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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

domingo, 11 de enero de 2015

El derecho a elegir


Sigo observando, con tristeza, que todavía hay quien cree las mujeres son algo menos que tontas cuando quieren estar acompañadas por una Doula en algún momento de su maternidad, especialmente durante el parto.
Desconozco las experiencias reales de otras compañeras respecto a esta cuestión, pero sí he podido comentarlo con algunas cercanas y veo que no me pasa a mí solamente.

En concreto,  una compañera Doula de otra provincia, acompañó a una madre en su semana 40 al hospital porque tras llevar varias noches con contracciones muy fuertes había alcanzado un estado de ansiedad e inseguridad en el que se planteaba conveniente una revisión de ella y de su bebé, de forma que la mujer se tranquilizara sabiendo que todo estaba bien y pudiera continuar en su casa esperando a que el momento definitivo se desencadenara. Mi compañera, tuvo un intercambio de palabras con la matrona al preguntarle ésta por qué no había ido el padre,  por qué la había acompañado ella ¿Acaso ella conocía la situación de esta embarazada para cuestionar tantas cosas en estos momentos?  ¿Dónde queda el “respetar” las decisiones de la mujer? ¿Dónde queda el empatizar con una mujer asustada y vulnerable? Finalmente lo dijo muy claro “mira, bonita, es que no me gustan las doulas”  Y yo me pregunto ¿Pero acaso has trabajado junto a alguna, acaso conoces a alguna de cerca y has visto su relación junto a la madre que la ha elegido?

Desde mi experiencia, cuando una mujer embarazada me ha contactado es, principalmente, porque quiere tener el mejor de los partos, sin medicalización y lo más natural posible. Para ello quieren que yo, como mujer y Doula, esté junto a ellas cuando llegue el momento.
En honor a la verdad he de decir que, salvo en una ocasión (que ya he comentado por aquí…), en el hospital al que suelen acudir en mi ciudad, no me han puesto impedimentos a la hora de estar junto a una mamá en su parto. Así se indica en la Estrategia Nacional de Atención al Parto Normal en su capítulo 3.1.3. que aquí resumo.  Eso sí, dejando fuera a su pareja ya que los protocolos solamente permiten la entrada de una persona, sea quien sea ésta.

“Acompañamiento durante el proceso
Se incluyeron una revisión sistemática de Cochrane Database, recomendaciones de la OMS y una revisión de la literatura, que evaluaron los efectos del apoyo intraparto continuo y personalizado en las madres y sus criaturas recién nacidas comparándolo con la atención habitual. La institucionalización y medicalización del parto fue el factor determinante para separar a la familia en el momento del nacimiento. La estructura física de las instituciones y las rutinas hospitalarias fueron diseñadas para atender más a las necesidades de los profesionales de la salud que a las parturientas y sus familias. Existe una contradicción entre lo que la evidencia indica y la manera en que se organizan las prácticas asistenciales.
El acompañamiento durante el parto forma parte integral de la estrategia de humanización.
En un análisis de subgrupos, el apoyo intraparto continuo se asoció
con mayores beneficios si la persona acompañante no era parte del personal del hospital y si se iniciaba tempranamente. No se presentaron efectos adversos.
Recomendaciones
• Permitir y alentar a todas las mujeres, si lo desean, a que cuenten con personas de apoyo durante todo el proceso de modo ininterrumpido, facilitando que el acompañamiento se inicie desde las etapas más tempranas del mismo.
• Promover una política institucional que permita a la gestante elegir libremente a la persona que la acompañe de forma continuada durante todo el proceso del parto”.

Y entro en materia: en ningún párrafo podemos leer que se indique la necesidad de que la mujer sea acompañada por el padre de la criatura.

Yo entiendo que desde los nuevos conceptos de crianza se quiera dar más protagonismo a los papás, también entiendo que ellos tienen derecho a ver nacer a sus criaturas, pero para mí hay algo básico e importante: respetar que la mujer quiera o no que esté presente. Y que él así lo desee también.
Soy algo repetitiva con esta cuestión porque, como también he comentado, hay mujeres que no son capaces de expresar abiertamente lo que quieren a sus parejas. Y hay padres que no saben (o no quieren) respetar los deseos de ellas…
Esto es innegable, es algo que viene sucediendo y que puede ser motivo de discusión si no lo manejan bien.

Yo tengo por costumbre encontrarme con la mujer durante un tiempo anterior al parto en unas sesiones individuales que me permiten conocerla para saber qué le puedo ofrecer cuando llegue la hora y así respetar sus deseos, sean los que sean.
Cuando una mamá me contacta y surge este dilema, le comento que yo estoy a lo que ella decida porque, hemos de tener muy presente que quien va a parir es ella. Y quien va a pasar por una situación vulnerable y potente, tanto física como emocional, sique siendo ella, por tanto a ella le corresponde elegir por quien quiere estar acompañada.  

Pero la pura realidad es que, cuando una mujer va a parir –y aunque indique en su plan de parto expresamente que quien la va a acompañar es su Doula- lo primero que le preguntan es por qué no entra su marido

¡Primera metedura de pata! ¿Acaso la conocen tanto para saber si tiene marido? ¿O compañero? Cada vez son más las mujeres que son madres a través de una FIV y están solas…

Mujeres que han tenido una mala experiencia junto a sus parejas en sus primeros partos, eligen conscientemente, en partos posteriores a una mujer experta que las acompañe, a una Doula… ¿acaso en el hospital la conocen tanto para saber si es oportuna la insistencia en que esté con ella su pareja? ¿No pueden pensar que eso puede ser motivo suficiente para que se active un mecanismo de ansiedad y produzca un bloqueo en un incipiente proceso de parto?

¿O es que por haber un padre se da por hecho que es la persona más apropiada para el acompañamiento? ¿No podemos pensar que se puede ser padre… por accidente?
En este punto considero importante añadir que también hay mujeres que van a parir en procesos de separación y están pasando por momentos muy dolorosos. He conocido dos casos y puedo asegurar que lo menos apropiado es que cuando llegue al hospital, la matrona que la atienda, le diga que la persona adecuada para acompañarla es el padre de la criatura en lugar de la Doula que lleva a su lado… ¿acaso ella sabe algo de su vida privada para hacer esta aseveración?

Seamos honestas y sinceras. No todos los hombres están preparados para acompañar a su pareja en el parto ni todas las mujeres lo desean, esto deberíamos de tenerlo bien claro todas las personas que intervenimos, de una forma u otra, en estos procesos.

Aunque sé que las teorías de Michel Odent no son aceptados por ciertas personas del sector del nacimiento (obstetras, matronas…y doulas) no hemos de olvidar su investigación en torno a la Masculinización del Entorno del Parto y, cuanto menos, ser conocedoras para poder discernir.

Cuando doy algún taller sobre quienes somos las Doulas y hablo sobre este tema,  me han preguntado si es que estoy en contra de los hombres  ¡ja, ja! Nada más lejos de eso. También lo he comentado en alguna ocasión, estoy felizmente casada cuarenta años con el padre de mis tres hijos quien estuvo a mi lado cuando ellos nacieron. Y tengo dos hijos y dos nietos varones a los que adoro. Pero esto no tiene nada que ver con el acompañamiento de una Doula.

He mezclado en esta entrada dos temas que van a la par: el acompañamiento del padre y el desconocimiento e insistencia por parte de algunas asistentes al nacimiento en que sea él quien permanezca junto a la mujer de parto.

Y resumo, convencida, de que la mujer cara al parto ha de poder elegir su persona de compañía, sea el padre de la criatura, su hermana, madre o amiga. O el panadero de la esquina. O su DoulaEstá en su derecho de hacerlo y ha de ser entendida y respetada.

Que no todos los hombres están emocionalmente preparados para acompañar a sus parejas en el parto, y que no será peor padre y/o peor compañero por reconocer, desde la humildad, que no quiere o no puede estar presente en momentos tan intensos.

Que el personal sanitario que atiende partos debe de tener en cuenta todas las premisas que pueden haber en torno a una mujer cuando va a parir. Que no la conocen lo suficiente como para insistir tajantemente en que sea el padre quien esté junto a ella. Que deben de aprender a respetar y a no menoscabar la decisión que ella ha tomado si quiere estar junto a una Doula. Que las Doulas no somos intrusas y que si estamos ahí es porque una mujer así lo ha decidido. Y que estamos dispuestas a dar todo lo mejor que tenemos (y sabemos) para que la mujer se sienta segura emocionalmente y su bebé tenga el mejor nacimiento.


Eso es lo que a embarazadas, padres, matronas y Doulas nos debería de importar por encima de nuestros miedos, creencias e intereses personales. Lo demás, es puro egoísmo.

http://doulasvalenciadiezlunas.blogspot.com.es/2012/01/masculinizacion-del-parto.html


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