naturaleza, pero en ocasiones me da el bajón, he de reconocerlo. Quizás porque tengo un puntito idealista y no quiero ver la maldad en las personas. Hoy he tenido unos momentos de sombras a pesar de ser afortunada por muchas cosas. Y es que me voy dando cuenta que, a poco que quite capas, no es oro todo lo que reluce.

Parece que ser solidaria es darlo todo por bueno, parece que cuando una habla y expresa sus sentimientos, sus sensaciones y éstas son opuestas a las de la mayoría, está entrando en un juicio ¡el tan temido! Pero desde que comencé este blog hace casi cuatro años, es un poco como mi confesionario. Escribo lo que me viene, sin saber quien me lee y sin esperar una absolución. Mi deseo AHORA es simplemente verter aquello que me ronda, expresar.   Y punto.

Esta mañana, volviendo de un douleo, en el tren, estaba mirando en facebook a través del teléfono y he leído algo que me ha removido. Cuando he llegado a casa, estaba mi hijo pequeño, Pau, con su novia, María, quienes habían venido a comer con nosotros. Me conocen muy bien ya que disimulo muy mal. Me han preguntado y les he contado.
Les decía yo, que en ocasiones pienso si es que realmente soy tonta o es que las personas honradas no tenemos posibilidades en este mundo donde una parte se aprovecha de la otra parte. Donde se espera sacar tajada… aunque sea a costa de tus amigxs.
Insisto en que trabajando con honradez conseguiremos que se nos reconozca como Doulas. Hago hincapié en que siendo honestas no tendrá nadie nada que reprocharnos. Y aún así, siento que es una batalla perdida, porque tal vez la batalla es solo mía.

Si algo tengo es que soy bastante “larga”, pocas son las cosas que se me caen en saco roto. O quizás es que tengo una facultad especial para “ver”. No sé, en cualquier caso, cuando descubro algo que no me parece ético me entra un rebote que he de digerir…

Y es que las teóricas me las sé todas. Que cada cual es quien es.  Que no se debe de juzgar lo que los demás hacen. Que si algo me rechina es porque es mi espejo (muy discutible esta creencia…) Y bla, bla, bla… teorías, solo son eso. La realidad es bien otra.

La realidad que veo es que vamos empujándonos a codazos, que vamos a quitar el puesto al otro, que nos importa un carajo las situaciones de los demás porque lo que quiero es ganar por encima de todo… prestigio, posición, dinero…

Estoy cabreada, si, lo sé. Y tal vez no debería de escribir en este momento, pero necesito sacar lo que me reconcome y liberarlo, darle rienda suelta y trascenderlo. Porque lo que se queda dentro es lo que duele y no quiero terminar con úlcera de estómago.

Pero en momentos como estos me planteo mandarlo todo a paseo y quedarme a solas, como Doula independiente, sin que se me relacione con nada ni con nadie, ya sea persona, colectivo, asociación o pensamiento.

Me ha costado llegar hasta aquí, tengo poco tiempo para perderme en naderías y cada vez, por ley natural, puede que menos energía para malgastar. 
Y lo bueno –o lo malo- es que me conozco, y cuando algo me ronda…


Comentarios

  1. Mi post de mañana también está escrito cabreada, pero es que vale más ponerse una vez roja que cien amarilla.
    Lo de no reconocer el trabajo ajeno abunda, pero eso es ignorancia.

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    Respuestas
    1. Más que no reconocer el trabajo ajeno, es poner zancadillas para que el otro no avance.
      Entiendo que a la gente, en general, le gusta más leer cosas bonitas que ver enfados y cabreos, pero todo forma parte de una. ¡Es lo que hay!
      Gracias por opinar.

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  2. Querida Concha,
    Te entiendo a la perfección. Y sé que es muy duro decirte que dejes que las cosas te resbalen pero creo que has dado en el clavo una vez más. La parte negativa de las personas sale a flote en cuanto se sienten amenazadas y, no sólo porque piensan que pueden perder –como bien dices—posición, dinero, prestigio, sino porque (y mucho más importante) son incapaces de ver más allá de sus propios intereses.
    Ojalá que no te hagan más daño los comentarios negativos y envidiosos de otra gente. Porque, al fin y al cabo, la envidia no es otra cosa que el reconocimiento de nuestra propia debilidad, aunque sea subconsciente.
    Mándalos/ Mándalas al cuerno que es donde deben estar porque no entienden el reto de poder ser alguien mejor.
    Te quiero.
    Toya

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