Nada que decir...




Justo hoy hace un mes que no publico nada. Esta mañana estoy en mi casa de Valencia y prontito me he puesto cara al ordenador.  Estando unos días fuera de aquí no tengo buen acceso a Internet y con el teléfono solo acudo a lo más sencillo.

Y me ha resultado curioso ver que apenas tenía nada que contar. Digo curioso porque cuando comencé en blogger hace más de seis años, las ideas acudían a mi cabeza a raudales, de cada cosa que veía o sentía, hacía una entrada. Sin embargo hoy, estaba en blanco y apenas me ha dado para escribir cómo me siento. ¿Será que ya no tengo nada que decir? ¿Será que ya lo he dicho todo? ¿Será que realmente estoy cansada de repetir lo mismo y ya no me importa lo que pasa por ahí,  y no me mueve implicarme con las letras?

Estoy en un momento plof, o momento bah, como queráis llamarlo.  No a nivel personal sino a nivel redes sociales. Desde la observación cada vez siento que cada cual sigue a su bola en aquello que más le interesa y le importa un cuerno lo de los demás, salvo honrosas excepciones.

Y es que creo que es mi momento de reflexión. El otro día alguien me dijo que era muy activa en facebook, que sacaba muchos posts al día… y me dejó pensativa ¿Será cierto? ¿Tiene realmente algún sentido “compartir” aquello que a mí me parece interesante? ¿Hay algún destinatario a quien de verdad le sirva de algo?
Porque, en conciencia… ¿qué hago yo invirtiendo parte de mi tiempo en este teje-maneje de las redes sociales?

En principio pensé que era una buena forma de estar informada y transmitir información en aquello que me interesa y que básicamente se centra en el mundo embarazo-parto-lactancia y crianza. Sin embargo y con el tiempo, también siento que cada cual va a la suya y en el fondo, es una forma de enaltecer el ego.

Más de una vez me lo he planteado, no creas, me he planteado dejarlo, cerrar mis páginas y dedicarme a la vida contemplativa. Sin embargo, luego me entra el remordimiento y pienso que hay noticias e información muy buena y que debe de ser compartida para que llegue a quien tiene que llegar… y vuelvo a caer en la tentación de darle al “me gusta” y al “compartir”. Aunque siga sin tener la certeza de que no se pierde por el camino esa información que a mi tan interesante me ha parecido…

Sea como sea, lo único que me sale es esto. Decir que no me sale nada. O tal vez, si escarbara un poco hacia mis adentros sí tendría de qué hablar, de qué escribir, sin embargo me pregunto si realmente merece el esfuerzo y el tiempo invertido.

En fin, como digo, siento que a veces es como un circo de marionetas y que alguien mueve los hilos en una dirección u otra. Y que yo soy una más, a pesar de que –seguramente- no tenga suficiente conciencia de ello...




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