¿Qué se necesita para parir?



La respuesta es bien sencilla: una mujer embarazada. Y una matrona (o un equipo, porque en ocasiones van más de una).  Todo lo demás que puedas imaginar, es complementario, pero no fundamental.

Me explico.

En ocasiones acudo a reuniones donde van mujeres embarazadas, –y ocasionalmente, algún padre- para informarse acerca del futuro parto.
Siempre me llama la atención la poca y confusa información que tienen sobre este hecho fisiológico natural, porque parir es eso, algo tan natural como respirar… o defecar.

Hay quien deposita toda su confianza en sus clases de yoga, donde le enseñan a respirar y relajarse.  Y no diré que eso no esté bien, sino que a la hora de parir una no está para recordar aquello que le dijeron…

También quien basa su esperanza en los movimientos que le ha enseñado su terapeuta de suelo pélvico. Muy bien también, pero en el momento del parto, tu cuerpo se moverá como pueda y si estás atenta a sus señales, como te pida.

Otras centran su interés en el hospital y el personal que atiende partos. Importante, no voy a decir que no. Porque cada hospital tiene y aplica unos protocolos a pesar de lo que se indica en la Estrategia de Atención al Parto Normal editada por el Ministerio de Sanidad.

Me sorprende tanto como me entristece ver que, mujeres que están a punto de parir, no saben qué es la oxitocina, ni en qué consiste una episiotomía o una Hamilton. Tampoco conocen sus derechos como usuaria ni qué pueden o no pueden pedir a través de un Plan de Parto, del que tampoco tienen conocimiento.  Ni saben si pueden ir acompañadas y por quien...

También hay quien pregunta cuánto tiempo necesita para hacer la preparación al parto ¿preparación? Cuando les digo que su cuerpo ya está preparado para parir, que su bebé sabe qué tiene que hacer y cuándo, se quedan con cara de sorpresa, incluso de susto ¿Ah, pero, no he de ir a las clases de preparación? Claro que puedes ir, a escuchar los beneficios de la epidural, a que te digan cómo te has de curar los puntos de la episiotomía, a que te enseñen a respirar y cómo moverte en la pelota…

A ver, reconozco que estoy escribiendo con ironía porque no puedo enfocar la cuestión de otra manera debido a la sensación que se me queda en el cuerpo ante semejantes hechos…

Y volvemos a lo de siempre ¿De quién es la responsabilidad de que estas mujeres tengan en su haber toda la información necesaria para poder decidir dónde, cuándo y con quién pueden parir?

Reconozco que soy bastante escéptica en cuanto a las preparaciones al parto porque, por regla general, no se menciona lo que es realmente importante: el estado emocional de la madre. Cómo se siente, cuáles son sus miedos reales, de qué forma puede enfrentarse a ellos antes de llegado el momento del parto. Animar a las mujeres para que depositen su confianza fuera, esto es, en el yoga, en el Pilates, en el hospital, en mi médico… no hace más que eludir su responsabilidad real: el parto, como hecho fisiológico y parte de la salud reproductiva de cada mujer, es un entramado de emociones, hormonas, neurotransmisiones… que dependen, solamente de una misma, de la que va a transitar por este hecho que puede ser tan maravilloso como traumático.

Sé que hay preparaciones que empiezan a incluir el tema emocional, pero que son las mínimas.

No sé de qué manera hacer llegar este mensaje a las mujeres: el parto está en ti y depende de la mujer que eres, de cómo te enfrentas a las situaciones en tu vida, por tanto, mírate, revísate y céntrate en ello, antes de que llegue el momento porque una vez el parto se desencadena, lo que no se ha alcanzado… no se alcanza.

El embarazo es el momento preciso, mágico y potente para verte, para descubrir la mujer que eres y para enfocarte en el nacimiento de ese ser completo, aunque pequeño, que habita en tu interior.

Lo demás… yoga, respiraciones, ejercicios pélvicos, elección de hospital-médico-matrona etc.etc. está bien –si te apetece- pero como digo al principio, sólo son elementos complementarios.

Como habréis visto, no incido en el acompañamiento apropiado, porque esto merece un capítulo aparte pues, para muchas mujeres es un gran dilema, aunque no lo creáis...

El parto, es tuyo y el nacimiento, de tu bebé.  Tú eliges.


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