Teresa: Médico y DOULA



Aunque todavía es mucho el desconocimiento que se ciñe en torno a esta profesión, cada vez son más las mujeres que se forman en esta práctica.  Desde hace un tiempo me encuentro a más profesionales de la salud que han completado sus estudios haciendo una formación de doula: médicos, enfermeras, psicólogas y alguna matrona.
Por suerte, conozco personalmente a algunas de ellas y les he pedido que me cuenten por qué tomaron esta decisión.

Comienzo esta serie de entrevistas con Teresa Escudero, médico de familia. Y DOULA.

Cuando conocí a Teresa en la Formación de Salud Mental Perinatal, en 2015, llamó mi atención su carácter abierto, comunicativo, empático y colaborador. Por entonces ella trabajaba como pediatra y estaba embarazada de su hijo. Hoy está trabajando como médico en un ayuntamiento.


Teresa, ¿quieres contarnos por qué tras la carrera de medicina y ejerciendo como pediatra decides formarte como IBCLC?

Cuando empecé a trabajar de pediatra, me leí todos los libros de lactancia que cayeron en mis manos. No tuve que hacerlo cuando trabajaba de médico rural, porque en general los temas de lactancia se solucionaban en familia (la mayoría de las abuelas habían dado de mamar y enseñaban a sus hijas).

En Madrid no era así, las abuelas ya habían dado biberón y no sabían cómo ayudar a sus hijas. Tras leer libros y libros, seguía sin saber cómo ayudar a las mamás con problemas mínimamente complejos, así que escribí a Carlos González pidiendo socorro. Carlos, tan amable y solícito como es él, me puso en contacto con Carmela (Kika) Baeza, con la que estuve rotando más de dos años en mis horas libres, y de la que aprendí todo lo que sé. ¡Gracias, Kika, siempre! 


¿Por qué te formaste también como DOULA, algo que apenas se conoce, que no es “oficial” y que incluso es denostado por otras personas?

Pues al empezar a trabajar con bebés, y por tanto con mujeres puérperas, me di cuenta de que había muchísimas cosas de la maternidad que no se contaban. Siempre he sido una médica a la que los pacientes "le lloraban". Tuve la suerte de tener tutores que me decían que la medida de la accesibilidad de un médico estaba en la cantidad de pacientes que se atrevían a llorar contigo. También me dijeron que aprender a escuchar, acompañar y acoger ese llanto era una parte más de mi vocación de médico.

Las mujeres puérperas lloran mucho, y con razón. Y me decidí a buscar formaciones que me permitieran acompañar mejor a esas mujeres.

En éstas, mi prima se quedó embarazada, y me pidió que fuera su doula. No tenía ni idea de qué era eso, pero le dije que sí, que yo sería lo que ella necesitara. Ella me dio unos quince libros para leer durante su embarazo (que me adelantaron el curso que haría más adelante). Conocí a Michel Odent, a Isabel Fernández del Castillo, a Blandine Calais.... Conocí otro mundo.

El acompañamiento del parto de mi prima, poder contemplar el nacimiento respetado, en casa, de mi ahijada, fue una experiencia transformadora.

Y entonces, a los pocos meses de nacer mi ahijada, mi prima me mandó un curso de doulas. Todo encajaba, una formación para acompañar mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio... Era justo lo que andaba buscando. Así que me apunté sin pensarlo mucho... ¡¡Cuando las cosas salen tan fáciles, es que tienen que salir así!!


¿Qué te ha aportado profesionalmente y en qué influye de manera práctica en tu día a día el hecho de que seas doula?

Profesionalmente me ha aportado una mirada más natural y menos medicalizada del embarazo y el parto.... Y finalmente de la VIDA. Los médicos tendemos a buscar la enfermedad (estamos entrenados para eso, al fin y al cabo), pero nos cuesta más encontrar nuestra vocación en el mantenimiento de la salud.

Como médico de familia, la prevención y mantener lo más sanos posibles a mis pacientes ha sido siempre una parte importantísima de mi tarea. Así que supongo que la formación de doula sobre todo me ha aportado la posibilidad de acompañar a los pacientes realmente desde el inicio de su vida, y las herramientas para que su entrada en este mundo sea lo más saludable y agradable posible, en cada circunstancia particular.


¿Qué opinas de que en nuestro país esté vetado el acceso a las doulas a los hospitales para acompañar a la mujer que ha elegido este tipo de acompañamiento en su parto?

Es un problema absurdo que, desgraciadamente, tiene mucho que ver con la poca empatía que gastamos muchos profesionales de la salud que tememos perder nuestro "rinconcito de poder".

El acompañamiento durante el parto por parte de una doula es beneficioso para la salud de la madre y del niño, eso está claro y hay cientos de estudios que lo demuestran.

La madre tiene derecho a elegir quién la acompaña en su parto, su marido, su doula, su prima, o su vecina la del quinto, ningún protocolo debería impedir que una madre pueda tener el acompañamiento que ella desee.

Sé que, precisamente por la falta de regulación, hay personas que trabajan como doulas sin serlo, sin saber dónde están sus límites, o que incluso se denominan "matronas espirituales" (cosa que no existe, y que además implica una invasión del territorio de las matronas, los profesionales sanitarios que atienden los partos normales).

Las doulas no son sanitarias (algunas lo somos, pero dejamos aparcado eso cuando estamos haciendo acompañamientos), NO ASISTIMOS PARTOS, LOS ACOMPAÑAMOS. Una doula tiene que tener una formación adecuada que le permita conocer sus límites y acompañar adecuadamente.

El problema es que, como ocurre muy a menudo en este país, se ha empezado la casa por el tejado. Debería crearse una comisión que evaluara las distintas formaciones de doulas, y dejara exclusivamente las que cumplan con las normativas y la filosofía de la Red Mundial de Doulas.
https://www.redmundialdedoulas.com/nuestra-filosofiacutea.html)

Y sin duda, habría que denunciar a todas las personas que, con su actuación, con sus palabras, o con sus prácticas, puedan perjudicar física o emocionalmente a las mujeres embarazadas, de parto o puérperas, y a sus hijo/as, ya sean doulas, ginecólogo/as, matronas, pediatras o médicos de familia.


En muy pocos hospitales no ponen impedimento en que estén dos acompañantes durante el parto, normalmente la pareja y la doula. Sin embargo, este es un tema que no se plantean en la mayoría de instituciones ¿qué opinas del tándem matrona-doula en estos momentos tan especiales?

Como doula he trabajado con muchas matronas. Con la mayoría he tenido una relación cordial, e incluso han agradecido mi trabajo. En general, las matronas están sobre saturadas, y poder "estar a todo" con tres o cuatro mujeres de parto no es posible. Incluso cuando están con una sola mujer, si hay un problema obstétrico, ellas tienen que estar centradas en resolver el problema, con lo cual la atención emocional a la mujer puede quedarse un poco "descolgada". Esa es la tarea de la doula, poder ser apoyo de la madre y también de la matrona cuando ésta tiene que estar atendiendo una urgencia o un problema.


¿Qué les dirías a los profesionales sanitarios que denostan a las doulas sin haber tenido siquiera la posibilidad de conocer a una y haberla visto en su trabajo de acompañamiento?

Que hablar sin saber no es profesional. Que un profesional sanitario tiene que leer artículos científicos (y todos son favorables al acompañamiento, tanto para mejorar los resultados del parto para la madre, como para el niño, e incluso para disminuir el burn-out de los profesionales sanitarios). Que, si fueran capaces de acompañar a una doula bien formada y "curtida", aprenderían cosas que no están en los libros, pero que les pueden ayudar a ser mejores profesionales y mejores personas.


¿Recomendarías a tus compañeras de profesión que se formarán como doulas?

Yo recomendaría la formación de doula a toda mujer. Porque al final fue un trabajo de nueve meses de autoconocimiento, de autoexploración, de "auto-acompañamiento", que me llevó a lugares internos que ni conocía, y que sin duda me ha ayudado a tener un buen embarazo, un buen parto, y un buen puerperio... ¡¡Y eso no tiene precio!!


Gracias Teresa por las respuestas y por la claridad que has puesto en ello. Ojalá algún día veamos cumplido el deseo de todas nosotras: trabajar formando equipo desde el acompañamiento emocional a las mujeres que decidan tener a una doula en su parto.

Concha Villarroya Villanueva
Doula Certificada en Salud Mental Perinatal
Formada en Lactancia Materna

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