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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

domingo, 29 de enero de 2017

Punto. Y seguido.



Ya van siendo muchos los años que llevo junto a esta maravillosa máquina humana que me acompaña y me sostiene y que,  por "suerte" (o sea, trabajo personal continuo), cada vez conozco mejor. 
De nuevo tras una serie de señales, el cuerpo me ha vuelto a parar.

Por diversas circunstancias he llegado a un momento de agotamiento emocional que ha trascendido a lo físico.  Situaciones familiares que me hacen fluctuar entre el dolor, la tristeza y la rabia. Presencia constante e inevitable que me agota también físicamente. Acompañamientos intensos que me llevan a replantear creencias. Y alguna cosilla más.

Noches de insomnio. Taquicardias constantes. Subidas de tensión. Irrefrenables ganas de llorar. Desear un agujero para entrar y no salir en una temporada. Heridas sin importancia en las manos. Y al final, un herpes que rodea mi cuerpo desde la zona lumbar hasta el pubis. ¡Hasta aquí!

Y ahora, sí o sí, lo veo y lo escucho. Ahora toca parar.

Como he dicho al principio y dado que me conozco, sé que no será por mucho tiempo. Mi temperamento y mi personalidad en cierto modo cíclica, acogerá el espacio necesario para recomponerme, para poner en orden lo que se ha salido de madre, para nutrirme y para volver a la carga de otra manera. Más consciente, más pausada, más serena…

Antes de echar culpas a los cambios del tiempo, a la edad, o a los demás, necesito mirar hacia dentro y ver qué me está pasando. Tomar distancia para ver qué es lo que sobra a mi alrededor, para valorar lo que realmente tiene sentido, para invertir energías en aquello que lo merece y para seguir dando a toda máquina y desde el corazón lo mejor de mí: mi tiempo y mi acompañamiento para las personas que lo requieran.

El cuerpo es sabio, no hay más que escucharlo. Por ello, por los momentos invertidos en la escucha, por permitirme llorar, por no esconder mis emociones, por enfrentar con valentía que todo es un aprendizaje y por seguir viviendo, doy una vez más gracias a la Vida… que me sigue dando tanto.




2 comentarios:

  1. Hola
    Me encanta tu blog, todo lo que escribes y la pasión que transmites con tu trabajo como doula.
    Es bueno hacer un parón y cuidarte para poder seguir acompañando.
    Deseo que te recuperes prontito y puedas seguir con tanta energía como hasta ahora.

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    Respuestas
    1. Pues muchas gracias. Me encanta que te encante y me gusta que escribas por aquí. Con la rapidez de Facebook se ha perdido la cercanía que transmite un comentario aquí directamente en el Blog... así es que vuelve cuando quieras.
      Saludos.

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