SIETE puntos a tener en cuenta cuando estás embarazada… y no suelen contarte.


¡Enhorabuena!  Ya estás embarazada y has colmado tu ilusión.  Felicidades también si este bebé ha venido por sorpresa porque salvo que tomes otra determinación, el embarazo transcurre de la misma forma física (en teoría) en ambas circunstancias.

Hace años, cuando una mujer andaba a la búsqueda de su embarazo, se enteraba porque había pasado un tiempo y no tenía regla. Normalmente a la segunda falta se hacía el test de embarazo o una valoración de gonadotrofinas para saber en qué estado se encontraba.

En ocasiones me pregunto si la tecnología favorece o por el contrario perjudica el funcionamiento normal de las cosas.
Hoy, apenas hay retraso de un día en la menstruación, las mujeres compran corriendo los predictores y demás, con lo cual una sabe que está embarazada casi… al día siguiente. Y valga la exageración.

A partir de entonces, comienza el nerviosismo en muchas ocasiones. Decírselo a todo el mundo, pedir hora para comenzar con las pruebas, y sobre todo comprobar que hay latido… porque de otra forma una no se cree que está embarazada.

Antes de haber métodos rápidos y efectivos para esta prueba, las mujeres se ahorraban mucho llanto pues, aunque el porcentaje de pérdidas gestacionales tempranas, antes de las 8/9 semanas, debería de ser similar al de ahora, se consideraba un ciclo más largo de lo habitual y cuando llegaba la menstruación, no se vivía con angustia y frustración.

Bueno, a lo que vamos. ¡Ya estás embarazada!

Punto uno. Confiar. En tu cuerpo, en la Naturaleza, en ese bebé que ha venido a tu vientre, que ha acudido a tu llamada.

Has ido a tu Centro de Salud y te ha mandado un montón de pruebas. Hay quien no duda de que sean todas necesarias y hay quien prescinde de algunas de ellas. Estará en función de la información que tengas y de la confianza que tengas en tu cuerpo y en el proceso que comienza. Mi sentir es que hagas lo que creas conveniente según tu estado de salud. Hay bastante escrito sobre el tema y por autores de prestigio. Infórmate.

Punto dos. Cuidado con las ecografías. La primera ecografía para confirmar que hay latido tiene lugar en estas primeras semanas

Si no recuerdo mal (tendría que confirmar con mis apuntes…) las primeras semanas son las más delicadas pues tiene lugar la migración de células, la redistribución de las mismas hacia el órgano que deben conformar.  Lo menos apropiado en este tiempo es una ecografía pues, a pesar de todo lo que hay escrito sobre los inconvenientes de esta prueba, a ciencia cierta no se sabe si son inocuas, todavía se minimiza el tema y son tropocientas las ecografías que se hacen especialmente en la sanidad privada (poderoso caballero don dinero…).
Así es que tienes una sola opción: esperar, pero ¡ay! La paciencia no es algo que abunda ahora y menos en una mujer recién embarazada. Si el embarazo va bien -y no hay motivos para que no vaya- en un par de meses con la ecografía de la semana 12 te lo dirán.  Si no va adelante, por mucha ecografía que te hagas, no irá… y el bebé se marchará de todas formas. Tú eliges. Hagas lo que hagas, estará bien para ti.

Punto tres. Tranquilidad y buenos alimentos. Come lo que te apetezca siempre que sea sano y nutritivo. Mantén un equilibrio en tu alimentación y sigue el dictado de tu cuerpo porque más sabio que él no hay nadie. No cambies ahora tus costumbres, lo que has aprendido en tu cultura. Para eso debes de escuchar los mensajes que te manda ese envoltorio que te acompaña desde que naciste…

Una vez con todas las analíticas en la mano y la eco que confirma que sí hay una cosita diminuta y con vida dentro de ti, comenzarán los controles de peso… otro motivo de agobio para muchas de las embarazadas.
Porque hay profesionales obsesionados con no pasarse. Y someten a las mujeres a una vigilancia excesiva por controlar qué comen, tanto que llega a producir un estado de ansiedad constante… y contraproducente.
Si tenemos en cuenta que tu cuerpo en estos momentos tiene más sangre, más grasa, más líquidos. Que tus pechos aumentan de tamaño, que el útero también crece, que llevas un bebé en constante crecimiento… lo lógico es aumentar de peso.  Lo normal si sumamos todo lo anterior viene a ser entre 13/15 kilos. Y eso dependiendo de la constitución de cada mujer. No te agobies, ya recuperarás tu figura cuando llegue el momento.

Punto cuatro. ¿Es obligatorio hacer ejercicio físico? yo diría que es conveniente… si te apetece.

Has pasado el primer trimestre y te encuentras mejor que nunca. Es hora de plantearse algo para que tu cuerpo esté ágil y en forma. Y vienen más dudas… yoga o pilates para embarazadas, matronatación, danza del vientre… la oferta llega a ser muy extensa.
Si antes de estar embarazada tenías por costumbre hacer ejercicio, no te resultará complicado encontrar algo con lo que sentirte bien físicamente. Si por lo contrario no tenías ese hábito, puedes ir danzando de un lado para otro hasta que des en el clavo… o apuntarte a lo primero que te recomienden, aún a riesgo de no encajarte y sentirte incómoda.
Hacer ejercicio es conveniente para estar bien, para activar la circulación, para mantener tu musculatura oxigenada, pero… haz lo que quieras. Como si quieres pasear todos los días un rato por la playa, o por el bosque, o por un jardín urbano. De la misma hacer yoga o una disciplina similar está muy bien para tranquilizar la mente, para oxigenar el cuerpo, para tener más flexibilidad incluso para conectar con tu bebé… pero si te resulta demasiado tranquila ésta práctica y el efecto es contraproducente… ¡utiliza el sentido común! Se trata de estar bien, no de hacer algo que produce un efecto contrario.

Punto cinco. La hora de la información y la elección del lugar del parto es algo realmente importante. 

Vas sintiendo que se acerca el momento álgido: el parto. Comienzas a informarte de las posibilidades. ¿Parto hospitalario o parto en casa? Epidural ¿sí o no? ¿Quién me va a acompañar? Y de nuevo las dudas y ahora también los miedos, hacen su aparición. Vayamos poco a poco. Si quieres contactar con una DOULA porque todavía no la tienes, es tu momento.
Comencemos por saber qué es lo que TÚ quieres, porque al fin y al cabo eres tú la que va a parir. Las opiniones de los demás (véase pareja, familia, amigos…) están bien, pero será tu cuerpo quien se enfrente al proceso. Infórmate de qué le va a pasar a tu organismo, qué va a pasar en tu bebé porque él es el otro protagonista de este momento. Conocer el proceso físico ayuda a comprenderlo y nos lleva a saber el por qué del tan temido dolor de parto. Nos lleva a saber que es el único dolor productivo que padece el ser humano y que ese valioso producto es tu bebé.

Punto seis. La conveniencia de preparar un plan de parto, aunque en la sanidad pública te dirán que eso es lo que siempre hacen, y en la privada difícilmente te lo van a aceptar. 

Una vez has decidido dónde quieres parir es momento de informarse de las actuaciones (protocolos) de los hospitales, porque, aunque la OMS recomienda unas prácticas y ha dejado de recomendar otras, los hospitales, públicos y privados, difieren mucho entre ellos. Así es que ya tienes trabajo. Y te aseguro que tiene mucho sentido hacer un esfuerzo con el fin de alcanzar la mejor opción. Con la información en la mano y tus elecciones, prepara tu particular plan de parto, que no es más que expresar tus deseos respecto a las actuaciones a seguir los profesionales que te atienden, a ti y a tu bebé. Información de cómo hacerlo hay mucha por las redes, puedes hacerlo como mejor creas.
Si vas a parir en casa, entrevístate con varios equipos de matronas pues, aunque todas son profesionales expertas, influye mucho eso que llamamos feeling, o sea, la simpatía que se despierte entre vosotras. Y también es importante, no creas.
Ya hemos visto, a muy grandes rasgos, que el momento se acerca y más o menos tienes todo a punto…

Punto siete. ¿Cómo andan tus emociones? Podría estar comentando bastantes cosas más, sin embargo, no quiero dejar lo que para mí es más importante, que sólo depende de ti y que te acompaña durante estos diez meses lunares: tu estado emocional.

Cuando una mujer durante su embarazo está plena, feliz, eufórica con ella misma y con quien le rodea; cuando su equilibrio no pende de un hilo (sea persona, animal o cosa); cuando su relación de pareja (si la tiene) es estable, con amor y se vive en armonía; cuando la relación con su familia -y especialmente con su madre- es de cariño y de respeto… Cuando no hay problemas laborales que le causan ansiedad… Cuando no arrastra una depresión… Cuando no vive en un estado de ansiedad constante… Cuando no tiene miedo al parto y confía en que la Naturaleza sabe qué ha de hacer (y los profesionales que ha elegido también) … en fin, cuando sus emociones están en equilibrio, tiene un alto porcentaje de que su parto sea como ella ha deseado, sin complicaciones. Y tiene un alto porcentaje de que su experiencia sea positiva y le deje una preciosa huella en su memoria celular. Y tiene, también, un alto porcentaje de que su bebé venga al mundo de la mejor manera, sin traumas, con todo el amor de sus padres, en un entorno cálido y respetuoso. Y que sea una niña o un niño feliz el día de mañana.

Podría estar escribiendo muchas líneas más, de cosas que seguramente no te has planteado… pero considero que por ahora es suficiente.
Piensa, o mejor, siente en tu alma todo lo que he comentado. Siente qué es lo que deseas. Búscalo y sé feliz. Durante tu parto, durante el nacimiento de tu bebé. Es tu derecho y el suyo.


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