Doula: ¿dirigir, ayudar, salvar, ACOMPAÑAR?




Aunque ya hay varias personas que se han interesado por la formación de Doulas Diez Lunas, este año no va a salir su oferta. Son varios los motivos que me llevan a dejarla por ahora, aunque no sé si será definitivamente, lo confieso.

Tengo claro que soy bastante purista en este tema. Desde la experiencia en mi propia formación y desde los acompañamientos que he realizado a mujeres en distintos procesos, he llegado a la conclusión de que, la inmensa mayoría de los temas que se proponen en formaciones varias, no son necesarios para acompañar emocionalmente a una mujer, y en ocasiones a su pareja, en su proceso de ser madre, de convertirse en familia.

Hace años ya, estuve en un grupo virtual junto a otras doulas trabajando por ese tema, y no llegamos a acuerdos. A día de hoy, y la vista de lo que estoy viendo en el mercado, seguimos igual. Me pregunto qué conceptos tendrán las personas que organizan formaciones cuando meten temas que nada tienen que ver con este hecho de caminar y acompañar emocionalmente.

Me han preguntado mi opinión y quiero ser muy clara. Todo tema que le diga a una mujer qué ha de hacer, sobra. Toda la información que no corresponda con nuestra figura de acompañamiento no es necesaria, para eso están las profesionales formadas en cada materia. Amén de que son procesos de mujeres y han de ser, desde mi opinión, compartidos, aprendidos, hablados, vividos entre mujeres, y en vivo y en directo, pues las dinámicas presenciales aportan una parte vivencial muy importante a la hora de realizar un acompañamiento. Esta es mi opinión, y mi experiencia. Lo que está relacionada con las emociones, lo integro muchísimo mejor si puedo abrazar, reír, llorar y mirar a los ojos a la persona que tengo enfrente. Ya digo, es mi experiencia.

Quien se ha formado a mi lado, lo sabe. No toca “enseñar” terapias de ningún tipo, de NINGUNO.  No toca decirle a una embarazada qué ha de comer o no, ni decirle cómo ponerse para parir, ni hablarle de cómo respirar, ni…ni…ni…

Para mi entender, es importante conocer (no hacer un máster ni ser una experta) la fisiología del cuerpo de una mujer en estos procesos, desde la infertilidad, hasta el embarazo, parto, posparto.  Es muy importante hablar de comunicación, para saber escuchar mucho más que hablar.  Es importante conocer cómo funciona la lactancia materna… para acompañar a aquellas mujeres que decidan amamantar. Es importante saber estar junto a una madre, una familia cuando han perdido a un bebé gestacional o perinatal. Y es muy importante, conocer en profundidad las emociones que envuelven a las mujeres en estos procesos para saber acompañarlas.  
Y es muy importante tener la suficiente humildad para cuando algo no nos corresponde, derivar a otro profesional, aprendiendo a trabajar en equipo.

Se acerca el final del verano y comienzan a proliferar las ofertas de formaciones. Y aunque no quiero ni juzgar, ni entrometerme en ninguna, sí que no puedo dejar de sentir cierta tristeza cuando veo toda la paja que se mete y, tal vez, lo poco que se incide en lo que realmente es necesario.
Yo no sé lo que induce a cada persona o grupo a ofertar una formación, pero sí sé que, de algún modo, estamos jugando con la ilusión de la mujer que quiere ser doula, por la causa que sea.
Y acompañar en un parto, por ejemplo, no es para nada una ilusión sino una realidad, a veces, bien dura. No se trata de magnificar procesos, sino de ser muy realista y tener muy claro que cada persona está conformada por una serie de circunstancias que la acompañan desde que nació y que, nosotras como doulas, no vamos a cambiar su vida, sus costumbres, su forma de comer, su manera de dormir, de entender la crianza…y sobre todo, no vamos a hacerle ningún tipo de terapia. 

Acompañar es estar junto a alguien, respetando su modo de vivir, sus decisiones, sin querer cambiar NADA, aunque no sea lo que a nosotras nos parezca “lo mejor”.

Las mujeres que me escribís o me llamáis para que os acompañe, para contarme, para pedirme escucha, sabéis que nunca os digo lo que tenéis que hacer, ni siquiera lo que, especialmente, tenéis que comer o beber durante estos procesos. Aquí estoy, para escuchar, para acompañar, para derivar si llega el caso.  Por eso soy doula y por eso, este año no voy a sacar formación.

Quien quiera entender, que entienda.



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