CUIDAR



Con motivo del “Día de la mujer” he visto un sinfín de carteles reivindicativos sobre la situación actual de las mujeres, algunos bien hechos, con mensajes firmes y con buen gusto… y otros penosos, la verdad.

También las cadenas de TV se han hecho dueñas y han publicado noticias y resúmenes…
Especialmente me ha llamado la atención en algunas estadísticas dadas por televisión el hecho de que “todavía” las mujeres son quienes cuidan más… a los hijos, a los mayores…

Y me pregunto qué hay de malo en ello cuando una mujer lo hace con convencimiento y agrado. Y me respondo que quien ha hecho estas encuestas o quien ha transmitido las noticias, no tienen ni puñetera idea cuando dicen, sobre todo, que las mujeres son quienes más cuidan a los niños. Poco entienden –o nada- de necesidades primarias, de vínculo y de apego en los primeros años de vida de un ser humano.

A pesar de que supero los 60 años, y gracias a la forma de ser de mis padres, yo NO fui educada para cuidar. Sin embargo, es algo que me nace.  Incluso es posible que por eso sea DOULA.
He cuidado de mis hijos por decisión propia. Cuido de mis nietos cuando me lo piden. Y cuido de mi madre anciana porque soy su hija, de la misma forma que la cuidan mis hermanas.

Creo que estamos llegando a tal grado de querer equipar mujeres con hombres que se olvidan las estructuras cerebrales, que se olvida el papel de las hormonas, que se olvida la propia elección y que al final, todo se convierte en una lucha de poder reivindicativa con vencedores y vencidos.

Cuidar es algo innato. Se siente o no se siente. Y generalmente sin entrar en antropología y polémicas sin sentido, ha sido cosa de hembras  -ya no digo de mujeres-.  Salvo en algunas excepciones y citaré al pingüino emperador, quienes cuidan de las crías hasta que están preparadas para independizarse son las madres o figuras de hembras maternantes. Por propia naturaleza porque no entienden de reivindicaciones ni de juicios, porque no tienen a otra especie que les vaya dando la tabarra cuestionando si deben de ser los machos quienes se queden al cuidado de la prole para que ellas se vayan de caza… porque, sencillamente,  siguen su instinto en conexión con la perpetuidad de la vida.

Lástima que los humanos estemos cada vez más apartados de nuestro instinto y de nuestras emociones.

Como diría mi padre, yo lo tengo casi todo hecho. Pero lástima me dan las nuevas generaciones de bebés, esos que pueden quedar al cuidado de cualquier persona, entidad, institución que no sea su madre.
Lástima de generaciones futuras que una vez sean ancianas quedarán al cuidado también de instituciones o personas que presten servicios por dinero, dejando al margen cariños y cuidados desde el amor.

Lástima que para ser una mujer moderna se tenga que despreciar que el cuidado a los demás no es feminista ni entra en los planes por la igualdad. 

Lastima de vosotrAs y de vosotrOs. Lástima de mí…



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