Dos semanas de la DANA. Hacer el duelo.

 


 Hoy hace DOS SEMANAS. Para quien no esté aquí, tal vez la DANA de estos días pasados en Valencia, no deja de ser uno más de los tantos episodios tristes que arrasan al ser humano a lo largo de nuestro convulso planeta. Y aunque visto de manera independiente así es, no quita que, para quienes vivimos en la terreta, sea otro desastre a causa de las lluvias como otros anteriores y con la seguridad de que, desgraciadamente, no será el último.


Quien ha leído a la Dra. Kübler-Ross sabe que en cualquier proceso del duelo hay cinco pasos hasta empezar a encontrar algo de paz, ciñéndose a la circunstancia y de manera muy personal.

1.La negación, desde la incredulidad de "no puede haber (me) pasado esto". Cuesta situarse en lo ocurrido y lo negamos, es la primera respuesta. En este caso, no negamos tanto la riada sino la ineptitud e incapacidad de los políticos de turno.

2.La ira, el enfado por lo ocurrido, la rabia como respuesta natural con gran carga de estrés, de adrenalina. Es importante expresar esta emoción para seguir gestionando, para continuar el proceso. Para no reventar.

3.La negociación, que en este caso apenas tiene cabida ya que los hechos demuestran la magnitud de lo ocurrido. Tal vez en el caso de alguna pérdida personal "si aparece (mi padre, mi hijo, mi marido...) prometo que..."

4.Y llega la depresión, un estado de profunda tristeza que arrasa, que impide el funcionamiento en lo cotidiano. La apatía, las constantes ganas de llorar, la falta de apetito, las pesadillas…Humano y necesario transitar esta etapa con todo el tiempo y el apoyo que se necesite. Necesario. Vital.

 5.Finalmente aparece la aceptación: esto es real, ha sucedido, no puedo hacer nada para volver atrás y evitarlo. Ahora me proyecto en reconstruir. No es tan fácil hacerlo como escribirlo, pero éste es el último paso. Quien haya pasado por una tragedia sabe que, aunque no se olvida nunca, se puede seguir adelante con la vida si el duelo está bien gestionado. 

Cuánto más y mejor es la información de los hechos, más sencillo resulta aceptarlos. De lo contrario, con tanto bulo, con tanta paranoia, conspiranoicos negacionistas y salvapatrias, entre sombras y dudas, una persona se queda en la resignación, lo cual no contribuye a avanzar en la gestión del duelo.

Pues así estamos. Transitando. Entre rabia, enfado, aceptación y esperanza en un final no muy próximo y en un futuro incierto.

Hablar, escribir, elucubrar, sin estar aquí ni haber pisado barro, sin información veraz, son ganas de desestabilizar.

Permitid que hagamos ese duelo. Dejadnos gestionar como podamos.

Cómo he dicho en otra ocasión, toda ayuda es buena, con botas y palas, con bocadillos y bidones de agua, con abrazos y con silencios...esto tiene su proceso y como todo duelo, cada persona lo lleva como puede.


Imágenes encontradas a través de las RRSS

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