Otras realidades.




No deja de sorprenderme el género humano,  el día que no lo haga poco tendré que esperar de la vida…

Escribo en este blog desde hace cuatro años y aunque durante un tiempo he sido reticente a entrar en redes sociales ¡he tenido experiencias poco agradables en algunos foros! finalmente accedí a meterme en facebook.  
¡Bien, ya era hora! dijeron algunas de las personas que estaban interesadas en compartirme cosas… y en que yo les compartiera.

Como soy autodidacta, busqué y siguiendo las informaciones que daban me hice la biografía. Rápidamente me localizaron las “amigas”. Y localicé a quien me interesaba. Después y puesto que quería separar un poco mi vida personal de la profesional, me hice una fanpage… la página profesional, donde comparto todo lo relacionado con la maternidad y crianza especialmente.

Desde entonces, todo lo que estoy viendo me daría para hacer un tratado sobre el ser humano, el supuesto rey de la creación y la barbarie en que vivimos.
Falsas realidades, luchas entre congéneres, mundos de Yupi, yomásquetú  (como diría Fofito), montajes, ansía de ganar dinero por encima de todo, engaños y mentiras… ¡uff, uff…! y eso solamente en lo que yo me muevo, sin entrar en submundos oscuros y denigrantes, que los hay.

Cierto es que también encuentro cosas que me gustan, que me satisfacen, incluso que me emocionan. Y personas. Personas increíbles, sensibles, encantadoras (de las otras también, pero no las quiero mencionar por no darles fuerza). Personas con las que he establecido lazos, aunque sea través de una red invisible e intangible, y con las que comparto besos y abrazos virtuales. Algunas que he podido conocer en persona, que han dormido en mi casa, que me han ofrecido la suya,  que hemos tomado un café juntas, que están dispuestas a echar un cable siempre que hace falta…

Y no deja de ser curioso, ya que escribir a través de la red y hablar de una misma en un espacio tan impersonal, puede dar pie a falsos perfiles,  pero es un riesgo asumido que quienes andamos por aquí conocemos.

Distinto es el caso de quien entra en mi muro, ya que quien está ahí es porque de algún modo son “conocidas” y les he permitido la entrada.  Pero en la fanpage… ahí sí que suceden cosas inevitables pues es un espacio público y, en principio, todo el mundo puede ver… y opinar.

En alguna ocasión ha entrado alguien con ánimo guerrero, con ganas de lucha sobre algún tema en el que no está de acuerdo de algo que he publicado. Normalmente, terminamos “dialogando” incluso por privado y nunca, digo nunca, he mantenido un conflicto.

Yo no sé cómo se me verá desde fuera, pero soy consciente, tolerante, respetuosa y paciente, aunque me toquen las narices. Hay quien dice que demasiado condescendiente, pero me gusto como soy ¡qué le voy a hacer! a estas altura de mi vida me ha costado llegar aquí y conseguir el perfil de persona que tengo en estos momentos, así es que no lo voy a desdeñar, que me ha costado trabajo personal y lágrimas.

No quería entrar a hablar de las Doulas porque no era ese el tema que, en principio me ocupaba, pero el otro día entró en mi página una mujer a echar por tierra algunas de las cosas que yo compartía y comentaba.
En principio, la sentí enfadada, guerrillera, negativa y un poco impertinente. Y me molestó, la verdad, pero como tengo una amiga que me dice ¡respiiiiira!  eso hice y al día siguiente me encontraba más serena para seguir leyendo, pacientemente,  las parrafadas que me ponía.
Intenté dar mis razones, dialogar… pero ella seguía en las suyas.
Entró mucha gente a ver qué se cocía –el morbo en estos casos es inevitable- y otras personas, las “amigas” a darme ánimos e incluso a rebatirle a ella.
Pero lo cierto es que esta mujer tenía buenos argumentos, aunque yo no los compartiera. Entreveía a una persona culta e inteligente que sabía lo que decía, que no dejaba de tener razón en algunos de sus razonamientos, pero que no terminaba de comprender los míos…

Me vino la intención de bloquearla, pero por mi talante conversador, respiraba y le volvía a responder, entrando en una espiral en la que comenzaba a sentirme cansada…

En honor a la verdad, su tono inicial había cambiado, estaba como más… empática diría si hubiéramos hablado el mismo idioma,  el caso es que a pesar de las diferencias sí la sentí más respetuosa.

Finalmente y puesto que aquello había entrado en un bucle, decidí que debía de terminar y así sucedió. Su último mensaje fue especialmente revelador para mí.

Y lo cierto es que aquí me hallo cuestionándome cosas… porque sí tengo sentido crítico, porque como he dicho antes, yo estoy convencida de lo que hago y sé de qué manera repercute mi acompañamiento en las mujeres con las que estoy.
Pero también es cierto,  como le comenté a ella, que a día de hoy solamente hablo por mí cuando me refiero al trabajo de la Doula, sin generalizar.
Siendo que en un tiempo defendía a todas las Doulas de una forma convencida, ahora pongo la mano en el fuego por muy poquitas… he abierto los ojos y veo realidades tan distintas a la mía que apenas me identifico con ellas.

La mujer en cuestión reconocía los beneficios del acompañamiento por cualquier otra persona, pero su principal negación era aceptar los beneficios del acompañamiento de una Doula.  No creía en el acompañamiento emocional, no creía en que el estado de una persona puede sacarla de su centro y transformar un proceso fisiológico normal en uno patológico.
No entendía ella cómo el acompañamiento de una Doula puede evitar una cesárea…
Y seguía cuestionando la figura de la Doula incluyendo su origen y el de la palabra que la define.

Poco necesito yo para que mi cabeza comience a dar vueltas y ahora ando con ello… y llego a estas conclusiones.

Quizás la confusión se entienda al decir que la Doula es una figura ancestral que ha existido siempre, porque efectivamente, con tal definición dudo que así haya sido. Pero de lo que NO dudo es del beneficio que supone el acompañamiento de mujer a mujer en el momento del parto y durante los procesos de maternidad.Y eso, SÍ ha existido siempre.
Quizás también induzca a error el decir que la palabra Doula viene de la Antigua Grecia ¡yo qué sé! Pero parece que, lo que sí se sabe es que, entonces la señora principal de la casa tenía a su disposición una sirvienta que se ocupaba de ella durante su embarazo y tras el parto, cuidando también al bebe. Y a esa sirvienta le llamaban  Doula.

Realmente, la etimología, el significado, el origen es lo de menos. Lo que hemos de valorar es el hecho de que una mujer acompañada por otra que tenga experiencia y herramientas suficientes para contener sus emociones y estar junto a ella durante el parto, en el posparto, durante la lactancia, es altamente beneficiosa.  Llámese Doula o llámese… como sea.

No quiero dar más vueltas al tema. Vuelvo a decir que yo sé lo que ha supuesto,  a través de las mujeres con las que he estado, el acompañamiento durante estos procesos. Y eso, puesto que lo he vivido nadie me lo puede cuestionar.
Cada vez son más los estudios que lo dicen, cada vez son más las mujeres en el mundo que buscan a una Doula. Y francamente, no creo que todas estén engañadas, como esta mujer decía.

Hasta aquí he llegado a unas conclusiones que me reafirman todavía más en el convencimiento de mi trabajo.
Y como yo sí que creo en la grandiosidad del Universo (respeto a quien necesita no creer en nada…) ha sucedido algo que me lo confirma. Siempre, ante mis dudas (humana soy) surge una señal para indicarme que estoy en el camino correcto…

Estaba finalizando este escrito y solamente me quedaba publicarlo. Pero lo dejé para hacer la cena y luego de cenar, continuar con la publicación.

Recibí una llamada de una mujer que había conocido meses atrás. Poco más de 50 años, madre de tres hijas, médico en reanimación cardio-pulmonar y recientemente, viuda.
Congeniamos al poco de conocernos y vi en ella a una de esas personas ejemplo de vida… dialogante, tolerante, abierta de mente y de actitud positiva, a pesar de sus circunstancias.
Me preguntó, cuando nos conocimos, a qué me dedicaba yo. Y muy someramente, se lo dije. No conocía la figura de la Doula pero le pareció muy interesante.

Cuando me llamó anoche era para interesarse más a fondo sobre lo que estoy haciendo pues tiene a una amiga embarazada y cree que hablarle de mí puede serle útil.
Y entonces me explayé a gusto. Le hablé desde mi formación y desde mi experiencia, comentamos sobre los procesos de maternidad… y en un momento dado ella me habló, desde su experiencia también como médico, de qué manera influye el estado emocional en la vida de las personas y en qué modo, en las enfermedades y procesos vitales.
Le agradecí que me dijera esto ya que con formación médico-científica (también es docente) no es habitual hablar de estados emocionales y de su influencia. Pero ella me dijo que, ante todo, su vida personal es la gran maestra que la guía y la conduce por el camino que no yerra, que escucha a su intuición y a las personas que confluyen en su trayectoria. 

Asombrada y emocionada me quedé después de hablar con ella. Quiso saber más de mí y la remití a este blog, donde tantas veces me he desnudado. Y a que leyera los testimonios de algunas de las mujeres a las que he acompañado.
Me dijo que le parecía muy bonito y necesario este trabajo de acompañamiento, pensando en cuánto beneficio supondría para las mujeres que decidieran contar con una Doula. Y me pidió tarjetas de visita para tenerlas a mano y darlas cuando tuviera ocasión.
Henchido se me quedó el corazón tras hablar con ella. Tenemos pendiente un café y una conversación cara a cara…

Volví a mi escritorio a terminar este texto, añadiendo además este regalo de última hora.
Y hoy por la mañana, lo corrijo y lo publico con una alegría interna que me aporta energía para afrontar la jornada tras una noche de insomnio…

Como siempre, estos sucesos forman parte de mi experiencia de vida. Tú que lo lees puedes estar de acuerdo, o no estarlo, estás en tu derecho y realmente poco importa tener razón porque no se trata de discutir sobre verdades. Cada cual tiene la suya.




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